Estudiantes varados en Argentina piden ayuda para volver a México
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Cuartoscuro Archivo

'Estamos sin dinero y atrapados por la pandemia': Estudiantes varados en Argentina piden ayuda para volver a México

El gobierno argentino endureció las medidas ante la pandemia, prohibiendo por decreto los vuelos comerciales hasta el próximo 1 de septiembre.
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8 de mayo, 2020
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Era la primera vez en su vida que Néstor Morales, un joven jornalero y estudiante de 21 años de Hermosillo, Sonora, salía de México. Y, paradójicamente, no fue para ir al norte, a Estados Unidos, cuya frontera tiene a unos pocos kilómetros de su casa.

Néstor se fue mucho más lejos y en dirección opuesta: al extremo sur del planeta.

-Me fui a Argentina, a la provincia de San Luis. Mi universidad me ofreció una beca de intercambio por unos meses y me pareció una gran oportunidad. Así que la acepté.

El sonorense explica a través una llamada algo intermitente de WhatsApp que para llegar a esa beca tuvo antes que sudar mucho. Y lo de sudar no es metafórico, subraya, porque para pagarse sus estudios en Ingeniería Mecatrónica tiene que alternar los libros con el campo, donde trabaja recolectando la fruta de temporada o empacando alimentos.

Por eso, cuando su universidad le ofreció la posibilidad del intercambio, Néstor cuenta aún emocionado que sintió que estaba ante una gran oportunidad en su carrera profesional y también en su vida.

No lo pensó mucho. Tomó un vuelo de Aeroméxico que recorrió más de 9 mil kilómetros en dirección sur y se plantó en un país desconocido para él; nervioso, pero con la ilusión y la expectativa de ver y conocer nuevo mundo.

Pero la euforia duró poco.

-Llegué a principios de marzo. Y como a la semana y media o así… ¡Pum! Que declaran la cuarentena por el coronavirus.

Al otro lado de la llamada, Néstor ríe cansado, resignado.

-Así que no he podido hacer mi curso en la universidad, ni nada. De hecho, no he tenido oportunidad ni de conocer la calle donde estoy viviendo. Tuve una pésima suerte.

No obstante, tras reflexionar unos segundos, el sonorense dice que una vez pasado el enojo por no poder vivir una gran experiencia en otro país y continuar con sus estudios, ahora lo que siente es incertidumbre; especialmente, desde que el pasado 25 de abril el gobierno argentino endureció las medidas para mantener a raya la pandemia de coronavirus, prohibiendo por decreto los vuelos comerciales hasta el próximo 1 de septiembre.

Es decir, nadie entra al país ni sale por vía aérea en al menos medio año.

Y para salir por vía terrestre, la situación está igual de complicada. Desde el 20 de marzo pasado, el presidente Alberto Fernández impuso una “cuarentena total obligatoria” que prohíbe salir a la calle -con la excepción de ir a comprar alimentos o a la farmacia- y moverse de una provincia a otra sin un salvoconducto. Una restricción que la policía argentina se tomó muy en serio: tan solo 48 horas después de que se declarara el estado de emergencia, 743 personas fueron detenidas por no cumplir la cuarentena.

Ante estas restricciones, Néstor pasó de ser un estudiante de intercambio a engrosar la lista de 290 connacionales que, de acuerdo con la Secretaría de Relaciones Exteriores de México, continúan varados en Argentina.

-Quiero salir de aquí -dice el sonorense-. ¡Necesito salir de aquí! -exclama para plantear a colación que Aeroméxico ya le canceló su vuelo de regreso previsto para inicios de julio. Solo puede cambiarlo por otro vuelo que saliera a partir del 1 de septiembre, cuando finaliza la prohibición. Pero el problema, puntualiza el estudiante, es que su reserva de dinero no durará más allá de junio, cuando terminaba su estadía.

-Si los vuelos se abren hasta septiembre, ¿con qué dinero voy a vivir aquí medio año sin poder trabajar? -cuestiona-. Cada día que paso aquí atrapado es un día más que se me acaba el dinero. Y un día más en que la presión y la angustia va en aumento.

Tres veces atrapados

Fernando Hernández tiene 24 años, es de Chetumal, y llegó a Buenos Aires en octubre del año pasado para estudiar una maestría en derechos humanos que debía durar diez meses, hasta agosto de este año.

Sin embargo, explica también a través de una llamada de WhatsApp, la pandemia se atravesó y se quedó varado entre las paredes de un departamento en Buenos Aires que renta con otros dos roomies, que también están atrapados.

Fernando dice que ya tenía listo su vuelo de regreso para inicios de agosto. El problema es que la Universidad de San Martín, en Buenos Aires, interrumpió las clases por la pandemia y hasta hace apenas unas semanas les dio la autorización para reanudarlas en línea, desde México.

-Pero con la restricción de los vuelos me quedé atrapado -cuenta el estudiante-. Porque, aunque pudiera pagar otro, que no es el caso, no puedo salir del país.

Y viajar por carretera hasta Uruguay “está imposible” sin un salvoconducto o un permiso especial de la embajada mexicana. Y, aunque lograra llegar a la frontera, tampoco podría ingresar porque el gobierno uruguayo solo permite hasta nuevo aviso la entrada a sus connacionales y de extranjeros residentes.

-Estamos tres veces atrapados: en nuestro departamento, del que casi no podemos salir para nada; atrapados en Buenos Aires, porque no podemos movernos a otras ciudades o provincias sin un salvoconducto; y atrapados por las fronteras de Argentina, puesto que no podemos ir a ningún otro país.

En la ciudad de Mendoza, en el lado oeste de Argentina, ya casi en la frontera con Chile, la estudiante tijuanense Melissa Zulette Arenas cuenta que compró su vuelo de regreso para salir desde Santiago de Chile porque le resultaba mucho más práctico que recorrer mil kilómetros hasta Buenos Aires.

Pero el gobierno de Sebastián Piñera también restringió los vuelos hasta el próximo 1 de junio, y peor aún, también decretó medidas que restringieron el acceso al país a extranjeros no residentes durante la emergencia sanitaria.

Es decir, ni Chile ni Uruguay son opción. Y Brasil, uno de los países más afectados por el coronavirus en Sudamérica, con más de 135 mil infectados al corte del jueves 7 de mayo y más de 9 mil 100 muertes, tampoco es opción.

-No puedo volar ni puedo moverme en carro a Buenos Aires. No sé qué hacer. Me siento muy atrapada -asegura la tijuanense-.

“Esperamos una respuesta de la embajada”

El estudiante Fernando Hernández plantea que, ante la imposibilidad de viajar y el progresivo desgaste económico, su única salida, y la de la mayoría de los 290 mexicanos que hay varados en este momento en Argentina entre estudiantes y turistas, es un vuelo de repatriación.

De hecho, la Cancillería mexicana ya ha realizado múltiples vuelos de repatriación. Hasta el corte del 4 de mayo, ha traído de vuelta a 11 mil 342 connacionales desde que estalló la pandemia, y también ha realizado varios vuelos de repatriación desde Argentina.

Por ejemplo, los pasados 11 y 13 de abril, tras el cierre de fronteras y cancelaciones de vuelos comerciales, el canciller Marcelo Ebrard anunció en su cuenta de Twitter que regresaron 160 connacionales que fueron repatriados de Argentina, y también de Chile y Uruguay.

El problema, claro, es que aún restan muchos mexicanos varados por la pandemia: según Cancillería, 2 mil 868 siguen atrapados al corte del 4 de mayo en algún punto del mundo, de los cuales mil 242 permanecen en países con restricciones de vuelos comerciales, como es el caso argentino.

En otras palabras: traer de inmediato a todos es complicado. Y más aún por las restricciones aéreas. Por eso, la Cancillería dijo a este medio que están trabajando en buscar opciones para apoyar a los connacionales. Aunque, por el volumen de connacionales a atender, el llamado es a tener paciencia.

Sin embargo, la paciencia y el dinero para mantenerse a flote, coinciden en apuntar los estudiantes mexicanos entrevistados, es lo que empieza a faltar.

-La embajada de México en Argentina ha sido muy amable. Pero ha sido tan amables como ineficiente. La respuesta siempre es la misma: que están trabajando para darnos las mejores condiciones, pero sin decirnos más. Y así llevamos tres semanas o un mes, esperando una respuesta -asegura Fernando-.

-La embajada solo nos dice que no tiene información de cuándo saldrá el próximo vuelo humanitario -tercia por su parte el estudiante sonorense Néstor Morales-. Y esto nos genera aún más angustia. Porque no sabemos cuándo podremos salir de aquí y regresar a casa.

-Nos dicen que sí habrá otro vuelo pero no cuándo -lamenta por su parte la tijuanense Zulette Arenas-. Necesitamos que, al menos, nos den una fecha para tener una estabilidad emocional. Y de aquí a esa fecha ya vemos cómo le hacemos con el dinero. Pero al menos necesitamos que nos digan algo seguro. Necesitamos una mínima certeza de qué pasará con nosotros.

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NOOA

La Niña está de regreso: qué es y qué significa para el clima en América Latina

El fenómeno climático responsable de crudos inviernos y grandes sequías en todo el mundo ha llegado nuevamente y sus efectos se sentirán por varios meses.
NOOA
18 de octubre, 2021
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La Niña está de vuelta por segundo año consecutivo.

La Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA, por sus siglas en inglés) de Estados Unidos anunció el jueves que el fenómeno climático responsable de crudos inviernos y grandes sequías en todo el mundo ha llegado nuevamente y hará sentir sus efectos por varios meses.

Según la NOAA, tras un periodo de relativo equilibrio atmosférico desde inicios de año, La Niña se intensificará durante las próximas semanas y no comenzará a debilitarse hasta la primavera de 2022, lo que puede tener un impacto en las lluvias, el final de la temporada de huracanes y la intensidad del próximo invierno boreal.

“Las condiciones de La Niña se han desarrollado y se espera que continúen con un 87% de probabilidad entre diciembre de 2021 y febrero de 2022“, indicó la agencia.

De acuerdo con el comunicado, los expertos comenzaron a notar que el evento climático se aproximaba en el último mes, cuando detectaron varios factores que apuntaban a su desarrollo entre ellos:

  • temperaturas de la superficie del mar por debajo del promedio en el Pacífico ecuatorial
  • anomalías térmicas en la mayor parte del Océano Pacífico central y oriental
  • anomalías en vientos del este en niveles bajos y en los vientos del oeste en los niveles superiores de la atmósfera.

Aunque generalmente los signos de su activación comienzan a detectarse en el verano boreal, ahora, como ocurrió en 2017, La Niña comenzó a manifestarse entrado el otoño.

“Nuestros científicos han estado rastreando el desarrollo potencial de La Niña desde este verano, y fue un factor en el pronóstico de la temporada de huracanes por encima de lo normal que hemos visto desarrollarse”, dijo Mike Halpert, subdirector del Centro de Predicción del Clima de la NOAA.

Pero ¿qué es la Niña y cómo afecta al clima de nuestro planeta y a América Latina?

La Niña

Para entender qué es La Niña es preciso explicar el fenómeno más general en el que se engloba: el llamado evento ENOS o El Niño-Oscilación del Sur.

El Niño es un patrón climático que causa un debilitamiento de los vientos alisios en el hemisferio sur del Pacífico.

Esos vientos, cuando son normales, arrastran las aguas superficiales desde las costas hacia el océano y esto provoca que las aguas frías de las profundidades surjan allí.

Cuando El Niño está activo, el agua del océano en la zona ecuatorial está más caliente.

BBC
Cuando El Niño está activo, el agua del océano en la zona ecuatorial está más caliente.

Esa agua fría es lo normal en la zona ecuatorial de la costa de Sudamérica.

Cuando esos vientos alisios se debilitan cesa ese proceso, al agua caliente se acumula y se produce un aumento de la superficie del mar en la costa de Perú y Ecuador, principalmente.

Ahora bien, cuando los alisios son muy fuertes y se refuerza la subida de esa agua fría en la zona ecuatorial y la temperatura del mar está por debajo de lo normal, comienza a manifestarse el fenómeno de La Niña, que viene a ser un patrón climático opuesto a las condiciones de El Niño.

Generalmente, entre las dos fases, ocurre un periodo llamado “zona neutra” (en la que nos encontrábamos hasta hace poco) en la que ninguno de los dos eventos están notablemente activos y las temperaturas están sobre el promedio.

¿Cuáles son sus efectos?

Los efectos de La Niña y el Niño, que van desde sequías a inundaciones, de lluvias intensas a huracanes, dependen siempre de la zona de la oscilación: puede producir indistintamente sequías en Latinoamérica, nevadas intensas en la zona norte de Estados Unidos o sequías en Australia o en las islas del Pacífico.

Y aunque siguen patrones, esto no implica que cada vez que se activen las condiciones se manifiesten de la misma manera: ningún evento de La Niña es como otro.

Aunque los pronósticos más certeros para la actual temporada se conocerán a finales de este mes, la NOAA y otras organizaciones meteorológicas de América Latina prevén “una La Niña de intensidad moderada“.

Esto, sin embargo, no predice por sí mismo las condiciones en las que se manifestará dado que datos históricos revelan que ha habido casos de sequías más severas en eventos débiles o moderados de La Niña que en eventos fuertes a intensos.

En años anteriores, el fenómeno se ha manifestado muy débil, aunque desde 2020 se comenzaron a experimentar síntomas de un potencial fortalecimiento como fue la larga temporada de huracanes del Atlántico, condiciones de sequía en América del Sur y fuertes lluvias en Centroamérica y el norte de Suramérica.

Cómo afectará a América Latina

Generalmente, La Niña se manifiesta en dos formas totalmente diferentes en América Latina: lluvias intensas y abundantes, aumento del caudal de los ríos y posteriores inundaciones en Colombia, Ecuador y el norte de Brasil; y en condiciones de sequía en Perú, Bolivia, el sur de Brasil, Argentina y Chile.

Varios de estos últimos países viven desde el pasado año una intensa sequía, que ha afectado los cultivos, ha secado ríos e impactado la generación hidroeléctrica.

Ahora se teme que La Niña retrase aún más la temporada de lluvias en el Cono Sur y haga de 2022 un año aún más seco.

Mientras, en el noreste de América del Sur han ocurridos deslaves en varios países y en otros, como en Colombia, las represas se encuentran en un 86% de capacidad, casi el doble de los niveles de hace un año, lo que es considerado históricamente alto.

Río Paraná

Getty Images
La sequía ha afectado a varios países de América Latina y ha “secado” ríos como el Paraná.

La NOAA ha señalado que La Niña puede influir en los últimos meses de la actual temporada ciclónica en el Atlántico, que ha sido particularmente activa.

En México, las autoridades meteorológicas indicaron que una nueva activación del evento podría traducirse en una extensión del periodo de lluvias hasta finales de noviembre, así como precipitaciones intensas en algunas partes del país en las que no son frecuentes y luego, un invierno más seco.

En Centroamérica, por su parte, el Comité Regional de Recursos Hidráulicos había pronosticado desde el verano que La Niña podría traer a la región “condiciones más lluviosas que lo normal”, principalmente en la frontera de México con Guatemala, el sur de El Salvador; la parte central de Honduras y en el Pacífico de Costa Rica y Panamá.

La Niña anterior ocurrió durante el invierno de 2020-2021 y con anterioridad, entre 2017 y 2018.

El último evento El Niño tuvo lugar entre 2018 y 2019.


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