Observatorio LGBT+ registra 209 asesinatos desde 2014; este año van 25
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Cuartoscuro Archivo

Crímenes de odio: Observatorio LGBT+ registra 209 asesinatos desde 2014; este año van 25

Se calcula que por cada registro de crímenes de odio hay una cifra negra de otros tres casos que quedan invisibilizados.
Cuartoscuro Archivo
29 de junio, 2020
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Anel Valenzuela estaba dentro de su negocio, una estética en el municipio de Fortín, en Veracruz, cuando una ráfaga de disparos desde una moto la mató, el pasado 25 de junio. Era de Tijuana, Baja California, era una luchadora por los derechos humanos y la razón por la que probablemente la mataron es porque era, además, una mujer trans.

Este es el caso más reciente de un crimen de odio por motivos de orientación sexual o identidad de género registrado en el país, justo en el estado en el que hay más asesinatos de personas de las comunidades Lésbico, Gay, Bisexual, Trans, Intersexual o Queer (LGBTIQ+).

En México no hay un registro oficial sobre estos delitos, por lo que en 2019 activistas crearon un Observatorio Nacional conformado por organizaciones locales de 10 entidades que, considerando tan solo esos territorios, ha registrado al menos 209 asesinatos desde 2014 hasta mayo de 2020.

En este año, con todo y confinamiento por la pandemia de COVID-19, van 25 casos, más de uno a la semana. Aunque se calcula que por cada registro hay una cifra negra de otros tres casos que quedan invisibilizados.

Este lunes, un día después de conmemorarse el Día del Orgullo de la diversidad sexual, se presentó el primer informe del Observatorio, que reveló además que quienes más son víctimas de estos crímenes son las mujeres trans, en 44.5% de las veces, seguidas de los hombres afeminados, en 40.7%.

A nivel mundial, México está considerado el segundo país con más asesinatos de personas trans, 71 durante 2018, de acuerdo con la Asociación Internacional de Lesbianas, Gays, Bisexuales, Trans e Intersex para América Latina y el Caribe (ILGA-LAC).

Aunque Natalia Lane, activista del Centro de Apoyo a las Identidades Trans A.C., llamó la atención respecto a las dudas que deja que los homicidios de lesbianas sean de apenas el 5%, porque podría ser que por ser mujeres, si el perpetrador es hombre en el mejor de los casos se habrán investigado por violencia de género, sin tener en cuenta que sería un crimen bifóbico.

De las personas asesinadas que se sabe su ocupación, 47% eran trabajadoras sexuales y 47%, estilista; esto coincide con que son las actividades más comunes entre población trans, que es la más agredida, pero también es algo que ha provocado que se perpetúen estereotipos al investigar e informar sobre estas muertes. Aunque también había 10 estudiantes y 3 docentes, entre otros empleos.

Un dato importante es que al menos 21 de las víctimas fueron identificadas como defensoras de los derechos LGBT+ o que trabajaban en organizaciones dedicadas a esto.

Por tipo de homicidio, lo más común es con arma de fuego, un 26.7% de las veces, y con arma blanca el 24.3%. Para Lane, esto demuestra que la violencia contra las personas LGBT+ es contundente, una violencia que sin duda pretende asesinar. Otras causas registradas son 15.7% por golpiza, 12.9% por asfixia, y en menor medida, tortura y atropellamiento.

“Sin embargo, es de mencionar que, entre los mecanismos de tortura se encuentran la lapidación, el desollamiento y el uso de productos químicos. Otras armas empleadas van desde desarmadores y martillos hasta machetes y motosierras; las golpizas se dan tanto con los puños como con otros objetos”, advierte el informe.

Y en 54.7% de las víctimas hubo previamente agresiones sexuales.

De los 209 homicidios registrados, 49 fueron en Veracruz, 37 en Chihuahua, 28 en Michoacán, 22 en Guerrero, 18 en Puebla, 14 en Coahuila, 13 en la Ciudad de México, 12 en Nuevo León, 10 en Jalisco y 6 en Baja California.

La FGR promete crear registro de crímenes de odio

La doctora trans María Elizabeth Montaño desapareció el 10 de junio cuando salió de su lugar de trabajo, el Centro Médico Siglo XXI en la Ciudad de México, y fue encontrada muerta 10 días después en la carretera a Cuernavaca, Morelos. Las autoridades de esa entidad informaron que la primera línea de investigación es que se suicidó, debido a que no tenía huellas de violencia y dejó un mensaje a su familia despidiéndose.

Pero esa explicación no ha dejado tranquilos a los activistas trans. Lane fue enfática en que lo que se pide con una campaña en redes sociales es #JusticiaParaElizabeth, porque si fue asesinato, es común que los crímenes de odio sean invisibilizados tratándolos como “crímenes pasionales” o suicidios; o si realmente fue suicidio, lo cierto es que de fondo está la transfobia, la discriminación y violencia constante que sufren estas personas y que, efectivamente, lleva a muchas a pensar en quitarse la vida.

A la presentación del informe fue invitada la titular de la Fiscalía Especializada en Materia de Derechos Humanos de la Fiscalía General de la República (FGR), Sara Irene Herrerías, que aseguró que se está trabajando junto al Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) en un registro único de delitos que sí incluirá información sobre la orientación o identidad de género de una víctima.

También señaló que se está trabajando con el Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación (Conapred) para incluir en el nuevo Código Penal Nacional un agravante, más que un tipo penal, sobre los “prejuicios” de este tipo que pudieron motivar un crimen.

Actualmente, solo 12 estados tienen tipificadas las agresiones a personas por su orientación o identidad: Ciudad de México, Baja California Sur, Colima, Coahuila, Guerrero, Michoacán, Nayarit, Puebla, Querétaro, San Luis Potosí, Veracruz y Aguascalientes. Mientras que en la mayor parte del país, no se tiene en cuenta este elemento para investigar, y por ello muchas veces ni siquiera es posible hacer un registro.

Gloria Careaga, directora de la Fundación Arcoíris y promotora del Observatorio Nacional de crímenes de odio LGBT+, criticó que el Estado ha sido omiso en atender recomendaciones internacionales para prevenir la violencia contra estas comunidades, lo cual empieza por tener datos para conocer su situación.

En 2018, varias organizaciones LGBT+ gestionaron ante la ONU que en el Examen Periódico Universal (EPU), el Consejo de Derechos Humanos hiciera recomendaciones de estos temas al Estado mexicano, y como resultado se hicieron siete observaciones, entre ellas, la de tener un adecuado registro de crímenes de odio. Otras fueron armonizar la legislación para quitar de las leyes el concepto de que la familia se forma forzosamente por varón y mujer; garantizar los cambios de identidad sexual jurídica; e incluir a la población LGBT+ en el Plan Nacional de Desarrollo 2018-2024.

Esto último ya quedó fuera con el actual gobierno. Del resto de recomendaciones, a más tardar este año se deberá dar respuesta a la ONU.

“Las elecciones de nuevos gobernantes en 2018 no han favorecido nuestro trabajo, ni la condición de las personas LGBT. Por una parte, se eliminaron todos los recursos que el gobierno federal proveía a las organizaciones sociales para el desarrollo de sus actividades, y por otro, desde la presidencia pareciera una clara intención de eludir no solo las acciones en favor de los derechos LGBT, sino incluso su mención misma”, lamentó el informe.

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Shibu Philip

Trabajo en casa y COVID-19: 'Vigilo a mis empleados con un programa que toma fotos de sus pantallas'

Muchas personas se encuentran con dificultades para trabajar desde casa, pero ¿ayudaría a mejorar su productividad la tecnología de vigilancia?
Shibu Philip
29 de septiembre, 2020
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Shibu Philip

Shibu Philip
La firma de Shibu Philip ha utilizado el software de vigilancia Hubstaff durante el último año y medio.

Shibu Philip dice que sabe lo que es “perder un poco de tiempo en el trabajo”.

Es el fundador de Transcend, una pequeña empresa con sede en Londres que compra productos de belleza al por mayor y los revende online.

Durante el último año y medio, ha utilizado el software Hubstaff para realizar un seguimiento pormenorizado de las horas de trabajo de sus trabajadores, para saber qué teclean, cuáles son los movimientos de su ratón y los sitios web que visitan.

Con siete empleados en la India, dice que el software le garantiza que tienen “cierto nivel de responsabilidad” y ayuda a cubrir la diferencia horaria.

“Yo mismo me conozco. La gente puede tomarse un descanso extra de 10 minutos aquí o allá. Es bueno tener una forma automática de monitorear lo que están haciendo”, dice Shibu.

“Al mirar las capturas de pantalla y el tiempo que todos dedican a determinadas tareas, sé si siguen los procedimientos o no”.

“Y, si lo están haciendo mejor de lo que esperaba, también estudio el material recopilado y les pido que compartan ese conocimiento con el resto del equipo para que todos podamos mejorar”, dice.

Los empleados son plenamente conscientes de que el software está activo.

Además, pueden eliminar el tiempo dedicado a visitar sitios web que podrían haber sido registrados por accidente durante su descanso, por ejemplo, agrega Shibu.

Trabajando desde la cama

Getty Images
Si eres de los que ha tenido que colocar la laptop sobre una pila de libros de cocina durante la pandemia o te ha tocado quejarte de la velocidad del internet de tu casa, no estás solo.

¿Vagos en casa?

Dado que muchas personas alrededor del mundo trabajan ahora desde casa debido a la pandemia, la demanda de software que monitorea la actividad de los empleados ha registrado un repunte.

Hubstaff, con sede en Estados Unidos, dice que su número de clientes en Reino Unido se ha multiplicado por cuatro desde febrero.

Otra empresa llamada Sneek ofrece tecnología que toma fotos de los trabajadores a través de la cámara del laptop y las comparte para que las vean el resto de sus colegas.

Aunque se describe a sí misma como una plataforma de comunicación, su programa permite tomar una foto cada minuto.

Su cofundador, Del Currie, le dijo a la BBC que sus usuarios habían aumentado cinco veces durante el confinamiento, sumando casi 20.000 clientes en total.

Un estudio reciente realizado por académicos de la Universidad de Cardiff y la Universidad de Southampton, ambos en Reino Unido, descubrió que un temor común entre los jefes es que los trabajadores que no están a la vista “holgazanearán”, aunque los periodos de cuarentena tampoco parecen haber afectado mucho a la producción.

La encuesta también sugirió que un tercio de los que trabajan desde casa sentían que su productividad también había disminuido.

Pero ¿es la tecnología la respuesta para identificar a aquellos que podrían estar holgazaneando o para ayudar a aquellos que luchan por adaptarse a trabajar desde la mesa de la cocina a tiempo completo?


Me hubiera sentido mal de haber sabido que me vigilaban”

Josh

BBC
El fotógrafo Josh dice que tuvo problemas tanto con la logística como con la motivación

Josh, un fotógrafo de 26 años que vive en Londres, admite que lo que más le costó de trabajar desde casa fue la caída de su productividad.

Establecer un estudio improvisado en la cocina de su piso compartido de tres habitaciones fue un desafío logístico, pero también de motivación.

“Algunos días lo lograba, pero otros me sentaba y me quedaba mirando mis sandalias un buen rato, pensando: ‘No puedo hacer esto’. Es muy fácil hacer la colada o prepararte una taza de té. En casa encuentras formas de distraerte con bastante facilidad“.

Está agradecido de que su jefe no utilice ningún software de seguimiento con él.

“En aquellos días en los que era un poco más difícil estar motivado, me habría sentido mal si hubiera sabido que alguien estaba controlando mi productividad”, dice.

Josh sospecha desde hace mucho tiempo que tiene un trastorno de déficit de atención con hiperactividad (TDAH), lo que puede dificultar la concentración y la gestión del tiempo. Su médico está de acuerdo, aunque todavía está en lista de espera para una prueba.

Ha vuelto a la oficina recientemente y valora mucho tener más interacción cara a cara.

“Allí me encuentro una rutina, una estructura que realmente me ancla y me ayuda a superarlo todo”.


Trabajador en casa

Getty Images
Desde que se impusieron las restricciones para evitar la propagación del covid-19, las compañías han tenido que diseñar soluciones de emergencia para que sus empleados puedan trabajar desde casa.

Con cautela y políticas escritas

Aunque algunos jefes que usan software de seguimiento argumentan que es una herramienta válida para mantener la productividad, una investigación del Instituto de Colegiados en Personal y Desarrollo (CIPD), una asociación de profesionales del sector de recursos humanos con sede en Londres, sugiere que la vigilancia en un entorno laboral puede dañar la confianza.

“Monitorear el comportamiento de los empleados puede ser una forma justificable de reducir la mala conducta y potencialmente ayudar a gestionar el tiempo”, dice Jonny Gifford, asesor de investigación de comportamiento organizacional en el CIPD.

“Sin embargo, los empleadores deben tener políticas claras para que los trabajadores sepan cómo pueden ser monitoreados y, lo que es más importante, el sistema debe ser proporcionado”.

Los empleadores obtendrán “resultados mucho mejores” si apoyan a sus trabajadores, añade, “en lugar de centrarse en medidas de entrada potencialmente irrelevantes, como el número de pulsaciones en el teclado”.

Jonathan Rennie, socio del bufete de abogados británico TLT, también insta a las empresas que estén considerando la posibilidad de introducir dicho software con cautela.

“Los empleadores tienen la obligación legal implícita de mantener la confianza de sus trabajadores y deben ser conscientes de cómo podrían reaccionar ante la implementación masiva de software de monitoreo”, dice.

Sugiere que cualquier empresa que utilice software de monitoreo debería tener políticas escritas que expliquen cómo y por qué se está utilizando.

También debería haber una guía clara para los administradores y salvaguardas para prevenir el uso indebido o el “monitoreo excesivo”, dice.


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https://www.youtube.com/watch?v=lEqd40vi9II

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