Abasto de equipos de protección para personal está garantizado: IMSS
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Abasto de equipos de protección para personal médico está garantizado: IMSS

El director del instituto, Zoé Robledo, dijo que además de guantes, cubrebocas y googles se dotará de nuevos uniformes al personal para atender el COVID.
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29 de junio, 2020
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El IMSS cuenta con Equipos de Protección Personal (EPP), Robledo suficientes para garantizar el abasto de las próximas semanas, aseguró el director del IMSS, Zoé Robledo.

Señaló que cuentan con cerca de seis semanas de abasto de protectores respiratorios, cinco semanas de cubrebocas quirúrgicos, ocho semanas de goggles y tres semanas de guantes. 

Adicionalmente, para reducir el riesgo que implica llegar con ropa civil a las unidades médicas, el IMSS solicitó a la Secretaría de la Defensa Nacional la confección de 75,680 uniformes quirúrgicos adicionales, que estarán listos entre el 10 y el 15 de julio.

El director del instituto también dijo que desde que inició la atención a pacientes con COVID-19 la Dirección de Prestaciones Médicas del instituto se dio a la tarea de contratar 30,513 personas adicionales entre médicos, enfermeras, intensivistas, anestesiólogos, al 25 de junio se había realizado 29,313 contrataciones lo que convierte al l IMSS en el mayor empleador del país.

Bonos para el personal

Hasta el momento, el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) ha destinado 871 millones de pesos por concepto de Bono COVID para los trabajadores del instituto, además, desde el 29 de abril se otorga de manera extraordinaria Notas de Mérito al personal de las categorías médicas de enfermería, base, interinos y sustitutos que integren los equipos de respuesta a la atención de pacientes con COVID-19.

Estas medidas forman parte de las 11 acciones para apoyar a los trabajadores de la salud que enfrentan la pandemia de COVID-19 y que fueron anunciadas el 13 de abril, luego de un acuerdo entre sindicato e instituto.

Al dar seguimiento a los avances y resultados de este acuerdo, el director del IMSS, Zoé Robledo, reconoció que la pandemia de COVID-19 es el reto profesional más grande en la historia de IMSS.

“Siempre hemos creído que una manera de proteger al personal es, sí su reconocimiento, pero también su retribución; si se trabaja más, si se tiene más riesgo, es justo recibir más”, declaró el funcionario, quien detalló que el 24 de junio se presentó ante el Consejo Técnico un procedimiento para que los casos sospechosos o confirmados de COVID-19 entre los trabajadores del IMSS sean reconocidos de manera ágil para acceder a la incapacidad temporal por enfermedad de trabajo.

Otros apoyos

Sobre el Programa de Hospedaje para personal de salud se cuenta con 179 habitaciones y pago de viáticos en 17 delegaciones, además del Programa de Alojamiento con Airbnb y son ya casi de 700 personas las que se han hospedado en el Complejo Cultura Los Pinos.

Respecto a las agresiones al personal de salud, el director general del Instituto reiteró que en el IMSS “no dejaremos de exigir justicia hasta que se concluyan todas las investigaciones del personal agredido y se sancione a los responsables, no podemos permitir que alguien atente contra lo más valioso que tiene el Seguro Social: sus trabajadoras y trabajadores”.

Adicionalmente, junto con la iniciativa privada, se lanzó la convocatoria “Héroes por la Salud”, con la cual se otorgan becas a hijos de estos trabajadores con un ingreso igual o menor a cuatro salarios mínimos mensuales.

Y la Asociación Mexicana de Instituciones de Seguros (AMIS) ofreció́ un apoyo económico para los familiares de trabajadores de la salud que lleguen a perder la vida en cumplimiento de su deber.

En respuesta, Arturo Olivares Cerda, Secretario General del Sindicato Nacional de Trabajadores del Seguro Social dijo que desde que inició la contingencia sanitaria se promovió la protección de trabajadores vulnerables y la protección de la integridad del personal de la salud.

 “Esta pandemia ha puesto a prueba esta relación de trabajo. A través de un diálogo respetuoso hemos priorizado los acuerdos para proteger y reconocer el trabajo de la base trabajadora en esta pandemia”, añadió.

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Por qué el año no termina realmente a la medianoche del 31 diciembre (y no siempre dura lo mismo)

La fecha en la que comienza y termina un año no tiene su base en la ciencia, sino que es un sistema, a la larga, "inventado".
31 de diciembre, 2020
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año nuevo Nuevo

Getty Images
El momento en que comienza y termina el año es una convención.

Brindis y uvas, bailes, resoluciones y rituales… la medianoche del 31 de diciembre es un momento de festejo, esperanza y recuento para millones de personas en todo el planeta.

Un año “termina” y otro “comienza” y, con él, las aspiraciones de un mejor tiempo y de innumerables propósitos y nuevas metas.

Es el último día del calendario gregoriano, el patrón de 365 días (más uno en bisiesto, como 2020) que ha regido en Occidente desde que se dejó de usar el calendario juliano en 1582.

Su paso celebra el fin de un ciclo que ha marcado las cuentas del tiempo para diversas culturas desde hace milenios: una vuelta completa de la Tierra alrededor de su estrella.

“Lo que entendemos tradicionalmente por año, tanto en astronomía como en muchas culturas, es ese lapso que tarda nuestro planeta en darle la vuelta al Sol”, indica el astrónomo y académico Eduard Larrañaga, del Observatorio Astronómico Nacional de la Universidad Nacional de Colombia.

Sin embargo, según explica el también físico teórico a BBC Mundo, la fecha en la que comienza y termina un año no tiene su base en la ciencia, sino que es una convención, o sea un sistema, a la larga, “inventado”.

“Asumir que el año termina a la medianoche del 31 de diciembre y empieza el 1 de enero es una construcción social, una definición que se hizo en un momento de la historia”, dice.

De acuerdo con Larrañaga, dado que la base para la medición de un año es el tiempo que tarda la Tierra en darle la vuelta al Sol, el conteo de cuándo empieza y termina ese ciclo puede ocurrir, en la práctica, en cualquier momento.

“Desde el punto de vista astronómico, no ocurre nada especial el 31 de diciembre para decir que es ahí donde termina el año ni ocurre nada especial el 1 de enero para decir que ahí es cuando comienza“, señala.

“En realidad, a lo largo de la órbita de la Tierra no hay nada especial ni fuera de lo común que ocurra para marcar el cambio de un año”, agrega.

Pero no termina ahí.

La duración exacta que le damos al año de 365 días (o 366 en los bisiestos) es otra convención social.

“En realidad, hay muchas formas de medir la duración de un año” y si se hace de una u otra forma, la duración no es la misma, indica Larrañaga.

Pero ¿cómo es posible?

La duración del año

Desde que fue introducido por el emperador Julio César en el año 46 a. C., el calendario juliano sirvió para contar el paso de los años y la historia en Europa hasta finales del siglo XVI.

Sin embargo, desde entrada la Edad Media, varios astrónomos se dieron cuenta de que con esa manera de medir el tiempo se producía un error acumulado de aproximadamente 11 minutos y 14 segundos cada año.

Fue entonces cuando en 1582 el papa Gregorio XIII promovió la reforma del calendario que usamos hasta el día de hoy e introdujo los bisiestos para corregir los errores de cálculo del calendario juliano.

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Getty Images
Millones de personas celebran el cambio de año este 31 de diciembre.

Larrañaga explica que, desde el punto de vista de la astronomía, base para la definición de lo que es un año, no existe una única unidad de medida, sino al menos cuatro para contar el tiempo que tarda la Tierra en darle una vuelta al Sol.

  • Año juliano o calendario: “Es una convención y se usa en astronomía como una unidad de medida en la que se considera que la Tierra le da la vuelta al Sol en 365,25 días”.
  • Año sideral: “Es el que tarda la Tierra en dar una vuelta al Sol respecto a un sistema de referencia fijo. En este caso, se toma como referencia el grupo de las estrellas fijas y ese año tiene una duración de 365,25636”.
  • Año trópico medio: “En este se toma en cuenta longitud de la eclíptica del Sol, es decir, la trayectoria del Sol en el cielo con respecto a la Tierra a lo largo del año, principalmente en los equinoccios. Y este dura un poco menos que el año sideral, 365,242189 días”.
  • Año anomalístico: “La Tierra, al igual que los otros planetas, se mueve en elipsis. Esa elipsis hace que el Sol en algunas ocasiones esté más cerca y más lejos de la Tierra. Pero hay un punto donde ambos están lo más cerca posible, el llamado perihelio”. Y el año anomalístico es el tiempo transcurrido entre dos pasos consecutivos de la Tierra por su perihelio. Dura 365,2596 días”.

Si bien Larrañaga señala que todos están sobre el orden de los 365 días, asumir que este es el periodo exacto de la duración de un año se vuelve una simplificación.

Pero además, no tiene en cuenta otro factor.

“Hay otra cuestión, y es que, aunque tenemos esos cálculos, no todos los años duran lo mismo, no tienen la misma duración cada vez“, dice.

El largo de los años

De acuerdo con el experto, si bien los astrónomos han tratado de calcular con precisión a través de los siglos el tiempo que tarda la Tierra en darle una vuelta al Sol, existe un problema básico que les impide obtener un número definitivo.

“Hay que tener en cuenta que la duración de los años nunca es igual debido a que en el Sistema Solar todo cambia. Tomemos el año anomalístico: mientras la Tierra se mueve alrededor del Sol, el perihelio cambia como resultado de la acción gravitatoria de otros planetas, como Júpiter”, dice.

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Getty Images
La influencia gravitatoria de los planetas y el movimiento de la Tierra hacen que la duración del año no sea igual siempre.

El físico teórico señala que algo similar ocurre con el llamado año trópico medio, que mide el intervalo de tiempo entre dos pasos consecutivos del Sol por el punto Aries o equinoccio de primavera, o con el sideral.

“El año trópico medio también cambia, dado que depende del eje de la Tierra, que está torcido. Es como un trompo que va balanceándose. Entonces, la fecha y el momento del equinoccio también es diferente”, dice.

“Y si comparamos cuánto duraba el año sideral en 2020 con cuánto duró en el 1300 seguramente notaremos una diferencia. Siempre estaría en torno a los 365 días, pero no sería la misma duración exacta, porque el movimiento de la Tierra no es siempre el mismo”, agrega.


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