El Estado no ve a las personas con discapacidad víctimas de violencia
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En México, el Estado no ve a las personas con discapacidad víctimas de violencia

La falta de políticas públicas propicia que las personas con discapacidad en México sean dependiente a sus familiares y con ello, más vulnerable a ser víctimas de violencia en casa.
Cuartoscuro
4 de junio, 2020
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En México, no existe un registro de las personas con discapacidad víctimas de violencia familiar, y aquellas que se atreven a denunciar enfrentan barreras para conseguir protección y lograr justicia.

El informe “Es mejor hacerte invisible” Violencia familiar contra personas con discapacidad en México, de la organización Human Rights Watch (HRW), revela cómo la falta de políticas públicas propicia que este sector sea dependiente a otras personas y, con ello, más vulnerable a ser víctima de violencia o abandono en casa e instituciones.

HRW recopiló testimonios de víctimas (24 mujeres y 14 hombres), así como de autoridades estatales y federales en CDMX, Oaxaca, Nuevo León y Jalisco entre 2018 y 2019, para conocer la realidad de las personas con discapacidad.

Las personas con discapacidad entrevistadas relataron haber sido víctimas de diversos abusos como violencia física; sexual; abuso psicológico; descuido; confinamiento, y amenazas verbales. 

Incluso, algunas de las personas adultas entrevistadas y que actualmente viven con sus padres, señalaron que desde su infancia han padecido de abusos. 

Lee: COVID-19: las personas con discapacidad pueden requerir más que terapia intensiva

Los actos de violencia regularmente son cometidos por los familiares cercanos como padres; padrastros y madrastras; tíos; familiares políticos, y parejas sentimentales. 

Ese fue el caso de Guadalupe Huerta Mora, mujer sobreviviente de violencia, que a sus 55 años vive con su hijo y se mantiene únicamente con el dinero que obtiene por vender dulces.

En 2010 Guadalupe fue agredida físicamente por las hermanas de su esposo. Los golpes le causaron una lesión medular que la dejó de por vida en silla de ruedas.

A partir de ese momento ella dependió totalmente de su esposo, quien en los meses siguientes la violentó física y verbalmente.

Guadalupe dejó la Ciudad de México y se mudó con su hijo a un municipio de Michoacán. 

Actualmente Guadalupe y su hijo, de 19 años, sobreviven con apenas 150 pesos semanales, producto de la venta de dulces que ella realiza. 

Además de estudiar la preparatoria, su hijo la ayuda en los quehaceres del hogar y labora en sus tiempos libres para obtener un poco más de dinero, pero aún así viven con muchas carencias. 

Guadalupe no cuenta con ningún apoyo por parte del Estado. 

Comenta que en dos ocasiones, personal del gobierno acudió a su casa prometiéndole una ayuda para personas con discapacidad, pero a la fecha no sigue sin recibir el dinero. 

Sin embargo, lo que más valora Guadalupe es que ahora puede estar tranquila, sin ningún acto de violencia y con el apoyo de su hijo.

Sin independencia, seguirá la violencia

El informe de HRW señala que el gobierno de México debe hacer un esfuerzo por visibilizar y atender la violencia familiar contra las personas con discapacidad, la cual tiene su origen en la dependencia hacia otras personas.

Según cifras del gobierno, el 33.9% de los hogares en el país tenían al menos una persona adulta víctima de violencia en el hogar, lo que equivale aproximadamente a 24.7 millones de personas. 

Los mismos datos señalan que el 44% de las mujeres en México son víctimas de violencia por parte de su pareja, y más del 78% no lo denuncian. 

Sin embargo, en ninguno de estos registros o cualquier otro oficial se hace mención sobre las personas con discapacidad, es decir, no se sabe a ciencia cierta cuántas personas de este sector son víctimas de violencia. 

“La violencia contra las personas con discapacidad, en particular la violencia familiar, sigue siendo un fenómeno prácticamente invisible y con muchas víctimas ocultas”, se lee en el informe. 

Lee: Están solas: Mujeres con discapacidad que son violentadas carecen de opciones de apoyo

Esto se debe a que los gobiernos federal y estatales no han formulado ni implementado políticas que brinden apoyo y permitan que las personas con discapacidad vivan de manera independiente.

En la presentación del informe, su autor e investigador, Carlos Ríos Espinosa, señaló que los apoyos que actualmente brinda el gobierno no son suficientes para garantizar una vida independiente de las personas con discapacidad. 

“Esto las obliga a vivir con sus familias o son forzadas a vivir en instituciones en las que también llegan a sufrir violaciones de sus derechos”, refirió. 

También aclaró que para algunas personas puede ser muy bueno vivir y depender toda su vida de sus padres o familiares, pero para otras puede tratarse de una situación de riesgo. 

El investigador citó a un par de casos incluidos en el informe, que platicaron cómo sus padres o familiares se volvieron dueños de sus vidas, porque son ellos quienes deciden a qué hora deben dormir y qué deben comer. 

Esto se debe a que, en la mayoría de los casos, las personas con discapacidad no pueden aportar ingresos económicos al hogar, por lo que deben acatar las reglas y condiciones de la casa que habitan. 

De acuerdo con la Convención de la ONU sobre los derechos de las personas con Discapacidad, éstas “tienen derecho a vivir de forma independiente y a gozar, en iguales condiciones que las demás personas de las mismas opciones que otras en lo que respecta a sus arreglos de vida”. 

Esto no será posible en México hasta que el Estado fomente la independización de las personas con discapacidad o garantice una ayuda con un monto económico suficiente para vivir de forma independiente.

Ríos Espinosa mencionó que hay una gran diferencia entre depender de un familiar o de una persona cuyo servicio se pague, ya que si bien la persona con discapacidad sigue dependiendo de alguien más, puede decidir qué hacer y qué no. 

Pero esto aún está lejos de llegar ya que, según el informe, en muchos casos las políticas estatales que operan en nuestro país “profundizan la dependencia hacia familiares”, dado que en muchos casos las pensiones se asignan a las familias y no a las personas con discapacidad.

¿Por qué no existen denuncias?

Según el informe, otras de las razones que impiden un registro de violencia contra las personas con discapacidad, es que las víctimas difícilmente pueden levantar una denuncia. 

Quienes están dispuestos a hacerlo deben hacerlo con el apoyo de algún familiar, quien en muchos casos es el agresor. 

Eso pasó en el caso de Guadalupe, que necesitaba del apoyo físico de su esposo, quien era el agresor, para acudir al Ministerio Público y denunciar los actos de violencia. 

Lee: ¿Cuántas personas mueren por COVID-19 y tienen discapacidad intelectual?

El estudio de HRW detectó que no todas las leyes de los sistemas legales federal y estatales “hacen referencia a las personas con discapacidad ni aseguran la accesibilidad y las adecuaciones en los procedimientos”. 

Solo la legislación nacional sobre víctimas de delitos y violaciones de derechos humanos incluye una referencia a las personas con discapacidad, “y exige que en todos los servicios y las acciones se adopte un enfoque diferenciado que tenga en cuenta la discapacidad”. Pero en la realidad estas disposiciones difícilmente se aplican. 

Por otro lado, la ley nacional para proteger a las mujeres contra la violencia, no incluye una referencia específica a las mujeres con discapacidad.

Aunado a esto, HRW señala que son muy pocas las fiscalías estatales que cuentan con instalaciones y protocolos adecuados para atender denuncias de personas con discapacidad. 

En conclusión, para las personas con discapacidad violentadas en el hogar es casi imposible obtener acceso a protección y justicia contra su victimario. 

Ante estos hallazgos, Human Rights Watch recomienda al gobierno federal establecer un plan para proteger en todos los sentidos a las personas con discapacidad, así como acciones que les permitan vivir de forma independiente. 

Además de contar con mecanismos de denuncia accesibles, incluso para las aquellas que deban estar permanentemente confinadas en su hogar o que requieran un alto nivel de apoyo. 

También mejorar la capacidad de los funcionarios encargados de hacer cumplir la ley, trabajadores de servicios sociales y otros, con el fin de que identifiquen las situaciones de violencia.

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Fin del confinamiento por coronavirus: qué puedes hacer para evitar contagiarte de covid

El inmunólogo Erin Bromage habló con la BBC sobre si deberíamos preocuparnos más por la tos o los estornudos ajenos y si estamos más en riesgo en el parque, en la oficina... o en nuestra propia casa.
Getty Images
21 de mayo, 2020
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¿Qué peligro representa para mí ese hombre que estornuda en la cola del autobús? ¿Realmente debería ir a un restaurante? ¿O usar el transporte público?

A medida que parte del mundo está saliendo gradualmente del confinamiento y volviendo a los entornos y actividades sociales, el riesgo de contraer y propagar el coronavirus aumenta, lo que provoca temor de que se produzca una segunda ola de infecciones.

Hablamos con el inmunólogo y profesor asociado de biología Erin Bromage sobre cómo podríamos reducir el riesgo de contraer la covid-19.

Imparte un curso de epidemiología de enfermedades infecciosas en la Universidad de Massachusetts en Dartmouth, Estados Unidos, y ha seguido de cerca esta pandemia.

Más que un experto en esta enfermedad en particular, ve su rol como el de un comunicador de información científica y escribió en un blog un texto sobre los riesgos del coronavirus que ha sido leído casi 16 millones de veces.

Estos son sus consejos para mantenerse a salvo cuando volvamos a algún tipo de normalidad.

¿Dónde se enferma la gente?

Bromage dice que la mayoría de las personas se infectan en su propia casa, porque un miembro del hogar que se lo transmite a otros a través del contacto continuo.

Mujer y hombre hablando
Getty Images

Las gotículas de saliva de un infectado pueden contagiarnos.

¿Pero qué pasa fuera de casa?

¿Estamos en peligro en nuestra caminata diaria por el parque? ¿Esa persona desconsiderada que corre sin una mascarilla me lo va a contagiar?

Probablemente no, dice el profesor.

“Al aire libre, tienes una dilución ilimitada”, le dijo a la BBC. “Así que exhalas y esto se disipa muy, muy rápido”.

Eso significa que es poco probable que estés expuesto al virus durante el tiempo suficiente para contraerlo.

“Para infectarte, necesitas exponerte a una dosis infecciosa del virus; según estudios de dosis infecciosas con MERS y SARS, algunos estiman que se necesitan tan solo 1.000 partículas virales de SARS-CoV2 para que una infección arraigue“, escribió en su blog.

Este número es objeto de mucho debate y debe determinarse mediante experimentos, pero proporciona una referencia útil para demostrar cómo puede ocurrir la infección.

El punto clave aquí es que puedes alcanzar ese número, sea cual sea, de varias maneras diferentes.

“A través de 1.000 partículas virales que recibes en una respiración… o 100 partículas virales inhaladas con cada respiración durante 10 respiraciones o 10 partículas virales con 100 respiraciones. Cada una de estas situaciones puede provocar una infección”, explicó.

Y eso significa que en esas instancias en las que pasas un tiempo breve con personas infectadas (como aquellas que corren sin respetar el distanciamiento social) es poco probable que te transmitan una dosis infecciosa.

Entonces ¿qué situaciones deberían preocuparnos más?

https://www.youtube.com/watch?v=N_i9OcJBtiQ

Personas con síntomas

La tos y los estornudos realmente transmiten enfermedades, pero en tasas muy diferentes.

Una sola tos libera alrededor de 3.000 gotas a unos 80 km/h, según Bromage.

La mayoría de las gotas son bastante grandes y la gravedad hace que caigan al suelo rápidamente, pero otras permanecen en el aire y pueden cruzar una habitación.

Pero si la persona con la que estás en un ascensor estornuda en vez de toser, tus problemas se multiplican por 10.

Un solo estornudo libera alrededor de 30.000 gotas, mucho más pequeñas y que viajan distancias mucho más grandes, fácilmente a través de una habitación.

Estas pueden alcanzar velocidades de hasta 320 km/h, dice Bromage.

“Si una persona está infectada, las gotas en una sola tos o estornudo pueden contener hasta 200 millones de partículas de virus”, escribió.

Corredora en un parque

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¿Debemos preocuparnos si alguien nos pasa corriendo al lado y tose?

“Entonces, si estás conversando cara a cara con una persona y esta estornuda o tose directamente hacia ti, es bastante posible que acabes inhalando 1.000 partículas de virus y te infectes”.

Incluso si no estuvieras presente cuando la tos o el estornudo ocurren, es posible que no estés a salvo.

Algunas gotas infectadas son lo suficientemente pequeñas como para permanecer en el aire durante unos minutos y si ingresas a esa habitación dentro de ese tiempo, podrías respirar las suficientes como para contagiarte.

Los asintomáticos

Sabemos que las personas pueden ser infecciosas durante aproximadamente cinco días antes de que comiencen a mostrar síntomas y algunas pueden no presentarlos nunca.

Además, incluso la respiración libera copias del virus al medio ambiente.

¿Pero cuántas?

“Un solo respiro libera de 50 a 5.000 gotas. La mayoría de ellas van a una velocidad baja y caen al suelo rápidamente”, según Bromage.

Cuando respiramos por la nariz, se liberan aún menos gotas.

“Allí está aún más filtrado y apunta directamente hacia abajo. Así que encuentras que muy pocos patógenos, partículas virales, se liberan con la respiración”, le dijo a la BBC.

“Es importante destacar que, debido a la falta de fuerza de exhalación al respirar, las partículas virales de las áreas respiratorias inferiores no son expulsadas”.

Mujer en el dentista

Getty Images
Los dentistas e higienistas dentales corren el riesgo de contagio.

Esto es significativo porque los tejidos que se encuentran en estas áreas inferiores son donde el coronavirus se halla en mayor concentración.

No sabemos exactamente cuántas partículas virales de SARS-CoV2 (este nuevo coronavirus) se liberan con la respiración, pero Bromage cita un estudio que dice que una persona infectada con influenza libera de 3 a 20 copias de ARN viral por minuto de respiración.

Si esta cifra es válida para el coronavirus, una persona infectada libera 20 copias por minuto en el medio ambiente.

Tendrías que inhalar cada partícula que respiró durante 50 minutos para alcanzar la cifra de 1.000 copias discutida anteriormente para poder contagiarte (hay que recordar que esta cifra solo se usa como referencia y el valor exacto aún debe determinarse).

Por lo tanto, podemos ver que sería mucho menos probable contraer la enfermedad simplemente estando en la misma habitación que alguien que está infectado pero no tose ni estornuda.

Hablar multiplica la liberación de gotitas respiratorias aproximadamente por 10, es decir, a alrededor de 200 copias del virus por minuto, según Bromage.

Cantar y gritar

“Llegas a gritar o cantar y las gotas realmente se proyectan en esa etapa y pueden venir desde lo más profundo de tus pulmones mientras estás forzando ese sonido”, le dijo a la BBC.

Estas gotas también provienen de áreas donde es más probable que el tejido esté contaminado.

Jóvenes cantan

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Al cantar o gritar el número de gotículas expulsadas se multiplica.

“Por lo tanto, cualquier cosa que provoque emisiones enérgicas simplemente pone más de esas gotitas respiratorias en el aire desde tejidos que tienen una mayor carga viral”, dijo.

Pese a que es mucho más difícil contraer la infección de esta manera, hay estudios estiman que muchas infecciones, y tal vez la mayoría de las transmisiones fuera del hogar, se producen en personas sin ningún síntoma.

¿Qué entornos son particularmente riesgosos?

Obviamente, aquellas profesiones que tratan directamente con personas infectadas corren el mayor riesgo.

También sabemos que ciertos entornos han provocado contagios a gran escala.

Si bien, para el público, los cruceros pueden ser lo primero que viene a la mente, Bromage destaca los eventos que ocurrieron en oficinas de diseño abierto y en eventos deportivos y sociales como fiestas de cumpleaños, funerales y un recital de coro.

En estos casos, las personas tenían un riesgo mucho mayor de exposición viral debido al tiempo que pasaron en un lugar cerrado en presencia de alguien que estaba infectado.

A restaurant with tables well spaced

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Hay más riesgo de contagio en los espacios cerrados.

“Incluso si estaban a 15 metros de distancia, como en el coro o en el centro de atención telefónica, al ser alcanzados por aire que contenía una dosis aunque sea baja del virus durante un período prolongado, fue suficiente para causar un contagio”, dijo.

A medida que volvemos al trabajo, ciertas profesiones también serán motivo de especial preocupación.

Las oficinas de diseño abierto con poca ventilación son especialmente problemáticas.

Bromage cita un ejemplo en el que 94 de 216 empleados de oficina en un edificio en Corea del Sur se infectaron, la gran mayoría de los cuales estaban en un lado de un piso, donde compartían un gran espacio abierto.

Los dentistas no constituyen gran parte de la población, pero estarán particularmente expuestos al riesgo.

Mujer en el dentista

Getty Images
Los dentistas e higienistas dentales corren el riesgo de contagio.

“Es una ocupación que crea una gran cantidad de aerosoles, solo por los procedimientos que realizan, y realmente tendrán que pensar en su lugar de trabajo para proteger principalmente a sus empleados”, dice.

“Porque no serán estos quienes puedan enfermar al paciente, sino el paciente quien puede hacer que los empleados, los higienistas dentales, el dentista, se enfermen por la perforación, la succión, todos los fluidos que van a todas partes”.

El personal docente también se enfrenta a un mayor riesgo, aseguró.

“Hay una población de profesores y catedráticos de edad avanzada con personas más jóvenes en un salón de alta densidad. Habrá que pensar mucho en cómo hacer que esos lugares de trabajo sean seguros”.

Dentro y fuera

Bromage dice que se han reportado muy pocos episodios de brotes en ambientes al aire libre.

El viento y el espacio diluyen la carga viral y la luz solar, el calor y la humedad también pueden tener un efecto en la supervivencia viral.

Al mantener la distancia social y limitar la duración de las interacciones, podemos reducir aún más el riesgo.

Hombre con sombrero cruza la calle.

Getty Images
Al aire libre el riesgo de contagio es menor.

Pero algunas interacciones en interiores pueden ser muy arriesgadas.

Los eventos llenos de gente hablando, cantando o gritando serán, por supuesto, de alto riesgo, y las medidas de distanciamiento social se vuelven menos efectivas en interiores con el tiempo.

Los espacios con intercambio de aire limitado o aire reciclado son particularmente problemáticos.

Pero comprar, al menos para el cliente, es mucho menos arriesgado, siempre y cuando pase relativamente poco tiempo en un solo ambiente.

Evaluar el riesgo

A medida que se eliminan las restricciones de coronavirus, según Bromage, debemos evaluar críticamente nuestras actividades en términos de riesgo.

El tiempo que pases en un lugar influye en el riesgo que corres de contraer el virus.

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El tiempo que pases en un lugar influye en el riesgo que corres de contraer el virus.

Si vas a ambientes interiores, considera el volumen del espacio, la cantidad de gente que habrá adentro en un momento dado y cuánto tiempo pasarás allí.

“Si estás sentado en un espacio bien ventilado, con pocas personas, el riesgo es bajo”, dijo.

“Si estás en una oficina de diseño abierto, realmente necesitas evaluar críticamente el riesgo (volumen, personas y flujo de aire). Si estás en un trabajo que requiere hablar cara a cara o, lo que es peor, gritar, necesitas evaluar el riesgo”.

Concierto

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Las grandes aglomeraciones no son una buena idea.

Para una visita a un centro comercial, por ejemplo, “la baja densidad, el alto volumen de aire de la tienda junto con el tiempo limitado que pasarás en la tienda, significa que la oportunidad de recibir una dosis infecciosa es baja”, dijo el experto.

“Pero, para el trabajador de la tienda, el tiempo extendido que pasa allí brinda una mayor oportunidad de recibir la dosis infecciosa”, afirmó.

Afuera, el riesgo de infección es mucho menor porque las gotitas infectadas se disiparán más rápidamente, pero recuerda que se necesitas “dosis y tiempo” para contagiarte.

“Y aunque me he centrado en la exposición respiratoria aquí, no olviden las superficies. Esas gotitas respiratorias infectadas aterrizan en algún lugar. ¡Lávense las manos con frecuencia y dejen de tocarse la cara!”, escribió.

Probablemente, también deberías dejar de soplar las velas de tu torta de cumpleaños.

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