Frenan fumigación y atacan hospitales por miedo a COVID en Chiapas
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Cuartoscuro

Pobladores de Chiapas frenan fumigaciones contra dengue y atacan hospitales por miedo a contagio de COVID

Autoridades locales acusan que hay una campaña para desinformar sobre las acciones que están tomando para frenar enfermedades infecciosas, y que los mensajes falsos y alarmistas están generando hechos violentos y boicoteando campañas sanitarias.
Cuartoscuro
18 de junio, 2020
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De voz en voz, por WhatsApp o redes sociales como Facebook corren rumores alarmantes entre la población de municipios como San Cristóbal de Las Casas, Las Rosas, Las Margaritas o los de la región de Mezcalapa, en Chiapas.

La gente está recibiendo mensajes asegurando que el gobierno, en las fumigaciones que se hacen año con año en la zona al empezar la temporada de lluvias, en lugar de esparcir químicos contra los mosquitos causantes de dengue o zika está dispersando el virus que causa el COVID-19.

Información confirmada sobre el coronavirus COVID-19

Otros mensajes señalan que el nuevo coronavirus no existe o que fue el gobierno el que lo “inventó”. Hay, además, otro gran rumor, en los hospitales el personal de salud no está ayudando a las personas a sanar, las está matando.

Los mensajes que se están propagando se resumen en: “No dejes que te fumiguen para que no te contagies y si te contagiaste, aunque no te hayan fumigado, no vayas al hospital porque ahí te matan”, cuenta a Animal Político un poblador de la región de Mezcalapa, a quien llamaremos Néstor.

Leticia Jarquín Estrada, subdirectora de Epidemiología de la Secretaría de Salud de Chiapas, dice que son 10 municipios, de los distritos de Tuxtla Gutiérrez, San Cristóbal de Las Casas, Pichicalco, Tonalá y Palenque, en los que se ha detectado la propagación de estos mensajes.

Frente a esta información, los pobladores de algunos municipios han reaccionado con furia y pánico y han destrozado hospitales comunitarios, incendiado vehículos de emergencia, alcaldías y casas de presidentes municipales.

Entérate: Habitantes de Chiapas destrozan hospital, queman ambulancia y agreden a personal médico

La semana pasada hubo un hecho así en el municipio de Las Rosas. De acuerdo a lo que informaron a este portal un trabajador del ayuntamiento, un poblador y el presidente municipal, alrededor de las 2 la madrugada del jueves 11 de junio, entre 200 y 300 personas se congregaron alrededor del Hospital Comunitario.

“De todos los que llegaron, solo unas 20 personas perpetraron el ataque al hospital, quemaron una de las dos ambulancias, la presidencia municipal y mi casa”, dice Rodolfo Robles, el alcalde del lugar.

Hasta ahora, el hospital de esta localidad permanece cerrado. “Daño estructural no tuvo, pero rompieron ventanas, puertas, destruyeron equipo de diagnóstico o se lo llevaron, quemaron documentos. Afortunadamente logramos evacuar a los pacientes, dos, que no estaban graves y los logramos sacar, lo mismo que al personal, cuatro enfermeras y dos médicos”, relata Robles.

Hace casi tres semanas, también en la madrugada de un jueves, pero del 28 de mayo hubo un hecho similar. De acuerdo al reporte de medios locales, en el municipio de Venustiano Carranza, vecino de Las Rosas, cientos de personas salieron a las calles para protestar contra las autoridades municipales y estatales a las que acusaron de usar drones para esparcir químicos y matar a la población.

Estas personas saquearon una tienda Elektra, quemaron la casa del presidente municipal, Amando Trujillo, la casa de sus suegros y la de la madre del gobernador del estado, Rutilio Escandón.

En este municipio, la población estaba también molesta porque las autoridades recomendaron no realizar festividades tradicionales como las de Semana Santa y otras posteriores, debido a la Jornada Nacional de Sana Distancia.

En redes sociales y cadenas de mensajes se llamó a la población a no creer en el COVID-19, incluso se le catalogó como un invento del gobierno.

En otro municipio, en Las Margaritas, un grupo de personas ingresó al Hospital Rural del IMSS-Bienestar en Guadalupe Tepeyac, sacaron al director, Miguel Ángel Palacios Castro y lo llevaron hasta la plaza del pueblo, donde lo sentaron en las gradas de la cancha de basquetbol, lo insultaron y lo golpearon. Acusaban al personal sanitario de causar la muerte de un poblador, quien presuntamente falleció por Covid.

Alrededor de las 5 de la tarde, las personas liberaron al médico. Pero el personal del hospital decidió no regresar a este por miedo a nuevas agresiones.

¿Por qué pasa esto en Chiapas? 

Todo esto que está sucediendo en Chiapas tiene un trasfondo de desigualdad, dice el director de una secundaria en San Cristóbal de Las Casas, que prefiere omitir su nombre.

La gente, explica, no ha tenido una educación suficiente ni de calidad, es difícil que entiendan lo que sucede frente a un virus como este. “A eso agrégale que las autoridades no han sabido llevar los mensajes sobre el coronavirus de forma adecuada para que los pobladores los comprendan. Es esa falta de información y de una buena comunicación lo que ha sido tierra fértil para los rumores”.

Los pobladores tienen miedo, están desconcertados, resume el profesor. “No se entiende bien qué está pasando. No lo han logrado explicar a las personas. En las instituciones de salud dicen se murió y ya se murió, hay dictámenes fríos. Dicen no pueden velar a los fallecidos y no entienden que eso es traumático para los familiares”.

El poblador de la región de Mezcalapa dice algo parecido. “Los rumores que han prendido más acá en los municipios son los que van de boca, en boca. Sí hay en redes sociales, pero mucho es boca en boca, y en las localidades no hay forma de tener acceso a otra información, hay lugares donde no tenemos ni acceso a llamadas telefónicas, puro Whatapps”.

Jarquín Estrada defiende que no ha faltado información. “Se han hecho muchas campañas de información desde enero y esta se ha hecho llegar a la población por diferentes vías y en sus lenguas. El secretario de Salud sale todos los días, a la 1 de la tarde, a informar sobre lo que sucede en torno al COVID-19. Información se ha dado”, asegura.

Leer más: “Vienen a esparcir el virus”: Pobladores del Edomex agreden a personal de ayuntamiento y queman patrullas

Sobre el origen de los rumores y su intención, hay quien señala que tienen un trasfondo político. “Hay grupos antagónicos, siempre los ha habido, Chiapas es un estado muy dividido y el próximo año se renuevan las alcaldías, así que estos rumores pueden venir de esos grupos”, dice un empleado del ayuntamiento de Las Rosas.

La subdirectora de Epidemiología de la Secretaría de Salud de Chiapas dice que en redes sociales los mensajes se han empezado a propagar desde cuenta falsas, así que “no tenemos la certeza de quiénes son, quizá más adelante se pueda saber haciendo las investigaciones procedentes, pero son mensajes muy mal intencionados que están arriesgando la vida de la gente”.

Las agresiones que aparentemente han instigado esos rumores ya han dejado municipios sin hospitales y las autoridades han tenido que frenar las fumigaciones para erradicar al mosquito que causa el dengue y otras enfermedades, en momentos en los que se vive una emergencia sanitaria mundial, causada por el COVID-19 y en los que esta enfermedad puede justo combinarse con otras.

En Las Rosas, por ejemplo, hay ya dos casos confirmados de COVID-19, aunque no tienen síntomas graves y por el momento no requieren hospitalización, en caso de que así sea se les tendrá que trasladar a San Cristóbal de Las Casas.

En Venustiano Carranza la situación es más alarmante, este municipio tiene 58 casos confirmados de coronavirus, cuatro casos sospechosos y siete defunciones. En Las Margaritas hay siete confirmados y una defunción y un caso sospechoso.

Lo que se está tratando de hacer frente al boicot a las fumigaciones y los ataques a los hospitales es convencer a la población de que nadie quiere dañarlos. La subsecretaria de Epidemiología señala que están en pláticas con los alcaldes para coordinar la respuesta. También se está trabajando con actores sociales de las comunidades para que ayuden a convencer a la gente de que esos mensajes alarmistas son falsos.

“A esas mismas personas les pedimos que nos ayuden con campañas de limpieza para que no haya depósitos de agua y se reproduzca el mosquito que causa el dengue. Le hemos dicho a la gente incluso que pueden tomar muestras de lo que se aplica en las fumigaciones y mandarlas analizar donde quieran para que vean que es insecticida, y en eso estamos”.

Además, la funcionaria explica que se ha iniciado una campaña con brigadas que irán a las casas para hacer rastreo de casos Covid, sobre todo en las zonas del estado donde estos van al alza, y en esta se aprovechará también para informar a la población sobre dengue y las fumigaciones.

Por ahora, dice la subsecretaria, hay 111 casos de dengue en el estado, la mayor parte están en Tuxtla y Tapachula. En los municipios donde se están presentando las campañas de desinformación y las agresiones de la población solo hay casos en Chiapa de Corzo, donde se han registrado cuatro.

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Elecciones en Brasil: 3 claves para entender el áspero duelo entre Bolsonaro y Lula da Silva

La mayor democracia de la región celebra este domingo unos comicios marcados por la extrema polarización y las dudas sobre cómo reaccionaría el presidente ante una posible derrota.
2 de octubre, 2022
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A primera vista, las elecciones de este domingo en Brasil pueden parecer una típica disputa latinoamericana por votos entre la derecha y la izquierda política.

Sin embargo, este duelo electoral que tiene como protagonistas al presidente brasileño de ultraderecha, Jair Bolsonaro, y al expresidente izquierdista Luiz Inácio Lula da Silva es especial por donde se lo analice.

Las últimas encuestas colocan a Lula como líder en las intenciones de voto, con una ventaja de entre seis y 14 puntos sobre Bolsonaro. Algunas dejan abierta la posibilidad de que gane la presidencia en esta primera vuelta, sin tener que ir a un balotaje el 30 de octubre.

Pero la dureza de la lucha electoral, el ánimo de los votantes y, sobre todo, las dudas sobre cómo actuaría Bolsonaro ante una posible derrota, llevan a expertos en política brasileña como Marco Antonio Teixeira a advertir que esta elección es “atípica”.

Tres claves ayudan a entender lo que ocurre en la mayor democracia de América Latina.

1. Polarización extrema

Si bien hay 11 candidatos presidenciales registrados, esta elección en Brasil es un pulso entre Bolsonaro, de 67 años, y Lula, de 76.

La idea de organizar una “tercera vía” nunca se concretó en la práctica.

El candidato que sigue en las encuestas, el centroizquierdista Ciro Gomes, figura con menos de 10% de las intenciones de voto.

A diferencia de elecciones anteriores en que los contendientes se veían como adversarios, ahora hay una fuerte polarización donde se instaló la noción de “enemigo político”, explica Vera Chaia, profesora de ciencia política en la Pontificia Universidad Católica de São Paulo.

“Con el enemigo no tienes diálogo, no respetas al otro: eso es lo que está ocurriendo”, dice Chaia a BBC Mundo. “La propagación del odio y la visión estrecha del candidato Bolsonaro hacen que esta elección sea muy exasperada”.

Manifestaciones a favor de Lula e Bolsonaro

Reuters
Brasil vive una fuerte polarización política entre Lula y Bolsonaro.

Ese nivel de crispación se apreció claramente en el último debate de candidatos presidenciales el jueves por la noche, donde Bolsonaro y Lula intercambiaron acusaciones de mentir y tener pandillas dedicadas al desvío de fondos en sus gobiernos.

Durante la campaña, Bolsonaro planteó los comicios como “una lucha del bien contra el mal”, se presentó como garante de los valores conservadores y cristianos, y se refirió a Lula como un “ladrón” que puede llevar a Brasil hacia un socialismo como el de Venezuela.

El presidente ha sido acusado de incitar la violencia política, con frases como la que lanzó en mayo al hablar de las alianzas de sus rivales: “Es bueno, un tiro solo mata a todo el mundo, o una granadita”.

Bolsonaro ha negado que sus palabras estimulen la violencia.

Pero Lula lo responsabilizó por el homicidio de un simpatizante suyo que, según la policía, fue apuñalado en agosto por un seguidor del presidente tras una discusión política en un área rural del estado de Mato Grosso.

En julio, un militante del Partido de los Trabajadores (PT) de Lula fue asesinado a tiros por un policía que irrumpió en su fiesta de cumpleaños que homenajeaba al expresidente y gritó: “¡Aquí somos de Bolsonaro!”

Funeral del militante del PT Marcelo Arruda en Foz de Iguaçu

AFP
El asesinato del militante del PT Marcelo Arruda sacudió a Brasil en julio.

Lula ha buscado ampliar su base electoral con acuerdos como el que alcanzó con su candidato a vicepresidente, Geraldo Alckmin, un exrival suyo de centroderecha al que derrotó en las elecciones de 2006.

Pero el líder izquierdista tampoco rehuyó de la confrontación directa con Bolsonaro, a quien ha calificado de “genocida” por su respuesta a la pandemia de covid-19, y sostuvo que en las elecciones se juega “la democracia contra el fascismo”.

Con un debate alejado de las propuestas de gobierno, es probable que la tensión política aumente más en Brasil si ningún presidenciable supera la mitad de los votos válidos en la primera vuelta y hay un segundo turno entre Lula y Bolsonaro.

2. Un mar de angustias

Con este panorama, los brasileños parecen mirar con recelo la campaña electoral: tres de cada cuatro votantes (67,5%) teme sufrir agresiones por motivos políticos, según una encuesta de la firma Datafolha.

Pero esa está lejos de ser la única inquietud de la población.

De hecho, las mayores preocupaciones de los brasileños pasan por temas económicos como el desempleo o la inflación, así como por la salud, según distintos sondeos.

Fila de búsqueda de empleo en Brasil.

Agência Sindical
La tasa de desempleo en Brasil cayó a 9,1% pero aun es una de las mayores preocupaciones de los votantes.

Esta elección será la primera en Brasil luego de la pandemia que golpeó con dureza al país y dejó más de 685.000 muertes mientras Bolsonaro comparaba el covid con una “gripecita” y se mostraba escéptico sobre las vacunas para combatirlo.

La economía brasileña entró en recesión en 2021 y, si bien volvió a crecer desde hace casi un año y la tasa de desempleo cayó a 9,1% en julio, la mejora está lejos de ser percibida por la población en general.

El 15% de brasileños (unos 33 millones de personas) pasa hambre y más de la mitad de la población padece (125 millones de personas) padece en algún grado de inseguridad alimentaria, de acuerdo a un estudio de la red Penssan.

Algunas noticias recientes han causado escalofríos.

El agosto, un niño de 11 años en la región metropolitana de Belo Horizonte llamó a una línea policial de emergencia para informar que no había “nada” que comer en su casa, luego de ver a su madre desesperada por la falta de alimentos para sus hijos.

Mujer con hijo en brazos busca comida en un armario.

Getty Images/AFP

“La mayoría de la población brasileña está angustiada”, dice Chaia. “En Brasil ocurrió un retroceso total: en lugar de ir para adelante, Brasil fue para atrás”.

Muchos en el país añoran los años de 2003 a 2010 en que Lula gobernó en medio de un boom económico impulsado por altos precios de las materias primas y millones de personas ascendieron a la clase media con programas sociales del gobierno.

Bolsonaro y sus seguidores, en cambio, recuerdan el desplome que tuvo la economía brasileña bajo el mandato de la sucesora de Lula, Dilma Rousseff, y los grandes escándalos de corrupción que surgieron en los gobiernos del PT.

El propio Lula estuvo 19 meses preso por un caso de corrupción, pero el Supremo Tribunal Federal brasileño anuló sus condenas en 2021 por fallas en el proceso que condujo el entonces juez Sergio Moro, quien luego fue ministro de Bolsonaro.

Un hombre en Brasil muestra un plato que tiene escrita la palabra "hambre" en portugués.

Reuters
La el hambre y la inseguridad alimentaria moderada afecta a tres de cada 10 brasileños.

El gobierno de Bolsonaro, que también ha sido salpicado por denuncias de corrupción, aumentó 50% el programa Auxilio Brasil de subsidios a los pobres en agosto, hasta 600 reales (unos 115 dólares) por persona.

Pero nada indica que con esto el presidente haya eliminado la ventaja de Lula en las encuestas, que en las últimas semanas reflejaron una carrera estable.

3. Incertidumbre sobre el desenlace

Para que un candidato gane en primera vuelta, precisa superar la mitad de los votos válidos (es decir, descontando del total los sufragios en blanco o nulos).

Algunas de las últimas encuestas ubican a Lula próximo a ese umbral de 50% de los votos válidos.

Datafolha e Ipec, dos grandes encuestadoras brasileñas, proyectaron el sábado que el expresidente tenía el 50% y 51% de los votos válidos respectivamente.

Como el margen de error de esos sondeos es de dos puntos más o menos, señalaron que no es posible anticipar si Lula ganará en primera vuelta o irá a un balotaje con Bolsonaro en cuatro semanas.

Eso puede depender en buena medida del nivel de participación este domingo: los votantes de baja renta y escolaridad, que tienden a apoyar más a Lula, también suelen tener mayores índices de abstención. Por eso, el izquierdista llamó en los últimos días a votar.

Claro, las encuestas pueden errar y la diferencia entre los candidatos podría ser menor o mayor de lo que proyectan.

Pero lo que vuelve más peculiar esta elección es la incertidumbre sobre si Bolsonaro reconocería una victoria de Lula.

A semejanza de lo que hizo su “amigo” Donald Trump como presidente de Estados Unidos, Bolsonaro ha buscado sembrar dudas sobre la fiabilidad de las encuestas y, sobre todo, del sistema de votación de su país, sin presentar pruebas para ello.

Además ha repetido, como hacía Trump, que aceptará el resultado de las elecciones “siempre que sean limpias”.

Jair Bolsonaro

Reuters
Bolsonaro ha planteado dudas sobre la fiabilidad del sistema electoral brasileño, sin presentar pruebas.

Muchos se preguntan si Bolsonaro se prepara así para actuar también como Trump en caso de ser derrotado y denunciar un fraude en su contra, intentando seguir en el poder.

“Nunca antes en la historia de este país (…) discutimos una reelección y también si el resultado será impugnado o no”, dice Teixeira, politólogo de la Fundación Getulio Vargas, a BBC Mundo. “Eso es inédito en la democracia brasileña”.

La preocupación es tal que un manifiesto en defensa de la democracia y el sistema electoral del país recogió en agosto la firma de más de un millón de brasileños, desde artistas y deportistas hasta intelectuales y expresidentes.

Bolsonaro pareció moderar su retórica en días recientes, por ejemplo al declarar que si pierde la elección pasará la banda presidencial y se retirará de la política.

Pero algunos cuestionan si eso respondió apenas a un esfuerzo del presidente por captar votos de centro.

Luis Inácio Lula da Silva

Reuters
Lula figura como favorito en las encuestas aunque es probable que tenga que disputar un balotaje con Bolsonaro.

Distintos analistas ven un riesgo de que, si el Bolsonaro denuncia un fraude en su contra, sus seguidores arremetan contra las instituciones como hicieron los trumpistas el año pasado en el Capitolio de Washington.

En los actos de Bolsonaro es común ver carteles pidiendo “intervención militar” y en plena campaña la policía registró las casas de empresarios simpatizantes del presidente por discutir en WhatsApp sobre la posibilidad de un golpe de Estado, aunque ellos niegan haber cometido delito alguno.

Las Fuerzas Armadas ganaron protagonismo en el gobierno de Bolsonaro, un excapitán del Ejército que ha expresado nostalgia por el régimen militar que gobernó Brasil entre 1964 y 1985 y ha elogiado a uno de los torturadores de ese régimen.

Para estas elecciones, los militares plantearon cuestionamientos a la justicia electoral sobre las urnas electrónicas y prevén hacer un seguimiento propio del escrutinio, algo también novedoso en el país.

Teixeira descarta que las Fuerzas Armadas brasileñas como institución tengan intenciones golpistas.

Pero advierte que las dudas planteadas desde la propia presidencia sobre el desenlace de las elecciones “dejan todo en un estado que contribuye a la inestabilidad”.


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