El 84% de los estados no reporta sus gastos para atender pandemia
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AFP

El 84% de los estados no reporta sus gastos para atender pandemia de COVID-19

Solo Ciudad de México, Jalisco, Sinaloa, Sonora y Nuevo León han hecho públicos sus contratos de compras ante la emergencia sanitaria.
AFP
7 de mayo, 2020
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El 84% de los estados no está haciendo público cuánto dinero destina para contratar bienes y servicios que sirvan para atender la emergencia por la enfermedad COVID-19, de acuerdo con las organizaciones civiles Transparencia Mexicana y Tojil.

En un ejercicio de análisis de lo que se está publicando en portales de gobierno de las entidades, encontraron que solo Ciudad de México, Jalisco, Sinaloa, Sonora y Nuevo León han hecho públicos sus contratos relacionados con la pandemia, aunque el último de ellos no subió los documentos abiertos para corroborar la información. Mientras que 27 estados no han informado al respecto.

De los cinco que sí han subido datos, el monto de sus gastos asciende a 4 mil 951 millones de pesos, hasta este miércoles.

Una semana antes, las organizaciones revisaron los anuncios hechos sobre presupuesto que se destinará tanto a la compra de bienes y servicios, como a programas sociales o planes de recuperación económica para la población. Ahí, solo 15 entidades, poco menos de la mitad, habían prometido una cantidad, que en total sumaba 13 mil 807 millones, mientras que el Gobierno Federal ha anunciado la inversión de 622 mil 565 millones de pesos.

Es decir, que los gobiernos locales solo han ofrecido el 2.2% de presupuesto que se ha anunciado para atender la emergencia.

Apenas el 1 de mayo, una investigación de Mexicanos Contra la Corrupción y la Impunidad (MCCI) reveló que la delegación del IMSS en Hidalgo había comprado ventiladores respiratorios con sobreprecio a una empresa de León Manuel Bartlett Álvarez, hijo del director de la Comisión Federal de Electricidad (CFE), Manuel Bartlett Díaz. En respuesta, el empresario se defendió acusando que la Ciudad de México había comprado otros ventiladores todavía más caros.

“Ante las recientes controversias sobre bienes y servicios adquiridos con sobreprecio, Transparencia Mexicana y Tojil recordaron que la opacidad es un riesgo adicional cuando se trata de contrataciones de emergencia”, señalaron las organizaciones en un comunicado.

Por todo esto, publicaron también una serie de recomendaciones, a las que se sumaron Impunidad Cero y Justicia Justa. La primera, es que las autoridades deben estar pendientes todo el tiempo, antes de firmar cualquier contratación, de la lista de empresas fantasmas que publica el SAT, conocida como el listado 69-B, para no entregar dinero público a proveedores que solo usan una fachada.

Otra es tomar medidas adicionales para comprobar que las empresas que participan en el proceso de compra podrán cumplir con los requerimientos de la unidad compradora, así como limitar la posibilidad de que estas empresas hagan subcontrataciones que pasen por alto los controles.

“Se recomienda una ‘fiscalización reforzada’ a través de la participación de los Órganos Internos de Control durante TODO el proceso de compra”, enfatizaron.

Tres estados, sin informar sobre la pandemia

Más allá de la opacidad en las compras públicas, los gobiernos estatales han tardado semanas o meses en ofrecer a la población toda la información sobre la pandemia en un solo lugar. De hecho, tres estados aún no tienen micrositios o ni siquiera alertan del COVID-19 en sus páginas oficiales: Campeche, Morelos y Tabasco.

El portal de Campeche, en cuanto se abre, ofrece al usuario redirigirlo a un sitio con los datos federales de la enfermedad o con los locales, pero al dar click en esta segunda opción, aparece el error 404, de cuando una página no existe.

En el caso de Tabasco, la página oficial del Estado no redirige a ningún sitio especializado, a pesar de que el propio gobernador, Adán Augusto López Hernández, dio positivo a COVID-19 desde el 29 de marzo y fue dado de alta apenas el 4 de mayo, más de un mes después. Ofrece trámites de transporte, el plan de desarrollo estatal y el programa anual de evaluación del año pasado. Más abajo, en la sección de comunicados, se mezclan los que han publicado sobre la enfermedad con otros como la Convocatoria de ingreso a educación media superior o que la policía ayudó a una mujer que tuvo un parto mientras viajaba en un taxi.

Y la página del gobierno de Morelos tiene un aviso de cuáles son los teléfonos para llamar en caso de presentar síntomas, pero al darle click, es solo una imagen fija y no hay más información disponible.

Eduardo Bohórquez, director de Transparencia Mexicana, explicó que algunos estados han tratado de justificarse con que por sus redes sociales sí publican datos o videos del gobernador o gobernadora hablando del tema, pero en primer lugar, no se puede obligar a la ciudadanía a tener una red privada para acceder a información que debería estar disponible en un sitio público, y en segundo lugar, no permiten que una persona busque lo que le interesa, sino que obligan a ver a veces muchos videos de varios minutos para enterarse de un punto.

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Kate McHenry

'La pérdida de olfato por coronavirus hizo que la carne me sepa a gasolina'

Un fenómeno llamado parosmia ha dejado a algunos sobrevivientes de coronavirus en un mundo de esencias distorsionadas.
Kate McHenry
31 de agosto, 2020
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Perder la facultad de oler y degustar son dos síntomas asociados a la COVID-19.

Mientras muchos han recuperado sus sentidos, otros sufren un fenómeno llamado parosmia en el que tienen los sabores y olores distorsionados.

Para Kate McHenry, el agua de la pila deja un hedor horrible. Eso, junto a otro desagradable olor que destila al ducharse, significa que incluso el aseo se ha convertido en algo que debe enfrentar.

“Mi champú favorito tiene ahora el olor más asqueroso del mundo”, dijo McHenry.

Tras caer levemente enferma en marzo, esta inglesa de 37 años fue incapaz de oler algo durante cuatro semanas. Su sentido regresó poco a poco, pero a mediados de junio las cosas “empezaron a oler muy raras” y fueron reemplazadas por un “hedor químico horrible”.

Este hecho ha cambiado la vida de McHenry. Ha perdido peso, tiene ansiedad y añora el placer de comer, beber y socializar. Su problema es tan fuerte que este hedor le desborda incluso en lugares donde simplemente se cocina comida.

Le aterra pensar que ha perdido el sentido de olfato para siempre.

Kate McHenry y su pareja Craig Gordon.
Kate McHenry

Kate se siente culpable cuando su pareja le pregunta qué le apetece comer.

“Me encanta las buenas comidas, salir a restaurantes y beber con amigos, pero todo eso se ha ido. La carne me sabe a gasolina y el prosecco a manzana podrida. Si mi novio Craig se come un curry el olor es horrible. Le sale de sus poros y es difícil estar cerca de él”.

“Me entristezco cuando cocino en las tardes. Craig me pregunta qué quiero comer y me siento mal porque no hay nada que me apetezca. Sé que todo tendrá un sabor horrendo. Me asusta quedarme así para siempre”.

Comida que McHenry puede comer.

Kate McHenry
La pasta con queso es uno de los pocos platos que McHenry puede tolerar.

Las personas con covid-19 pueden perder su sentido del olfato porque el virus daña los nervios terminales de sus narices.

La parosmia puede producirse cuando esos nervios se regeneran y el cerebro es incapaz de identificar debidamente el olor real de algo.

Esta condición está habitualmente vinculada a los resfriados comunes, la sinusitis y las lesiones en la cabeza. Los que los sufren describen oler a quemado, humo de cigarro o carne podrida. En algunos casos el olor es tan fuerte que induce al vómito.

Aunque los profesionales reconocen que la parosmia es un signo de recuperación del olfato, para algunas personas puede tardar años en pasar.

Pasquale Hester

Pasquale Hester
Pasquale Hester afirma que lidiar con la parosmia le quita fuerzas.

Lavarse los dientes con sal

Para Pasquale Hester, también de Inglaterra, la pasta de dientes es uno de sus peores enemigos.

El gusto químico que desprende le produce tantas arcadas que ha empezado a lavarse los dientes con sal, que sabe normal para ella.

Como muchos otros afectados por coronavirus, pasaron semanas hasta que mejoró su sentido del olfato. Pero entonces comió curry por su cumpleaños en junio y se dio cuenta de lo distorsionado que estaba su gusto.

“Escupí la comida porque sabía a pintura. Algunas cosas se toleran mejor. El café, el ajo y la cebolla son lo peor. Puedo comer judías verdes y queso. Lo que me está pasando me afecta. No se lo desearía ni al peor enemigo”, dice Hester.

Lo que comer Pasquale Hester

Pasquale Hester
Un plato de judías verdes y queso es de lo poco que Pasquale puede comer.

Brooke Jones empezó con síntomas en abril y dio positivo por covid-19 una semana más tarde. Describe casi todo lo que huele como “carne podrida con algo sacado de una granja”.

Esta estudiante de 20 años hizo una lista de comida que puede tolerar: gofres tostados, pepino y tomate. Lo demás le disgusta.

“Trato de imaginarme el sabor de las cosas. Si como comida china, incluso si no sabe tan bien, me convenzo de que en realidad no está tan mal”.

Brooke Jones

Brooke Jones
Brooke Jones perdió el sentido del gusto y del olfato.

Impacto psicológico

Se desconoce el número de infectados por covid que han tenido parosmia, pero se estima que cientos de miles han perdido el olfato o gusto de forma temporal.

La profesora Claire Hopkis, presidenta de la Sociedad Rinológica Británica, advierte que hay una “creencia incorrecta generalizada” de que la pérdida de olfato por el virus es a corto plazo”.

“Sí, hay una gran probabilidad de recuperación, pero también muchas personas que perderán este sentido por un período largo de tiempo y ese impacto se está infravalorando“, agrega la especialista.

El olfato juega un rol importante en la memoria, el estado de ánimo y las emociones. Aquellos que sufren alguna disfunción se sienten recluidos.

“Cuando intento explicarlo, algunos piensan que es gracioso. Sé que las secuelas del coronavirus pudieron ser mucho peores, pero me afecta y asusta que nadie es capaz de confirmar si mejorará”, confiesa Jones.

Enlaces a más artículos sobre el coronavirus

BBC

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