Edomex seguirá en semáforo rojo, pese a reducción en hospitalizaciones
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Pese a reducción de hospitalizaciones, Edomex se mantendrá en semáforo rojo por COVID

De acuerdo con Del Mazo, pese a que los 54 hospitales COVID-19 han atendido a 21 mil enfermos y han dado de alta a más de 16 mil, aún deberán esperar para retomar actividades.
Cuartoscuro
26 de junio, 2020
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El Estado de México iniciará la semana del 29 de junio al 5 de julio en semáforo de riesgo rojo, pese a la reducción de hospitalizaciones por COVID-19 en el estado.

Así lo informó el gobernador Alfredo del Mazo, quien indicó que aunque se ha estabilizado la pandemia, aún requieren varias medidas antes de pasar a la fase naranja, que es de alto riesgo, pero no máximo.

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“Se ha estabilizado la pandemia, la semana antepasada se redujo en 13% la hospitalización, y la semana pasada, la reducción fue del 7%”, explicó en un video.

De acuerdo con Del Mazo, pese a que los 54 hospitales COVID-19 han atendido a 21 mil enfermos y dado de alta a más de 16 mil, aún deberán esperar para retomar actividades.

También explicó que en el Valle de Toluca “siguen aumentando los contagios”, mientras que en el Valle de México, en referencia al área conurbada con la Ciudad de México, van dos semanas con disminución en el ritmo de contagio.

“La semana que entra deberá ser de preparación”, dijo el gobernador sobre la implementación de medidas y protocolos en negocios rumbo a una reapertura.

Del Mazo expuso que cuando se llegue al semáforo naranja, podrán reiniciar actividades todos los pequeños negocios, sin generar aglomeraciones, como papelerías, mueblerías, tiendas de ropa, refaccionarias y todo tipo de negocio; así como los comercios que ofrecen servicios, como tintorerías, talleres locales de reparación y mantenimiento en general.

En las entidades que siguen en semáforo rojo, los hoteles deben operar con las áreas comunes cerradas y una ocupación máxima de 25%, en los estados que ya están en naranja, se pueden abrir las áreas comunes y tener un aforo de 50% de ocupación.

Los restaurantes, en los estados en rojo siguen solo con servicio a domicilio, mientras que los que están en naranja pueden abrir con un aforo de 50%, y lo mismo en el caso de las peluquerías y barberías.

En nivel rojo, los parques deben tener solo un aforo de 25% sin áreas infantiles abiertas, en naranja 50% de aforo. Supermercados y mercados 50% en nivel rojo una persona por familia, y en naranja el 75% de aforo.

Deportes tanto en rojo como en naranja seguirán a puerta cerrada. Gimnasios, albercas y clubes deportivos se quedan cerrados en rojo y con 50% de aforo y con cita en color naranja.

En tanto que cines, museos y eventos culturales se quedan cerrados en rojo y con 25% de aforo en naranja. Los centros comerciales también seguirán cerrados en las entidades en color rojo y con 25% de aforo en naranja y lo mismo los centros religiosos.

Conciertos y eventos masivos de más de 500 personas, así como bares y centros nocturnos deberán permanecer suspendidos y cerrados tanto en rojo como en naranja.

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La razón médica por la que el COVID-19 puede hacernos perder el olfato y el gusto

Algunos pacientes de coronavirus COVID-19 han reportado pérdida de gusto y olfato. Un experto explica por qué puede suceder esto.
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12 de mayo, 2020
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Quien haya perdido el olfato en las ultimas semanas debe saber que es posible que haya tenido una infección oculta por el virus que produce la enfermedad COVID-19 y aún no lo sepa.

Los síntomas más populares de la COVID-19 son la fatiga, la congestión nasal y la tos, con el inconveniente de que no permiten distinguirla de un resfriado común o una gripe.

Sin embargo, la infección por el virus SARS-CoV-2 también produce en muchas personas una pérdida de olfato (anosmia) y del gusto (disgeusia), que muchas veces pasan desapercibidos para el paciente y también para muchos médicos.

Muchas personas ignoran que la anosmia suele ser unos de los síntomas iniciales y, por lo tanto, puede ayudar mucho a la identificación de personas portadoras del virus en fases iniciales de la enfermedad.

No sabe (ni huele) a nada

La anosmia, y también las alteraciones del gusto, se han descrito tanto en pacientes graves hospitalizados por COVID-19 en Italia, como en pacientes con síntomas leves que no necesitaron hospitalización en Estados Unidos.

Síntomas de coronavirus

BBC

Ahora sabemos que en torno al 70% de las personas que son infectadas por el virus presentan anosmia o disgeusia, aunque solo tengan una infección leve. Por tanto, en la situación de pandemia actual, una persona con fatiga, tos y perdida de olfato es sospechosa de tener una infección por COVID-19.

¿Por qué se pierde el olfato si nos infectamos por el SARS-CoV-2?

Para entenderlo hace falta conocer la forma en que el virus se cuela en nuestras células, y también cuales son sus puertas de entrada favoritas en el cuerpo humano.

El virus SARS-CoV-2 utiliza básicamente dos proteínas de la superficie de las células para entrar en ellas: ACE2 (Angiotensin converting enzyme II) y TMPRSS2 (transmembrane serine protease 2).

La proteína ACE2 es el receptor para una hormona llamada Angiotensina 2, que entre otras cosas regula la presión arterial.

Mujer en supermercado con mascarilla.

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No está entre los síntomas más comunes, pero muchas personas experimentan una pérdida de gusto y olfato cuando se contagian por coronavirus.

Por su parte, el virus cuenta con una proteína clave en su superficie llamada proteína S (spike). Funciona como una llave que puede unirse a la proteína ACE2, el receptor o “cerradura”.

En ese momento entra en acción la proteasa TMPRSS2, una enzima que corta la proteína S en dos fragmentos, S1 y S2, lo que permite la incursión del virus mediante un proceso conocido como endocitosis.

Una vez que el virus entra en las células forma una cubierta con la membrana celular como si fuese un escudo que la sujeta, “agarrándose” a los receptores ACE2. Y así tiene vía libre para invadirnos.

¿Por qué infecta el epitelio olfatorio?

El techo de las fosas nasales está tapizado de epitelio olfatorio, un tejido formado por 3 tipos de células: células basales, neuronas sensitivas olfatorias (que sobreviven entre 30 y 60 días) y células de soporte. Lo que ocurre con SARS-CoV-2 es que tiene una especial facilidad para meterse en las entrañas de estas células.

Analizando la expresión de los genes de estas células, los científicos han descubierto que las células de soporte presentan una elevada expresión de los genes ACE2 y TMPRSS2, según adelanta un estudio reciente que se encuentra en revisión.

Niño comiendo sandía.

Getty Images
El sentido del gusto puede ser una de las víctimas de la infección por coronavirus.

Aunque es necesario validar estos resultados para confirmar la localización de estas proteínas en la membrana de las células de soporte, cabe sospechar que el SARS-CoV-2 infecta las células de soporte del epitelio olfatorio utilizando las proteínas ACE2 y TMPRSS2 como puerta de entrada.

De esta forma, produce un daño en las células de soporte que, posteriormente, afectaría a las neuronas sensitivas olfatorias.

El sentido del gusto es otra víctima. La sensación que nos permite distinguir los sabores al comer se encuentra en unas estructuras de la lengua, las papilas linguales.

Estas papilas tienen unos receptores denominados yemas gustativas formadas por 3 tipos de células: células receptoras gustativas, células de soporte y células precursoras o basales.

Enlaces a más artículos sobre el coronavirus

BBC

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Aunque no se conoce aún el nivel expresión de las proteínas ACE2 y TMPRSS2 en las papilas linguales, es probable que el virus infecte en las yemas gustativas de la misma forma que lo hace en la nariz.

Una pérdida reversible

La buena noticia es que es posible recuperar tanto el sentido del olfato como el sentido del gusto. De que así sea se ocupan en la nariz las células basales, que son las encargadas de volver a formar las neuronas sensitivas olfatorias.

En este proceso se tardarían unos 60 días, por lo que, una vez superada la enfermedad, la mayoría de los pacientes deberían de recuperar el olfato en un plazo máximo de 2 meses.

En cuanto a las células receptoras gustativas, se regeneran a partir de las células precursoras cada 10-14 días. Por tanto es previsible que el gusto se recupere antes que el olfato.

Lo que está claro es que, en la situación epidemiológica actual, la anosmia y la disgeusia de reciente comienzo deben ser considerados como síntomas de alerta temprana, incluso en ausencia de otros síntomas respiratorios, para identificar nuevos casos de infección por SARS-CoV-2.


*José Antonio López Escamez es profesor contratado y doctor en otorrinolaringologia del Departamento de Cirugía y sus Especialidades, Universidad de Granada.

*La versión original de este artículo fue publicada en The Conversation. Puedes leer el artículo original aquí.


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