¿La nueva Ley de Educación de Puebla afecta a colegios privados?
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Archivo Cuartoscuro

Nueva Ley de Educación de Puebla, ¿qué establece y por qué reclaman los colegios privados?

Rectores de universidades privadas y legisladores de oposición cuestionaron la Ley de Educación de Puebla y cómo se aprobó.
Archivo Cuartoscuro
26 de mayo, 2020
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El Congreso de Puebla, con mayoría morenista, aprobó el 15 de mayo la Ley de Educación del Estado, una legislación que ha sido criticada por universidades particulares y legisladores de oposición, quienes dicen que incrementa las medidas de vigilancia y que busca “adueñarse” de la educación privada.

Un grupo de rectores de universidades privadas del estado, denominado Consorcio Universitario, consideró que dicha ley fue aprobada al vapor, que incrementa la vigilancia y “vulnera el derecho de autogestión y decisión sobre el destino de los recursos obtenidos lícitamente por las instituciones particulares”.

Las instituciones privadas, señalaron, no se deben centrar “en la gestión burocrática y el cumplimiento de normas excesivas que no agregan ningún valor al proceso educativo de excelencia”.

Aunque el grupo firmó el texto el 14 de mayo, su mensaje se difundió nuevamente este domingo en notas periodísticas y fue retomado por los senadores del Partido Acción Nacional (PAN), quienes añadieron que la legislación fiscaliza a las escuelas privadas, impone cuotas y pretende “adueñarse de la educación privada”.

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El gobernador de Puebla, Miguel Barbosa, explicó en este sentido que el alcance de la ley no tiene que ver con apropiarse de los bienes muebles e inmuebles, “sino de que los mismos sirvan para los fines educativos a que son destinados”.

Artículos controversiales

Especialistas consultadas por Animal Político explicaron que se trata de una armonización con la Ley General de Educación, publicada en el Diario Oficial de la Federación el 30 de septiembre del 2019, de la que se desprenden párrafos similares incluidos en la legislación estatal.

La nueva ley en Puebla contempla en su artículo 105 que los bienes muebles, inmuebles y servicios destinados a la educación, tanto públicos como de privados con validez oficial forman parte del Sistema Educativo Estatal, por lo que deberán cumplir con requisitos de calidad, seguridad, accesibilidad e higiene establecidos por la autoridad educativa estatal.

Un párrafo similar, explica Arcelia Martínez Bordón, académica del Instituto de Investigaciones para el Desarrollo de la Educación de la Universidad Iberoamericana y coordinadora del Faro Educativo de la IBERO, está incluido en el artículo 99 de la ley federal.

“Son cosas que no son nuevas, ya estaban aprobadas en la Ley General de Educación, y la ley estatal recoge y armoniza. Está en el marco de la legalidad”, explicó.

Algo similar sucede con otros artículos cuestionados por el grupo de rectores y que también tienen un artículo paralelo en la Ley General de Educación, como el 146, que permite que las autoridades revisen el aumento de cuotas, y el 147, que establece infracciones para escuelas que comercialicen “bienes o servicios notoriamente ajenos al proceso educativo, con excepción de los de alimentos”.

Lo anterior, según el Consorcio Universitario, vulnera “el derecho de autogestión y decisión sobre el destino de los recursos obtenidos lícitamente por las instituciones particulares” así como la gestión lícita de recursos y de elección de proveedores, que “sin embargo pueden resultar en beneficios para los padres de familia y/o estudiantes”.

Lee: Desde 2015, menos de 1% de presupuesto de educación básica fue para calidad de la enseñanza

El artículo 117, también en la legislación federal, señala que las escuelas públicas y particulares en las que se imparta educación obligatoria deben promover la transparencia con un informe de sus actividades y rendición de cuentas, a cargo del director del plantel.

Ana María Zorrilla candidata a Doctora en Derecho por la UNAM y profesora en el ITAM, coincidió en que esta ley responde a una armonización, pero consideró que le falta claridad a las disposiciones.

“Si bien el congreso local tuvo 12 meses para organizar un ejercicio de parlamento abierto y de reflexión profunda sobre este tema tan trascendental, lo hizo en muy pocos días”, dijo la especialista a Animal Político.

Agregó que la replicación íntegra de las disposiciones de la ley general “denota la falta de un ejercicio reflexivo para lograr que la legislación local se adecúe a las circunstancias propias de la entidad federativa” y que da lugar a diferentes interpretaciones.

Temor por la “ley al vapor”

José G. Mata Temoltzin, rector de la Universidad Anáhuac Puebla y que está al frente del Consorcio Universitario, consideró que la ley contiene ambigüedades que no fueron resueltas en el congreso, debido a que se aprobó por la vía rápida.

Mata Temoltzin dijo a Animal Político que, respecto del artículo 105, que menciona la integración de bienes muebles, inmuebles y servicios al Sistema Educativo Estatal no queda claro a qué se refiere.

“¿Qué quiere decir esto? No lo sabemos: no sabemos si se trata de una expropiación, de una intencionalidad o simplemente un catálogo para tener a la mano qué instituciones son. Puede ser que hoy no se pretenda tener una injerencia como tal, pero deja abierta la puerta para que cualquier autoridad en cualquier momento pueda hacerlo”, agregó.

En este sentido, María Zorrilla consideró que la expresión “formar parte” no se refiere a ser “propiedad” del sistema educativo, sino a que esos muebles, inmuebles, servicios e instalaciones “pertenecen” al mismo sistema, pero insistió en que hubo fallos en la redacción de las leyes.

El rector de la Universidad Anáhuac acusó además que previo a la aprobación de la ley, el consorcio buscó acercamiento con las autoridades, que accedieron a debatirla, pero programaron las citas para después de que ésta se había aprobado en la comisión de educación.

Las universidades del consorcio, afirmó Mata Temoltzin, no estamos en contra de ser reguladas o en contra de que la ley se nos aplique, pero no hubo disposición para el diálogo.

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Las 2 causas científicas por las que se cayeron las Torres Gemelas tras el impacto de los aviones el 11 de septiembre de 2001

El violento choque de dos aviones contra los edificios más altos de Nueva York fue el comienzo de una secuencia de horror que redujo a escombros los emblemáticos colosos de acero y concreto.
7 de septiembre, 2021
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MITEl 11 de septiembre de 2001 dos aviones Boeing 767 embistieron las Torres Gemelas, que con sus 110 pisos eran los edificios más altos de Nueva York.

El primer avión chocó contra la torre norte a las 8:45 de la mañana. El edificio ardió durante 102 minutos y luego, a las 10:28 a.m. se derrumbó en solo 11 segundos.

Dieciocho minutos después del primer choque, a las 9:03 a.m., el segundo avión impactó la torre sur. El rascacielos resistió en llamas durante 56 minutos, tras lo cual, a las 9:59 a.m., colapsó en 9 segundos.

“Luego del increíble sonido del edificio colapsando, en pocos segundos todo se volvió más oscuro que la noche, sin sonido, y no podía respirar”, recuerda Bruno Dellinger, un sobreviviente que trabajaba en el piso 47 de la torre norte.

“Estaba convencido de que estaba muerto, porque el cerebro no alcanza a procesar algo como esto”, dice Dellinger en su testimonio compartido por el Museo y Monumento Conmemorativo del 11 de septiembre en Nueva York.

Trayectoria aviones

BBC

El saldo fueron 2.606 personas muertas.

Torres Gemelas

Getty
Las torres resistieron varios minutos antes de venirse abajo.

¿Por qué se cayeron las torres?

“La respuesta aceptada por toda la gente seria es que las torres se vinieron abajo porque fueron objeto de un ataque terrorista“, le dice a BBC Mundo el ingeniero civil Eduardo Kausel, profesor emérito en el Departamento de Ingeniería Civil y Ambiental en el Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT).

Justo después de los ataques, Kausel fue el líder de una serie de estudios y publicaciones en las que expertos del MIT analizaron las causas de los derrumbes desde el punto de vista estructural, de ingeniería y arquitectónico.

La respuesta de Kausel encierra una serie de fenómenos físicos y químicos que desataron una catástrofe que nadie, para ese entonces, era capaz de imaginar.

Combinación fatal

Los estudios del MIT, que se publicaron en 2002, coinciden en gran parte con los hallazgos del reporte que el gobierno de Estados Unidos le encargó al Instituto Nacional de Estándares y Tecnología (NIST, por sus siglas en inglés) para averiguar por qué se cayeron las torres, y cuya versión final se publicó en 2008.

Torres Gemelas

Getty
En 2001 las Torres Gemelas eran los edificios más altos de Nueva York.

Tanto el MIT como el NIST concluyen que las torres se derrumbaron debido, principalmente, a la combinación de dos factores:

• El severo daño estructural que causaron los choques de los aviones en cada edificio

• La cadena de incendios que se expandieron a lo largo de varios pisos

“Si no hubiese habido incendio, los edificios no se habrían derrumbado”, dice Kausel.

“Y si hubiese habido únicamente incendio, sin el daño estructural, tampoco se habrían venido abajo”.

“Las torres tenían mucha resistencia”, dice el ingeniero.

El informe del NIST, por su parte, afirma que existen documentos oficiales que indican que las torres estaban diseñadas para soportar el impacto de un avión Boeing 707, que era la aeronave comercial más grande que existía al momento de ser diseñadas.

Torres Gemelas

Getty
Las torres quedaron reducidas a escombros.

Los investigadores del NIST, sin embargo, advierten que no encontraron información sobre los criterios y los métodos que se utilizaron para llegar a esa conclusión.

Lo que sí está claro es que, juntos, el impacto y el incendio, produjeron un desenlace fulminante: el colapso de ambas torres.

Cómo estaban construidas las torres

Las Torres Gemelas tenían un diseño que era estándar en la década de los 60, cuando comenzaron a ser construidas.

Cada edificio tenía en el centro un núcleo vertical de acero y hormigón, que albergaba los ascensores y las escaleras.

Cada piso se formaba con una serie de vigas de acero (horizontales) que partían desde ese núcleo y se conectaban con columnas de acero (verticales) para formar las paredes exteriores del edificio.

El entramado de vigas distribuía el peso de cada piso hacia las columnas, mientras que cada piso, a su vez, servía como un soporte lateral que evitaba que las columnas se torcieran, lo que en ingeniería civil se conoce como pandeo.

Torres Gemelas

Getty
Las torres tenían una columna central a partir de la cual salían las vigas que se conectaban con las columnas exteriores.

Toda la estructura de acero estaba recubierta por hormigón, que funcionaba como un protector de vigas y columnas en caso de incendio.

Las vigas y las columnas, además, estaban recubiertas por una delgada capa aislante a prueba de fuego.

Impacto, fuego y aire

Ambas torres fueron golpeadas por modelos distintos de aviones Boeing 767, que son más grandes que un Boeing 707.

El impacto, según el informe del NIST, “dañó severamente” las columnas y desprendió el aislamiento contraincendios que recubría el entramado de vigas y columnas de acero.

“La vibración del choque hizo que el recubrimiento antifuego del acero se fracturara, con lo cual las vigas quedaron más expuestas al fuego“, explica Kausel.

Así, el daño estructural le abrió camino a las llamas, que a su vez iban causando más daño estructural.

Torres Gemelas

Getty
Gran parte del combustible se quemó durante la bola de fuego que se produjo al momento del impactó de los aviones.

Mientras eso ocurría, las temperaturas, que llegaban a los 1.000 °C, hacían que los vidrios de las ventanas se dilataran y se rompieran, con lo cual entraba aire que servía de alimento al fuego.

“El fuego se autoalimentó de aire y por eso se propagó“, dice Kausel.

“Bombas voladoras”

Los datos oficiales estiman que cada avión cargaba cerca de 10.000 galones de combustible (más de 37.850 litros).

“Eran bombas voladoras”, dice Kausel.

Gran parte de ese combustible se quemó durante la bola de fuego que se formó en el momento del impacto, pero también hubo mucho combustible que se derramó a los pisos inferiores de las torres.

Eso hizo que el fuego se expandiera, encontrando a su paso varios objetos inflamables que le permitían seguir avanzando.

Torres Gemelas

Getty
El fuego causó daños severos a las columnas de las torres.

Ese incendio descontrolado tuvo dos efectos principales, explica el ingeniero del MIT.

Primero, el intenso calor hizo que se dilataran las vigas y las losas de cada piso. Esto causó que las losas se separaran de sus vigas.

Además, la dilatación de las vigas también empujó las columnas hacia afuera.

Pero luego hubo un segundo efecto.

Las llamas comenzaron a ablandar el acero de las vigas, volviéndolas maleables.

Eso hizo que lo que antes eran estructuras rígidas, ahora parecieran cuerdas que al arquearse comenzaron a impulsar hacia adentro las columnas a las que estaban unidas.

“Eso fue fatal para las torres”, señala Kausel.

Colapso

En ese momento ya estaban todos los ingredientes para desencadenar el colapso.

Torres Gemelas

Getty
El calor del fuego dilató las vigas, que a su vez empujaron las columnas.

Las columnas ya no estaban totalmente verticales, debido a que las vigas primero las empujaron hacia afuera y luego las halaron hacia adentro, así que comenzaron a pandear.

Así, según el informe del NIST, las columnas iniciaron el colapso arqueándose, mientras las vigas a las que estaban conectadas tiraban de ellas hacia adentro.

El análisis de Kausel, por su parte, añade que, en alguno casos, las vigas halaron tan fuerte de las columnas que destrozaron los pernos que las ataban a las columnas, lo que causó que estos suelos se derrumbasen y los escombros fueran causando sobrepeso en los pisos inferiores.

Esto produjo un estrés adicional a la capacidad de las ya debilitadas columnas.

El resultado fue una caída en cascada.

Torres Gemelas

Getty
Las paredes se derrumbaron “como quien pela un banano”.

Una vez que el edificio entró en caída libre, explica Kausel, el colapso expulsó progresivamente el aire que había entre los pisos, lo que causó un viento fuerte hacia la periferia.

Esto hizo que el derrumbe quedase envuelto en una nube de polvo, y que las paredes externas se derrumbasen hacia afuera, como quien pela un banano, dice el experto.

Ambos edificios se esfumaron en cuestión de segundos, pero el fuego entre los escombros siguió ardiendo durante 100 días.

Veinte años después, el horror y el dolor que causaron los atentados aún no se apagan.


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