Empresarios proponen reactivación económica paulatina y por regiones
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Archivo / Cuartoscuro

Empresarios proponen una reactivación económica paulatina y por regiones

Grupos empresariales llaman a considerar reincorporación gradual de las empresas consideradas como no esenciales
Archivo / Cuartoscuro
3 de mayo, 2020
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Una vez que transcurran las dos semanas en las que se prevé el pico máximo de contagios de COVID-19, el gobierno debe promover la reapertura de algunas empresas manufactureras y de abastecimiento en los estados donde la transmisión de la enfermedad ha sido baja, vigilando que en dichas compañías se apliquen pruebas periódicas a los trabajadores y se cumplan estrictas medidas de higiene, plantearon líderes de cámaras empresariales.

José Manuel López Campos, presidente de la Confederación de Cámaras Nacionales de Comercio, Servicios y Turismo (Concanaco-Servytur), que aglomera a 750 mil micro, pequeñas y medianas empresas, señala que es prioritario incorporar al plan de reactivación económica a las compañías con actividades que no fueron consideradas como esenciales pero que proveen de suministros a los sectores sí esenciales, lo que denomina transversalidad de las cadenas de valor.

“Se tienen que dar dos condiciones (para la reactivación). Una es la sanitaria. Se tiene que iniciar en las regiones donde no ha habido contagios o ha habido la menor cantidad, independientemente de las vocaciones productivas; en zonas que no reúnan estas condiciones tampoco va a ser posible que sean de las primeras en activarse. Lo siguiente es considerar cuáles son las cadenas que están más relacionadas con la productividad y el empleo, en dónde se generan mayor número de empleos y cuáles son las que inciden directamente en la prestación de los servicios esenciales, lo que son las cadenas de valor transversales, las que abastecen y les dan servicio y proveeduría a las empresas esenciales”, indica en entrevista.

“Es importantísimo considerar la reincorporación gradual de las empresas consideradas como no esenciales. Hoy una empresa de alimentos que es considerada esencial requiere de empresas que no han sido consideradas como esenciales y que son transversales, como pueden ser las que les producen los envases, las etiquetas, las latas, las botellas, los palets (tarimas de madera) para la transportación y, desde luego, toda la logística y distribución que hay en el proceso”.

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López Campos sostiene que el plan de reactivación paulatina para empresas con actividades no esenciales permitirá rescatar a la economía de una crisis más profunda, y plantea que cada estado defina cuál es su principal vocación productiva –industria, servicios, tecnología- para planear su reactivación inmediata.

“Se tiene que pensar en soluciones regionales, por estado; son distintas las vocaciones y las prioridades de cada entidad, y en función de eso tiene que darse la reincorporación y la reactivación en cada una de las áreas de mayor interés. Es dependiendo de las condiciones de cada región; ya hay un mapa muy claro para las autoridades de las regiones que no tienen contagios o que tienen un mínimo de estos. Lo que se pretende con la reactivación gradual es no paralizar la economía de manera permanente, y que lo que es una crisis temporal no se vuelva una crisis de largo plazo;considerando que nuestro principal socio comercial, que es Estados Unidos, ya anunció el reinicio de actividades en algunas áreas de producción, habría que atender esas consideraciones”, comenta.

“Se trata de valorar el nivel de contagios en una zona y las condiciones en las que se pueda preservar la seguridad de mitigación. Las empresas a las que se les autorizara reiniciar operaciones tendrían que garantizar la seguridad de su personal con las medidas preventivas para evitar los contagios. Es importantísimo que, en estos sitios donde se reactive la productividad, se estén haciendo pruebas periódicas que garanticen que no haya una propagación del virus. En tanto no se cuente con la cura o la vacuna del COVID-19 tenemos que aprender a vivir con visiones que garanticen la prevención del contagio. Se debería de contar en cada centro de trabajo con las medidas preventivas tanto al entrar, durante la labor y al salir del sitio para evitar que se den condiciones de contagio”.

El líder empresarial afirma que la Concanaco-Servytur impulsa la formación de un Consejo Nacional tripartita, en el que estén representados el gobierno y los patrones y trabajadores de los sectores productivos, a fin de diseñar el plan de reactivación económica por regiones y tomando en cuenta los intereses de la planta laboral de las empresas y sectores productivos seleccionados para retornar.

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López Campos agrega que este plan permitirá también sostener el comercio internacional, pues el paro actual pone en riesgo la competitividad de las empresas nacionales que exportan y forman parte de cadenas de producción de otros países, principalmente Estados Unidos.

“Es indispensable que se reincorporen gradualmente las empresas a la reactivación económica, no solamente por el consumo nacional, sino también por las cadenas de valor internacionales, porque, al reanudar operaciones en el extranjero, si nuestros exportadores nacionales no proveen de los insumos que requieren esas empresas, se corre el riesgo de (perder) competitividad y de que dejen de ser considerados como parte de estas cadenas, y así se pierda esta capacidad de exportación y de venta hacia el extranjero. Hoy es una situación que cobra mayor relevancia cuando estamos en la antesala de la implementación, el 1 de julio, del T-MEC, por lo cual tiene la mayor importancia que estén vigentes las cadenas productivas internacionales”, detalla.

Eduardo Solís, encargado de Cadenas Globales de la Confederación de Cámaras Industriales (Concamin), advierte que es urgente sincronizar con Estados Unidos y Canadá los sectores considerados esenciales para que México se reinserte a las cadenas de suministro en las industrias automotriz, aeronáutica, electrónica, textil y farmacéutica.

“Lo primero es asegurar el regreso a la actividad productiva. El hecho de que estén desalineados los sectores que han sido designados como esenciales entre México y sus socios comerciales en América del Norte nos pone en un aprieto, por el nivel tan alto de integración que tenemos en las cadenas globales de suministro”, sostiene.

“Nosotros buscamos asegurar que haya un regreso sincronizado por ese altísimo nivel de integración. Lo peor que nos puede pasar es que perdamos la confianza de nuestros socios comerciales, en donde, hoy por hoy, el 40% de un vehículo que se fabrica en Estados Unidos es mexicano. No queremos perder esa confianza que hoy tenemos y que empiecen a regresar a Estados Unidos procesos productivos que hoy generan buenos empleos en nuestro país. Ese regreso sincronizado es fundamental para mantener la confianza en nuestro país”.

Solís, expresidente de la Asociación Mexicana de la Industria Automotriz (AMIA), plantea que, para la reapertura de industrias alineadas con los socios comerciales de México, se requiere de la formulación de protocolos sanitarios que deberán ser aplicados de manera estricta por las empresas y sus trabajadores.

“¿Cómo es ese regreso? Una vez que esté sincronizado, tenemos que asegurar protocolos sanitarios, que sea un regreso responsable, protegiendo siempre la vida y la salud de nuestros empleados, y eso se va a lograr sólo si se siguen guías muy claras para ese regreso”, sostiene.

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El líder empresarial ejemplifica que Alemania mantuvo abiertas prácticamente todas las plantas automotrices con la implementación de protocolos sanitarios.

“Estos protocolos son guías que permiten que el regreso sea responsable. Son guías generales, pero luego tienen que ser aplicadas en cada planta; cada planta tiene su especificidad y hay que respetarla: el distanciamiento entre los empleados, cómo ellos manejan sus herramientas de trabajo; es decir, la gente piensa en esto como si solamente tuvieras que tener gel en la entrada del edificio y por supuesto que no es así, son guías complejas. Alemania es un buen ejemplo, porque ellos no detuvieron la producción durante la crisis en la mayoría de las plantas”, detalla.

“Es un tema no nada más del proceso de producción, sino logística para los empleados y logística en lo que hace al producto que estás fabricando y que estás enviando. La clave está en los protocolos sanitarios”.

La guía utilizada por la industria automotriz alemana señala que en los lugares de trabajo los empleados deben laborar a 1.5 metros de distancia entre ellos y usar tapabocas; agrega que los elevadores deben ser utilizados por pocas personas, que se deben ventilar y limpiar los espacios, y que cada trabajador utilice sólo sus propias herramientas.

En sintonía con el líder de la Concanaco-Servytur, Solís afirma que la reactivación paulatina de sectores de la industria, con la aplicación de medidas de prevención del coronavirus, permitirá que la crisis económica no se profundice.

“En realidad se trata de un regreso responsable, de reactivar la planta productiva a todos los niveles de la cadena de una manera que protejamos a nuestros empleados, pero al mismo tiempo les demos trabajo, y podamos no solamente aplanar la curva en la parte sanitaria del COVID-19, sino también la curva de la crisis tan profunda que tenemos a nivel de empleo y producción.

“Grandes firmas internacionales han proyectado caídas que van desde un 8% al año hasta arriba del 10%. No hay duda que este trimestre abril-junio va a tener una caída muy profunda en el mundo, por supuesto en los mercados de nuestros principales socios comerciales y en México, somos un país que está insertado de manera importante en los mercados mundiales, y por supuesto que esta caída le va a afectar a México de manera importada y de manera nacional”, indica el representante de la Concamin.

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¿Qué pasa si Trump se niega a abandonar la Casa Blanca pese al triunfo de Biden?

El anuncio del presidente Donald Trump de negarse a aceptar su derrota ante Joe Biden genera una situación tan nueva como desconcertante en la vida del país.
8 de noviembre, 2020
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En 244 años de historia de Estados Unidos, nunca ha habido un presidente que se rehúse a abandonar la Casa Blanca después de haber perdido una elección.

La transferencia ordenada, legal y pacífica del poder es uno de los sellos definitorios de la democracia estadounidense.

Por eso, el anuncio del presidente Donald Trump de negarse a aceptar su derrota ante Joe Biden, genera una situación tan nueva como desconcertante en la vida del país.

Y presenta para los analistas el reto de considerar escenarios antes impensables.

“Lejos de haber terminado”

Trump jugaba golf a las afueras de Washington cuando se confirmó el triunfo electoral de Biden este 7 de noviembre.

Poco después, la campaña del candidato derrotado emitió un comunicado asegurando que la “elección está lejos de haber terminado”.

Donald Trump jugando al golf.

Getty Images
Trump estaba jugando al golf cuando se conoció la victoria de Joe Biden.

“Todos sabemos por qué Joe Biden se está apresurando a presentarse falsamente como el ganador, y por qué sus aliados de los medios se están esforzando en intentar ayudarle: no quieren que se sepa la verdad”, señala el comunicado, en donde además indica que Trump seguiría oponiéndose mediante demandas judiciales al resultado anunciado, alegando la existencia de supuestos fraudes.

La constitución estadounidense es clara, más allá de cualquier duda, en establecer que el actual período presidencial termina “al mediodía del día 20 de enero”.

Joe Biden ha conseguido ganar en una cantidad de estados que le aseguran más de 270 votos en el Colegio Electoral. Por lo que tiene el derecho a ocupar la presidencia por los siguientes cuatro años.

Donald Trump tiene recursos legales y legítimos que todavía puede emplear para disputar el resultado de la votación.

Pero a no ser que ocurra de aquí a allá un giro dramático en las cortes y que pueda probar en los juzgados la existencia de las irregularidades en la elección que él reclama, todavía sin presentar evidencia, el 20 de enero es la fecha en que el actual presidente debe abandonar el poder.

Trump con su equipo en la oficina oval de la Casa Blanca.

Getty Images
¿Qué pasa si Trump se niega a abandonar la Casa Blanca?

Posición anunciada

Trump fue claro a lo largo de la actual campaña en advertir que no aceptaría una derrota.

Dijo en repetidas ocasiones que estaba decidido a seguir al mando, sin importar lo que dijeran las autoridades electorales, indicando que la única posibilidad de que perdiera era si le robaban las elecciones.

Por lo que el país empezó a discutir qué pasaría en el caso de que Trump cumpliera su amenaza e intentara aferrarse al poder a la fuerza.

Una hipótesis incluso comentada por el propio Joe Biden cuando era candidato.

En una entrevista televisada el pasado 11 de junio, el humorista Trevor Noah le preguntó a Biden si había pensado en la posibilidad de que un Trump perdedor se negara a desocupar la residencia presidencial.

“Sí, lo he pensado”, respondió Biden, agregando que estaba convencido de que en una situación semejante, las fuerzas militares se encargarían de impedir que se quedase en el cargo y lo desalojarían sin más de la Casa Blanca.

También se ha dicho que podría ser el Servicio Secreto el que podría cumplir la eventual tarea de escoltar a Trump fuera de la residencia presidencial.

Ese cuerpo civil, encargado de la seguridad del mandatario, tiene por ley también la obligación de proteger a todos los ex presidentes, y seguirá escoltando al ya expresidente a partir del 20 de enero.

Donald Trump con un miembro del Servicio Secreto en la Casa Blanca

Getty Images
El Servicio Secreto es el que podría cumplir la eventual tarea de escoltar a Trump fuera de la residencia presidencial.

Desde que se hizo evidente la ventaja electoral de Biden y parecía inminente el anuncio de su victoria, el Servicio Secreto extremó las medidas de protección sobre el presidente-electo, empezando a darle efectivamente un nivel de seguridad “presidencial”, pese a que Trump insistía en que el demócrata había sido derrotado.

¿El escenario impensable?

Pero en ese punto habría que entrar a evaluar la lealtad a este presidente de las fuerzas de seguridad, tal como lo hacen los analistas que buscan entender la situación de cualquier país en un momento de inestabilidad institucional.

BBC Mundo le preguntó a expertos si era factible que Trump intentase utilizar a las fuerzas de seguridad del estado para quedarse ilegalmente en el poder.

“Que un presidente llegara a abusar de los poderes de la presidencia para quedarse en el cargo después de aparentemente perder la elección, sería duro y destruiría normas vitales. Pero no es inconcebible“, le dice a BBC Mundo el profesor Dakota Rudesill, experto en legislación y política de seguridad nacional, afiliado a la Universidad Ohio State en Estados Unidos.

Causaría un gran daño al país, a principios importantes de las relaciones entre civiles y militares, y a los prospectos globales para la democracia”, advierte.

Sin embargo, aclara que, en su opinión, el escenario en que Trump pudiera aferrarse a la presidencia apoyado en las fuerzas de seguridad es difícil de realizarse.

“El personal militar jura lealtad a la Constitución, no al político que actualmente ocupe la presidencia. Y el que es en este momento el militar de mayor rango en el país, el General Mark Milley, Jefe del Estado Mayor Conjunto, ha dicho repetidamente que los militares no tendrán rol alguno en esta elección”.

Gráfico de quién podría involucrarse si se impugnan los resultados

BBC

Rudesill no es el único que se hace estas preguntas. Keisha Blaine es catedrática de la Universidad de Pittsburgh y experta en el estudio de movimientos de protesta social.

“El solo hecho que tengamos que preguntarnos si las fuerzas armadas intervendrán en la elección revela mucho acerca del triste estado de las cosas en nuestro país“, le dice a BBC Mundo.

Agrega Blaine que “hace cuatro años la mayoría de los estadounidenses no se preguntaban esto. Pero después de haber visto a Trump desplegar agentes federales en Portland y Washington en los últimos meses, es una preocupación seria. No creo que esto sea un escenario probable, pero no podemos descartarlo como una posibilidad seria, teniendo en cuenta todo lo que pasó este año”.

Efectivamente, durante las protestas sociales que surgieron con el movimiento anti-racismo de mediados de año, Trump consideró movilizar a las fuerzas armadas para disolver las manifestaciones.

El pasado 5 de junio, el diario New York Times aseguraba que el general Milley “convenció a Trump de no invocar la Ley de Insurrección de 1807 para movilizar tropas regulares en todo el país para reprimir las protestas, una línea que varios oficiales del ejército estadounidense han dicho que no cruzarán, ni siquiera si el presidente se los ordena”.

Al final, ante la negativa del ejército regular a verse involucrado, Trump ordenó para contener las protestas el uso de efectivos de la Guardia Nacional, que dependen de los gobernadores de cada estado.

Trump con Mark Milley, jefe del Estado Mayor Conjunto

Getty Images
El 1 de junio, Mark Milley, jefe del Estado Mayor Conjunto, acompañó a Trump a tomarse una foto con una biblia a metros de la Casa Blanca y en medio de las protestas por la muerte de George Floyd. A los días, Milley se arrepintió.

También estuvieron involucrados en la contención de las protestas en Washington, Portland y otras ciudades, miembros de las fuerzas de seguridad no militares que dependen del Ministerio de Seguridad Interior (Homeland Security).

Por lo que algunos contemplan que en una crisis surgida a raíz de las elecciones, Trump potencialmente tendría acceso a ordenar el despliegue de cierto número de personal armado no militar.

Sin embargo, asumiendo que las fuerzas armadas no se pondrían a disposición de la supervivencia política del presidente, es difícil imaginar una maniobra exitosa de Trump para quedarse en el poder en esas condiciones.

¿Violencia en la espera?

Rudesill dice que le produce preocupación escenarios relacionados.

“He escrito acerca de la posibilidad de que el presidente Trump intente usar un decreto ejecutivo, o que el Departamento de Justicia controlado por sus aliados políticos intente emitir una ‘directriz’, indicando que la Rama Ejecutiva debe considerar a Trump como el ganador de una elección disputada”, el experto le dice a BBC Mundo, pero advierte que eso sería “totalmente inapropiado e impermisible”.

“Ordenar al ejército continuar rindiendo saludo al presidente mas allá del final de su período al mediodía del 20 de enero pondría a los militares en una situación imposible”, señala.

Un seguidor de Trump armado en Minesota este 7 de noviembre.

Getty Images
Los analistas dicen que una situación en la que el candidato perdedor de la elección presidencial se niega a aceptar el resultado puede llevar a “la posibilidad de desorden civil serio”.

“La mitad del país y mucha gente alrededor del mundo pensaría que las fuerzas armadas apolíticas estadounidenses habían tomado una posición partidista. Los militares nunca, nunca deben recibir esa orden“, puntualiza Rudesill.

Y sin llegar al caso extremo de una situación en la que se ponga en juego la autonomía de las fuerzas armadas ante las disputas partidistas, otros advierten que una extensión de la actual coyuntura política puede generar violencia en otros campos.

Una situación en la que el candidato perdedor de la elección presidencial se niega a aceptar el resultado ciertamente lleva a “la posibilidad de desorden civil serio”, le dice a BBC Mundo Keisha Blaine.

La retórica presidencial “ha incrementado la posibilidad de protestas e incluso de violencia”, argumenta.

La situación presenciada en distintas ciudades estadounidenses en los últimos meses, de manifestantes armados hasta los dientes expresando su apoyo por el presidente, así como la aparición en las calles de esas mismas urbes de grupos radicales de oposición, son un recordatorio del potencial de violencia que conlleva la actual tensión política en Estados Unidos.

raya separatoria

BBC

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