Sin empleo o dinero y con hijos con discapacidad: la lucha de dos madres
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Sin empleo o dinero y con hijos con discapacidad: la lucha de dos madres

María Salomé M. y Rosalía M. son dos madres que se quedaron sin trabajo por la contingencia de COVID-19. Promovieron demandas de amparo para exigir el pago de la pensión de Bienestar para sus hijos con discapacidad.
Yo También
Por Emiliano González Islas / YoTambién.mx
20 de junio, 2020
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Mi nombre es María Salomé M. Desde hace más de 10 años me dedico a la venta de postres afuera de APAC, la institución educativa a la que asisten mis hijos Alexis, de 24 años, y D, de 12. El coronavirus nos puso a los tres en una situación sin precedentes: yo no puedo vender ni obtener un ingreso por mi trabajo, y ellos deben quedarse en casa bajo mi cuidado.

Mi decisión de dedicarme al comercio informal no es fortuita: mis dos hijos tienen argininemia, un trastorno poco frecuente que provoca discapacidad motriz y cognitiva. Por ello, en todo momento debo estar cerca de Alexis y D. para atender cualquier situación de emergencia, como una convulsión, lo que me impide tener un empleo formal.

Leer más: ¿Cómo viven las personas con discapacidad la contingencia por COVID-19? Ellos lo cuentan

Pero mi fuente de ingresos se agotó desde el 17 de marzo. Durante tres meses solo he contado con la ayuda económica del padre de mis hijos (que equivale a la mitad de la renta del departamento en el que vivimos) y con la pensión del programa de apoyo a personas con discapacidad, que otorga el gobierno y es de 2,550 pesos bimestrales. Solo Alexis es beneficiario de este programa. D. también podría serlo, de hecho le dieron una carta de bienvenida y una tarjeta de banco para recibir el apoyo. Pero de forma inexplicable, jamás lo ha recibido.

En juego, el derecho a la vida

La Secretaria del Bienestar, María Luisa Albores, definió el Programa de Pensión para el Bienestar de Personas con Discapacidad como “un acto de justicia”, en una de las conferencias de prensa vespertinas que ofrece el gobierno federal para hablar sobre estos temas.

La funcionaria agregó que más de medio millón de niños, niñas, adolescentes y jóvenes están inscritos a este programa, así como más de 90 mil adultos indígenas. La meta es llegar a un millón de beneficiarios en diciembre, y actualmente están preparando la inclusión de 200 mil personas más. 

Sin embargo, hay casos como el de D., que califica para el apoyo y nunca lo ha recibido. Esta fue la razón por la que un grupo de profesionales del derecho presentó una demanda de amparo el 27 de mayo, en la que solicitó una medida cautelar urgente para garantizar el derecho a vivir con dignidad de la niña y su madre.

“Lo que argumentamos en la demanda fue una violación al derecho fundamental al mínimo vital, que se refiere a la obligación del Estado mexicano de garantizar el acceso de todas las personas a los recursos que permitan subsistir en condiciones dignas y autónomas”, dice Gabriel Baltazar, uno de los abogados que tomaron el caso de forma gratuita.

Para garantizar el mínimo vital, el Estado debe otorgar prestaciones en ciertos casos, cuando las personas se encuentran en una situación de extrema vulnerabilidad. Los abogados que llevan el caso de María consideran que ella y sus hijos se encuentran en dicha situación, ya que tienen dos opciones: salir y buscar los recursos que necesitan, con el peligro de contraer una enfermedad mortal como el COVID-19, o quedarse en casa sin poder garantizar su subsistencia. Además, “la pandemia forma una especie de prisión; las personas no pueden ser autónomas si su decisión de salir a la calle implica un riesgo desproporcionado de que ellas o sus familias se enfermen”, alega Gabriel Baltazar.

Sin embargo, el 28 de mayo la Juez Séptima de Distrito en Materia Administrativa en la Ciudad de México, Laura Gutiérrez, resolvió que el caso no era urgente al no estar relacionado de manera directa con temas donde estén en juego la salud o la integridad física, por lo que no podía revisarse durante la contingencia. Los abogados promovieron un recurso de queja que finalmente procedió, ya que involucra el derecho a la vida de una menor de edad con discapacidad. 

“Es claro que la menor promovente está en un plano de vulnerabilidad ante el virus COVID-19, riesgo que -contrario a lo dicho por el juez de distrito- puede implicar un deterioro grave en su salud e incluso la pérdida de la vida”, se lee en la resolución del recurso de queja. Asimismo, al ser María la principal cuidadora física, emocional y económica de D. y Alexis, “la vida y la salud de sus hijos dependen de la de ella”.

Leer más: Madre con COVID-19 enfrenta el reto de cuidar a su hijo con discapacidad

A la juez Gutiérrez se le ordenó revisar el caso, y el 8 de junio pasado concedió una suspensión provisional. Asimismo, ordenó que las autoridades responsables “inicien de manera inmediata un procedimiento para integrar a las quejosas a un programa social, acorde a las cualidades y contexto social que tengan a su disposición” (puedes leer el documento completo con la orden de la Juez aquí). No obstante, a la fecha ni María ni D. han recibido ningún apoyo. El propio Gabriel Baltazar reconoce que es imposible predecir cuándo podrían recibirlo, además, al ser una suspensión provisional, la pensión sólo se otorgaría durante el tiempo que dure el juicio.

El abogado reprocha que hay más personas en situación de extrema vulnerabilidad, sin posibilidades de acceder siquiera a un tribunal. “Realmente no tienen acceso a la justicia o es muy complicado, por esta tendencia de desechar demandas y porque, sin los recursos suficientes para apelar, las cosas se quedan así, en un nivel mínimo de atención. Es muy preocupante que se les cierren las vías institucionales para presentar y exponer sus problemas”.

Un caso sin respuesta: Rosalía M 

Soy Rosalía M. Vivo en Nuevo Laredo con mi hijo J, de 12 años, quien tiene síndrome de Down. En este momento me encuentro desempleada, no cuento con seguro social y soy mamá soltera.

Desde noviembre de 2018, cuando inició la transición al gobierno de Andrés Manuel López Obrador, me censaron para integrar a mi hijo al programa de pensiones para personas con discapacidad, nos llegó la tarjeta bancaria, pero hasta la fecha no hemos recibido ni un peso.

Mi hijo no está acostumbrado a quedarse solo con extraños, pero tuve que dejarlo con los vecinos (no tengo familiares en esta ciudad) para salir a vender platillos. Por esta situación y por el encierro, J. empezó a tener ataques, a morderse y hacerse del baño. Yo ya dejé de vender y me he dedicado a darle terapia en casa. También tiene cataratas y debo monitorearlo constantemente.

En la Ciudad de México me están ayudando a tramitar una demanda de amparo, porque en Nuevo Laredo no hay forma de conseguir apoyo. Me dijeron que tendría una respuesta en cuestión de días, pero no la he recibido.

Mientras tanto, los gastos siguen: mi hijo necesita lentes y medicamentos costosos, que yo conseguía en Estados Unidos pero ya no puedo comprar.

Nota del editor: Las entrevistas a María Salomé M. y Rosalía M. fueron escritas intencionalmente en primera persona, con base en los testimonios que compartieron con Yo También. Los nombres de sus hijos, salvo el mayor de edad, Alexis sólo ponemos su primera inicial.

Esta historia se publicó originalmente en el sitio YoTambién.mx

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Las mujeres que querían abortar y acabaron en clínicas antiabortos promocionadas engañosamente en Google

Muchas clínicas se anuncian como proveedores de servicios de aborto al tiempo que dan información falsa a las mujeres e intentan que cambien de opinión. BBC News explica el papel que juegan las grandes tecnológicas como Facebook o Google en esto.
18 de mayo, 2022
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Cuando Hana se enteró de que estaba embarazada, supo que quería abortar, pero su búsqueda de una clínica en Google la llevó a un centro antiaborto, que estaba decidido a disuadirla de su elección.

En varios estados de Estados Unidos, BBC News comprobó como muchas de estas clínicas engañosas aparecen en los primeros puestos de los resultados de búsqueda de Google y en los anuncios de Facebook con consejos médicos inexactos, mientras quienes de verdad pueden realizar el procedimiento ven sus anuncios rechazados y sus cuentas restringidas.

Los centros de asesoramiento, como el que visitó Hana, una joven de 19 años que vive en el estado de Massachusetts, a menudo están dirigidos por organizaciones cristianas.

Con frecuencia ofrecen algunos servicios médicos, como pruebas de embarazo y ecografías, pero parte de su promoción en línea sugiere falsamente que también brindan servicios de interrupción del embarazo.

No fue hasta que Hana caminaba por el pasillo del centro, lleno de carteles que comparaban el procedimiento con el asesinato, que comenzó a darse cuenta de que esta no era la clínica de abortos que creía que era.

Una mujer con una prueba de embarazo

Getty Images

Obtener atención

Hana se describe a sí misma como un “ratón de biblioteca”.

En la Universidad cursa estudios relacionados con la salud.

Sin embargo, nada en la web de la clínica le indicó el servicio que realmente ofrece.

La página de inicio dice: “Tome el control: comience con una consulta de aborto gratuita“.

Y en una pestaña denominada: “Obtenga atención”, se enumeran los tipos de aborto (médico y quirúrgico) que se pueden realizar durante los diferentes trimestres del embarazo, bajo el título: “Acaba de enterarse de que está embarazada y quiere saber su opciones”.

Una vez allí, dice Hana, le dijeron, de manera incorrecta, que los abortos estaban relacionados con la infertilidad y el cáncer de mama.

También que al haberse vacunado contra la covid-19, podría perder el bebé de todos modos, lo que haría que el aborto fuera innecesario.

Eso a pesar de la evidencia científica que sugiere que las personas vacunadas no son más propensas a abortar y, de hecho, están mejor protegidas contra los riesgos de tener un parto prematuro asociados con la covid.

Foto de un test de embarazo

Getty Images

También la presionaron, en contra de sus deseos, para que viera la ecografía.

“¿Qué clase de madre no quiere ver una foto de su hijo?” preguntó la persona que la atendía.

Hana se quedó sintiéndose engañada y traicionada.

Elige la vida

The Human Coalition, un grupo antiaborto que proporciona marketing para el centro que visitó Hana y otros 40 más, le dijo a BBC News que a menudo ven “que la mayoría de las mujeres que han decidido abortar no desean hacerlo, desean ayuda”.

“Estamos aquí para empoderar a las mujeres al llenar ese vacío: ofrecer atención y el apoyo que desean para elegir la vida”.

Google muestra anuncios sobre los resultados de búsqueda para ciertos términos.

Los anunciantes pujan para que sus anuncios aparezcan primero, aunque según Google el orden también debe estar determinado por la “relevancia” y la “calidad general”.

Pero Whitney Chinogwenya, de MSI Reproductive Choices, afirma que esto crea una “batalla de presupuestos”, en la que las clínicas de aborto reguladas compiten con clínicas antiaborto no regulados por espacios publicitarios en términos de búsqueda específicos.

Varios grandes proveedores mundiales de soluciones para abortar también le han dicho a BBC News que regularmente ven censuradas sin explicación su material online que hace referencia al aborto, incluida la suspensión de los canales de YouTube, la restricción de las cuentas de las redes sociales y el rechazo de anuncios por parte de Facebook y Google.

En 2019, después de haber sido criticado por alojar anuncios engañosos, Google intentó tomar medidas enérgicas contra las clínicas de asesoramiento sobre abortos, que son más comunes en Estados Unidos pero también se pueden encontrar en Europa, África y América Latina.

En Estado Unidos, Reino Unido e Irlanda, cualquier persona que publique un anuncio que mencione el aborto primero debe solicitar un certificado.

Las clínicas que asesoran pero no realizan abortos pueden anunciarse, pero debe llevar incluido una letra pequeña que aclara que el anunciante “no ofrece abortos”.

Resultados de búsqueda de Google para el término 'clínicas de aborto cerca de mí'. En letras pequeñas en la parte inferior, puede ver las palabras 'No brinda abortos' para una clínica.

Hana/Google
Resultados de búsqueda de Google para el término ‘clínicas de aborto cerca de mí’. En letras pequeñas en la parte inferior, puede ver las palabras ‘No brinda abortos’ para una clínica.

Hana dice que no vio esa parte en el anuncio que pinchó.

Aparece en letra muy pequeña debajo del título de búsqueda y la descripción.

Sarah Eagan, investigadora del grupo de campaña Center for Countering Digital Hate, cuestiona si Google debería recibir dinero por los anuncios antiaborto que se enfocan en palabras clave utilizadas por personas que buscan activamente la terminación del embarazo.

El CCDH también ha encontrado en Facebook anuncios antiaborto que promocionan medicamentos no probados.

Y en el otro extremo del espectro, los investigadores encontraron que la función de autocompletar de Google se sugieren métodos ineficaces de aborto por cuenta propia.

Kelly, al igual que Hana, dice que le dieron información médica inexacta mientras luchaba por encontrar una forma asequible y segura de interrumpir su embarazo en su estado natal de Texas.

Kelly

Kelly
Kelly dijo que hizo clic en el sitio web de la clínica desesperada, sabiendo que no podía pagar un médico.

Su situación era precaria.

Se encontraba sin trabajo y no tenía seguro médico, por lo que no podía pagar “una visita al médico”, por lo que buscó clínicas asequibles.

Mientras se dirigía a un centro antiaborto, Kelly dice que estaba asustada con las advertencias de que podría “desangrarse” y de que estaba arriesgando su vida, pero sabía que el aborto con medicamentos es un procedimiento extremadamente seguro.

Kelly siente que la promoción de pruebas de embarazo gratuitas está dirigida a mujeres de bajos ingresos.

El centro parece estar usando búsquedas orgánicas para atraer a las mujeres en lugar de pagar por anunciarse.

Esto hace que sea aún más difícil de regular.

El sitio web dice claramente: “No referimos ni realizamos abortos”, y agrega que brinda “servicios gratuitos anualmente a más de 5.000 madres solteras de minorías pobres y desatendidas”.

Finalmente, a Kelly le recetaron medicamentos para terminar con el embarazo solo unas horas antes de que superara el límite de 12 semanas para un aborto médico seguro.

Medicamentos para abortar

Getty Images
Para abortar con medicamentos se usan dos: misoprostol y mifepristone

Pero Elisa Wells, cofundadora de Plan C, la organización que ayudó a Kelly a acceder a estas píldoras abortivas, dice que su material online es rutinariamente “rechazado por violar los estándares de la comunidad” en Facebook, Instagram y Google.

Google dice que tiene políticas claras que rigen los anuncios relacionados con el aborto, algunas determinadas por las leyes y regulaciones locales.

Algunas de las publicaciones y canales señalados por BBC News se habían eliminado por error y desde entonces se habían restablecido, dijo.

Facebook dijo que había restaurado una pequeña cantidad de anuncios de proveedores de servicios de aborto que habían sido rechazados incorrectamente.


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