La UNAM mapea capacidad de recuperación de la pandemia rumbo al desconfinamiento
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La UNAM mapea capacidad de recuperación de la pandemia rumbo al desconfinamiento

En el sitio de iCOVID19, el usuario puede ver, de golpe, en rojo, los municipios con mayor número de contagios por coronavirus.
Por Redacción Animal Político
27 de mayo, 2020
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El iCOVID19, Visualizador de datos geográficos de la UNAM es una plataforma que utiliza la información de los contagios por coronavirus a nivel municipal y la cruza con variables sociodemográficas como edad, hacinamiento, acceso a medios de comunicación y servicios de salud. Esto genera una medición denominada “Índice de vulnerabilidad ante COVID-19 en México”.

El objetivo de esta herramienta no es mostrar las zonas que actualmente registran más casos, sino cuáles son las zonas más vulnerables para recuperarse de la crisis sanitaria desatada por el coronavirus, aunque sean zonas o municipios que aún están limpios de contagio.

Al entrar a al sitio de iCOVID19, el usuario puede ver, de golpe, en rojo, los municipios con mayor número de contagios por coronavirus. También se ven grandes espacios vacíos de color donde no se han registrado casos. Sin embargo, cuando se activa una función para conocer la “vulnerabilidad municipal” ante la pandemia, esos mismos huecos blancos se transforman en un manchón naranja y marrón, al sur del país. 

Al momento de escribir esta nota, las poblaciones que aparecen en marrón intenso —o con alto índice de vulnerabilidad— se ubican en la Sierra Tarahumara, Guerrero, Oaxaca, Chiapas, el norte de Veracruz, el sur de Durango y el norte de Nayarit. 

Son zonas que aún no presentan casos, pero califican como localidades con baja capacidad de recuperación a la epidemia, porque su población es mayor a 60 años o tienen un alto número de hablantes de lengua indígena o se encuentran alejadas de las instalaciones hospitalarias.

Este instrumento de medición fue diseñado, en tiempo récord, por 30 investigadores de seis entidades universitarias. Se habilitó luego de que se informara que el desconfinamiento iniciaría en los llamados “municipios de la esperanza” que no habían presentado casos de COVID. Sin embargo, el visualizador muestra que la mayoría de esos municipios tienen una tasa de recuperación baja, en caso de que empiecen a presentar contagios.

Manuel Suárez Lastra, director del Instituto de Geografía, ha explicado que iCOVID19 se diseñó para identificar “qué tanto se puede resistir el no salir de casa y cómo hacer para lograr la recuperación tras el confinamiento social”.

Al presentar el índice, el investigador explicó que mientras más empleos haya en una comunidad, más capacidad de resistencia y más capacidad de recuperación tendrá. En tanto que aquellas zonas con viviendas de un solo cuarto y con baja accesibilidad a medios de comunicación tendrán más dificultades para hacer frente a los estragos del coronavirus.

Foto: GRACIELA LÓPEZ /CUARTOSCURO

Disponible de manera gratuita, en el sitio del instituto de Geografía de la UNAM,  iCOVID19 también permite identificar problemáticas concretas como comorbilidades registradas en esa población, recursos hospitalarios o porcentaje de hablantes de lengua indígena.

“La epidemia es un fenómeno extremadamente dinámico que puede cambiar de un momento a otro. Las decisiones que se toman deben estar sujetas a una revisión constante de cuál es la situación”, dijo Suárez Lastra.

Es por ello que, según Suárez Lastra, estos mapas pueden contribuir a identificar una mejor política de desconfinamiento, contribuir a administrar el riesgo de la mejor manera y tomar decisiones locales focalizadas a necesidades específicas en ciertas comunidades.

La UNAM también presentó un “ATLAS de vulnerabilidad en zonas metropolitanas del país” para poner la lupa sobre aquellos municipios que por ser muy grandes, presentan una distribución heterogénea de servicios de salud, así como de condiciones socioeconómicas.

Es un ATLAS que compila la información de las 59 zonas metropolitanas del país que concentran al 60% de la población de México. El común denominador es que la vulnerabilidad aumenta en las colonias más alejadas del centro de la ciudad, especialmente por la lejanía de los centros hospitalarios. Esos patrones “concéntricos” se sostienen salvo en el norte del país, donde el corredor de Monterrey hacia Saltillo registra a las colonias más vulnerables.

El director del Instituto de Geografía comentó que “55% de la población en la zona metropolitana (de la CDMX) vive en el sector informal y eso significa que viven con su ingreso del día a día, por eso la movilidad disminuyó 45% y eso habla de la imposibilidad de la gente para quedarse en casa”.

Los investigadores detrás de esta iCOVID19 forman parte de un equipo multidisciplinario de  Instituto de Investigación en Matemáticas Aplicadas y Sistemas, las Facultades de Ciencias y Medicina, los Institutos de Geografía y Geofísica y la Coordinación de la Investigación Científica de la UNAM.

 

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Karol Czinege/EyeEm/Getty Images

¿Por qué nos gusta tanto la comida crujiente? (y cómo el sonido se convirtió en el sabor olvidado)

Decimos que comemos con los ojos, ¿pero sabías que también puedes comer con los oídos? Por extraño que parezca, los sonidos - y especialmente lo crujiente y crocante - tienen mucho que ver con la experiencia culinaria.
Karol Czinege/EyeEm/Getty Images
18 de octubre, 2020
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El sonido es el sabor olvidado. No solo comemos con la boca, con la nariz o con los ojos. También lo hacemos con el oído.

Lo dice el experto en psicología experimental Charles Spence, que lleva casi dos décadas investigando cómo nuestro cerebro procesa información de cada uno de nuestro sentidos, y cómo comprender eso puede ayudarnos a diseñar mejores alimentos (o unos que nos agraden más).

“Desde el crujido de la comida, hasta el ruido del empaquetado, el roce de la cuchara en el plato o la música que escuchamos mientras comemos; todos los sonidos afectan a nuestra experiencia culinaria, unos más que otros, y también al sabor”, le cuenta a BBC Mundo.

Spence, autor de Gastrophysics: the new science of eating (“Gastrofísica: La nueva ciencia de la comida“, 2017), dirige el laboratorio Crossmodal Research de la Universidad de Oxford, Reino Unido, integrado por especialistas en psicología, neurociencia y cocina. También colabora con chefs de renombre -como el español Ferrán Adriá o el británico Heston Blumenthal- para crear experiencias culinarias “multisensoriales”.

Y es que, según el científico, comer es una experiencia mucho más multisensorial de lo que solemos reconocer, sobre todo a nivel auditivo.

No es el único que lo piensa. “Hay varias cosas que nos hacen sentirnos satisfechos con la comida: el olor, el gusto y la textura, en la que incluimos el sonido”, le dice a BBC Mundo la consultora en alimentación Amanda Miles-Ricketts. “Y no hay nada más satisfactorio que algo crujiente o crocante”.

"No importa que música escuches: hay un sabor que seguro combina bien con ella".", Source: Charles Spence, Source description: psicólogo experimental, Universidad de Oxford, Image:

Precisamente, la preferencia del ser humano por lo crujiente es algo que lleva años fascinando a Spence.

Uno de sus mayores logros es haber creado un ruido electrónicamente modificado de la papa frita para convencer al consumidor de que era más crujiente. Fue un experimento que surgió de la pregunta de si el sabor de una papa frita sería diferente si alteramos su crujido. Y resultó que sí.

La Universidad de Harvard le entregó por ello un Ig Nobel, una parodia del prestigioso galardón “para hacer reír, y luego pensar”.

Pero la cuestión de por qué nos gusta tanto la comida crujiente tiene un trasfondo más serio de lo que parece.

niño comiendo alitas de pollo

Chakarin Wattanamongkol/Getty Images
¿Te entró el apetito?

“Cuando hicimos ese experimento en 2009 era difícil creer que habría interés en el tema, pero desde entonces han surgido muchos trabajos y experimentos para combinar diferentes sonidos y sabores”.

¿Qué nos pasa con la comida crujiente?

“La comida rápida suele ser crujiente, crocante, casi siempre ruidosa”, dice Spence. “A nadie le gusta la idea de una papa frita esponjosa, incluso aunque sepamos que tiene todos los elementos que le dan ese sabor”, comenta el psicólogo.

En su laboratorio de Oxford, ha podido demostrar que las diferentes frecuencias de crujidos pueden alterar cómo percibimos su sabor o incluso que algunos alimentos nos parezcan de mejor o de peor calidad.

“Es una reacción instantánea en nuestro cerebro”, dice Spence. “Todavía estamos investigando por qué nos atrae tanto lo crujiente, pero existen varias teorías”.

“Una de ellas parte de que las verduras y los vegetales más ‘ruidosos’ suelen ser más frescos (y viceversa), por lo que asociamos lo crujiente con lo saludable“.

“Por otro lado (y paradójicamente), algunos alimentos crujientes -como las galletas, los cereales o las frituras- suelen tener un alto contenido en grasa…. y a nuestro cerebro le gusta la idea de grasa, lo cual explicaría nuestra preferencia por ese sonido”.

cereales

Getty Images
Cuando comes algo crujiente, prestas más atención a lo que ocurre dentro de tu boca.

A Miles-Ricketts -que tiene una marca propia de tés especializada en salud y bienestar que lanzó tras sufrir problemas en la piel- le preocupa eso. “Al margen de las manzanas, que obviamente son saludables, los alimentos poco saludables y adictivos que no son naturales suelen ser crujientes. No es pura coincidencia“.

“Finalmente”, añade Spence, “otra teoría que surgió hace un par de años es que cuando empezamos a degustar algo nos suele resultar más sabroso, y nuestro cerebro se va adaptando y desconectando a medida que le parece menos ‘interesante’, pero cuando comes algo ruidoso eso dirige tu atención hacia tu boca, lo cual ayuda a que el sabor se quede por más tiempo”.

Eso significaría que puede que nos guste más la comida crujiente porque sentimos que su sabor dura más.

Pero la cuestión de la experiencia sensorial -y sonora- de la comida va más allá de lo crujiente.

Maridaje fonético

“Piensa en el sonido cuando abres una lata, una botella, el corcho del vino o incluso el del microondas. Todo ello afecta a nuestra experiencia y a cómo percibimos el sabor”, explica Spence. “No es casualidad que las papas fritas se vendan en bolsas de plástico especialmente ruidosas; es puro marketing intuitivo”.

Y así como los ruidos afectan al sabor, también lo hace la música.

"Los alimentos poco saludables y adictivos que no son naturales suelen ser crujientes".", Source: Amanda Miles-Ricketts, Source description: consultora en alimentación y fundadora de Niche Tea, Image:

Spence y su equipo han investigado cómo los sabores dulces y agrios suelen asociarse con notas de alta frecuencia, mientras que los amargos equivalen a notas de baja frecuencia.

“Si, por ejemplo, escuchas cierta música mientras tomas una taza de café o comes una porción de chocolate, puedes intensificar su dulzura“, explica Spence.

Es lo que él llama “sazonar fonéticamente” la comida.

El científico asegura que muchas marcas y músicos se han interesado por esta técnica y ya están poniendo en prácticas maneras de combinar sabores y sonidos para mejorar la experiencia culinaria y responder a la pregunta de “cuál es el sonido de su sabor”.

Miles-Ricketts cree que cada vez más actores en la industria alimentaria tienen en cuenta la “funcionalidad y el propósito de sus productos” y el hecho de que la alimentación es “una experiencia multisensorial”.

papas fritas

Getty Images
¡Ese “crunch” es muy deseable!

“Podríamos incluso aprovechar esto para comer de forma más saludable”, propone Spence. “Podríamos comer con menos azúcar si añadimos un poco de ‘música dulce’ para sazonar alimentos, en lugar de la alta música de algunos restaurantes que, de hecho, suprime nuestra capacidad de saborear adecuadamente”.

“Así como maridamos ciertos alimentos con ciertos vinos, podemos maridar sabores con sonidos y formas“.

“Muchos nunca habrían imaginado que la música puede alterar el sabor de la comida, pero es todo un nuevo campo por explorar. ¿Por qué no maridar un sabor con un sonido?”

“No importa que música escuches: hay un sabor que seguro combina bien con ella”.


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https://www.youtube.com/watch?v=Yd02AZz63Sw

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