Polevnsky ordenó pagar 395 mdp por obras fantasma, denuncia Morena
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Yeidckol Polevnsky ordenó pagar 395 mdp por obras fantasma, denuncia Morena

El dinero fue pagado a dos empresas para obras de remodelación y mantenimiento que nunca se llevaron a cabo.
Cuartoscuro
11 de junio, 2020
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A pocos días de dejar la dirigencia nacional de Morena, la secretaria general, Yeidckol Polevnsky, ordenó a la Secretaría de Finanzas del partido que se pagaran 395 millones de pesos a dos empresas por contratos de obras de remodelación y mantenimiento de inmuebles que nunca se llevaron a cabo.

Los dos contratos fueron firmados por la propia Polevnsky y se liquidaron en su totalidad. Animal Político tuvo acceso a las facturas de pago, que demuestran que los depósitos millonarios fueron realizados en Año Nuevo y mediante 14 transferencias bancarias desde la cuenta de Egresos de Morena, manejada por el Secretario de Finanzas, Joel Frías.

Las dos compañías beneficiadas son Inmobiliaria Moscati de Querétaro S.A. de C.V., que recibió un pago de 312 millones 445 mil pesos, y Estrada Miranda Proyecto y Construcción S.A. de C.V., a la que se le pagaron 82 millones 555 mil pesos; ambas empresas están ligadas a Grupo Ebor, del queretano Enrique Borbolla García.

Durante la revisión de las finanzas que dejó Polevnsky en el partido, el nuevo Comité Ejecutivo Nacional (CEN) encontró que hubo un daño patrimonial millonario a Morena, debido a que las obras contratadas no se efectuaron, pese a que fueron pagadas de manera anticipada y en su totalidad.

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“Las empresas no pusieron ni un tornillo”, confirmó un integrante de la dirigencia nacional. “Para que te des una idea del tamaño: el Pemexgate fue por 500 millones de pesos”.

La nueva dirigencia encabezada por Alfonso Ramírez Cuéllar ordenó, el pasado 5 de junio, la conformación de un equipo de abogados para determinar en qué faltas incurrió Polevnsky y qué acciones jurídicas emprendería en su contra.

Animal Político contactó a la secretaria general morenista, de manera directa y a través de sus representantes de relaciones públicas, para conocer su versión de los hechos, pero no atendió la solicitud.

Transferencias por orden de Polevnsky

El 29 de diciembre de 2019, Polevnsky firmó dos contratos de obras con las empresas Inmobiliaria Moscati y Estrada Miranda Proyecto y Construcción para la realización de obras de remodelación, adaptación y mantenimiento, así como suministro de mobiliario, equipo de cómputo y sistemas de seguridad para las oficinas que adquiriera el partido en el futuro.

En los contratos, Morena declaró que compraría “diversos inmuebles en territorio nacional”, mientras que el constructor manifestó de antemano su conformidad con el estado físico de los mismos, aún cuando éstos aún no habían sido adquiridos.

Los instrumentos legales establecían que, si el cliente aceptaba saldar por adelantado y en su totalidad el monto de las obras que se realizarían a futuro, se aplicaría un descuento a la suma global, a lo que accedió Polevnsky; así, se acordó un pago de 312 millones 445 mil pesos a Inmobiliaria Moscati y otro de 82 millones 555 mil pesos a Estrada Miranda Proyecto y Construcción.

La anomalía detectada en la revisión del CEN es que Polevnsky haya aceptado liquidar contratos de obras futuras para inmuebles inexistentes (a la fecha de la firma, Morena no contaba más que con las escrituras de propiedad de tres inmuebles).

El Secretario de Finanzas, Joel Frías, fue llamado a comparecer el pasado 1 de junio por el nuevo CEN para conocer detalles de estas transacciones.

Ante un notario público, el tesorero declaró que Polevnsky le envío un oficio en Año Nuevo -dos días después de la firma de los contratos de obras- en el que le ordenó transferir a las empresas los montos acordados por ella.

Los depósitos fueron realizados en un lapso de 2 horas ese mismo día desde la cuenta “Morena CEN Egresos”: 10 transferencias a inmobiliaria Moscati y 4 a Estrada Miranda Proyecto y Construcción, de acuerdo con las facturas de los pagos.

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Frías admitió en su declaración que hizo los depósitos a las empresas sin conocer los contratos, proyectos de obras, catálogo de costos ni anexos, acatando únicamente la orden de su jefa.

“El tesorero vio por primera vez los documentos hasta marzo”, señaló la fuente del CEN.

Por haber efectuado los pagos sin la documentación indispensable, el tesorero también podría ser sujeto de responsabilidades por mal uso de recursos públicos.

Las empresas ‘contratadas’

Grupo Ebor es dirigido por el queretano Enrique Borbolla García, quien estuvo en prisión por un fraude relacionado con la renta de una aeronave al gobierno de Quintana Roo en el gobierno de Félix González Canto.

Borbolla García es socio de Inmobiliaria Moscati, fundada en 2015 y asentada en Querétaro; Erick Lara Gutiérrez funge como comisario de la empresa, mientras que Raúl Octavio Maldonado Amparan es delegado, de acuerdo con documentos del Registro Público de la Propiedad y el Comercio.

Tres años después se fundó en la CDMX la empresa Estrada Miranda Proyecto y Construcción, que tiene sede en un pequeño departamento de la colonia Niños Héroes, alcaldía Benito Juárez.

Dos socios de Borbolla García tienen participación en esta nueva empresa: Maldonado Amparan como administrador único y Lara Gutiérrez como comisario.

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Vacuna contra COVID: por qué algunas dosis acaban en la basura y qué se puede hacer para evitarlo

El mundo vive una carrera por hacerse con las escasas vacunas disponibles contra la COVID. ¿Por qué algunas acaban en la basura o se vacuna a personas no prioritarias?
5 de febrero, 2021
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Enfermeras cargan dosis de la vacuna en Nantes, Francia.

Reuters
Muchos países se enfrentan al reto de administrar las vacunas antes de que se estropeen.

Golpeado por la pandemia de covid, el mundo se enfrentó primero al reto de desarrollar en tiempo récord una vacuna. Ahora, al de distribuirla a escala planetaria sin malgastar una sola de las preciadas dosis.

Con la oferta de vacunas disponibles lejos aún de cubrir la ingente demanda mundial, los gobiernos han establecido rigurosos planes de vacunación que establecen los colectivos que deben ser vacunados primero: generalmente, personas mayores, enfermos crónicos y trabajadores de los servicios de salud.

Sin embargo, no han tardado en aparecer las noticias de personas no pertenecientes a estos grupos prioritarios que recibían la vacuna, o, algo más sorprendente aún, de dosis que acababan en el cubo de la basura.

En la ciudad de Trelew, en la Patagonia argentina, la prensa local informó de que hubo que desechar 140 dosis de la vacuna rusa Sputnik-V porque se había roto la cadena de frío en su conservación.

En España, el general al mando de las Fuerzas Armadas tuvo que dimitir después de que se hiciera público que había recibido la vacuna, pese a que algunos de sus colaboradores les dijeron a los medios españoles que lo había hecho precisamente para evitar que se echaran a perder las dosis sobrantes en su departamento tras vacunar a las personas prioritarias.

En México, el presidente, Andrés Manuel López Obrador, condenó por “inmoral” al médico que vacunó a dos familiares después de un error en el sistema de citas del hospital en el que trabaja.

Son solo algunos ejemplos de noticias que han provocado malestar y críticas en muchos países cuando la mayoría de la gente sigue a la espera y en muchos casos aún sujeta a distintos grados de confinamiento.

El desafío de optimizar las vacunas

Lo cierto es que los sanitarios se pueden ver a veces ante un incómodo dilema, ya que las vacunas requieren condiciones especiales de conservación y, en algunos casos, sobre todo en pequeñas localidades o lugares alejados, no pueden cumplirse a rajatabla los estrictos criterios fijados por los gobiernos.

La vacuna fabricada por Pfizer, por ejemplo, debe conservarse a temperaturas muy bajas y, una vez descongelada, ha de usarse antes de 5 días.

La Sputnik-V se comercializa en ampollas de cinco dosis, por lo que si se quiere evitar malgastar ninguna, debe haber un número igual de pacientes listos para recibir el pinchazo.

Una profesional de la salud recibe la vacuna en un hospital de Ciudad Juárez, México.

Reuters
Los trabajadores sanitarios figuran entre los colectivos prioritarios en la mayoría de países.

Como explicó en conversación con BBC Mundo el doctor Pablo Bonvehí, jefe de la sección Infectología y Control de Infecciones del CEMIC, un centro de investigación médica de Buenos Aires, “la prioridad es no desperdiciar la vacuna“.

“Una campaña de vacunación, y más una como esta, es siempre un gran desafío de ingeniería”, indica el experto. Y no siempre es posible acomodar la disponibilidad de vacunas con el número de pacientes dispuestos a ponérsela, su disponibilidad para acercarse a los centros de vacunación a recibirla y las necesidades de espacio para mantener la distancia social en ellos.

A esto se suma el problema de los pacientes que no acuden a las citas programadas, sea porque no pueden desplazarse o porque, como los seguidores del movimiento antivacunas, rechazan la inmunización o desconfían de los gobiernos y los fabricantes de medicamentos.

¿Qué hacer entonces con la dosis sobrante cuando ya se ha cubierto el cupo de pacientes prioritarios agendados para el día?

Contenedores de residuos sanitarios en Manchester, Inglaterra.

Getty Images
En algunos países ya ha habido noticias de vacunas que acaban en la basura.

En Estados Unidos ya ha habido centros sanitarios que han empezado a convocar por la emisora de emergencias a los paramédicos que quieran vacunarse una vez cubierto el cupo diario para evitar que se echen a perder las dosis sobrantes.

Y un equipo médico del estado de Oregón que quedó atrapado en una congestión de tráfico comenzó a vacunar a otros automovilistas retenidos ante la imposibilidad de volver a refrigerar a tiempo las dosis que llevaban consigo.

Mejor en un brazo que en el cubo de la basura

Ante la emergencia sanitaria global, los centros médicos a nivel local se enfrentan al desafío de vacunar a la mayor cantidad de gente en el menor tiempo posible, conservando adecuadamente las vacunas y priorizando a los grupos de población de riesgo establecidos por las autoridades nacionales.

En esa tarea titánica, han encontrado una inesperada colaboración en los grupos de espontáneos que hacen fila junto a las clínicas y los centros de vacunación a la espera de que se les administre alguna de las dosis no utilizadas, una imagen cada vez más frecuente en Estados Unidos y en Israel, el país que lidera la frenética carrera global por la vacunación.

“A todas las dificultades se suma la de la incertidumbre acerca de las dosis que se van recibir y cuándo”, señala el doctor Bonvehí.

Para los dispensarios locales se complica aún más llevar una planificación adecuada de la vacunación ya que en muchos casos los gobiernos tampoco han podido ofrecer un calendario claro de vacunación y son ellos quienes centralizan la adquisición de los medicamentos.

Un hombre carga una bombona de oxígeno en Manaos, Brasil.

Reuters
América Latina es una de las regiones más golpeadas por la pandemia y muchos países aún no han podido comenzar a vacunar.

Para los países de renta media, como la mayoría de los de América Latina, que se encuentran detrás de los más ricos en la lista de espera global por recibir la vacuna en la cantidad y con la regularidad suficientes, hacer un uso óptimo de las que llegan se hace más crítico si cabe.

Bonvehí propone que “en las citas se llame a pacientes suplentes, para que, si alguien no se presenta, no haya que desperdiciar ninguna dosis”.

Y la Organización Mundial de la Salud ha pedido que los países más prósperos, que han comprado muchas más dosis de las necesarias para vacunar a toda su población, envíen las que no usen a los países en desarrollo.

Todo, porque, como le dijo Amesh Adalja, especialista en enfermedades infecciosas de la Johns Hopkins University, a la cadena NPR, “una vacuna en un brazo siempre va a ser mejor que una vacuna en el cubo de la basura”.


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