AMLO espera beneficios del T-MEC, parte del neoliberalismo que critica
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AMLO espera beneficios del T-MEC, tratado que es parte del neoliberalismo que dice combatir

El presidente señaló en una de sus conferencias que tras la pandemia se necesita reactivar la economía del país y que el tratado significará nuevas y necesarias inversiones.
Cuartoscuro
Por AFP
30 de junio, 2020
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Andrés Manuel López Obrador, el primer presidente que se autodenomina de izquierda en México, cuya cruzada contra el “neoliberalismo” defiende como una batalla económica y moral, deposita ahora sus esperanzas en el T-MEC, el remozado acuerdo de libre comercio con Estados Unidos y Canadá, para reflotar una economía vapuleada que entra en vigor este miércoles 1 de julio.

Tal paradoja refleja la exitosa integración de América del Norte a partir del libre mercado, condenado por nacionalistas como López Obrador, quien hoy lo ve como un salvavidas a la crisis que provocó la pandemia de COVID19 contra la segunda economía latinoamericana.

“Esto para México va a significar inversión. (…) Por eso es muy importante que entre en vigor el tratado” el miércoles, dijo López Obrador, quien realizará pronto su primer viaje al extranjero en 18 meses como mandatario para visitar a su par Donald Trump en Washington y consagrar la activación del nuevo tratado.

Lee: Por unanimidad, Senado aprueba leyes secundarias del T-MEC para su entrada en vigor

“Estamos por salir de la pandemia y necesitamos reactivar la economía, salir de la recesión económica, de la caída que produjo el coronavirus”, añadió durante su conferencia de prensa del lunes.

La urgencia del presidente está más que justificada. El Banco de México cree que la economía podría caer hasta 8.8% este año, mientras el FMI ve un declive de 10.5%.

Adicionalmente, más de 12 millones de mexicanos, la gran mayoría en la economía informal dejaron de buscar empleo en abril debido al confinamiento y la consecuente parálisis productiva.

Ante la amenaza de un país empobrecido, la promesa del libre comercio obró un milagro sobre AMLO.

Señales contradictorias

“Es realmente una cosa extraordinaria porque el T-MEC, el TLCAN, siempre fue considerado como el pilar del neoliberalismo”, apunta Luis de la Calle, economista que negoció aquel primer acuerdo que instauró la integración norteamericana en 1994 y que culmina este martes.

El experto avala las esperanzas presidenciales al recordar que México remontó sus dos mayores crisis económicas recientes, en 1995 y 2009, gracias al incremento de sus exportaciones.

Pero la fe de López Obrador en el T-MEC es incongruente con sus acciones de política económica y su relación con la inversión privada.

Desde la cancelación de la construcción de un aeropuerto en Ciudad de México, valuado en 13,000 millones de dólares, al inicio de su mandato, las señales contradictorias han crecido.

Entérate: AMLO alista viaje a Washington para reunirse con Trump por entrada en vigor del T-MEC

Este año, decisiones gubernamentales han llevado a la suspensión del desarrollo de una planta cervecera y una central termoeléctrica, cada una valorada en más de 1,000 millones de dólares, atizando un factor que es criptonita para los inversores: la incertidumbre.

Su determinación de fortalecer la industria energética nacional, encarnada en la petrolera Pemex y la eléctrica CFE, también lo han llevado a revisar contratos y regulaciones afectando intereses privados en un sector estratégico para la integración industrial norteamericana, otro fruto virtuoso del pacto comercial.

De la Calle señala cinco tareas para maximizar los beneficios del T-MEC: coordinar la reapertura económica con Estados Unidos, mejorar la logística binacional, promover un mercado energético abundante y eficiente, apostar por la tecnología y respetar las reglas de juego.

Lee: ‘Deben ofrecer disculpas por contratos de energía, no demandar’, reprocha AMLO a empresarios

“México ha estado en la dirección contraria en varios de ellos si no es que en todos en los últimos meses”, advierte.

El flujo comercial entre los tres países alcanzó los 1.2 billones de dólares en 2019.

La mejor opción

Tras 15 meses de ardua negociación y posteriores debates legislativos, México debió ceder en el capítulo laboral del T-MEC y en las reglas de origen de la industria automotriz, estrella del acuerdo.

El aumento del contenido producido en la región y la exigencia de fabricar ciertos componentes en plantas que paguen salarios altos, merman directamente los intereses de las armadoras mexicanas, competitivas por costos menores que los de sus socios.

“Todas las empresas están justamente en la revisión de qué manera van a dar cumplimiento a estas reglas” de origen, dijo Fausto Cuevas, director general de la Asociación Mexicana de la Industria Automotriz, de cara al inicio del T-MEC.

“Lo que buscamos es mantener la posición que hemos logrado anteriormente utilizando esta nueva herramienta”, agregó Cuevas a la televisora local Milenio.

Pese a las concesiones, De la Calle concluye que el acuerdo resultante fue mejor que la opción de verlo destruido por capricho de Trump o cuestionado por López Obrador. “En ese sentido, es un gran éxito”, finaliza.

El intercambio de México con sus socios norteamericanos sumó 600,683 millones de dólares en 2019. Un 96% de ese monto corresponde al comercio con Estados Unidos.

 

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La 'gran gripe rusa', la primera pandemia del mundo interconectado cuyo origen es un misterio

Hace más de 130 años tuvo lugar la primera gran pandemia en un mundo interconectado: la “gripe rusa”, que quedó eclipsada por la “gripe española”, mucho más mortal. Pero dejó algunas lecciones que todavía podemos aprender.
Getty Images
16 de junio, 2020
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Los virus que “saltan” de animales a humanos han causado varias pandemias a lo largo de la historia.

Es posible que en el contexto actual de la COVID-19 hayas oído hablar de la “gripe española”, la más grave de la historia reciente.

En el siglo XX hubo otros dos brotes pandémicos de gripe, la “asiática” (1957-58) y la “de Hong Kong” (1968-69).

Pero la primera gran pandemia de gripe se remonta al siglo XIX. Se le llamó “gripe rusa” porque allí se reportó el primer caso.

Fue en 1889, mucho antes de que la ciencia de la virología hubiera sido concebida.

La “gripe rusa” se extendió rápidamente por Europa, y llegó después a América del Norte y a América Latina. Se cree que mató a un millón de personas, aunque no existen cifras oficiales y el debate sigue abierto.

Pero pese a que no tuvo el alcance de la “gripe española”, que mató a más gente que las dos guerras mundiales, la “gripe rusa” fue fulminante.

La “primera”

Ocurrió en el invierno de 1889 y hubo varios brotes epidémicos hasta 1894.

No existe mucha historiografía sobre ella. Sin embargo, los científicos la consideran la primera “epidemia verdadera” en la era de la bacteriología. Por eso creen que estudiarla es fundamental.

Recorte de prensa de Le Petit Journal

Photo12/UIG/Getty Images
Los diarios de la época hacen parte de la escasa historiografía que existe sobre lo que ocurrió.

“La historia nos enseña a tomar estas pandemias muy en serio”, le dijo hace unos años a la BBC el médico e historiador médico estadounidense Howard Markel, director del Centro de Historia de la Medicina de la Universidad de”Michigan, y especializado en pandemias.

“Pero también nos enseña que son previsiblemente impredecibles“, añadía el especialista.

El virus de la gripe debe evolucionar continuamente para evadir su mayor amenaza: nuestro sistema inmunitario, que produce anticuerpos para librarse de él.

“Por eso debe seguir mutando para evitar ser destruido”, le dijo a la BBC David Morens, del Instituto Nacional de Alergias y Enfermedades Infecciosas (NIAID) de los Institutos Nacionales de Salud (NIH) de EU.

Las pandemias —como la “gripe rusa” o la actual COVID-19— ocurren cuando surge una cepa diferente con nuevos genes de un virus animal que “pasa” a las personas.

Todas las pandemias de gripe que ha habido a lo largo de la historia se asocian solamente a unas pocas cepas virales, que toman su nombre de dos proteínas: la H (hemalulutanina), para adherirse a las células, y la N (neuraminidasa), para liberarse de las infectadas e infectar a otras nuevas.

Cuando comenzaron a investigar la “gripe rusa”, los científicos pensaron que se había originado a partir de una cepa del virus de la influenza A, identificado como H2N2. Después supieron que en realidad se trataba del virus H3N8.

Virus de la gripe española

Getty Images
Todas las pandemias se asocian solo a unas pocas cepas virales.

Pero uno de los hechos sobre la “gripe rusa” que más desconcertó a los científicos y a la población de la época fue lo rápido que se propagó.

Un mundo “interconectado”

La magnitud y extensión de la “gripe rusa” fueron asombrosas: tardó apenas seis semanas en extenderse por Europa y otros seis en hacerlo por todo el mundo.

Los primeros casos se observaron en mayo de 1889 en tres lugares separados y distantes: Bujará, en Asia Central (Turquestán), Athabasca, en el noroeste de Canadá, y Groenlandia.

Hoy la conocemos como “gripe rusa” porque fue el primer país en el que se reportó, explicó en su tesis doctoral la investigadora española Sara García Ferrero, quien analizó aquel episodio de la historia en 2018, en una tesis dirigida por el jefe del Departamento de Población del Instituto de Economía, Geografía y Demografía del CISC (Consejo Superior de Investigaciones Científicas), Diego Ramiro Fariñas.

“La ‘gripe rusa’ fue una de las más importantes del siglo XIX, pues es considerada la primera pandemia de gripe en un mundo interconectado”, escribió García. “Se ha caracterizado por ser una de las pandemias más devastadoras del siglo XIX”.

El rápido crecimiento de la población del siglo XIX, sobre todo en las zonas urbanas, ayudó a que la gripe se extendiera, y en poco tiempo el brote se propagó por varios países.

Se cree que las líneas de ferrocarril fueron clave en esa propagación.

Hospital 1917-18

Getty Images
Hospital con pacientes de “gripe española”, Nueva York, 1918.

Ante el incremento del número de muertes, algunos gobiernos comenzaron a tomar medidas para evitar el contagio de la enfermedad, desde el cierre de colegios y universidades, hasta la reducción de servicios de transporte y el cierre de empresas. También se cancelaron celebraciones y funerales.

En cuanto al origen, más de 130 años después todavía no está claro.

¿Es gripe? ¿Es dengue?

En su investigación, García señaló que “algunas hipótesis apuntan a que tuvo lugar en Siberia en mayo de 1889, y de ahí se propagó durante los meses de verano al norte de Canadá y Groenlandia”.

Otras teorías, dice la científica, apuntan a que pudo originarse en Turquestán, Asia Central.

Lo que sí está claro es que los primeros casos se reportaron en San Petersburgo hacia finales de octubre, según los registros de prensa de la época, aunque Europa occidental no se hizo eco de la noticia hasta finales de noviembre.

El tono en el que se contó la noticia pasó de la incredulidad al miedo.

¿Es la gripe? ¿Es la influenza? ¿Es el dengue? He ahí las tres preguntas obligadas que todo parisino dirige en estos momentos a cuantos conocidos halla al paso”, se lee en un recorte de prensa del 17 de diciembre de 1889 del diario español El Liberal que informaba sobre la extensión del virus en su país vecino.

El artículo continuaba así: “¿En qué quedamos? La alarma es grande desde hace tres días. Eso de ignorar aún si la enfermedad del día se llama el dengue, la influenza o la gripe, es lo que París menos soporta. Una epidemia que oculta su nombre, por benigna que sea, es para estremecer los espíritus más despreocupados. París, que ha sonreído siempre ante los más grandes peligros, se entrega hoy a cómicos terrores”.

Enfermo siglo XIX

UniversalImagesGroup
El desconocimiento sobre la gripe y sus síntomas era grande.

Mientras tanto, los medios oficiales decían que no había motivos para alarmarse. Hasta que el 27 de diciembre el tono del discurso cambió.

Un día después los periódicos publicaban: “La epidemia se ha agravado produciendo preocupación general. Hay bastantes casos graves y algunos mortales. Créese que nadie se escapará de pasar la epidemia”.

Reacciones similares ocurrieron en Londres, Madrid o Berlín. Fue la pandemia de gripe más mortal de la época en Europa.

Pero la “gripe rusa” también viajó al otro lado del Atlántico. Por vía marítima, llegó a los cinco puertos más importantes de la Norteamérica del siglo XIX: Boston, Nueva York, Baltimore, Nueva Orleans y Filadelfia.

Desde Nueva York y Boston, las ciudades que más migrantes europeos recibían, se extendió por toda Norteamérica y por parte Canadá.

“También tuvo su aparición en México y el Caribe, aunque fue algo más tardía que en Norteamérica y Europa”, recoge García en su tesis.

Después, entre los meses de febrero y abril de 1890, llegaría a Sudamérica, instalándose en grandes ciudades como Buenos Aires o Río de Janeiro. Luego se propagó por Australia y Nueva Zelanda.

Una historia “en construcción”

Una de las dificultades para acabar con la “gripe rusa”, al igual que ocurrió con pandemias posteriores, fue la dificultad de detectar los síntomas, similares a los de un resfriado común. Tampoco existía tratamiento eficaz.

Dispositivo médico siglo XIX

Universal History Archive
En muchos casos, los remedios eran peor que la enfermedad.

El fracaso de la medicina convencional, que no sabía cómo abordar el problema, estimuló a químicos sin escrúpulos a vender píldoras o pociones sin eficacia comprobada. Los curanderos promocionaban remedios que en algunos casos resultaban peores que la enfermedad.

Finalmente, se optó por recomendar el reposo en cama y el aislamiento, pero la recomendación llegó tarde y no siempre se aplicó.

Tres décadas después, la historia se repitió con la pandemia de la “gripe española”.

La “gripe rusa” fue en gran parte olvidada y quedó eclipsada por la “gripe española”, mucho más devastadora. Pero permitió darle a un mundo cada vez más interconectado una lección sobre lo que podía pasar que muchos ignoraron.

Con el paso de los años y las décadas, nuestro mundo se ha transformado en sociedades cada vez más interconectadas.

El profesor Howards Markel lleva más de décadas advirtiendo que “vivimos en un mundo de enfermedades infecciosas emergentes”.

“Los seres humanos viajamos más lejos y más rápido que nunca”, le dijo a la BBC. “Eso significa que estamos expuestos a una posible pandemia o epidemia”.

“Aprendemos cada vez más, pero la historia de las pandemias sigue siendo una historia en construcción”.

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