¿Es o no es mantequilla? Algunas marcas que se venden no lo son
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¿Es o no es mantequilla? Algunas marcas que se venden no lo son y esto detectó Profeco

El laboratorio de análisis de la Profeco encontró que hay marcas que dicen ser reducidas en grasas, pero no lo son, o recurren a publicidad engañosa.
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4 de junio, 2020
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¿Lo que consumes realmente es mantequilla? La Profeco detectó que algunas marcas incurren en publicidad e información engañosa, pues no son lo que dicen en sus etiquetas.

Hay productos que se venden como mantequilla, pero no lo son porque contienen grasa vegetal, grasa que no es leche o no tienen realmente los ingredientes que marcan sus etiquetas.

Las marcas de mantequilla Chipilo, Selecto Brand y Soriana no cumplen con las características de mantequilla, de acuerdo con un estudio de la Procuraduría Federal del Consumidor.

Lee: ¿Qué toallas femeninas cumplen lo que ofrecen? Profeco analizó 10 marcas

Chipilo tiene grasa vegetal que no debe contener para llamarse mantequilla, así como más agua de lo que permite la norma.

En las marcas Soriana y Selecto Brand se detectó que la grasa no corresponde 100% a grasa de leche para denominarse mantequilla.

El laboratorio de la Profeco encontró que el producto Chedraui/Estilo mantequilla pasteurizada con sal de 225 g resalta en su etiqueta la palabra mantequilla y en letras pequeñas ostenta ser “estilo”, por lo que puede inducir a error o confusión al consumidor.

Asimismo, la etiqueta del producto La Abuelita/Untable de mantequilla sin sal de 250g. es engañosa, ya que junto a la marca destaca en letras grandes “untable de mantequilla”, y se trata de una mezcla de mantequilla con grasa vegetal.

Estos productos ya fueron sujetos a actos administrativos por infracciones a la Ley Federal de Protección al Consumidor y están en proceso de la sanción que en su caso corresponda.

De acuerdo con la NOM-243-SSA1-2010, para llamarse mantequilla la grasa debe ser de origen lácteo, no debe tener más de 16% de agua por miligramo y la grasa por miligramo no debe ser menor al 80%.

¿Reducidas en grasas?

El laboratorio de análisis de la Profeco encontró que hay marcas que dicen ser reducidas en grasas, pero no lo son, porque la condición es que tengan menos de 60% de grasa.

-Gloria/Mantequilla untable reducida en grasa, elaborada con grasa de leche de vaca/México/250 g., debería tener máximo 60% de grasa y contiene 65% de grasa.

-Gloria/Mantequilla reducida en grasa elaborada a partir de grasa de leche de vaca/México/90 g., debería tener máximo 60% de grasa y contiene 67% de grasa.

-Great Value/Mantequilla reducida en grasa elaborada a partir de leche de vaca/México/90 g., debería tener máximo 60% de grasa y contiene 69% de grasa.

-La Abuelita/Mantequilla reducida en grasa elaborada a partir de grasa de leche de vaca/México/90 g., debería tener máximo 60% de grasa y contiene 69% de grasa.

Sí son mantequilla

La Profeco expuso que las marcas que sí son mantequilla son Flor de Alfalfa sin sal y Lyncott sin sal, ya que ambas tienen 84% de grasa de leche de vaca.

También pasaron la prueba en la categoría de mantequilla sin sal: Alpura, de 90 gramos; Vaca Blanca, de 90 gramos, Lala, de 90 gramos; Gloria Gourmet, de 225 gramos; la caja de 360 gramos de Gloria con sal; Président y Gloria untable de 250 gramos.

Asimismo, la barra de 90 gramos de Aguascalientes, la irlandesa Kerrygold de 200 gramos, Lurpack de Dinamarca de 100 gramos y Gloria Ghee de 250 gramos.

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Rusia invade Ucrania: qué son los ‘bonos de guerra’ y cómo pueden ayudar a Kiev ante el ataque ruso

El gobierno ucraniano está recurriendo a este viejo ejercicio de recaudación para financiar las operaciones militares ante la ofensiva de Rusia.
2 de marzo, 2022
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A medida que avanza la invasión rusa sobre Ucrania, el gobierno de Volodymyr Zelensky está buscando a contrarreloj la forma de financiar a sus Fuerzas Armadas y la costosa defensa de su país.

El escenario es complejo: después de una importante inversión y modernización del poderío militar de Rusia, los ucranianos son superados en armas y en número de soldados, sin contar la capacidad aérea ucraniana, que es muchísimo menor a la rusa.

Además, su economía está paralizada por la guerra, con escasa capacidad de recaudación y precios disparados como el del petróleo.

En ese contexto, el Ministerio de Finanzas ucraniano anunció esta semana que recurrirán a un viejo instrumento financiero para apoyar a sus tropas: el llamado “bono de guerra”.

“En un momento de agresión militar de la Federación Rusa, el Ministerio de Finanzas ofrece a los ciudadanos, empresas e inversores extranjeros apoyar el presupuesto de Ucrania invirtiendo en bonos del gobierno militar”, explicó el ministerio a través de su cuenta de Twitter.

https://twitter.com/ua_minfin/status/1498319436633329666

Según especificó el gobierno de Zelensky, cada bono tendrá un valor nominal de 1.000 grivnas ucranianas (US$33) y la tasa de interés “se determinará en la subasta”.

“Los ingresos de los bonos se utilizarán para satisfacer las necesidades de las Fuerzas Armadas de Ucrania”, agregó.

En una reunión con inversionistas extranjeros, la cartera de finanzas también dio señales de tranquilidad al mercado, asegurando que no incumplirán con sus deudas existentes.

El presidente de Ucrania, Volodymyr Zelensky.

Getty Images

Y es que a los inversionistas les preocupa que la invasión por parte de Rusia empuje a Kiev a dejar de pagar su deuda. Por lo mismo, en los últimos días ha habido una fuerte caída en los precios de los bonos de circulación de Ucrania.

Ante esta difícil situación, los “bonos de guerra” parecen ser una buena salida (o, al menos, un respiro) para financiar su defensa. La recaudación —que comenzó este martes—logró recaudar en un día aproximadamente U$270 millones.

Pero ¿qué son realmente estos bonos y cuándo se ha recurrido a ellos en la historia reciente?

¿Qué són?

Los bonos de guerra —similar a otros instrumentos de deuda—, son deudas que un determinado Estado adquiere con inversionistas (particular o institucionales), la cual se compromete a devolverle en un plazo determinado con los intereses correspondientes.

En estos casos, el dinero se emplea específicamente para financiar las operaciones militares durante un período de conflicto bélico.

Los "bonos de guerra" son para financiar las Fuerzas Armadas de Ucrania.

Getty Images
Los “bonos de guerra” son para financiar a las Fuerzas Armadas de Ucrania.

Normalmente, este ejercicio de recaudación ofrece un tipo de rendimiento por debajo de la media y con un alto porcentaje de riesgo pues, si se pierde la guerra, es posible que también el dinero invertido.

Así, se suele atraer a los inversionistas apelando al patriotismo y a las emociones de los ciudadanos que quieran ayudar en la defensa de un país.

Ucrania, por ejemplo, ha llamado a apoyar a su nación “en tiempos difíciles”.

Los bonos de guerra también son un medio para controlar la inflación al sacar dinero de circulación de una economía estimulada en medio de los conflictos bélicos.

¿En qué otros momentos de la historia se ha recurrido a ellos?

Esta no es la primera vez en la historia que se recurre a este instrumento financiero para apoyar a las Fuerzas Armadas de un determinado país en momentos de guerra.

Estados Unidos también emitió este tipo de bonos para financiar parte del gasto en su defensa durante la Primera y la Segunda Guerra Mundial.

Propaganda estadounidense 1917.

Getty Images

Entre 1917 y 1918, el gobierno estadounidense emitió los llamados “Liberty Bonds”, creando una campaña masiva con el fin de popularizar los bonos a través de llamados patrióticos. En la campaña incluso participaron artistas famosos, entre ellos, Charles Chaplin y la actriz Ethel Barrymore.

Hoy se cree que esta herramienta de financiamiento fue vital para la recaudación de fondos en la defensa del país.

Luego, en 1940, se repitió la historia.

A pesar de que se evaluó la posibilidad de cobrar impuestos para el financiamiento de las Fuerzas Armadas, finalmente se recurrió nuevamente a los bonos —esta vez se les llamó “War Bonds” o “Victory Bonds”— tras el ataque japonés a Pearl Habour en 1941.

Un llamado a comprar bonos de guerra en Times Square, en la ciudad de Nueva York, en 1940.

Getty Images
Un llamado a comprar bonos de guerra en Times Square, en la ciudad de Nueva York, en 1940.

Reino Unido también emitió bonos de guerra en 1917.

La frase propagandística para atraer este tipo de inversión decía: “Si no puede luchar, puede ayudar a su país invirtiendo todo lo que pueda en Bonos del Tesoro Público al 5%… A diferencia del soldado, el inversionista no corre ningún riesgo”.

Los medios de comunicación de ese país también se unieron a las peticiones de recaudación.

En su momento, la revista política británica The Spectator, escribió: “Es el pueblo de Gran Bretaña quien debe proporcionar el efectivo para financiar la guerra”.

Propaganda estadounidense de 1943.

Getty Images
Propaganda estadounidense de 1943.

Canadá también adoptó los bonos de guerra como una forma de inyectarle recursos a su defensa durante la Primera y la Segunda Guerra Mundial.

El país logró involucrar a millones de canadienses a través de agresivas campañas con voluntarios que ofrecían los llamados “bonos de la victoria” de puerta en puerta y a corporaciones privadas.

“Los bonos de la victoria ayudarán a detener esto” o “trae a casa con el bono de la victoria” eran algunos de los sloganes de la época.


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