Expertos lanzan plataforma para monitorear avance del COVID-19
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Expertos lanzan plataforma para monitorear en tiempo real el avance del COVID-19 en México

La iniciativa de Luppa también promueve el uso de una aplicación, la cual requiere datos personales como la identificación del INE e identificación facial, que permite identificar el nivel de riesgo que tiene un persona tras responder un cuestionario.
Cuartoscuro
21 de mayo, 2020
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Especialistas en tecnología geoespacial, epidemiólogos y desarrolladores software lanzaron la plataforma Luppa, con el objetivo de medir el avance de la epidemia de COVID-19 en México, e informarla en tiempo real.

La herramienta, impulsada por la empresa Mapdata, busca identificar los casos de COVID-19 a nivel de código postal, así como ubicar a la población vulnerable y la movilidad humana, para señalarla en tiempo real con ciudadanos, gobiernos, organizaciones y empresas.

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Juan Manuel Wong, director de Mapdata, explica que el modelo de la plataforma Luppa se basa en el uso de la información exitosa que han dado países como Vietnam, Korea del Sur y Taiwán en el tema de la epidemia de coronavirus.

“Esto permite tener información mucho más puntual… se convierte en información muy útil tanto para diferentes tipos de acciones, tanto de autoridades, como empresas y que puedan disponer de una herramienta que les permita tomar acciones en función de lo que les corresponde”, explica en entrevista.

La iniciativa de Luppa también promueve el uso de una aplicación, la cual requiere datos personales como la identificación del INE e identificación facial, que permite identificar el nivel de riesgo que tiene un persona tras responder un cuestionario.

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Esto, para generar “una especie de expediente electrónico y un pasaporte sanitario para mostrar cuál es su nivel de riesgo”, detalla Wong.

Aunque la plataforma de Luppa recién se lanzó el pasado 11 de mayo, buscarán acercarse con empresas y gobiernos, ante la etapa de recuperación económica que se vendrá tras la epidemia de COVID-19.

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30 de febrero, el día que sólo existió una vez en la historia

En 1712, un país europeo tuvo que marcar un doble año bisiesto, o sea un febrero de 30 días, con el propósito de sincronizar su calendario con el resto del mundo.
1 de marzo, 2020
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Fecha 30 de febrero

Getty Images
Aunque parezca increíble, la fecha una vez existió.

Este 29 de febrero de 2020 nos recuerda que, cada cuatro años (con algunas excepciones), añadimos un día al final de febrero a nuestro calendario de 365 días, en lo que llamamos un año bisiesto.

Es un ajuste al cual nos hemos acostumbrado. Es un día más para pagar las cuentas a fin de mes, aunque también es un día más para esperar la llegada sueldo. Los que nacieron en esa fecha solo pueden celebrar un verdadero cumpleaños cada cuatro años.

Una sola vez en la historia, sin embargo, Suecia marcó un doble año bisiesto con el 30 de febrero incluido en su calendario de 1712. ¿Se imaginan los que nacieron en esa fecha? Jamás pudieron celebrar un cumpleaños de verdad.

Manipulación del tiempo

La Tierra y el Sol

Getty Images
El problema siempre ha sido alinear el calendario de 365 días con el tiempo real que demora la Tierra girando alrededor del Sol.

Contar el tiempo, marcar los días, meses y años, es una invención humana que trata de seguir los ciclos lunares -más o menos 29.5 días entre lunas llenas-, y solares, más o menos 365,25 días para que la Tierra gire alrededor del Sol.

Pero es un conteo que está sujeto a la manipulación. Diferentes gobernantes a lo largo de la historia dividieron el año en meses (no siempre 12) y quitaron y pusieron días a esos meses según sus necesidades políticas y económicas, o sus caprichos personales.

No obstante, la alineación de esos calendarios con el año solar era un requisito que no se podía obviar.

El emperador Julio César, hace casi 2,000 años, impuso un calendario muy parecido al que usamos hoy en día.

Estatua de Julio César

Getty Images
Julio César impuso un calendario muy parecido al que usamos hoy.

El llamado calendario juliano alternó los 12 meses con 30 y 31 días, iniciando el año en marzo, por ser el comienzo de la primavera, y dejando a febrero cojeando con 28 días o 29 días.

El año bisiesto se ha marcado desde esas épocas romanas para sincronizar el año calendario de 365 días al año solar de aproximadamente 365.25 días o sea, 365 días y seis horas.

El gran salto gregoriano

Ese cálculo sirvió durante siglos, pero no es exacto. El año solar en realidad es un poquitín más corto: 11 minutos y 14.784 segundos, para ser precisos. No es una diferencia que pueda causar un impacto inmediato pero, con el paso de los años, el desfase es notable.

Por eso el papa Gregorio XIII intercedió con su calendario en 1582, para “corregir” la discrepancia. Se hizo sobre todo por razones religiosas, pues el equinoccio de marzo, que marca el inicio de la pascua, se había desfasado por tres días a lo largo de los siglos.

Gregorio XIII

Getty Images
Gregorio XIII eliminó de un tajo 10 días en 1582.

Sea como fuere, el calendario gregoriano es el estándar establecido en la mayoría del mundo. Aunque no todos los países lo adoptaron al mismo tiempo.

Primero fueron los que estaban alineados con la Iglesia Católica. En lugar de eliminar años bisiestos en las siguientes cuatro décadas, cortaron de un tajo 10 días. Saltaron del jueves, 5 de octubre, al viernes, 14 de octubre, de 1582.

Otras naciones e imperios protestantes fueron reacios, pero finalmente adoptaron el cambio. Reino Unido y sus colonias americanas hicieron el gran salto del 2 de septiembre al 14 de septiembre de 1752.

Parsimonia sueca

Pero antes de eso, cuando Suecia decidió incorporar el calendario gregoriano, no quiso hacerlo eliminando todos esos días tan súbitamente. Prefirió hacerlo gradualmente, saltándose los días bisiestos de febrero durante 40 años, hasta quedar ajustados.

Según el calendario juliano que seguían, 1700 era un año bisiesto, pero sólo le atribuyeron 28 días a febrero. Tenían la intención de hacer lo mismo en 1704, 1708, etc. pero, poco después, estalló la guerra y tuvieron otras prioridades que les hicieron olvidar los cambios.

Apoteosis de Carlos XII de Suecia

Getty Images
Carlos XII de Suecia ordenó que se añadiera el 30 de febrero al año 1712.

Unos años después, el emperador Carlos XII se dio cuenta de que el calendario en Suecia no era ni juliano ni gregoriano, tomó medidas drásticas y abandonó el cambio.

Pero, como ya habían omitido el bisiesto de 1700, ordenó que en 1712 (otro bisiesto) se añadiera un día adicional al 29 de febrero, creando así por única vez en la historia desde las épocas de Julio César, el 30 de febrero.

Al final, Suecia siguió el ejemplo de sus pares en el norte de Europa y adoptó el calendario gregoriano en 1753, con el mismo sistema de eliminar 10 días en el año de un tajo.

No se sabe qué pasó con todas las personas que tuvieron como fecha de nacimiento ese 30 de febrero, pero no hay duda que no pudieron celebrar un verdadero cumpleaños.

Otros 30 de febrero

La entonces Unión Soviética introdujo un calendario revolucionario, entre 1930 y 1931.

Propaganda soviética de los años 30

Getty Images
El calendario revolucionario de la Unión Soviética pretendía mejorar la eficiencia de la producción industrial.

Este incluía semanas de cinco días, en meses de 30 días, con unos cinco a seis días sobrantes al final del año considerados “feriados”.

La intención de abolir la semana de siete días era para mejorar la producción industrial sin interrupciones del fin de semana, pero pronto se dieron que sería muy difícil eliminar el tradicional descanso del domingo y la idea se abandonó.

En ciencia ficción también se puede encontrar la fecha. En el cuento corto de Ray Bradbury “La última noche del mundo”, el fatídico acontecimiento sucede el 30 de febrero. Y en la obra de J.R.R. Tolkien, los hobbits han desarrollado un calendario con su equivalente febrero de 30 días.

Ya en el mundo real, en algunas ocasiones, cuando la fecha de fallecimiento es desconocida, esta se registra en las lápidas como 30 de febrero.


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