Por qué grandes como Unilever, Coca Cola y Starbucks dejan Facebook
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Boicot a Facebook: por qué grandes como Unilever, Coca Cola y Starbucks dejarán de anunciarse en esta red

Las empresas se sumaron a la campaña "Stop the Hate for Profit" (No al odio por las ganancias) que busca una mejor regulación de los grupos que inciten al odio, al racismo y a la violencia en las redes sociales.
Cuartoscuro
29 de junio, 2020
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Compañías grandes, pequeñas y transnacionales se unieron a la lista de compañías que anunciaron que suspenderán las compras de publicidad en Facebook durante julio después que la Liga Anti-Difamación (ADL) convocara a un boicot como parte de la campaña “Stop the Hate for Profit” (“No al odio por las ganancias”). 

Las compañías señalan que Facebook hace muy poco – o nada – para reprimir el discurso de odio a incitación a la violencia.

Las “políticas de discurso de odio, incitación y desinformación de Facebook son inequitativas”, dijo el jueves en una carta el presidente ejecutivo de la ADL, Jonathan Greenblatt. 

Las asociaciones critican a Facebook especialmente por haber incluido al sitio Breitbart, cercano a la extrema derecha estadounidense, entre sus medios asociados para su hilo de noticias.

Facebook ha obtenido un estimado de 70 mil millones de dólares anuales en anuncios, de acuerdo a información de la agencia AFP.

“Respetamos la decisión de cualquier marca y seguimos centrados en el importante trabajo de eliminar el discurso de odio y proporcionar información crítica para votar”, dijo Carolyn Everson, vicepresidenta de soluciones de marketing global de Facebook. 

Los ‘gigante’ que le dicen no a Facebook

Starbucks anunció el domingo que “pausará” sus anuncios en todas las redes sociales de Estados Unidos para mostrar su “oposición al discurso de odio” que se extendió en esos espacios, sumándose a iniciativas similares de otras conocidas marcas. 

“Creemos que se necesita hacer más para crear comunidades acogedoras e inclusivas en línea, y que tanto empresarios como políticos deben sumarse”, escribe la cadena de cafeterías.

“Tomaremos un descanso de la publicidad en todas las plataformas de redes sociales mientras continuamos las discusiones internas con nuestros socios de medios y organizaciones de derechos civiles para terminar con el discurso del odio”. 

Este anuncio está en la misma línea que los formulados por el gigante de alimentos y cosméticos Unilever y Coca-Cola, quienes anunciaron una “pausa” similar el viernes. 

“No hay lugar para el racismo en el mundo y no hay lugar para el racismo en las redes sociales”, dijo James Quincey, el director ejecutivo de Coca Cola.

Coca-Cola aprovechará ese periodo para “hacer un balance sobre (sus) estrategias publicitarias y ver si necesita revisarlas”, explicó el director ejecutivo. 

El gigante estadounidense de las telecomunicaciones Verizon se sumó el jueves a la creciente lista de marcas que prometieron dejar de anunciar en Facebook.

“Estamos pausando nuestra publicidad hasta que Facebook pueda adoptar una solución aceptable que nos haga sentir cómodos y sea consistente con lo que hemos hecho con YouTube y otros socios”, dijo John Nitti, director de medios de Verizon. 

Los fabricantes de artículos deportivos Patagonia, North Face y REI, así como la agencia independiente de contratación de personal Upwork también dejarán de anunciarse.

La respuesta de Zuckerberg

Tras el boicot de las marcas, Facebook endureció sus políticas de moderación de contenidos el viernes, al prohibir más tipos de mensajes de odio en los anuncios publicitarios y comenzar a colocar advertencias a las publicaciones problemáticas que decida no eliminar.

Mark Zuckerberg, el presidente de la red social, dio detalles sobre el endurecimiento de su posición.

La plataforma ahora suprimirá los anuncios que afirmen que las personas de determinados orígenes, etnias, nacionalidades, género u orientación sexual representan una amenaza para la seguridad o la salud de los demás.

La segunda decisión tomada por el jefe de Facebook está relacionada con el incidente que encendió el debate a finales de mayo.

Zuckerberg habló el viernes sobre cómo se prepara la plataforma frente a las elecciones presidenciales de noviembre y aseguró que las medidas tomadas son resultado “directamente de las sugerencias de una organización que defiende los derechos”.

“Las elecciones de 2020 ya se anunciaban caldeadas, y eso antes de enfrentar las complejidades adicionales relacionadas con la pandemia y las protestas por la justicia racial en todo el país”, dijo. 

Prometió que sus equipos están movilizados para contrarrestar cualquier intento de maniobra para disuadir a las personas de ir a votar (en particular a las minorías). 

Y volvió, aunque sin mencionarlo explícitamente, al incidente que provocó protestas contra su red. 

A diferencia de Twitter, Facebook se negó a moderar mensajes polémicos del presidente Donald Trump a fines de mayo, uno sobre el voto por correo (que trató como fraude electoral) y otro sobre las manifestaciones y disturbios que siguieron a la muerte de George Floyd, un afroestadounidense asfixiado por un policía blanco en Minneapolis. 

Twitter decidió ocultar los comentarios del presidente y reducir su circulación potencial, aunque dejándolos disponibles para consulta. 

Facebook toma así una postura a medio camino entre eliminar contenidos o no intervenir en absoluto, lo que era su política hasta ahora. 

“Los usuarios podrán compartir este contenido para condenarlo (…) pero agregaremos una advertencia para decirle a las personas que el contenido que comparten puede violar nuestras reglas”, dijo Zuckerberg.

Con información de AFP.

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Cómo se vive la pandemia en la Antártica, el único continente que no ha registrado contagios de covid-19

El virus aún no ha llegado al "continente blanco", pero sus pocos habitantes ya están tomando medidas preventivas estrictas.
13 de abril, 2020
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Miembro de un equipo científico en la Antártica

Getty Images
Los que viven en Antártica están acostumbrados al aislamiento, explica Valenzuela Peña.

Mientras el nuevo coronavirus avanza de forma acelerada por el mundo, dejando miles de muertes a su paso, hasta ahora hay un continente libre de contagios: la Antártida.

En esta tierra cubierta de hielo, donde el clima frío, seco y ventoso no da tregua, sus pocos habitantes están tomando todas las medidas necesarias para evitar que la pandemia los golpee.

Y es que, en un lugar tan inhóspito y aislado como este, que cuenta con un solo hospital para atender necesidades básicas, un brote de covid-19 podría ser fatal.

En BBC Mundo quisimos saber cómo se vive la pandemia desde un lugar que ha quedado aún más aislado, por miedo al contagio.

Al teléfono desde uno de los puntos más australes de la Tierra, el capitán de fragata de la armada de Chile, Alejandro Valenzuela Peña, nos lo contó desde su punto de vista.

Aislamiento total

Bahía Fildes

Alejandro Valenzuela Peña
En la estación marítima de bahía Fildes conviven unas 170 personas.

La estación marítima de bahía Fildes, ubicada en el extremo suroeste de la isla Rey Jorge (también denominada 25 de Mayo por los argentinos), es una de las “puertas de entrada” a la Antártica.

Aquí conviven todo el año unas 170 personas en bases pertenecientes a distintos países, entre ellos, Chile, Uruguay, Rusia y China.

Rara vez la temperatura supera los 0°C en verano y, en invierno, el promedio es de -12°C.

Los pingüinos se ven por doquier y su rica fauna marina es el atractivo para los científicos que viajan periódicamente al conocido como “continente blanco” con el fin de realizar exhaustivos estudios.

Pero hace ya algunas semanas no se ven investigadores por estas tierras.

Cuando el coronavirus que causa el covid-19 comenzó a propagarse por China, en enero pasado, la base de este país cerró sus puertas.

Base de China en Antártida

Getty Images
China cerró su base en enero.

Sucesivamente, el resto de las naciones hicieron lo mismo.

Y hoy, la mayoría de ellas se encuentran completamente aisladas.

El último buque de pasajeros de la armada de Chile llegó a la bahía el 3 de marzo. Y el último vuelo el 26 de ese mismo mes, y se llevó a todas las personas que trabajaban de forma temporal en la Antártica (entre ellos, los científicos).

Estamos viviendo el aislamiento total. Un aislamiento dentro del aislamiento, dice Alejandro Valenzuela Peña.

“Aquí la pandemia se ha vivido de cerca, las bases estamos tomando las mismas medidas que cada país determina”, añade.

Así, por ejemplo, la representación chilena debe apegarse a las instrucciones del gobierno central de ese país, siguiendo indicaciones como el distanciamiento social, el uso mascarillas o el regular lavado de manos.

También se cancelaron todos los eventos deportivos y los horarios de comida ahora son diferidos para evitar aglomeraciones.

Hoy ya no hay contacto entre los que convivimos en la Antártica. No se está realizando ninguna actividad, ni celebraciones entre instituciones, ni contacto con bases extranjeras, que es lo que más afecta porque en este continente hay mucho de camaradería y cooperación entre las distintas bases”, dice Valenzuela Peña.

“Estamos viviendo la misma realidad que muchos países, porque tenemos que cuidarnos entre todos. Más aún pensando en que estamos en un lugar tan alejado donde todo se dificulta a la hora de que una persona resultara, ni Dios quiera, contagiada, agrega.

Alejandro Valenzuela Peña

Alejandro Valenzuela Peña
Alejandro Valenzuela Peña llegó a vivir a la Antártida el 18 de noviembre pasado.

¿Cómo se podría responder ante una emergencia?

En la Antártica, los recursos sanitarios son limitados.

Según explica el capitán de fragata de la armada de Chile, solo hay “un pequeño hospital donde trabaja un médico general y un par de enfermeros.

Ni hablar de camas para casos críticos, respiradores artificiales u otras instalaciones que son claves para combatir el covid-19.

“Si tuviésemos a una persona infectada, lógicamente la acción inmediata tendría que ser evacuarla del continente, dice.

El gran problema, explica, es que eso implicaría el movimiento de aeronaves o buques.

Y, si el clima no acompaña, la tarea sería muy compleja.

“Todo dependerá de cuán congelada esté la bahía para el ingreso de nuestros buques”, apunta Valenzuela Peña.

Un avión aterrizando en la base chilena de la Antártica

Getty Images
La llegada o salida de aviones se complica si las condiciones climatológicas son extremas.

Tampoco cuentan con las pruebas para comprobar si una persona contrajo el coronavirus.

“De presentarse un caso, tendríamos que evaluarlo con los medios disponibles y su confirmación tendría que hacerse en la ciudad de Punta Arenas (en el sur de Chile)”, dice.

Por lo mismo, ante estas dificultades, además de las medidas de distanciamiento social, el abastecimiento de la comida para sus habitantes está siendo vigilado de cerca por las autoridades locales.

Si bien el último gran suministro fue a fines de marzo -donde se llevó comida no perecedera como arroz, harina, tallarines y legumbres para el resto del año-, se continúan ejecutando algunos vuelos que llevan alimentos frescos.

Estos, sin embargo, deben ser minuciosamente revisados y desinfectados.

“Todos los alimentos que llegan aquí tienen que ser verificados”, explica el capitán de fragata.

Preparados para el aislamiento

Hielo en la Antártida

Getty Images

Alejandro Valenzuela Peña llegó a vivir a la Antártica el 18 de noviembre, mientras su familia se quedó en la ciudad chilena de Viña del Mar.

Al otro lado del teléfono -donde la sensación térmica es de -2.4°C en este jueves 9 de abril-, el capitán dice que intenta comunicarse con su familia lo más posible.

“Tener una videollamada, aunque sea precaria y no con muy buena señal, es un golpe anímico importante para la familia y para nosotros mismos, dice.

“Es un poco extraño estar enviando abrazos y mensajes de ánimo hacia otros continentes cuando uno está en la Antártica… Somos los únicos que no estamos infectados a nivel mundial y eso es bastante relevante”, añade.

El miembro de la armada asegura que, por ahora, está “tranquilo”.

“Nuestras familias están bien y pienso que estamos en una condición bastante favorable en comparación al resto de los países”.

Además, afirma que, a diferencia de mucha gente alrededor del mundo, los que viven en la Antártica están preparados y mentalizados para el aislamiento.

“Nosotros venimos aquí con la mentalidad de aislarnos entonces estamos preparados; estamos mentalizados para vivir este período de aislamiento, concluye.


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