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Cuartoscuro

La SEP lleva 5 meses sin pagar salarios a facilitadores y tutores de Prepa en línea

Pese a que no han recibido pago, los más de mil facilitadores y tutores en activo no han suspendido su labor en el programa que cada vez tiene a más estudiantes inscritos.
Cuartoscuro
12 de junio, 2020
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Cuando Isabel del Castillo, de 33 años, fue aceptada como facilitadora en el programa Prepa en Línea en 2016 no sabía que la enseñanza le gustaría tanto que terminaría estudiando una maestría en docencia, pese a que ella era licenciada en Derecho. Pero contrario a la satisfacción personal, la incertidumbre laboral por parte de la Secretaría de Educación Pública (SEP) ha sido una constante.

La SEP encabeza el programa de Prepa en Línea desde 2014 que buscó ser una opción para que jóvenes y adultos pudieran estudiar el nivel medio superior de manera no presencial. Esto eliminaría los exámenes de admisión como requisito para ingresar a una institución de bachillerato y, al ser educación a distancia, permitía a los estudiantes tomar las clases en el momento que les fuera posible.

Leer más: Recorte de 98% al presupuesto de Prepa en Línea pone en riesgo los estudios de 140 mil jóvenes

Si bien el programa está por cumplir seis años y hasta 2019 tenía 147 mil 180 estudiantes activos, de los que 38.6% son hombres y 61.4% mujeres, la situación de quienes apoyan a los estudiantes a mejorar su aprendizaje en línea no ha mejorado y este año, incluso, empeoró porque suman cinco meses sin pago.

Al inicio del programa, la SEP aún los tenía registrados en honorarios asimilados y los pagos provenían directamente de la dependencia e incluso tenían seguridad social, como se estableció en el modelo original impulsado por el exsubsecretario de Educación Media Superior, Rodolfo Tuirán.

Pero a partir de 2016, la SEP decidió que el Centro de Investigación y de Estudios Avanzados del IPN (CINVESTAV) donde operaba el programa en materia tecnológica, también se hiciera cargo de organizar una licitación para contratar a una empresa que se haría cargo del personal, es decir, implementar un modelo de outsourcing.

Isabel del Castillo explica que cada año hay un retraso de dos o tres meses en el pago de su salario por cada módulo impartido debido a que la SEP se tarda ese tiempo en contratar a una empresa que se hará cargo de hacer los contratos y pagar a los tutores y facilitadores.

Esto significa que la SEP y los facilitadores, en este modelo ejercen la función docente, y los tutores, con actividad psicopedagógica, no tienen ninguna relación laboral y, por ende, carecen de prestaciones o antigüedad como el resto de profesores del sistema educativo público.

Durante el primer trimestre de cada año se lanza y concreta la licitación para la contratación de la empresa de outsourcing que luego contrata y dispersa los pagos de los tutores y facilitadores que asciende a 9,800 pesos mensuales, correspondiente a un módulo.

Sin embargo, este año, René Bello Sánchez, director administrativo de Prepa en Línea, informó que no se había podido ejercer los recursos debido al decreto de austeridad que mandata a toda la administración pública a recortar 75% del presupuesto de servicios generales como medida para obtener recursos y afrontar la pandemia de COVID-19.

Pese a que no han recibido pago, los más de mil facilitadores y tutores en activo no han suspendido su labor en el programa que cada vez tiene a más estudiantes inscritos. Los grupos pasaron de tener 50 alumnos a sumar 100, y cada uno entrega 2 trabajos a la semana, lo que implica que cada facilitador revisa 200 trabajos semanales.

Mariana, a quien se le ha cambiado el nombre por temor a represalias, dice que los facilitadores trabajan 110 horas en promedio al mes, tiempo que es contabilizado en la plataforma, pero también hay labores fuera de ella que no les es retribuido. Dicha labor “no se compensa en salud física ni emocional y menos económica”, lamenta, pero en contraste al maltrato laboral, trabajar con alumnos que tienen 14 años y hasta 80 y conocer sus historias es inspirador, dice.

De hecho, de acuerdo a cifras oficiales 50.8% de los estudiantes son jóvenes entre 13 y 29 años y 49.2% adultos de 30 o más años; además, 59.6% del total tienen hijos.

Este no es el primer atentado contra el Programa, la Federación quería asignarle 98% menos presupuesto para 2020, lo que prácticamente significaba su extinción porque no pudo haber operado con sólo 6 millones de pesos que se estaba previendo.

Gracias a los reclamos de estudiantes y a la presión de los facilitadores y tutores, lograron que el Legislativo aumentara el presupuesto a 220 millones de pesos y el programa subsistió para este año, aunque los docentes siguen sin paga.

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Mutaciones del coronavirus: ¿cómo será su evolución?

Expertos explican la importancia de conocer las mutaciones del SARS-CoV-2 no sólo para hacer una vigilancia genómica de la pandemia, sino también para conocer el impacto que pueda tener la evolución del virus sobre ella.
19 de agosto, 2021
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Las mutaciones de los virus ocurren por errores al azar en la replicación de su genoma cuando se multiplican dentro de la célula. Esos errores generan la diversidad biológica necesaria para que sobre ella actúe la selección natural.

Los virus no tienen voluntad ni controlan sus mutaciones, pero el proceso evolutivo siempre da como resultado una mejor adaptación al medio. En este caso, a nosotros.

¿Cómo actúa la selección natural sobre el SARS-CoV-2? Básicamente de dos formas: o bien hace desaparecer mutaciones que son deletéreas o perjudiciales o bien selecciona mutaciones favorables porque tienen un valor adaptativo.

Conocer las mutaciones del coronavirus SARS-CoV-2 es interesante para realizar una vigilancia genómica de la pandemia, pero también para conocer el impacto que pueda tener la evolución del virus sobre ella.

Evolución del SARS-CoV-2 a lo largo de la pandemia

Desde que el SARS-CoV-2 realizó el salto a nuestra especie ha acumulado más de 12.700 mutaciones. La mayoría no tienen consecuencias biológicas. Otras han dado lugar a nuevas variantes. Algunas de ellas se denominan variante de interés (VOI) o de preocupación (VOC).

  • Variante de interés (VOI): variante del SARS-CoV-2 que porta cambios genéticos que pueden causar una enfermedad más severa, escapar al sistema inmune, afectar al diagnóstico de la enfermedad o a su transmisibilidad, provocando transmisión comunitaria en varios países, aumentando su prevalencia con un impacto notable sobre la salud pública.
  • Variante de preocupación (VOC): es una VOI que haya demostrado una mayor transmisibilidad, peor pronóstico, mayor virulencia o una menor eficacia de las medidas de salud pública, incluidos los tratamientos conocidos y las vacunas.

Al inicio de la pandemia (antes de febrero de 2020), cuando todavía no se tenía un control sobre la transmisión comunitaria del virus, hubo un periodo de rápida diversificación genética del virus coincidente con su transmisión en cada región geográfica.

Ilustración de anticuerpos atacando el SARS CoV-2.

Science Photo Library
Ilustración de anticuerpos atacando el SARS CoV-2.

A partir de marzo de 2020, con la llegada de los confinamientos en casi todo el mundo, ocurrió una extinción masiva y una homogeneización de mutaciones (variantes). Los confinamientos frenaron la expansión de algunas variantes.

Tras la relajación de las restricciones, se produjo una nueva diversificación, esta vez de forma más progresiva. Esta fase de la evolución del coronavirus tuvo un importante componente geográfico, donde la aparición de mutaciones y variantes se agruparon por regiones geográficas.

¿Qué hubiese pasado sin confinamientos? No lo sabemos, pero posiblemente habría ocasionado una mayor y más rápida diversificación de las mutaciones.

Y, por tanto, la aparición de un mayor número de variantes. La evolución del virus se habría acelerado y con ella su adaptación al ser humano. Esto hubiera sucedido con un alto coste en vidas y pérdida de salud para millones de personas.

Selección convergente

Hasta la fecha han aparecido más de 100 mutaciones que dan lugar a cambios en la secuencia de aminoácidos de las proteínas del virus.

Científico

Getty Images

Algo a tener en cuenta es que algunas de estas mutaciones han surgido recurrentemente durante la pandemia en diferentes variantes o linajes a lo largo de todo el planeta de una manera completamente independiente.

Esto indica que hay una fuerte presión selectiva actuando sobre dichas posiciones: es lo que se conoce como convergencia evolutiva. El virus encuentra una y otra vez las mismas soluciones (mutaciones) para adaptarse mejor al ser humano y asegurar su supervivencia.

También pueden ocurrir mutaciones que suponen una desventaja para la supervivencia o replicación del virus. Esto es una selección purificante.

Por ejemplo, una mutación que sea reconocida por determinado tipo de anticuerpo muy prevalente en una población hará que esa variante desaparezca en favor de otras que no la tengan. Esos casos son difíciles de detectar sin una secuenciación de todos los casos de la población.

Hay tres posiciones en el genoma que han sufrido mutaciones claves en la evolución de la pandemia hasta la fecha. La primera es la mutación D614G en la proteína de la espícula. Las otras dos son la R203K y la G204R, que han ocurrido en la proteína de la nucleocápside del virus.

Mutaciones relevantes en la espícula

La espícula del virus es la llave que abre la entrada a la célula humana. Así que no es de extrañar que haya habido una selección positiva en el sitio de unión al receptor, favorecida por aquellas mutaciones que son más eficientes en la infección.

La mutación D614G apareció hacia febrero de 2020. Esta mutación se ha detectado en la variante alfa, contribuyendo a su expansión a otras zonas geográficas, principalmente europeas en su inicio. Pero también surgió en prácticamente todas las variantes de interés como la beta y la delta.

Virus

Getty Images
La mutación D614G se sitúa dentro de la proteína espiga, la que el virus utiliza para penetrar en nuestras células.

Curiosamente, este sitio es más propenso a cambios, y la mutación podría ser debida a múltiples ganancias del aminoácido ácido aspártico, para una posterior pérdida y substitución por la glicina.

Algunas regiones del genoma son más susceptibles a mutaciones que otras. Por ejemplo, en el sitio de unión de la espícula han aparecido otras 31 mutaciones.

Las diferentes variantes se determinan en función de estas mutaciones. Son una huella de selección que aparecen en los diferentes linajes del virus.

Otras mutaciones de la espícula que han aparecido en las VOC son la N501Y y la E484K, que se ha asociado con una disminución de la respuesta de los anticuerpos neutralizantes.

Estas mutaciones indican una rápida adaptación del virus a los humanos, permaneciendo aquellas que facilitan el contagio entre personas, y su entrada en las células humanas.

Mutaciones en la nucleocápside

Si la espícula es la llave de entrada a la célula, la nucleocápside es la armadura que protege su información dentro de la célula y asegura su transcripción.

La región que codifica para la proteína de la nucleocápside parece acumular la mayor proporción de mutaciones positivas en el genoma del SARS-CoV-2, como la R203K y la G204R. Las mutaciones que ayudan a proteger este material genético del virus proporcionan una ventaja evolutiva.

Aunque la nucleocápside ha recibido menos atención que la proteína de la espícula, parece desempeñar un papel fundamental en la evolución del virus y su adaptación para sobrevivir en las células humanas.

Es previsible que se sigan acumulando mutaciones en esta región del genoma a lo largo de la pandemia. Estas mutaciones tendrán como resultado una replicación más eficiente en nuestras células.

Futuro de la evolución del SARS-CoV-2

En el año y medio que ha pasado de pandemia, el SARS-CoV-2 está adaptándose a los humanos, así como a diferentes especies animales. Las principales mutaciones están favoreciendo la transmisibilidad, sobre todo en su rapidez (selección positiva). En menor medida están favoreciendo la resistencia a la inmunidad (selección negativa).

Científicas

Getty Images

La transmisibilidad del virus es alta en comparación con otros virus respiratorios, lo que juega a favor de su supervivencia, al igual que su ventana de contagio relativamente amplia en algunos infectados asintomáticos o presintomáticos. Aunque la mortalidad es relativamente baja en el conjunto global de la población, el virus es capaz de saturar el sistema sanitario y tener una alta letalidad en grupos de edades avanzadas.

Las tasas de letalidad globales del virus no son determinantes en la supervivencia del SARS-CoV-2, ya que las principales tasas de ataque ocurren en estadios menos graves de la enfermedad. Esta circunstancia hace que la evolución del coronavirus no esté determinada por lo que ocurre tras el proceso de infección, en el curso de la enfermedad y la subsiguiente convalecencia en el hospedador.

Por tanto, es poco probable que ocurran mutaciones en el virus que supongan un cambio drástico en su letalidad (mayor o menor). Será cuestión de azar que algunas mutaciones acaben siendo más o menos letales.

Sí que es esperable que surjan nuevas mutaciones que aumenten la capacidad de transmisión del virus. También son posibles las mutaciones que supongan una menor eficacia de las vacunas. Su éxito dependerá de lo rápido que se consiga inmunizar a un elevado porcentaje de la población mundial.

Cortar las cadenas de contagio con las medidas preventivas que conocemos y las vacunas siguen siendo las medidas principales para acabar con la pandemia.

Aunque es pronto para saberlo, no se puede descartar que haya que variar la composición de las vacunas en un futuro para incluir variantes nuevas que puedan inducir una respuesta inmune más eficaz.

*Óscar González-Recio es genetista e investigador Científico del INIA-CSIC, Instituto Nacional de Investigación y Tecnología Agraria y Alimentaria (INIA)

María de Toro es responsable Plataforma de Genómica y Bioinformática, Centro de Investigación Biomédica de La Rioja (CIBIR)

Miguel Ángel Jiménez Clavero es virólogo y profesor de Investigación, Instituto Nacional de Investigación y Tecnología Agraria y Alimentaria (INIA)

**Este artículo fue publicado en The Conversation y reproducido aquí bajo la licencia Creative Commons.Haz clic aquí para leer la versión original.


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