El discurso completo de AMLO en la Casa Blanca
close
Recibe noticias a través de nuestro newsletter
¡Gracias! Desde ahora recibirás un correo diario con las noticias más relevantes.
sync
AFP

'Usted no ha pretendido tratarnos como colonia': El discurso completo de AMLO junto a Trump en la Casa Blanca

"Usted nunca ha buscado imponernos nada que viole o vulnere nuestra soberanía", dijo López Obrador a Trump en la Casa Blanca.
AFP
8 de julio, 2020
Comparte

El presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, habló este miércoles en la Casa Blanca al lado del mandatario estadounidense Donald Trump. Es la primera visita internacional que realizó el jefe del Ejecutivo mexicano, y la hizo en el contexto de la aprobación del nuevo tratado comercial de América del Norte, conocido como T-MEC.

A continuación, el discurso completo del presidente de López Obrador, en la transcripción enviada por el gobierno de México:

Amigas y amigos,

Celebro este encuentro con usted, presidente Donald Trump. Mi visita obedece, en buena medida, a la importancia que tiene, sobre todo, en estos tiempos de crisis económica mundial, la entrada en vigor del Tratado de Libre Comercio entre México, Estados Unidos y Canadá.

El haber conseguido este acuerdo representa un gran logro en beneficio de las tres naciones y de nuestros pueblos.

Como es sabido, América del Norte es de las regiones económicas más importantes del planeta. No obstante, nuestra región es inexplicablemente deficitaria en términos comerciales; exportamos al resto del mundo tres mil 579 billones de dólares, pero importamos cuatro mil 190 billones de dólares; es decir, mantenemos un déficit de 611 mil millones de dólares, lo cual se traduce en fuga de divisas, menores oportunidades para las empresas y pérdida de fuentes de empleos.

El nuevo Tratado busca, precisamente, revertir este desequilibrio mediante una mayor integración de nuestras economías y mejoras en el funcionamiento de las cadenas productivas para recuperar la presencia económica que ha perdido América del Norte en las últimas cinco décadas. Baste señalar que, en 1970, la región representó el 40.4 por ciento del producto mundial y que, ahora, esta participación en la economía global ha bajado a 27.8 por ciento.

Por ello, el Tratado es una gran opción para producir, crear empleos y fomentar el comercio sin necesidad de ir tan lejos de nuestros hogares, ciudades, estados y naciones. En otras palabras, los volúmenes de importaciones que realizan nuestros países del resto del mundo, pueden producirse en América del Norte, con menores costos de transporte, con proveedores confiables para las empresas y con la utilización de fuerza de trabajo de la región.

Desde luego, no se trata de cerrarnos al mundo, sino de aprovechar todas las ventajas que nos brinda la vecindad, así como la aplicación de una buena política de cooperación para el desarrollo.

Este Tratado permite atraer inversiones de otros lugares del hemisferio a nuestros países, siempre y cuando se cumpla con los principios de producir mercancías de elevado contenido regional y de procurar condiciones salariales y laborales justas para los trabajadores del país exportador o importador de bienes de consumo.

Es importante también señalar que, en este acuerdo, los tres países aportamos capacidad productiva, mercados, tecnología, experiencia, mano de obra calificada y terminamos complementándonos. Por ejemplo, México tiene algo sumamente valioso para hacer efectiva y potenciar la integración económica y comercial de la región; me refiero a su joven, creativa y responsable fuerza laboral. No olvidemos que la participación de los trabajadores en los procesos productivos es igual de importante que el papel de las empresas. De poco serviría tener capital y tecnología, si no se cuenta con buenos obreros que se destaquen por su imaginación, su talento y su mística de trabajo.

Además, con acuerdos como este y con respeto a nuestras soberanías, en vez de distanciarnos estamos optando por marchar juntos hacia el porvenir. Es privilegiar el entendimiento, lo que nos une, y hacer a un lado las diferencias o resolverlas con diálogo y respeto mutuo.

Ciertamente, en la historia de nuestras relaciones, hemos tenido desencuentros y hay agravios que todavía no se olvidan, pero también hemos podido establecer acuerdos tácitos o explícitos de cooperación y de convivencia; por ejemplo, en los años cuarenta del siglo pasado, durante la Segunda Guerra Mundial, México ayudó a satisfacer la necesidad de Estados Unidos de materias primas y lo respaldó con mano de obra de los trabajadores migrantes, que fueron conocidos como “braceros”.

Desde entonces y hasta la fecha, hemos venido consolidando nuestras relaciones económicas y comerciales, así como nuestra peculiar convivencia, a veces de vecinos distantes y otras de amigos entrañables.

También, como es sabido, la historia, la geopolítica, la vecindad y las circunstancias económicas de ambas naciones han impulsado de manera natural un proceso de migración de mexicanas y mexicanos hacia Estados Unidos y se ha conformado, aquí, una comunidad de cerca de 38 millones de personas, incluyendo a los hijos de padres mexicanos. Se trata de una comunidad de gente buena y trabajadora que vino a ganarse la vida de manera honrada y que mucho ha aportado al desarrollo de esta gran nación. Asimismo, en México, más que en ningún otro país del mundo, viven y forman parte de nuestra sociedad un millón y medio de estadounidenses. De modo que estamos unidos, más que por la proximidad geográfica, por diversos vínculos económicos, comerciales, sociales, culturales y de amistad.

Presidente Trump:

Como en los mejores tiempos de nuestras relaciones políticas, durante mi mandato como presidente de México, en vez de agravios hacia mi persona y, lo que estimo más importante, hacia mi país, hemos recibido de usted, comprensión y respeto.

Algunos pensaban que nuestras diferencias ideológicas habrían de llevarnos de manera inevitable al enfrentamiento. Afortunadamente, ese mal augurio no se cumplió y considero que hacia el futuro no habrá motivo ni necesidad de romper nuestras buenas relaciones políticas ni la amistad entre nuestros gobiernos.

El mejor presidente que ha tenido México, Benito Juárez García, pudo, como usted lo mencionó, entenderse con el gran presidente republicano Abraham Lincoln. Recordemos que este gran líder histórico estadounidense, el impulsor de la abolición de la esclavitud, nunca reconoció al emperador Maximiliano, impuesto en México con la intervención del poderoso ejército francés. No es casual que Juárez haya lamentado el asesinato de Lincoln, diciendo: “He sentido profundamente esta desgracia porque Lincoln, que con tanta constancia y decisión trabajaba por la completa libertad de sus semejantes, era digno de mejor suerte…”.

Lo mismo sucedió con la espléndida relación que mantuvieron, a pesar de las circunstancias difíciles, el presidente demócrata Franklin Delano Roosevelt y nuestro presidente patriota, el general Lázaro Cárdenas del Río.

En los días posteriores a la expropiación petrolera, en una carta, el general Cárdenas reconoció el buen entendimiento bilateral de la siguiente manera:

Mi gobierno considera que la actitud asumida por los Estados Unidos de Norteamérica, en el caso de la expropiación de las compañías petroleras, viene a afirmar una vez más, la soberanía de los pueblos de este continente, que con tanto empeño ha venido sosteniendo el estadista del país más poderoso de América, el excelentísimo señor presidente Roosevelt.

De modo que, guardadas todas las proporciones y en circunstancias sin duda distintas, la historia nos enseña que es posible entendernos sin prepotencias o extremismos.

Ahora que decidí venir a este encuentro con usted, presidente Trump, en mi país se desató un buen debate sobre la conveniencia de este viaje. Yo decidí venir porque, como ya lo expresé, es muy importante la puesta en marcha del Tratado, pero también quise estar aquí para agradecerle al pueblo de Estados Unidos, a su gobierno y a usted, presidente Trump, por ser cada vez más respetuosos con nuestros paisanos mexicanos.

A usted, presidente Trump, le agradezco su comprensión y la ayuda que nos ha brindado en asuntos de comercio, petróleo, así como su apoyo personal para la adquisición de equipos médicos que necesitábamos con urgencia para tratar a nuestros enfermos del COVID-19.

Pero lo que más aprecio, es que usted nunca ha buscado imponernos nada que viole o vulnere nuestra soberanía. En vez de la Doctrina Monroe, usted ha seguido, en nuestro caso, el sabio consejo del ilustre y prudente George Washington, quien advertía que “las naciones no deben aprovecharse del infortunio de otros pueblos”. Usted no ha pretendido tratarnos como colonia, sino que, por el contrario, ha honrado nuestra condición de nación independiente. Por eso estoy aquí, para expresar al pueblo de Estados Unidos que su presidente se ha comportado hacia nosotros con gentileza y respeto. Nos ha tratado como lo que somos: un país y un pueblo digno, libre, democrático y soberano.

¡Que viva la amistad de nuestras dos naciones!

¡Que viva Estados Unidos de América!

¡Que viva Canadá!

¡Que viva nuestra América!

¡Viva México!

¡Viva México!

¡Viva México!

 

Estados Unidos de Norteamérica, 8 de julio de 2020.

Lo que hacemos en Animal Político requiere de periodistas profesionales, trabajo en equipo, mantener diálogo con los lectores y algo muy importante: independencia. Tú puedes ayudarnos a seguir. Sé parte del equipo. Suscríbete a Animal Político, recibe beneficios y apoya el periodismo libre.

#YoSoyAnimal

Qué es el albedo de los polos y por qué es vital para el enfriamiento del planeta

El calentamiento global está haciendo que los polos se derritan, pero ¿sabes por qué son tan vitales para la humanidad? Te explicamos el papel fundamental que juegan.
3 de noviembre, 2021
Comparte

Seguramente hayas escuchado que una de las consecuencias más graves que está teniendo el calentamiento global es que se están derritiendo los polos.

Y quizás incluso hayas oído las advertencias de los científicos de que el Ártico y partes de la Antártica se están calentando entre dos y tres veces más rápido que el resto del planeta.

Pero ¿sabes por qué los polos son importantes -más bien, vitales- para la humanidad?

¿Y por qué las regiones más frías del globo son las que más se están calentando?

Pues, posiblemente intuyas que la función principal de los polos es enfriar la Tierra. Y algo de razón tienes.

Pero no porque actúen como el freezer del planeta.

La razón por la que estas grandes extensiones de hielo enfrían no es que sean heladas. Enfrían sobre todo porque son blancas. Y ese blanco refleja el calor del Sol.

“El hielo del planeta refleja la cantidad justa de energía solar de regreso al espacio”, explica el divulgador naturalista de la BBC David Attenborough en el documental Breaking Boundaries: The Science of Our Planet (“Rompiendo límites: la ciencia de nuestro planeta”).

“Este efecto de enfriamiento ha sido fundamental para mantener estable la temperatura de la Tierra”, remarca en el film que Netflix estrenó a mediados de este año.

Albedo

Sin los rayos del Sol no podríamos vivir, pero tampoco podríamos hacerlo si la Tierra absorbiera el 100% de la radiación solar.

Por eso es tan clave la capacidad de nuestro planeta de poder reflejar parte de ese calor, un fenómeno conocido científicamente como albedo.

Imagen satelital del Ártico

WORLDSAT INTERNATIONAL/SPL
Los hielos polares juegan un papel fundamental al reflejar la radiación del Sol.

A través de este mecanismo, nuestro planeta refleja el 30% de la radiación del Sol.

El restante 70% que absorbe nos ha permitido mantener una temperatura ideal para el desarrollo de nuestra civilización.

Pero en las últimas décadas, el mundo ha estado perdiendo su capacidad de reflejar el calor del Sol, haciendo que ese perfecto equilibrio que duró unos 10.000 años -un período conocido como el Holoceno- se rompiera.

El climatólogo del Instituto Antártico Argentino (IAA) Alpio Costa le dijo a BBC Mundo que, si bien la principal barrera reflectora de radiación solar es nuestra atmósfera, los polos cumplen una función indispensable como la mayor fuente del albedo en nuestra superficie.

Costa destacó que los hielos son responsables de cerca de un cuarto del total que es reflejado por nuestro planeta.

Pero en el último medio siglo los polos se han vuelto cada vez menos blancos, reduciendo su efecto reflector.

Y es esta “reducción del albedo” la que está haciendo que estos inmensos hielos se estén calentando unas tres veces más que el resto del planeta, señaló el experto.

Por qué ocurre

“El problema empezó con la revolución industrial, cuando nosotros como especie comenzamos a tener una influencia sobre el clima, porque empezamos a ser una fuente importante de emisiones de gases de efecto invernadero”, explica Lucas Ruiz, geólogo del Instituto Argentino de Nivología, Glaciología y Ciencias Ambientales (Ianigla)

Ruiz fue uno de los autores del último informe del Panel Intergubernamental de Cambio Climático de la ONU (IPCC), que concluyó que inequívocamente la quema de combustibles fósiles y otras acciones contaminantes del hombre son las que están causando que el planeta se caliente a una velocidad nunca antes vista.

Gráfico que muestra las emisiones de CO2 por combustibles fósiles

BBC

La polución que generamos -más de la mitad en los últimos 30 años (ver gráfico arriba)-, no solo elevó la temperatura del planeta, llevando a que los polos se empezaran a derretir.

También hizo que se tornaran menos blancos, reduciendo su capacidad de reflejar el calor del Sol.

¿Cómo ocurrió esto? La reducción del albedo se dio, por un lado, por los residuos de la combustión de hidrocarburos que depositaron ollín sobre el hielo y la nieve, indica Ruiz.

Pero el mismo derretimiento también oscureció la superficie de los hielos, generando pequeños cuerpos de agua y fomentado el crecimiento de algas.

“Si uno mira a Groenlandia desde el aire, en vez de ver blanco ve blanco azul, blanco azul, blanco azul”, destaca Ruiz sobre el casquete polar que más rápidamente se está derritiendo.

Groenlandia está lleno de cuerpos de agua como este.

Getty Images
Groenlandia está lleno de cuerpos de agua como este, y el hielo refleja cada vez menos.

Los hielos marinos del Ártico -los más extensos del planeta- también están perdiendo masa a velocidades récord, exponiendo la superficie oceánica.

El problema, dice el experto, es que mientras el hielo refleja el 90% del calor del Sol, el agua solo refleja el 20% y el 80% es absorbido, elevando sus temperaturas, lo que hace que también se expanda.

La combinación del hielo que se derrite y el agua que se expande está haciendo que se eleve el nivel del mar, lo que representa una amenaza para las ciudades costeras, entre ellas varias de las capitales del mundo.

Las estimaciones del IPCC son que, incluso si el mundo logra ponerse de acuerdo para que la temperatura del planeta no supere los 1,5°C por encima de los niveles preindustriales -hoy nos estamos acercando a 1,2°C- el daño ya generado hará que para 2050 el nivel del mar suba 50cm con respecto a los niveles del 1900.

“Parece poco pero es muy malo, porque cuando lo proyectas en la línea de costa, dependiendo de la pendiente que tiene la costa, puede llegar a ser kilómetros“, afirma Ruiz.

Aunque aclara que recién se dará a conocer en febrero un nuevo trabajo del IPCC detallando cuáles serán los lugares más afectados, el informe actual prevé que “tanto el nivel del mar como la temperatura del aire aumenten en la mayoría de los asentamientos costeros”.

De más está decir que si la humanidad no lograra ponerse de acuerdo en la próxima Cumbre Climática de Glasgow (COP26) para reducir sus emisiones de gases de efecto invernadero, y la Tierra se calentara aún más, el daño sería mucho más pronunciado.

Círculo vicioso “irreversible”

En ese sentido, lo que más preocupa sobre el oscurecimiento de los polos es que ha desencadenando un círculo vicioso que podría resultar catastrófico.

Los científicos lo llaman un “proceso de retroalimentación” y funciona así: a medida que el planeta se calienta las zonas polares pierden superficie blanca, eso refleja menos, lo que produce un aumento de temperatura, que a su vez genera mayor pérdida de hielo.

Este fenómeno es lo que explica por qué los polos se están calentando entre dos y tres veces más que el resto del planeta, afirma Costa del IAA.

“Tiene un nombre: se llama amplificación polar“, señala a BBC Mundo.

Alpio Costa del Instituto Antártico Argentino en la Antártida

IAA
Aunque la Antártida es “mucho más resistente” al cambio climático que el Ártico, la región occidental también se está derritiendo, advierte Alpio Costa del Instituto Antártico Argentino.

La mala noticia es que, una vez que se desencadena este proceso, no alcanza con mantener las temperaturas actuales para frenarlo. Tendríamos que encontrar la manera de enfriar la atmósfera, algo que hoy está fuera de nuestro alcance.

Es por esto que los científicos afirman que el derretimiento del casquete polar ártico (Groenlandia) es irreversible a escala de tiempo humana.

Costa advierte que también la región occidental de Antártida se está derritiendo.

Y entre ambos, tienen suficiente agua para elevar los niveles del mar más de 12 metros.

Sin embargo, también hay una “buena” noticia: estos bloques de hielo son tan masivos que incluso si el calentamiento continuara tardarían decenas de miles de años en derretirse completamente.

En cambio, el peligro más inmediato es la desaparición del hielo marino ártico, que es menos voluminoso -y por ende no afectará tanto los niveles del mar- pero es clave para proteger a la Tierra de los rayos del Sol, ya que evita que la radiación solar impacte sobre el océano, que la absorbe, calentándose y expandiéndose.

Según el informe del IPCC, el hielo marino en el Hemisferio Norte durante el período más seco se redujo en promedio cerca del 25% en las últimas cuatro décadas.

De ahí que muchos científicos creen que es clave limitar la emisión de gases de efecto invernadero para frenar el calentamiento de la atmósfera y evitar que más hielo marino desaparezca, reduciendo críticamente el albedo.

El océano Ártico bajo el rayo del Sol, a la medianoche

Getty Images
Lo que más se ha perdido es hielo marino ártico, pero este cambio es reversible si actuamos pronto, advierte Lucas Ruiz.

“La pérdida del hielo marino no es irreversible“, resalta Ruiz.

“Si nosotros disminuimos la temperatura, el hielo marino va a aumentar”.

La base del clima

La amplificación polar también amenaza con desequilibrar otra función vital de los polos: la climática.

Y es que, como señala el climatólogo Costa, estos grandes hielos que reflejan el Sol son la base de nuestro clima.

“La diferencia de radiación solar entre los polos y los trópicos, que genera una diferencia de temperatura, es el motor que pone en movimiento a la atmósfera y genera lo que conocemos como clima en todos los rincones del mundo”, explica.

Este fenómeno es el que hace que haya “lluvias muy cerca del ecuador, zonas muy secas en latitudes subtropicales y pasajes de altas y bajas presiones en latitudes medias, que permite que allí haya estaciones diferentes”.

Por eso, el derretimiento de los polos y la consecuente reducción del albedo no sólo están aumentando las temperaturas de la atmósfera y amenazando nuestras costas, sino que, además, podrían provocar caos en el delicado balance climático de nuestro planeta.


Ahora puedes recibir notificaciones de BBC Mundo. Descarga la nueva versión de nuestra app y actívalas para no perderte nuestro mejor contenido.

https://www.youtube.com/watch?v=HwQIES5OuyQ

Lo que hacemos en Animal Político requiere de periodistas profesionales, trabajo en equipo, mantener diálogo con los lectores y algo muy importante: independencia. Tú puedes ayudarnos a seguir. Sé parte del equipo. Suscríbete a Animal Político, recibe beneficios y apoya el periodismo libre.

#YoSoyAnimal
close
¡Muchas gracias!

Estamos procesando tu membresía, por favor sé paciente, este proceso puede tomar hasta dos minutos.

No cierres esta ventana.