Caso de extorsión no mancha iniciativa de alojar a médicos, defienden hoteleros
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Médicos duermen en hoteles para no contagiar familiares; caso de extorsión no mancha la iniciativa, dice asociación

Más de mil 800 trabajadores de hospitales duermen cada día en hoteles en la Ciudad de México. Tienen alojamiento gratuito mientras dure la emergencia.
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Por Alberto Pradilla y Andrea Vega
21 de mayo, 2020
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Ana tiene uno de los trabajos más duros y peligrosos contra la COVID-19. Es médico residente de anestesiología y le toca sedar y entubar a los pacientes que requieren apoyo de un ventilador, para llevar oxígeno a sus pulmones.

“Soy médico, tengo que atender enfermos y siempre estoy expuesta a eso. Aunque ahora es más peligroso, porque tengo que ayudar a los pacientes introduciéndoles en la garganta un tubito porque ellos no pueden respirar”.

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Así le explicó a su hijo de siete años su trabajo y el motivo por el cual ya no duerme en la casa con él. Desde finales de abril, la mujer duerme en el hotel MX Reforma, uno de los 212 hoteles puestos a disposición del personal de Salud para que puedan descansar sin miedo a contagiar a sus familiares.

Según datos de la Secretaría de Desarrollo Económico (Sedeco) de la Ciudad de México, actualmente hay mil 818 personas adscritas a este programa.

El martes, 14 enfermeros que llegaron desde Nuevo León fueron extorsionados en un hotel de Tacubaya. Los delincuentes se comunicaron vía telefónica con sus familiares desde un centro penitenciario,  y les dijeron que estaban secuestrados, pidiéndoles un rescate. Finalmente hubo una intervención de la Fiscalía de Justicia de la Ciudad de México y elementos de la Guardia Nacional que puso fin a la extorsión en su modalidad de “secuestro virtual”.

La Asociación de Hoteles y Moteles del Valle de México dijo que había apartado al hotel Entre Mundos de la iniciativa. Sin embargo, fuentes de la Sedeco indicaron a Animal Político que el establecimiento sigue operativo y que tenía personal médico alojado, un día después del operativo de la Fiscalía.

“Las medidas se tomarán, será cuestión de analizar lo que concluya la Secretaría de Seguridad Ciudadana y la Fiscalía”, dijeron estas fuentes.

“No se puede manchar un proyecto tan grande y tan amplio”, dijo Sergio Vera, vocero de la Asociación de Hoteles y Moteles del Valle de México. Aseguró que desde la institución realizan recomendaciones a todos sus asociados para evitar este tipo de sucesos y manifestó que “estamos seguros que ninguno de los empleados de la hotelería están coludidos con la delincuencia organizada ya que se aplican exámenes de confianza y protocolos al momento de su contratación”.

La extorsión a los enfermeros mostró la peor cara de la Ciudad de México en el peor momento de la pandemia, el día en el que casi se alcanzaban los 55 mil enfermos confirmados y las 5 mil 666 víctimas mortales.

Sin embargo, al mismo tiempo, había personas como Ana que necesitaban un lugar en el que descansar sin tener preocuparse de poder contagiar a su familia.

Desde el 21 de abril

Para la anestesista, seguir bajo el mismo techo sería demasiado peligroso.

Cuando se le coloca a un paciente el tubo que lo conectará al ventilador, este expulsa aerosoles y gotas. Y estos son, precisamente, los vehículos que usa el virus SARS-COV2 para infectar a un nuevo huésped.

Por eso Ana no quería correr el riesgo de que el virus la utilizase como trampolín para saltar hasta su hijo, su esposo o la madre de este. Es la razón por la que aceptó la invitación del gobierno de la Ciudad de México para instalarse en el Hotel Mx Reforma mientras dura la emergencia. Si se contagia en alguna de las dos guardias de 24 horas que hace en el hospital Juárez, se contagiará sola.

La soledad es uno de los castigos de la COVID-19.

La iniciativa de abrir los hoteles al personal de Salud comenzó el 21 de abril.

El sistema es el siguiente: quien desea alojarse en un hotel, como Ana, debe presentar su documento de identificación y una carta firmada por un responsable del hospital que certifica su puesto de trabajo. En principio la oferta era hasta el 30 de mayo, pero podría ampliarse mientras que siga la emergencia.

Los hoteles solo pueden ofrecer el 15% de sus habitaciones para evitar aglomeraciones y no reciben ninguna compensación a cambio. “Se trata de una donación, un apoyo a los doctores”, dicen fuentes de la Sedeco de la Ciudad de México.

Además del personal de Salud, pueden alojarse trabajadores de actividades esenciales que tienen que desplazarse o viajeros que quedaron varados en México. A estos sí que les cobran la estancia.

El agua, la luz y el salario de las personas que trabajan en los hoteles corre a cargo de las empresas.

“La iniciativa es un apoyo a México, ya que contamos con toda la infraestructura para poder dar el servicio a todos los héroes que están al frente de esta lucha”, dice Sergio Vera, de la Asociación de Hoteles y Moteles del Valle de México.

Ver a tu familia en la distancia

“Vivo con mi mamá, mi hermana, sus hijos y otro hermano en un departamento. Compartía cuarto con mi hermano, que es un año menor. Por precaución y prevención con la familia decidí venir a un hotel”, explica Gabriel Zedillo, enfermero general en el Hospital CMN La Raza.

“Decidí marcharme el tiempo que dura la contingencia para prevenir. En mi familia hay antecedentes de diabetes y es mejor prevenir”, explica.

“Me despierto y voy con temor a contagiarme. Tengo miedo de que pueda caer”, dice el joven, alojado también en el MX Reforma.

Los 208 hoteles no son el único espacio del que disponen médicas y enfermeros para descansar y evitar el contagio de sus familias. Profesionales del Centro Médico La Raza, el Centro Médico Siglo XXI y el Hospital General de Zona #27, de Tlatelolco, se alojan en el Complejo Cultural de Los Pinos. Ahí, además de la cama, tienen alimentación y servicio de lavandería. Por el contrario, Ana, Gabriel y el resto de personal destinado a hoteles debe procurarse los alimentos y el lavado de la ropa por su cuenta.

También tienen que hacerse cargo del transporte, al contrario que sus compañeros en Los Pinos, a los que llevan y traen en buses amarillos.

“Cerrado pierdes mucho, abriéndolo en cortesía pierdes más, pero hay mucho apoyo por parte de los hoteleros y lo importante es que lo hemos dado de forma altruista”, dice Rafael García, presidente de la Asociación Mexicana de Hoteles y Moteles.

Dentro de este colectivo hay hoteles como el Benidorm, en la Roma Norte, que aloja a parte de los más de 500 médicos cubanos y algunos técnicos encargados del mantenimiento de maquinaria del Hospital General.

Según explica García, la emergencia ha supuesto una catástrofe para el sector. Actualmente, los alojamientos están al 3% y pierden 60 millones de pesos al día.

Coincide con esta visión Sergio Vera. “Somos uno de los más afectados en esta pandemia. La recuperación será lenta, las formas de viajar serán diferentes y habrá muchas medidas que estamos aplicando al día de hoy que lo más seguro es que se queden fijas y sean parte del día a día”; explica.

En la cadena en la que él trabaja, la MX, no hay despidos por el momento. En el de Reforma se mantienen los diez empleados que trabajan para cinco huéspedes, cinco profesionales de la Salud entre los que se encuentran Ana y Gabriel.

“Tenemos un manual que nos dicta los procesos para realizar la sanitización de habitaciones estando siempre protegidos. Nos dice cuál es el equipo y uniforme con el que debemos contar, así como los productos de limpieza y técnicas que debemos utilizar”, dice Vera. En México se han registrado algunos casos de agresiones a doctoras o enfermeros por parte de gente asustada que cree que podrían contagiarles. Pero Vera dice que ellos no han tenido ningún problema en los hoteles y que espera que siga así.

Para las batas blancas la vida ha cambiado por completo desde finales de abril. Lo cotidiano es ahora la soledad y cada uno se las arregla como puede.

“Me traje de casa un horno eléctrico y una cafetera y justo los días que salgo de guardia paso a la casa y en la puerta me dejan una hielerita con cosas y así resuelvo lo de la comida”, explica Ana.

La ropa sucia la coloca en una bolsa. La que se lleva al hospital la sanitiza rociándole agua con cloro antes de embolsarla. Cuando pasa por su casa la deja y su esposo se encarga de lavarla.

Gabriel, por su parte, acude todos los domingos a su domicilio en Santa Martha Acatitla, en la alcaldía de Iztapalapa, para lavar la ropa de la semana. Saluda a sus familiares pero no les permite que le abracen. Se ven, en la distancia, dentro de la misma casa, pero no se tocan. “Saludo, les dejo que me vean, estoy un rato y dejo algo de dinero”, explica.

Dice que prefiere no hablar mucho entre semana. Que sabe de la preocupación de su familia y que se imagina a su madre, muy religiosa, pidiéndole que vaya a la iglesia y regrese a casa.

Ana explica que pasa las horas viendo series en Netflix, hablando por teléfono con sus padres o su esposo. También dibuja flores. Dice que le desestresa. Aunque lo que de verdad le levanta el ánimo es hacer ejercicio con su hijo y cenar con él y su esposo. Todos los días lo hace, salvo cuando está de guardia. En vez de verse cara a cara, lo hace por Face Time.

Solo dos veces a la semana lo ve de lejos. “Cuando salgo de guardia además de pasar por comida, aprovecho para ver a mi hijo desde la ventana. Lo saludo. Me dice, así de lejos, cómo está. Así por lo menos nos vemos”.

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La COVID-19 quizás no se vaya nunca: ¿cómo aprendemos a convivir con ella?

Los científicos están convencidos de que el virus llegó para quedarse. Lo que eso significa para nuestra vida diaria aún está por verse. Hablamos con expertos sobre los distintos escenarios posibles para el futuro.
22 de julio, 2021
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La COVID-19 ha infectado a más de 185 millones de personas y ha causado cuatro millones de muertes en todo el mundo desde que fue clasificada como una pandemia por la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Hay grandes esperanzas de que la vacunación pueda llevar al mundo de regreso a algún tipo de normalidad, aliviando las restricciones que han moldeado nuestras vidas durante los últimos 16 meses.

Sin embargo, los científicos están cada vez más convencidos de que el coronavirus llegó para quedarse.

En enero, la revista científica Nature preguntó a más de 100 inmunólogos, virólogos y expertos en salud de todo el mundo si se podía erradicar el Sars-Cov-2.

Casi el 90% de los encuestados dijo “no”: hay evidencia, dijeron, y que es probable que el coronavirus se convierta en endémico y continúe circulando en el mundo.

Esto no es desconocido en la batalla de la humanidad contra las enfermedades, pero este virus presenta algunos desafíos específicos.

Entonces ¿cómo predice la ciencia que tendremos que vivir con la covid-19 en los próximos años?

¿Por qué no podemos deshacernos de la covid-19, en primer lugar?

Foto histórica de un niño con sarampión

Getty Images
El sarampión es un caso raro de una enfermedad viral que logró erradicarse, aunque en años recientes han ocurrido algunos brotes.

Erradicar las enfermedades infecciosas no es algo que ocurra todos los días. En absoluto.

De hecho, hasta la fecha, la OMS ha declarado solo dos enfermedades virales oficialmente erradicadas, la viruela y la peste bovina.

Y solo la viruela, una afección antigua que creó epidemias a lo largo de la historia de la humanidad y causó hasta 500 millones de muertes en el siglo XX hasta su erradicación en la década de 1980, es comparable a la covid-19 en términos de distribución geográfica y alcance.

Un conjunto único de circunstancias ayudó a erradicar la viruela, principalmente mediante el desarrollo de una vacuna que cortó la transmisión del virus.

Desafortunadamente, las vacunas contra la covid-19 desarrolladas hasta ahora no han logrado el mismo efecto.

“Las vacunas que tenemos hoy en día en algunos casos no previenen la infección. Simplemente modifican la infección y hacen que la enfermedad sea menos grave. Las personas vacunadas aún pueden transmitir el virus a otras”, dice David Heymann, profesor de epidemiología de enfermedades infecciosas en la Escuela de Salud y Medicina Tropical de Londres.

Paul Hunter, profesor de medicina de la Universidad de East Anglia (Reino Unido), va más allá. Él cree que las vacunas no evitarán que contraigamos la covid-19 en el futuro.

“La covid nunca desaparecerá”, anticipa. “Es inevitable que nos contagiemos repetidamente por el resto de nuestras vidas, ya sea que nos hayamos vacunado o no”.

Entonces ¿qué pasará con el nuevo coronavirus?

Ilustración de una molécula del virus Sars-CoV-2.

Getty Images
La covid-19 puede convertirse en una enfermedad endémica como la gripe.

El profesor Heymann es uno de los muchos expertos que creen que la covid-19 se convertirá en una enfermedad endémica, lo que significa que seguirá circulando en grupos de la población mundial durante los próximos años.

Esto no es algo nuevo: los virus de la gripe y los cuatro coronavirus que causan los resfriados comunes, por ejemplo, son endémicos.

La OMS calcula que entre 290.000 y 650.000 personas en todo el mundo mueren cada año por causas relacionadas con la gripe.

Pero estas enfermedades se han vuelto manejables, con un número de muertos que puede estimarse.

Los científicos, y los políticos, esperan que este sea el caso con la covid-19: en este escenario, el virus se mantiene, pero las personas desarrollan cierta inmunidad a través de la vacunación y las infecciones naturales.

Por lo tanto, hay menos casos graves de la enfermedad y las hospitalizaciones y muertes no son de la escala que hemos visto hasta ahora.

El problema aquí es que todavía no sabemos si este virus realmente se comportará de esa manera.

El profesor Heymann lo llama “muy inestable”.

“Cuando este virus se replica en células humanas, muta de vez en cuando. Y algunas de esas mutaciones son motivo de preocupación”.

Pero el experto también dice que la covid-19 puede convertirse en una preocupación menor de lo que es hoy por otros medios.

“Los virus también pueden disminuir en virulencia (gravedad), ya sea por mutación o porque la mayoría de la población está vacunada”.

¿Significa que tendremos que vacunarnos una y otra vez, como hacemos con la gripe?

Dosis de vacunas de covid-19

Getty Images
Todavía no está claro cuánto dura la inmunidad contra el covid-19 provista por las vacunas.

Un virus tiene una “misión”: propagarse a la mayor cantidad de personas posible, razón por la cual las mutaciones son comunes.

“Desde un punto de vista evolutivo, el virus necesita mutar para que pueda infectar más personas. Un virus exitoso es el que se propaga más fácilmente”, explica Trudy Lang, profesora de Salud Global en la Universidad de Oxford.

Los cambios en los virus de la influenza son tan comunes que una red de agencias de salud revisa la composición de las vacunas contra la influenza todos los años.

Hay otras enfermedades, como el tétanos, que requieren inyecciones de refuerzo a lo largo de nuestra vida.

Como sabemos, el coronavirus ha desarrollado al menos cuatro variantes principales, incluida la delta, altamente contagiosa, identificada por primera vez en India y actualmente detrás de los picos en casos en Europa, Asia y EE.UU.

Las estadísticas sugieren que la vacunación está funcionando bien contra la delta; por ejemplo, las últimas cifras del organismo de Salud Pública de Inglaterra muestran que el 82% de todas las infecciones con esta variante entre febrero y junio que terminaron en el hospital no eran personas vacunadas o solo habían recibido una dosis.

Sin embargo, el Sistema Nacional de Salud de Reino Unido (NHS) ha comenzado a planificar una tercera vacuna o “refuerzo” antes del invierno, que se administrará a más de 30 millones de personas.

En EE.UU., los Institutos Nacionales de Salud han comenzado un ensayo clínico con personas completamente vacunadas para estudiar si una vacuna de refuerzo aumentará los anticuerpos y prolongará la protección.

La realidad es que los científicos aún no saben cuánto tiempo durará la inmunidad de las vacunas de covid-19.

Esto se debe a que estas vacunas son bastante nuevas y los investigadores aún están analizando la respuesta inmune a los diferentes tipos de inyecciones disponibles.

“Nadie sabe todavía si necesitaremos más vacunas”, dice el profesor Heymann.

“Es un virus diferente al de la gripe y está mal incluso poner eso en la mente de las personas en la actualidad”.

¿Pueden los encierros convertirse en algo habitual?

Dos niños de Bangladesh durante un confinamiento en su país.

Getty Images
Muchos países se vieron forzados a ordenar confinamientos locales o nacionales durante la pandemia.

Varios países y regiones han tenido que volver a introducir restricciones de viaje y circulación a medida que aumentaban las tasas de infecciones y hospitalizaciones.

Si bien estas medidas ayudaron a frenar la propagación de la enfermedad y aliviaron la presión sobre los sistemas de salud, también causaron daños económicos, incluido el aumento del desempleo.

¿Podrían los encierros seguir siendo parte de un escenario endémico?

Eso dependerá del éxito de los programas de vacunación en la reducción de las admisiones hospitalarias en cada país, dicen los expertos.

En los últimos meses hemos visto intervenciones tanto localizadas como nacionales en todo el mundo: mientras que Australia tenía siete ciudades bloqueadas, Bangladesh optó por un conjunto de restricciones para todo el país.

“En la medida de lo posible, los bloqueos se convertirán en parte del conjunto de herramientas esenciales que los gobiernos utilizarán al abordar los brotes”, le dijo Nicholas Thomas, profesor asociado de seguridad sanitaria en la City University de Hong Kong a la agencia de noticias Bloomberg.

¿Aún tendré que usar mascarilla?

Una mujer y un niño paseando en Long Beach, California, mientras se ve una mascarilla en el piso.

Getty Images
Pocas medidas han sido más controversiales que el uso obligatorio de mascarillas en algunas partes del mundo.

Pocas medidas han sido más controvertidas durante la pandemia que el uso obligatorio de cubrirse la boca. Incluso se convirtió en parte de la provocación política en las elecciones presidenciales de Estados Unidos de 2020.

Pero los científicos apoyan abrumadoramente su uso como una forma de contener la propagación de covid-19 incluso en áreas donde las tasas de vacunación son altas.

“Está claro que no podemos seguir teniendo bloqueos cada vez que hay un brote”, dice la científica del comportamiento Christina Gravert, de la Universidad de Copenhague.

“Pero parece razonable seguir recomendando que las personas que se sientan enfermas se mantengan alejadas del transporte público y trabajen desde casa, o al menos usen una mascarilla cuando estén cerca de otras personas”, agrega.

El uso de mascarillas está muy extendido en algunos países asiáticos, pero no en otras partes del mundo.

Las encuestas sobre las intenciones futuras no son nada alentadoras: en EE.UU. por ejemplo, el uso obligatorio de mascarillas al aire libre para quienes están completamente vacunados se eliminó en abril, y la proporción de personas vacunadas que informaron usar una en todo momento ha disminuido desde entonces de 74% a 63%, según el índice de coronavirus Axios-Ipsos.

La encuesta también encontró que el uso de mascarillas disminuyó entre las personas no vacunadas.

Mientras que algunos argumentan que los gobiernos deberían respaldar el uso de mascarillas en interiores como parte de sus campañas de salud pública, otros creen que dependerá del individuo, y algunas personas pueden optar por usar una como señal de cortesía común, particularmente en el transporte público o espacios abarrotados.

¿Qué pasa con los viajes internacionales?

Actualmente, los gobiernos se debaten entre las consecuencias económicas de las fronteras cerradas para viajes no esenciales y las necesidades de proteger a su población del virus.

Los diferentes países tienen reglas diferentes y expertos como el profesor Heymann critican lo que ven como un esfuerzo global mal coordinado.

“Con la distribución desigual de las vacunas, la OMS no recomendará un ‘pasaporte de vacunación’, pero espero que algunos países los utilicen”, dice.

“Ciertamente no es ético tener un certificado de vacunación si las personas no pueden viajar porque no pudieron conseguir la vacuna o tienen una razón para no vacunarse”.

No obstante, la Unión Europea ya ha desplegado su Certificado Covid Digital, que permite a los ciudadanos y residentes moverse dentro del bloque continental sin estar sujetos a restricciones si han sido vacunados, tienen una prueba negativa válida o se han recuperado recientemente de la enfermedad.

El pasaporte de la vacuna está reconocido por los 27 miembros de la UE, así como por Islandia, Noruega y Suiza.

Pero queda por ver cómo el resto del mundo manejará el movimiento de personas de otros países a través de sus fronteras.

Los viajes internacionales se han desplomado desde marzo de 2020 y la Conferencia de Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo (Unctad), estimó que la pandemia costará hasta US$1,4 billones de dólares en ingresos por turismo perdidos durante 2021, y los países de bajos ingresos serán los más afectados.

¿Tendremos alguna vez una “democracia de las vacunas”, y eso influye?

Una mujer siendo vacunada en un área rural de Kenia.

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Vacunar a los países más pobres no es solo una cuestión humanitaria, sino que también puede potencialmente limitar las probabilidades de que emerjan nuevas variantes del virus.

Hasta el 5 de julio, un poco más de 1.000 millones de personas han quedado completamente vacunadas contra la covid-19 en todo el mundo, menos del 15% de la población mundial.

“Nuestro mundo está fallando, como comunidad global estamos fallando”, dijo recientemente el director general de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus, en una conferencia.

Aparte del tema humanitario, la “democracia de las vacunas” también es importante para mantener a raya las variantes de covid-19.

En una carta abierta reciente, los jefes de la OMS, el Fondo Monetario Internacional (FMI), el Banco Mundial y la Organización Mundial del Comercio (OMC) advirtieron que la escasez de vacunas en los países más pobres crea las condiciones para la aparición de nuevas variantes.

“Cada vez más, se está desarrollando una pandemia de dos vías. La distribución desigual de vacunas no solo deja a millones de personas vulnerables al virus, sino que también permite que surjan variantes mortales y reboten en todo el mundo”, escribieron.

“Incluso los países con programas de vacunación avanzados se han visto obligados a volver a introducir medidas de salud pública más estrictas. No tiene por qué ser así”.

Durante la cumbre más reciente del G7, los líderes de las siete economías avanzadas más grandes del mundo (Canadá, Francia, Alemania, Italia, Japón, Reino Unido y Estados Unidos) se comprometieron a enviar 1.000 millones de dosis de vacunas a los países pobres.

Esto está muy por debajo de las 11.000 millones de dosis que según las estimaciones de la OMS son necesarias para cubrir a la población más pobre del mundo. Y llegar a todos será clave para expandir la inmunidad si el virus estará en circulación en el futuro cercano.

“Existe una responsabilidad humanitaria y de salud pública para asegurarnos de que obtengamos una distribución equitativa de las vacunas en todo el mundo”, dice el profesor Heymann.

¿Los animales todavía presentan un riesgo?

Visón en una jaula.

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Un estudio en Dinamarca descubrió que los visones podían contagiar la covid-19 a los humanos.

La lucha contra el SARS-CoV-2 también depende de cómo se comporte el virus en los animales. Hasta la fecha, los científicos apoyan la idea de que este coronavirus se originó en los murciélagos y de que puede haber saltado a los humanos a través de un animal intermediario.

Los estudios han demostrado que puede infectar a gatos, conejos y hámsteres y es particularmente infeccioso en visones: científicos en Dinamarca encontraron evidencia de transmisión de visones a humanos.

Los expertos dicen que mientras haya animales en la naturaleza que puedan contraer el virus, existe el riesgo de que también puedan infectar a los humanos.

“Las enfermedades están ahí fuera. Dada la oportunidad, podrían saltar”, le dijo a la BBC Dawn Zimmerman, veterinaria de vida silvestre del Programa de Salud Global del Instituto Smithsonian de Biología de la Conservación.


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