16 estados pasan a color naranja en el semáforo de COVID-19
close
Recibe noticias a través de nuestro newsletter
¡Gracias! Desde ahora recibirás un correo diario con las noticias más relevantes.
sync
Cuartoscuro

La mitad del país pasará de rojo a naranja en semáforo de COVID-19 para la próxima semana

El subsecretario de Salud admitió que hubo un ajuste en la forma en la que se construyó el semáforo de esta semana, lo que permitió que medio país avance a color naranja.
Cuartoscuro
12 de junio, 2020
Comparte

Este 12 de junio, las autoridades federales de Salud presentaron el nuevo Semáforo de Riesgo COVID-19, que regirá desde el próximo lunes 15 de junio y hasta el domingo 21 de junio, en este, 16 entidades del país dejaron el color rojo de riego máximo y transitaron a color naranja de riesgo alto

La semana pasada, los responsables de Salud federal explicaron durante la presentación del anterior semáforo que de acuerdo al color en el que esté cada entidad se sabrá qué actividades podrán reanudarse y en qué porcentaje. 

Leer más: Con 504 muertes más por COVID-19, México registra 16 mil fallecimientos

Las entidades que pasaron a color naranja son: Aguascalientes, Baja California Sur, Campeche, Chihuahua, Coahuila, Durango, Guanajuato, Jalisco, Michoacán, Nuevo León, Quintana Roo, San Luis Potosí, Tabasco, Tamaulipas, Yucatán y Zacatecas. 

Mientras que en color rojo se mantienen: Baja California, Chiapas, Ciudad de México, Colima, Estado de México, Guerrero, Hidalgo, Morelos, Nayarit, Oaxaca, Puebla, Querétaro, Sinaloa, Sonora, Tlaxcala y Veracruz. 

Ricardo Cortés Alcalá, director general de Promoción de la Salud, explicó que se siguen tomando los mismos cuatro indicadores en cada entidad para construir este semáforo: el porcentaje de positividad al virus (en las pruebas que se realizan), el porcentaje de ocupación hospitalaria, las tendencias de hospitalizados y las tendencias del síndrome COVID-19. 

Semáforo de COVID-19 para la semana del 15 al 21 de junio

Semáforo de COVID-19 para la semana del 15 al 21 de junio

En conferencia de prensa diaria, funcionario precisó que estos indicadores tienen diferente peso al tomar la decisión de asignar un color a cada estado, la ocupación hospitalaria tiene 50% de peso en la calificación, 20% cada una de las tendencias, hospitalizados y síndrome COVID, y 10% el porcentaje de positividad al virus SARS-Cov2 que causa la enfermedad COVID-19.

Al respecto, Hugo López-Gatell, admitió que hubo un cambio técnico esta semana para decidir los colores del semáforo. El funcionario explicó que la semana pasada se dijo que uno de los criterios era que si uno de los cuatro indicadores considerados estaba en rojo, el estado se quedaría en rojo (incluso aunque tuviera un indicador en verde y otro en naranja, bajo el principio de máxima precaución. 

Pero, en el diálogo con los gobiernos estatales se platicó de este punto. “Se comentó que existe diversidad geográfica incluso dentro de una misma entidad, lo ejemplificamos con el estado de Chihuahua, donde en la región de Juárez hay una mayor actividad del virus y en la de Chihuahua es menor, reconociendo esto consideramos retirar este criterio para el semáforo que hoy anunciamos y agregamos otro elemento que también se conversó con los gobernadoresque es el equilibrio de qué peso tiene cada indicador”, explicó López-Gatell. 

Respecto a qué implica pasar a semáforo naranja, la semana pasada Cortés Alcalá explicó que la ocupación hotelera se permite inclusive en semáforo rojo pero con una ocupación máxima de 25%.

 Entérate: México pierde en mayo 344 mil 526 empleos por efectos del COVID-19

Los cines y eventos culturales siguen suspendidos mientras el semáforo este en rojo pero se podrán abrir cuando el semáforo esté en naranja con un aforo de 25% y lo mismo en centros comerciales y en las iglesias o centros religiosos. 

Los eventos masivos, centros nocturnos, bares y salones de eventos están suspendidos hasta que el semáforo esté en amarillo, cuando se podrá tener un aforo de 50%. 

Las autoridades federales de salud reiteraron que en cada entidad los gobiernos locales podrán definir las actividades que pueden reanudarse y aseguró que no tiene pleito con ninguno de los gobernadores, ni con la gobernadora de Sonora y menos con la jefa de gobierno Claudia Sheinbaum. 

Mañana los medios que vayan por la discordia y no por la concordia dirán que hay pleito, pero, aseguró que se ha reunido con diversos mandatarios a lo largo de la semana para platicar de los ajustes en la calificación para el semáforo, y que los indicadores se construyen con los datos que envían las mismas entidades, y con ese diálogo se van construyendo las decisiones. 

Lo que hacemos en Animal Político requiere de periodistas profesionales, trabajo en equipo, mantener diálogo con los lectores y algo muy importante: independencia. Tú puedes ayudarnos a seguir. Sé parte del equipo. Suscríbete a Animal Político, recibe beneficios y apoya el periodismo libre.

#YoSoyAnimal

Tsunamis en el Ártico: la nueva y peligrosa amenaza del cambio climático

Geólogos advierten que Alaska está en puertas de un deslizamiento de rocas tan grande que puede ser capaz de provocar un tsunami no visto nunca antes.
28 de octubre, 2020
Comparte
Hielo en Alaska

Getty Images
Millones de toneladas de roca pueden deslizarse hasta el océano por el derretimiento del permafrost.

Barry Arm es una estrecha brecha de costa en el sur de Alaska.

No es muy grande si se la compara con el extenso borde de Norteamérica que colinda con el océano Pacífico, pero el lugar provoca una particular preocupación.

En Barry Arm, advierten geólogos, se puede llegar a producir un deslizamiento de hielo y roca capaz de desatar un tsunami catastrófico para la región.

Y ese sería solo uno de los posibles efectos del cambio climático que amenazan a Alaska y otras regiones del Ártico.

Por ello diferentes autoridades, científicos y activistas ambientales quieren llamar la atención sobre el peligro.

¿Alaska en peligro?

“Posibles efectos devastadores” es como califica Anna Liljedahl a lo que puede pasar en Alaska, que algunos científicos hablan incluso de en 12 meses o tan solo algunos años.

La geóloga le señala a BBC Mundo que su preocupación es muy grande debido a que existen condiciones para un deslizamiento mucho más grande que todos los vistos en el siglo XX.

“Se trata de fenómenos diferentes a los que conocimos antes. Y lo peor es que pensamos que se volverán cada vez más frecuentes”, señala la experta del Woods Hole Research Center de Alaska.

 

Liljedahl añade que la energía de un deslizamiento como el que considera es posible en Barry Arm puede superar al de un terremoto de magnitud 7.

“Se trata de una combinación muy peligrosa y es apenas un ejemplo de los peligros que tenemos en Alaska”, afirma.

Ante este tipo de advertencias, la División de Estudios Geológicos y Geofísicos de Alaska ha querido expresar cautela y señala que monitorea de manera permanente los posibles movimientos de tierra en la zona.

La entidad señala que se generaron modelos para el estudio de la geología de la región para predecir qué tan grande podría ser un tsunami y cómo se propagaría.

Se utilizan monitores con el sistema GPS (sistema de posicionamiento global) que funcionan con energía solar para detectar el potencial de deslizamientos que son los que preceden a los eventos sísmicos.

La preocupación

El estrecho de Barry Arm se encuentra en la bahía de Prince William Sound, en el golfo de Alaska.

Se trata de una zona con frecuente presencia de pescadores y que, antes de la pandemia, también recibía turistas en cruceros.

Ártico

Getty Images
El Ártico es una de las zonas que mayores riesgos corre ante el cambio climático.

Un deslizamiento de millones de toneladas de roca tiene potencial para eliminar esas actividades económicas en el lugar por un tiempo indeterminado.

Así lo advierte Steve Masterman, director de la División de Estudios Geológicos y Geofísicos de Alaska.

“El más notable de los tsunamis fue en 1958, cuando un deslizamiento de tierra generó una ola que se elevó a 1.700 pies (520 metros)”, señala el experto.

Masterman apunta que las rocas liberadas en esa ocasión eran apenas una décima parte del tamaño de un hipotético deslizamiento en Barry Arm.

Es por ello que la entidad dirigida por Masterman expresó su preocupación sobre los peligros geológicos que corren los habitantes de la zona.

Montañas de Alaska

Getty Images
Alaska puede estar a muy poco de un fenómeno climático devastador, advierten los expertos.

El paulatino del derretimiento del permafrost, la capa de suelo congelado existente en regiones como Alaska, el noreste de Canadá, Groenlandia (Dinamarca) o Siberia (Rusia), es apuntado como uno de los principales factores de riesgo de tsunamis en esa zona.

“El permafrost mantiene unida a la tierra y cuando ese hielo se convierte en agua de manera repentina cambian las condiciones y el suelo puede moverse”, explica Liljedahl.

La geóloga apunta que se trata de un asunto muy complejo porque es difícil hacer un diagnóstico de las condiciones en las que se encuentra esa capa congelada en la región, pese a las numerosas simulaciones con computadores que se realizan.

“Realmente necesitamos saber un poco más para determinar qué tan peligroso es el deslizamiento que se avecina. Por eso creemos necesario que se conozca de esta amenaza”, indica.

Liljedahl, al igual que Masterman y un grupo de científicos escribieron una carta pública a mediados de año advirtiendo del peligro de que un deslizamiento y un tsunami devastador se produzca en Alaska.

Otros peligros

Alaska no es la única región que se encuentra en peligro, explica la geóloga del Woods Hole Research Center.

También Columbia Británica, una provincia en el noroeste de Canadá, y Noruega se encuentran ante la posibilidad de deslizamientos y tsunamis por causa del cambio climático.

Terremoto Alaska

Getty Images
En 1964, Alaska vivió un terremoto que dejó decenas de muertos.

“A medida que el calentamiento global continúe derritiendo los glaciares y el permafrost, los tsunamis creados por deslizamientos de tierra están emergiendo como una amenaza mayor”, explica.

Durante el siglo pasado, 10 de los 14 tsunamis más altos registrados ocurrieron en áreas montañosas glaciares.

En 1958, el deslizamiento de tierra en la bahía de Lituya, en Alaska, creó una ola de más de 520 metros, la más alta jamás vista en la zona.

También, después de un el terremoto en Alaska en 1964, la mayoría de las muertes se debieron a tsunamis provocados por deslizamientos de tierra bajo el agua.

190 personas fallecieron aquella vez y se lo registra como el movimiento sísmico más poderoso en Estados Unidos.


Recuerda que puedes recibir notificaciones de BBC News Mundo. Descarga la última versión de nuestra app y actívalas para no perderte nuestro mejor contenido.

https://www.youtube.com/watch?v=hBN2H-E3KAc

Lo que hacemos en Animal Político requiere de periodistas profesionales, trabajo en equipo, mantener diálogo con los lectores y algo muy importante: independencia. Tú puedes ayudarnos a seguir. Sé parte del equipo. Suscríbete a Animal Político, recibe beneficios y apoya el periodismo libre.

#YoSoyAnimal
close
¡Muchas gracias!

Estamos procesando tu membresía, por favor sé paciente, este proceso puede tomar hasta dos minutos.

No cierres esta ventana.