México: revivir bosques donde antes crecían amapolas
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Ejido Cordón Grande

México: revivir bosques donde antes crecían amapolas

En la Costa Grande de Guerrero, donde violencia y pobreza son parte de la cotidianidad desde hace ya mucho tiempo, un ejido trabaja para cambiar esa historia; sus herramientas son la reforestación y el manejo forestal comunitario.
Ejido Cordón Grande
Por Rodrigo Soberanes (Mongabay)
28 de junio, 2020
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Don Rufino nació en una comunidad del estado Guerrero, al sur de México. Crecer en una región donde las armas siempre estaban presentes, lo hizo asumir que vivir en paz era algo fuera de lo normal. Hoy —dice este hombre de 65 años— ya no es igual. Y como prueba de su nueva realidad están los terrenos que antes tenían sembradíos de amapola y ahora albergan árboles.

“¿Quién dijo que no es tu obligación estar en paz? ¿Quién dijo que te tenías que andar matando siempre?”, se pregunta Rufino Cázares, del ejido Cordón Grande, ubicado en la región conocida como Costa Grande, en Guerrero, y en donde los habitantes han formado empresas comunitarias con las que impulsan la recuperación de sus recursos forestales.

El ejido Cordón Grande, en el municipio de Tecpan de Galeana, abarca 16,039 hectáreas y se extiende a lo largo de una zona que va desde los 1,000 hasta los 2,900 metros sobre el nivel del mar. En ese extenso territorio, la comunidad ha destinado 10,000 hectáreas a la conservación del bosque.

Los ejidatarios construyen zanjas trinchera para la captación de agua. Foto: Cortesía Ejido Cordón Grande.

Los ejidatarios construyen zanjas trinchera para la captación de agua. Foto: Cortesía Ejido Cordón Grande.

Cuando la deforestación aún no llegaba

En 1955 nació Rufino. En ese entonces, dos familias de la región estaban peleadas y trataban de resolver sus problemas utilizando las armas. Cordón Grande les quedaba de paso a ambas partes cuando lanzaban sus ataques: “Era una revuelta de la región de Tierra Caliente contra la Costa, de apellido contra apellido”, cuenta Rufino sobre ese episodio que, como todos los pasajes importantes de la historia de Cordón Grande, se transmite por medio de la oralidad.

Los primeros recuerdos que tiene el señor Rufino sobre Cordón Grande son de cuando la comunidad aún no era ejido, cuando el agua del arroyo corría entre los árboles, cuando abundaban los parajes boscosos, se practicaba la agricultura para el autoconsumo y todavía no existía la deforestación. Esta llegó después. “No nos preocupábamos de que se fuera a terminar el bosque”, dice.

De adolescente, le tocó enterarse de las primeras gestiones para convertir su comunidad en ejido, lo que se concretó en 1996. En esos tiempos, eran frecuentes los “agarres” (enfrentamientos) en Cordón Grande y en los ejidos aledaños: El Balcón, Cuatro Cruces, Fresnos de Puerto Rico, La Trinidad, Platanillo, Pie de la Cuesta y Tierras Blancas.

Los “agarres” son conflictos que pueden durar años y, según don Rufino, son las piedras en el camino para que los ejidos avancen porque son sinónimo de desunión.

La secretaria del ejido Cordón Grande, Nansedalia Ramírez —la primer mujer que ocupa un cargo comunitario en la historia del ejido Cordón Grande—, considera que la falta de cohesión social en la región es lo que abre la puerta no solo a la violencia, también al saqueo descontrolado de los recursos naturales.

Talar sin control

Cuando don Rufino se hizo ejidatario, a finales de la década de los sesenta, su labor era básicamente la agricultura. Al poco tiempo, en su comunidad comenzó la tala de los bosques, para poder complementar los bajos ingresos de los campesinos. La empresa Forestal Vicente Guerrero —paraestatal del gobierno de Guerrero que después se llamó Industrias Forestales Guerrero— era la que compraba sus árboles.

En Cordón Grande se recuerda que llegaban ingenieros forestales “a señalar los árboles que se tenían que tirar” y nada más. La comunidad no recibía ningún tipo de asesoría para impulsar un manejo forestal sostenible. Incluso, don Rufino ahora dice: “Nunca supimos si de verdad eran ingenieros”.

A los pobladores —explica Rufino— les informaron que, cuando tuvieran conocimientos sobre reforestación y aprendieran a utilizar la maquinaria, la paraestatal se retiraría y dejaría que la comunidad se hiciera cargo del manejo de sus bosques.

“Pasaron más de 20 años y según ellos nunca aprendimos a manejar la maquinaria. Se fueron con todo y dejaron los bosques pelones”, recuerda Rufino.

Por más de tres décadas, una buena parte de los bosques de Guerrero “se vieron inmersos en un esquema ineficiente, corrupto y voraz a cargo de empresas concesionarias, tanto paraestatales como privadas, que no dejó aprendizajes, infraestructura ni capacidades en los ejidos y las comunidades”, explica Arturo García, coordinador del Colectivo MeF bosques y quien ha trabajado con comunidades forestales del estado.

Recuperar los bosques

La creación de la Unión de Ejidos Forestales y Agropecuarios General Hermenegildo Galeana, en 1988 (constituida formalmente en 2016), permitió que comunidades como Cordón Grande comenzaran a explorar un nuevo camino para ellos y sus bosques, sin tener que depender de la empresa paraestatal.

El estudio Las empresas sociales forestales en México, publicado en 2018 por el Consejo Civil Mexicano para la Silvicultura Sostenible (CCMSS), identifica los principales retos que enfrentan las comunidades que emprenden el camino del manejo forestal en diversos estados del país: el rezago en la infraestructura, un marco regulatorio “asfixiante”, el tráfico ilegal de madera “que crea una competencia casi imposible”, entre otros.

Rufino explica que cuando el ejido dejó de vender sus árboles a la empresa paraestatal, la comunidad estaba dividida. Así que uno de los primeros pasos que tuvieron que dar fue el organizarse y no pelear, para así concretar proyectos y blindarse para que la delincuencia organizada no entrara a saquear sus recursos.

Cordón Grande ya cuenta con un vivero en donde producen pinos y plantas de café. Foto: Cortesía Ejido Cordón Grande.

Cordón Grande ya cuenta con un vivero en donde producen pinos y plantas de café. Foto: Cortesía Ejido Cordón Grande.

Rufino, quien desde chico aprendió que los problemas pueden darse “entre apellidos”, cuenta que una forma de terminar con los conflictos internos fue utilizando “un mecanismo medio raro” que consistió en identificar, en cada familia, a una persona que pudiera causar problemas.

Cada familia tenía la obligación de comprometerse a que esa persona no iba a causar conflictos. Tenían que “someterlo”. En ese tiempo, “todas las familias tenían un loco y todo mundo tenía un arma y no era nada difícil tener un problema”. Además, acordaron que a las reuniones ejidales se tenía que llegar en calma y sin armas. Si no, era mejor no presentarse.

Cordón Grande inició el andar hacia la paz y la recuperación de su bosque. Pero no fue un camino recto, sobre todo por que los beneficios económicos no serían inmediatos. En cambio, los del cultivo de la amapola, sí.

“La amapola nos dio de comer por décadas. Era dinero fácil”, cuenta Rufino, quien fue un sembrador de amapola.

La expansión de la amapola

El 66.5 % de la población guerrerense es pobre y el 26.8 % vive en pobreza extrema, según la última medición del Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval), publicada en 2018. El municipio de Tecpan de Galeana tiene carencias en salud, educación y vivienda por encima de los niveles promedio de Guerrero. La carencia de acceso a la alimentación es de 39.6 %, lo que equivale a 25 824 personas.

La frágil situación social de lugares como el ejido Cordón Grande ha sido sostenida en parte por el cultivo de la amapola, planta de donde se extrae la goma de opio que sirve para elaborar la heroína y que, en el estado de Guerrero, comenzó a sembrarse a principios de la década de los setenta.

El Monitoreo de Cultivos de Amapola 2017-2018 —realizado por la Organización de las Naciones Unidas, con información del gobierno mexicano— colocó a Guerrero entre los principales estados productores de ese cultivo, junto con Nayarit y la región del llamado Triángulo Dorado que incluye territorios de Chihuahua, Sinaloa y Durango.

El estudio de Naciones Unidas calculó que en estas tres regiones hay en total 28 000 hectáreas sembradas con amapola, esto es 2600 hectáreas menos respecto al periodo anterior.

El estudio señala que durante el periodo 2017-2018 el cultivo de amapola se redujo 9 % con respecto al periodo 2016-2017.

La disminución de la siembra de amapola en el país, que muestra el estudio de la ONU, coincide con la información que se tiene en Cordón Grande, donde el cultivo de la planta comenzó a mermar hace dos años, cuando se registró una caída en el precio de la goma de opio.

“La amapola es un tema demasiado complicado”, reconoce Nansedalia Ramírez. “Al principio —explica— el modo de enfrentarlo (en la comunidad) era más confrontativo. Es una cultura de muchos años enraizada por la pobreza. Entonces nos dimos cuenta de que la manera no era confrontar”.

Fue así como decidieron identificar las oportunidades económicas y explicar que si apostaban a fortalecer sus empresas forestales comunitarias, el ejido podía recuperar sus bosques y tener opciones productivas. “Y lo estamos logrando”, asegura Ramírez.

En Guerrero, estado en donde aún es posible encontrar importantes zonas boscosas, “la evolución de la actividad forestal está marcada por los sucesivos gobiernos estatales ligados a cacicazgos históricos, la presencia militar en diversas etapas, la diversidad de grupos armados y la convivencia con la producción de enervantes”, explica Arturo García, del Colectivo MeF bosques.

Los ejidatarios tienen ocho estanques donde producen tilapia. Foto: Cortesía Ejido Cordón Grande.

Los ejidatarios tienen ocho estanques donde producen tilapia. Foto: Cortesía Ejido Cordón Grande.

Violencia que tumba el manejo forestal comunitario

Cordón Grande también ha tenido que lidiar con la delincuencia organizada. Las armas que siempre estuvieron ahí, aquellas que se usaban en las confrontaciones entre apellidos, se volvieron arcaicas frente al armamento de alto poder que manejan los grupos de la delincuencia organizada, que controlan el tráfico de drogas y que están presentes en diversos estados del país, entre ellos Guerrero.

“Siempre la gente convivió con la amapola, pero (la goma) se la vendían a alguna persona y ya. Ahora llegaron los grandes grupos de delincuencia organizada. El verdadero ente que controla Guerrero es el crimen organizado, al que no le conviene el desarrollo comunitario”, dice Arturo García.

La presencia del crimen, asegura García, ha desalentado el manejo forestal comunitario y la región “ha comenzado a decaer”.

Y una muestra es lo que sucedió en el ejido El Balcón que, durante varios años, fue referente nacional cuando se hablaba de manejo forestal comunitario y hoy sufre de la tala ilegal que controla la delincuencia organizada. “Eso desalentó mucho —resalta García—, porque El Balcón era el ejemplo a seguir”.

El biólogo Salvador Anta, actual integrante del CCMSS y de la organización Política y Legislación Ambiental (POLEA), fue delegado en Guerrero de la Comisión Nacional Forestal (Conafor) en 2007-2009. Él señala que la debacle del manejo forestal comunitario en esta región de Guerrero comenzó hace 10 años. Esto ha provocado una disminución de los recursos públicos invertidos a programas de reforestación en la región.

Incluso, el biólogo Anta tiene testimonios de trabajadores de la Conafor que tuvieron que dejar de realizar trabajo de campo en la zona, debido a las condiciones de inseguridad.

“El crimen organizado penetró cada vez más en todas las regiones del estado. Los ejidos tuvieron que generar otras formas de trabajar o estar en conflicto con el crimen organizado. Las instituciones dejaron de tener recursos y dejaron de trabajar también por lo peligrosa que es esta región”, explica Anta.

Los grupos que controlan el tráfico de drogas en la región, también comenzaron a manejar la actividad forestal. Anta comenta que a las comunidades las extorsionan (cobrándoles “derecho de piso”) o, incluso, son estas mafias las que se encargan directamente de extraer la madera del bosque y comercializarla.

Construir barreras para cambiar la historia

En la región, Cordón Grande ha sido uno de los pocos ejidos forestales que ha logrado tener una barrera contra estos grupos del crimen organizado.

“Cuando un ejido está unido es cuando los grupos armados no pueden entrar. Si hay división, pueden intervenir», dice Nansedalia Ramírez.

Nansedalia Ramírez y Rufino Cázares participaron en las negociaciones que ayudaron a impedir que en Cordón Grande sucediera lo mismo que en El Balcón.

La devaluación del precio de la amapola causó que sembradores de esa planta tuviera dos opciones: dedicarse a la tala ilegal e inmoderada, para vender madera al crimen organizado, o incorporarse a un programa dedicado a la recuperación de áreas degradadas por la amapola y la ganadería financiado por la Conafor.

Rufino Cázares tumbó sus amapolas y sembró pino. Su nueva plantación forestal tiene dos metros de altura. Otros ejidatarios optaron por la tala ilegal. La unidad que se había conseguido se estaba resquebrajando.

“Hacíamos reuniones día y noche. Nos sentíamos amenazados y teníamos miedo. Hubo ruptura del tejido social en el ejido. Pensamos: si no los paramos, es algo de lo que no nos vamos a levantar jamás”, cuenta Nansedalia Ramírez.

Una comitiva se plantó en el camino por donde bajaban los camiones con madera. Los demás ejidos estaban expectantes. Si caía Cordón Grande, vendría el caos.

Así lo recuerda Rufino Cázares: “Estuvo difícil, tuvimos que hablar con los grupos (de delincuencia organizada). Encontramos un mediador y logramos que entendieran. Esto fue ya en la última asamblea que tuvimos”.

Cordón Grande, y sus 175 ejidatarios, tienen hoy las siguientes empresas forestales funcionando: un aserradero donde se fabrican empaques y palos de escoba; un centro de ecoturismo en las partes altas del ejido; un apiario donde producen miel para comercializar; un centro de producción de tilapia con ocho estanques con capacidad total de nueve mil peces; un vivero forestal que produce el pino y el cedro para reforestar las áreas degradadas.

En el vivero forestal también producen plantas de café que regalan a las 700 familias del ejido para que tengan sus propias fincas. Además, en sus bosques son parte de un corredor donde habita el jaguar; calculan que hay 12 ejemplares. El ejido ahora está en proceso de certificar 8573 hectáreas para la conservación del felino.

El señor Rufino Cázares pasó mucho tiempo “despertando encabronado” (molesto) porque así nos han querido cultivar como personas. Así: nada agradecidos con la vida. “Somos una masa que los gobiernos han ido labrando con tan malos servicios… Ahora sabemos que se puede vivir en paz”.

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Brexit: 3 aspectos que cambiarán en la vida de europeos y británicos tras la salida de Reino Unido de la Unión Europea

Este 1 de enero acaba el llamado "periodo de transición" en el que Londres y Bruselas mantuvieron la mayoría de las leyes de la Unión mientras negociaban su nueva relación. ¿Qué pasa ahora?
BBC
1 de enero, 2021
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Reino Unido abandonó la Unión Europea (UE) el pasado 31 de enero de 2020, pero los cambios más visibles para ciudadanos europeos y británicos de a pie se notarán en 2021.

Este 1 de enero acaba el llamado “periodo de transición” en el que Londres y Bruselas mantuvieron la mayoría de las leyes de la Unión mientras negociaban su nueva relación.

Y el pasado 24 de diciembre, tras varios meses de intensas negociaciones y cuatro años de terremoto político originado por el referendo del Brexit, ambas partes sellaron el acuerdo que definirá su relación futura por décadas.

Aunque esto evita el llamado “Brexit duro” -una salida del bloque sin acuerdo- europeos y británicos ya no contarán con las mismas libertades que antes.

El Brexit supone, entre otros cambios, el fin del libre movimiento de personas, la imposición de controles aduaneros y la limitación de servicios que antes fluían de un lado a otro sin mayores restricciones.

Las nuevas regulaciones están contenidas en un documento de más de mil páginas donde se abordan, además, otros puntos como la cooperación climática, de seguridad y transporte.

No se descarta que en el futuro se restablezcan algunas facilidades que se perderán al efectuarse el Brexit, pero en BBC Mundo resumimos algunos de los aspectos principales que cambiarán para el ciudadano de a pie a partir de este 1 de enero.

https://www.youtube.com/watch?v=17IOYOyeNf0

Travel

BBC

1. Estancias limitadas

Durante años, británicos y europeos viajaban de un lado a otro del canal de la Mancha y podían elegir libremente donde vivir y trabajar.

Dichas facilidades llegaron a su fin y ahora se necesitará un visado para estancias largas y motivos de trabajo.

Para viajes de turismo, sin embargo, británicos y europeos seguirán sin necesitar visas y podrán usar sus permisos de conducción para manejar en cada país.

En el caso de los británicos, ahora solo pueden permanecer en territorio de la UE un máximo total de 90 días en un período de 180 días consecutivos. Para visitas a Bulgaria, Croacia, Chipre y Rumanía se aplican otras reglas. Si se viaja a estos países, las visitas a otros países de la UE no contarán para el total de 90 días.

Los británicos también deberán garantizar que sus pasaportes tienen al menos seis meses de validez (y no más de 10 años de haber sido expedidos) y pueden verse obligados a declarar ante las autoridades europeas cuestiones como el motivo de su visita y el pasaje de vuelta desde la UE.

Boris Johnson al anunciar el acuerdo.

Getty Images
Reino Unido y la Unión Europea alcanzaron un costoso acuerdo para definir su relación futura el pasado 24 de diciembre, a solo una semana del plazo final.

Es muy probable que más adelante los británicos deban utilizar y pagar el ETIAS (el sistema de registro electrónico de la UE para viajeros exentos de visado).

Además, al pasar por los controles migratorios, en principio ya no podrán utilizar la fila rápida reservada a los ciudadanos de la UE, el Área Económica Europea (Islandia, Liechtenstein y Noruega) y Suiza, lo que podría dilatar esperas en fronteras y aeropuertos.

Los europeos, por otra parte, pueden permanecer hasta seis meses en Reino Unido.

Si se viaja para recibir un tratamiento médico privado el permiso podría extenderse. Lo mismo si eres académico y cumples ciertos requisitos. En esos casos, la estancia puede ampliarse hasta 11 y 12 meses respectivamente.

Británicos en una cola en el aeropuerto.

Getty Images
Los británicos tendrán que tomar filas rápidas distintas cuando a partir de ahora aterricen en territorio europeo.

Además, ya no podrán entrar en Reino Unido con su tarjeta de identificación a partir de octubre de 2021, a menos que hayan oficializado su estatus como residente, en cuyo caso no habrá cambios hasta 2025. Los demás tendrán que presentar su pasaporte.

Por otra parte, europeos y británicos seguirán contando con asistencia médica de emergencia durante los viajes de turismo tanto en Reino Unido como la UE.

Actualmente, esta asistencia médica es facilitada por una tarjeta sanitaria común con la que cuentan tanto europeos y británicos. Reino Unido planea expedir una nueva tarjeta para sus ciudadanos, pero en principio tendrá una cobertura muy similar a su homóloga europea.

Sin embargo, el gobierno británico aconseja comprar un seguro de viaje con cobertura médica antes de irse de vacaciones, incluso a la UE.

Además de estas consideraciones, también se impondrán límites a los artículos que cada ciudadano lleve consigo de un lado a otro y los pasaportes de mascotas europeos dejarán de ser válidos en Reino Unido.

2. Visados especiales para trabajar

Los europeos que quieran trabajar en Reino Unido tendrán que aplicar en línea para una visa y se les pedirá una oferta de trabajo, suficiente nivel de inglés y un salario de al menos 25.600 libras al año (US$34.189), entre otros requerimientos que juntos conforman un sistema basado en puntos.

Y los ciudadanos británicos que quieran vivir y trabajar en algún país del bloque deberán cumplir los requisitos del sistema migratorio de donde quieran establecerse.

Vista de la zona financiera de Londres este diciembre.

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Trabajar en Reino Unido no será tan sencillo como antes para los europeos, quienes deberán solicitar una visa con varios requerimientos.

Así también, algunas profesiones ya no serán homologadas de forma automática como antes, por ejemplo la arquitectura, la medicina o la enfermería.

Sin embargo, aquellos ciudadanos que ya vivían en Reino Unido y la UE antes del final de 2020 tienen sus derechos garantizados y solo necesitan formalizar su estatus como residentes.

Las nuevas regulaciones no aplican en el caso de Irlanda, que en materia de viajes y migración tiene una serie de arreglos con Reino Unido que son anteriores a la entrada de ambos en la Unión Europea, la llamada Área de Viaje Común (Common Travel Area o CTA).

Principales consecuencias tras el Brexit, en cuatro puntos

  • Fin de la libertad de movimiento: Se puede seguir viajando sin visa, pero solo para estancias cortas.
  • Visados para trabajar: Reino Unido implantará un nuevo sistema basado en puntos y la UE aplicará las reglas para terceros países.
  • Salida del mercado único: No habrá tarifas adicionales entre exportaciones e importaciones, pero se impondrán controles de seguridad en aduanas que podrían dilatar el intercambio fluido de bienes.
  • Excepciones: Las consideraciones anteriores no aplican para Irlanda del Norte ni europeos ni británicos con residencia oficial y regularizada en Reino Unido y la UE.
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BBC

Fin del programa Erasmus

El nuevo acuerdo de libre comercio entre Londres y Bruselas no impidió la ruptura del programa Erasmus para los estudiantes universitarios.

Reino Unido no participará más en este esquema en que se facilitaba que los universitarios europeos estudiaran durante un semestre o año fuera de sus países de origen en otro Estado miembro.

Boris Johnson anunció en su lugar otra alternativa para los estudiantes británicos, aunque aún no se han revelado suficientes detalles.

Los estudiantes en Irlanda del Norte sí continuarán en dicho programa como parte de un pacto con el gobierno de la República de Irlanda.

Trade

BBC

3. Bienes y servicios

En este aspecto, el haber conseguido un acuerdo ha salvado a muchos de un aumento considerable de precios en muchos productos que Reino Unido importa desde la UE y viceversa.

Y es que ambas partes acordaron no imponer tarifas ni costos adicionales al flujo de bienes, lo que en principio beneficia tanto a exportadores como importadores a ambos lados del canal.

Camionero en Dover, Reino Unido.

Getty Images
A pesar del acuerdo de libre comercio entre Londres y Bruselas, se introducirán controles migratorios y aduaneros que obstaculizarán el fácil flujo de antes.

Sin embargo, serán necesarios nuevos controles fronterizos y trámites burocráticos antes no existentes, lo que podría provocar demoras y disrupciones en las cadenas de suministro.

Esos controles, sin embargo, no se impondrán en Irlanda del Norte. Esto es porque comparte frontera terrestre con la República de Irlanda, miembro de la UE, y permanecerá de forma efectiva dentro del mercado único europeo.

Por otra parte, los proveedores de servicios británicos tendrán que adecuarse a las reglas de cada Estado miembro o relocalizarse en la UE si desean continuar operando como hoy.

Otro aspecto en que se insiste que tanto europeos como británicos deben estar alertas es el posible cambio en las tarifas de roaming para celulares.

Mujer hablando por teléfono en Roma.

Getty Images
Los ciudadanos tendrán que estar atentos a lo que dicten los proveedores de internet en materia de roaming.

Antes, un británico o europeo podía disfrutar de la misma tarifa contratada en su país de origen en cualquier Estado miembro de la UE.

Reino Unido y la UE han dicho que cooperarán en “justas y transparentes tarifas para el roaming internacional”, pero nada detiene que viajeros británicos y europeos no sean cobrados por usar su teléfono en uno u otro territorio.

De cualquier forma, las compañías proveedoras serán las encargadas de mantener las mismas condiciones o de lo contrario fijar nuevas tarifas.


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