Sube tasa de casos COVID en 11 estados; Coahuila tiene mayor aumento
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Sube la tasa de casos de COVID en 11 estados; Coahuila tiene el mayor aumento

Salud presentó un indicador sobre cuántos contagios por cada 100 mil habitantes registró cada entidad semanalmente.
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5 de julio, 2020
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Once estados del país registraron un alza en su tasa de casos de COVID-19 en la semana 26 de la pandemia, la última de la que el gobierno federal ha presentado un reporte oficial.

Ayer, luego de que el país superó las 30 mil muertes por la enfermedad, la Secretaría de Salud federal (Ssa) introdujo una nueva fuente de información que muestra la tasa de incidencia estatal por semana, esto es, cuántos contagios por cada 100 mil habitantes registró cada entidad semanalmente.

El subsecretario de Prevención y Promoción de la Salud de la Ssa, Hugo López-Gatell, precisó que este nuevo cálculo suma tanto los casos confirmados como los casos sospechosos.

“Ahora vamos a arrancar un ciclo en el que vamos a estar identificando el panorama nacional, pero hoy vamos a empezar a comentar realidades estatales, detalles sobre cómo está contribuyendo cada estado a este proceso de la epidemia del conjunto del país y cómo cada estado, en distinto tiempo, está teniendo curvas epidémicas, es decir, en la ocurrencia de nuevos casos, de nuevas hospitalizaciones, de lamentables defunciones, en distinto tiempo que otros estados”, explicó el funcionario en conferencia en Palacio Nacional.

La nueva fuente de información muestra información desde la semana epidémica 10, cuando México registró los primeros casos de COVID-19, a la 26, que corresponde a la semana que va del 22 al 28 de junio. No se presentó información de la semana 27, que es la que concluyó este domingo.

En la semana 26, las entidades que registraron un alza en la tasa de incidencia estatal fueron Baja California Sur (con 385 casos por cada 100 mil habitantes); Coahuila (555 casos); Colima (188); Durango (347); Guerrero (309); Nayarit (258); Nuevo León (327); Quintana Roo (418); San Luis Potosí (254); Yucatán (436) y Zacatecas (120).

Hay otros estados que, si bien registran mayores tasas de incidencia estatal que esas 11 entidades, las han disminuido progresivamente.

Es el caso de la Ciudad de México, que desde la semana 23 ha registrado una tendencia a la baja, hasta situarse en 445 casos por cada 100 mil habitantes en la semana 26.

El Estado de México ha tendido a la baja desde la semana 24 y ahora registra una tasa de contagios de 188 casos. Oaxaca está en una situación semejante, pues también ha tendido a la baja desde la semana 24 y en la 26 registró una tasa de 197 casos.

Junto con Coahuila, que tuvo 555 casos en la semana 26, otros tres estados, Sonora, Tabasco, Tamaulipas registran las tasas de contagio más elevadas a nivel nacional, con 640, 619 y 535 casos, respectivamente.

Sólo 7 estados firman convenio para atención interinstitucional

López-Gatell señaló que sólo siete gobiernos estatales han suscrito el convenio que permitiría que pacientes con COVID-19 sean atendidos en instituciones de salud en las que no son derechohabientes.

El funcionario no precisó cuáles son las entidades adheridas al acuerdo.

Afirmó que desde la segunda semana de marzo se impulsó dicho convenio entre el IMSS, ISSSTE, Pemex, la Ssa federal y los Servicios Estatales de Salud.

Indicó que todas las instancias federales firmaron con otros siete gobiernos estatales. Esto significa que con el resto de las entidades federativas no existe la posibilidad del intercambio de servicios para COVID, detalló López-Gatell.

“Y esto lo que impide a los estados que no firmaron, que son la mayoría, es que haya un fluido intercambio de servicios. ¿Qué quiere decir? Que si a las 3:00 de la mañana el hospital civil, el hospital general de la ciudad en la que usted reside está lleno, que usted pudiera ir al hospital del Seguro Social que esté vacío; o viceversa: si usted es una persona asegurada, pero resulta que el hospital del Seguro Social que usted identificó y que es un hospital COVID está lleno, que usted pueda ser recibido sin traba alguna en un hospital del ISSSTE, de Pemex o de la Secretaría de Salud del estado donde usted vive”, expuso.

El subsecretario reconoció que esta descoordinación entre la federación y los estados es una traba para la contención de la pandemia y la atención adecuada a los pacientes.

“Un reto muy importante que tiene nuestro sistema de salud es que exista colaboración entre las instituciones, en una epidemia como ésta no es conveniente, por parte de las instituciones nacionales, que se pongan límites a la atención de las personas”, observó.

“Esto es muy importante, porque estamos con esta traba y la realidad es que, para que se pueda hacer ese intercambio de servicios, se requiere hacer una participación ordenada por parte del gobierno estatal para intercambiar servicios y turnar a las personas a donde deben estar”.

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'Los recolectores de cocaína' de Rotterdam: la vida de los jóvenes que descargan droga que viaja de América Latina a Europa

Delincuentes juveniles arriesgan sus vidas para descargar la droga que se envía desde el otro lado del Atlántico.
2 de diciembre, 2021
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Es un negocio criminal al alza.

El aumento en el volumen de cocaína enviada desde América Latina hacia Países Bajos, a través del puerto de Rotterdam, ha incrementado también el número de jóvenes empleados por las organizaciones delictivas para recoger la droga oculta en los fletes.

La BBC ha podido ver el peligroso trabajo de los llamados “recolectores de cocaína”, que actúan como enlace con las cadenas de suministro de droga en Europa.

Short presentational grey line

BBC

El monitor muestra una docena de figuras oscuras que corren en fila con precisión militar hacia un contenedor de carga en el puerto de Rotterdam.

El cargamento de fruta tropical colombiana quizá haya sido ya descargado, pero esta caja de metal de 12 metros de largo entre los miles de contenedores idénticos aún tiene mercancía en su interior: 80 kilos de cocaína ocultos en un refrigerador, con un valor en el mercado de alrededor de 4 millones de euros (US$4,52 millones).

La misión de los recolectores es sacar la droga del contenedor y alejarla de los muelles. Luego será enviada a capitales europeas como Ámsterdam, Berlín o Londres.

“El puerto es una mina de oro”, asegura un hombre encapuchado cuando lo entrevista el periodista Danny Ghosen en la cadena holandesa VPRO.

“Puedo ganar un buen dinero cerca de casa… y siempre hay trabajo”.

Es uno de los jóvenes empleados por poderosas bandas criminales.

“Cada encargo es diferente”, afirma. “Un jefe te dice ‘vais a ganar tanto a repartir’; otros dicen ‘os quedaréis parte de la droga para venderla vosotros'”.

2.000 euros por kilo

Un recolector puede ganar alrededor de 2.000 euros (US$2.260) por cada kilo de cocaína que descarguen. Y el negocio está en alza.

“Los descubrimos hace unos dos años”, afirma Andre Kramer, propietario de una compañía logística en el puerto.

“Había uno o quizá dos y los veías un par de veces al año. Pero en los últimos seis meses los grupos han crecido. Son 10 ó 12 personas y actúan 3 ó 4 veces por semana”.

El aumento en el tráfico está haciendo los métodos de los recolectores más sofisticados.

A veces, no sacan la cocaína del puerto, sino que la trasfieren a otro contendor señalado por las bandas con la ayuda de alguien de dentro. La mercancía saldrá entonces del recinto portuario en un camión. En otras ocasiones, las bandas esperan dentro del puerto los cargamentos de droga.

“Recientemente encontramos tres contenedores hotel”, cuenta Kramer. “Los recolectores pueden pasar días allí. Comen, beben y hacen sus necesidades dentro. Encontramos colchones, botellas de agua vacías y envases de comida.

Un contenedor vacío con botellas vacías y otros restos de la presencia de los recolectores.

BBC
Los restos de la presencia de los recolectores de droga.

Pero ocultarse en un contenedor a la espera de que el camino esté despejado puedes ser extremadamente peligroso.

A comienzos de septiembre, nueve jóvenes se vieron atrapados después de que se atrancara la puerta del contenedor en el que se ocultaban, en parte lleno con troncos.

“Si te encierras con cosas como madera o fruta, que consumen oxígeno, quedará menos aire para la gente dentro”, explica Jan Janse, jefe de la policía de puerto de Rotterdam.

Pese a que normalmente las bandas se aseguran de que los contenedores se pueden abrir desde dentro, esta vez algo salió mal y los recolectores quedaron atrapados.

En medio del pánico los recolectores llamaron al 112 para pedir ayuda.

“Teníamos esa información de que nueve personas iban a morir en un contenedor, pero en una terminal con 100.000 contenedores, y los propios recolectores no sabían exactamente dónde estaban”, dice Janse.

“Tuvimos que buscar en todas las instalaciones, con helicópteros, un montón de policía, agentes de aduanas, bomberos y ambulancias. Tuvieron suerte de que los encontráramos a tiempo”.

Tardaron 4 horas en encontrarlos. Algunos de los hombres tuvieron que ser hospitalizados por dificultades respiratorias. Por motivos de seguridad, Janse, que lleva siete años como jefe de policía del puerto, prefiere no revelar cómo encontraron a los recolectores.

“Dejémoslo en que hicimos algunas cosas inteligentes”, dice.

Un negocio al alza

En 2014 las autoridades interceptaron más de 5.000 kilos de cocaína en el puerto. En 2020 esa cifra había crecido hasta los 41.000 kilos.

Droga incautada.

Getty Images
La cantidad de droga interceptada no deja de aumentar.

“Estimamos que este año van a ser 60.000”, pronostica Janse. “Cada año batimos el récord. No estoy orgulloso. Está bien que aprehendamos la cocaína, pero llega una enorme cantidad”.

Y la que se descubren en el puerto representa solo una mínima parte de este tráfico ilícito.

En septiembre, 110 recolectores fueron capturados en el área portuaria en solo una semana. Pero, a menos que los pillen con las manos en la masa, el único riesgo para ellos es una multa de menos de 100 euros (US$113). Algunos llevan el dinero en efectivo para pagar al instante en caso de que los atrapen.

“Decimos que estamos dando un paseo, que nos fascinan los contedeores”, confiesa el joven que vive de descargar la droga que llega.

Rotterdam

Getty Images

Con sus 42 kilómetros de largo, el de Rotterdam es el puerto marítimo más grande de Europa. Más de 23.000 contenedores de carga se procesan aquí cada día.

Hay algo imprescindible para los recolectores de cocaína y las redes del narcotráfico que llegan aquí: la corrupción.

“Si viene aquí mañana, le garantizo que puede hacerse con uno de los pases de seguridad. Solo dígale a un trabajador que le pagará 500 euros (US$565) si le presta el suyo”, dice el recolector de droga.

“Es difícil hacer nuestro trabajo sin alguien de dentro, como un agente de aduanas. Puede que saque de la lista un contenedor que debía ser inspeccionado”.

Con quienes se rehúsan a cooperar, los recolectores usan la intimidación.

“Cuando un agente de aduanas dice que no, amenazas a sus hijos. Entonces dice que sí muy rápido”, cuenta el joven encapuchado.

Kramer asegura que sus empleados están bajo presión porque están a la vista de quienes trabajan para el crimen organizado.

“Hay gente a la que se han acercado en su casa para decirles que coloquen contenedores en un lugar concreto, como junto a una valla”, cuenta. “Y he tenido gente que ha renunciado. No quieren trabajar aquí más; están asustados”.

Short presentational grey line

BBC

El fiscal jefe de Rotterdam, Hugo Hillenaar, está familiarizado con estas historias.

“Gran parte de la delincuencia en la ciudad guarda relación con el problema de la droga en los muelles”, afirma. “Tenemos un tiroteo casi cada día. La violencia está aumentando”.

Y las sangrientas repercusiones del tráfico de cocaína en todo el país también aumentan, incluida el asesinato a plena luz del día en Ámsterdam de Peter R de Vries, el más famoso periodista de investigación holandés.

“Las mafias están muy bien organizadas. Tienen su CEO, sus recursos humanos, personal y captadores”, dice Nadia Barquioua, fundadora de JOZ, una organización de apoyo a los jóvenes.

JOZ desarrolla su labor en la orilla sur de Rotterdam, una de las zonas urbanas más deprimidas del país y hogar de muchos de los recolectores de droga. Más de una cuarta parte de su población tiene menos de 23 años y más de la mitad es de origen inmigrante.

En las décadas de 1960 y 1970, migrantes se instalaron aquí atraídos por las oportunidades de empleo en el puerto. Pero cuando la actividad industrial se desplazó al oeste y el trabajo aquí se acabó, quienes pudieron permitírselo se marcharon, dejando un vecindario en el que muchos hogares son ahora de bajos ingresos.

JOZ se centra en escuelas, clubes y centros comunitarios en un intento de alejar a los jóvenes de la delincuencia.

“Debemos enseñarles que ganar dinero de una manera normal es mucho más seguro y que tienen oportunidades en la ciudad”, expica Barquioua.

“Es mas fácil criar niños felices que enderezar a hombres rotos”.

Y en el puerto de Rotterdam hay cada vez más recolectores de droga.

“Tenemos chicos de 14 y 15 años haciendo ese trabajo y eso es preocupante”, dice Hillenaar. “Son cada vez más y más jóvenes”.

A shipping container lift in the Port of Rotterdam

BBC

Ahora que se acerca la Navidad y en la ciudad se habla de una “blanca Navidad”, no precisamente por la nieve, Hillenaar tiene un mensaje para los consumidores de cocaína.

“Cada día se esnifan 40.000 rayas de cocaína en la ciudad. Cada raya que esnifas tiene una detrás una historia de extorsión, violencia y muerte”.

El fiscal confía en que un cambio legal que está previsto para 2022 sirva como disuasión para los recolectores.

Prescinde de las multas e impone una pena de prisión de hasta un año a toda persona no autorizada que se encuentre en la zona portuaria. Pero, dadas las grandes cantidades de dinero en efectivo que se pueden ganar como recolector, no todos están convencidos de que vaya a funcionar.

“Honestamente, no creo que vaya a detenerse la llegada de droga hacia el puerto de Rotterdam”, dice Kramer.

Contenedores en el puerto de Rotterdam.

Getty Images
El puerto de Rotterdam es el mayor de Europa.

También le preocupa que aumentar el castigo y amenazar con penas de prisión pueda conducir a un aumento de la violencia.

“Hoy los recolectores se retiran silenciosamente. Pero va a ser duro cuando usen cuchillos, armas o lo que sea para escapar. No queremos esa especie de salvaje oeste en nuestra terminal”.

Para algunos jóvenes, el riesgo de acabar en la cárcel puede hacer que se lo piensen dos veces antes de enfundarse en la ropa oscura de los recolectores y colarse en los depósitos de contenedores. Pero dado lo mucho que se ofrece, otros no serán disuadidos tan fácilmente. Saben que son un eslabón vital en la cadena del negocio del narcotráfico hacia Europa. Y ese negocio no tiene visos de agotarse pronto.


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