Jorge padece esquizofrenia y está en la cárcel; el Estado viola sus derechos
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Cuartoscuro Archivo

Jorge fue diagnosticado con esquizofrenia tras ser encarcelado; la justicia no reconoce su discapacidad

Jorge, de 25 años, lleva más de un año encarcelado sin que las autoridades reconozcan su condición de discapacidad psicosocial y le permitan una atención médica adecuada y un juicio justo.
Cuartoscuro Archivo
23 de julio, 2020
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El papá de Jorge llevaba más de medio año notando conductas que le parecían raras en su hijo. Fumaba mariguana, decía que ahora tenía una nueva religión, que él era Jehová, o que ya no quería comer carne. Pero el punto de quiebre fue cuando lo detuvieron, el 17 de mayo de 2019, acusado de matar al hijo de un diputado federal.

No por el posible delito, del que su familia asegura que es inocente, sino porque tras la detención, violenta y con irregularidades, se dieron cuenta de que Jorge estaba completamente fuera de sí, y al llevar a psiquiatras a que lo revisaran, la conclusión fue que Jorge padece esquizofrenia.

Su padre, Cutberto Burelo, denuncia en entrevista que Jorge, de 25 años, lleva más de un año encarcelado en el penal de Barrientos de Tlalnepantla, Estado de México, sin que las autoridades judiciales quieran reconocer su condición de discapacidad psicosocial y le permitan una atención médica adecuada, además de un juicio justo y adaptado a sus necesidades.

Lee: En México, el Estado no ve a las personas con discapacidad víctimas de violencia

Aunque el Poder Judicial local asegura que todo ha sido legal y que no está validado oficialmente que Jorge sea esquizofrénico.

Este tipo de quejas se repite constantemente en casos de personas con discapacidad que son acusadas de algún delito, al grado que el Estado mexicano tiene ya una recomendación internacional sobre el tema.

En septiembre pasado, el Comité sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad de la ONU consideró que en el país se han violado los derechos humanos de esta población cuando es encarcelada y recomendó ajustes legales, de capacitación y de procedimiento, que no se han aplicado 10 meses después.

Una detención que pareció secuestro

Las cámaras de seguridad muestran el momento en que empezó la pesadilla para Jorge. Toca el timbre de la empresa familiar y mientras espera, dos hombres con ropa casual llegan y lo agarran. Otro de playera naranja se baja de una camioneta a apoyarlos. Llegan corriendo otros tres y dos camionetas más. Él grita “ayuda, ayuda” aferrado a un poste, mientras los hombres lo jalonean sin decirle que son policías, leerle sus derechos o presentarle la orden de aprehensión. Lo suben a la una de las camionetas y se van los tres vehículos con más de diez hombres.

Parecía un secuestro, pero resultó que era una detención. Ocurrió el 17 de mayo de 2019 a las 11:32 de la mañana en la colonia Estrella de la alcaldía Gustavo A. Madero, en la Ciudad de México, ocho días después del ataque con arma blanca que sufrió Abraham Murguía, hijo del diputado Ulises Murguía, en el centro comercial Mundo E, y que un mes después le quitó la vida.

La familia de Jorge primero no supo qué había pasado y al revisar el video de seguridad pensó lo peor. Horas después supieron que estaba detenido.

A su padre le aseguraron en el Ministerio Público que lo habían interceptado porque traía bolsas de mariguana en las manos, pero que ya lo iban a liberar. Él contestó que el video no mostraba eso, y cuando fue a recogerlo, le comunicaron que había sido detenido nuevamente, esta vez con una orden de aprehensión emitida a las 5:20 de la tarde, por el delito de homicidio.

Al poco tiempo, en la cuenta personal de Twitter de un reportero y en un noticiario nocturno, Jorge fue presentado como el asesino de Murguía, con su rostro y su nombre completos, sin proteger su identidad, lo cual es una violación al debido proceso y a la presunción de inocencia.

Además se informó que Jorge había confesado, pero según su padre, las autoridades nunca han presentado el supuesto video con la confesión, por lo que acusa que es mentira y una manipulación. También dice que le practicaron dos veces el protocolo de Estambul, para detectar tortura en detenidos, y en ambas salió positivo.

Animal Político consultó a la Fiscalía y al Poder Judicial del Estado de México sobre estas irregularidades, pero ambos contestaron que la detención fue legal y ya ha sido validada.

Entérate: ¿Cómo viven las personas con discapacidad la contingencia por COVID-19? Ellos lo cuentan

Dictámenes privados vs. oficiales

Cutberto recuerda que cuando por fin pudo ver a su hijo, estaba muy mal. Hasta entonces, Jorge no había querido que lo revisara ningún médico por los cambios de conducta que presentaba, pero ahora su padre llamó a la psiquiatra de su hermana, diagnosticada con esquizofrenia, para que lo viera.

Ella y otro profesional acudieron al penal y tras entrevistas de más de cuatro horas, coincidieron en que estaba en un estado psicótico y que todo apuntaba a que también tiene esquizofrenia. Así que se pidió otra valoración a un tercer psiquiatra, que también llegó a esa conclusión y señaló que pudo empezar a desarrollarla durante la adolescencia.

Pero al solicitar valoraciones de peritos oficiales, la conclusión fue parecida pero muy diferente en el fondo: dijeron que Jorge tenía “trastorno esquizofreniforme”, que es una esquizofrenia pero temporal, por máximo seis meses, que asociaron al abuso de sustancias. El punto clave es que aunque reconocieron esa condición, apuntaron que no era discapacitante y que Jorge era perfectamente consciente de sus actos.

La familia pidió una figura legal llamada “ajustes razonables” para que se diera atención médica mientras se determinaba la condición de Jorge, pero les fueron negados.

También han tenido dos “audiencias de inimputabilidad”, que es una condición legal que considera que la persona no logra entender completamente el proceso que se le está llevando, por lo que se nombra un tutor o se toman medidas adicionales para hacerle accesible el juicio, es decir, como si fuera una persona sorda y se le tuviera que designar un traductor en lengua de señas.

Pero en ambas audiencias se negó declararlo inimputable. Según Cutberto, su hijo tenía un comportamiento errático en el penal del que todos se dieron cuenta y hasta lo mandaron a valoración médica, e incluso en una de las audiencias, la jueza le apagó el micrófono porque era notorio que Jorge decía incoherencias y no tenía control de sí mismo.

Por ello recurrieron a un amparo, que tiene suspendido el procedimiento hasta que una autoridad federal decida, según confirmó el Poder Judicial del Estado de México, que insiste en que Jorge no tiene ninguna discapacidad y ha sido consciente de sus actos todo el tiempo.

A quien sí agradece Cutberto es a las autoridades del penal de Barrientos, que permitieron la entrada de los psiquiatras particulares para que Jorge empezara a recibir tratamiento. Y aunque su última cita fue en diciembre, cuando debería estar en monitoreo permanente, gracias a los antipsicóticos ya volvió a la normalidad y ahora sí tiene conciencia de lo que está pasando a su alrededor, y desde ahí defiende su inocencia.

La organización civil Documenta, que llevó el caso de Arturo Medina, por el que el año pasado hubo una recomendación de la ONU, tuvo conocimiento de la situación de Jorge y lo considera una muestra más de que el Estado sigue violando los derechos de las personas con discapacidad encarceladas.

“Lo que vemos es que tristemente el caso de Arturo parece todavía no haber logrado nada, que la recomendación del Comité sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad respecto al Estado mexicano y las obligaciones internacionales contraídas por la ratificación de la Convención siguen sin atenderse y que el caso de Arturo es un caso que se sigue dando todos los días, donde se vulneran los derechos de las personas con discapacidad, particularmente intelectual y psicosocial”, lamentó la coordinadora del programa discapacidad y justicia de Documenta, Diana S. Lerner.

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Vanessa Guillén: el misterio que rodea la desaparición de la soldado de origen mexicano

La soldado de origen mexicano fue vista con vida por última vez el 22 de abril en una base militar. Su familia asegura que la joven sufría acoso sexual por parte de un superior, lo que ha generado protestas y motivado a otras mujeres a compartir sus historias.
2 de julio, 2020
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Vanessa Guillen

Ejército de EE.UU.
Vanessa Guillen tiene el rango de soldado de primera clase de las fuerzas armadas de EE.UU. en Texas.

“Por favor, no se olviden de mí”, dice la última línea que describe lo que vivía Vanessa Guillén antes de desaparecer, según su familia.

La soldado estadounidense de 20 años y origen mexicano no ha sido vista desde el pasado 22 de abril, cuando estaba en la base militar de Fort Hood, Texas, a la que estaba adscrita.

Más de dos meses después, las autoridades informaron el miércoles del hallazgo de restos humanos que podrían corresponder con la soldado, a falta de un examen forense que lo confirme.

Sin embargo, detrás de su desaparición han surgido señalamientos de acoso sexual por parte de un sargento en la base militar donde servía en el Escuadrón de Ingenieros Regionales.

“Le dije a mi madre que uno de mis sargentos me estaba acosando sexualmente en Fort Hood. Mi madre intentó convencerme de que le diera el nombre de la persona que me estaba acosando, pero no quería meterme en problemas”, dice la página que creó la familia para buscarla (Find Vanessa Guillén) con base en la información que tenían.

Vanessa Guillen

Ejército de EE.UU.
Guillén había contado a su familia que estaba sufriendo acoso en la base militar donde servía.

“Mi madre me dijo que lo denunciaría por mi seguridad, pero le dije que conocía a otras mujeres soldados que habían denunciado acoso sexual y que el ejército de los Estados Unidos no les creía”, añade.

Un sospechoso, también miembro de las fuerzas armadas, se suicidó justo antes de que autoridades lo detuvieran el miércoles, pero los investigadores dicen que “no está involucrado con las acusaciones de acoso sexual”.

Otra persona fue arrestada en relación con este caso. Sin embargo, las autoridades dicen que están reservándose la información que tienen porque la investigación está en curso.

“Seguimos tomando muy en serio las acusaciones de que Vanessa Guillén fue agredida sexualmente. Cuando escuchamos esto fue por parte de la familia”, dijo este jueves el agente Damon Phelps, del equipo de investigación.

Un mural para Vanessa Guillen

FindVanessaGuillen
Varios murales en honor a Vanessa Guillén han sido pintados en Texas.

Su desaparición y la infructuosa búsqueda durante 70 días ha llevado a muchos en la comunidad latina de Texas a exigir su localización y atención a las denuncias de la soldado.

También otras mujeres han dado testimonios de acoso en las fuerzas armadas a través de la etiqueta en redes sociales #IAMVanessaGuillen (Yo Soy Vanessa Guillen).

¿Qué se sabe de su desaparición?

Guillen pertenecía a una unidad militar que reparaba armas en el Tercer Regimiento de Caballería en Fort Hood, en el centro del estado de Texas (suroeste de EE.UU.).

Desapareció al mediodía del 22 de abril pasado. Había visto por última vez en el estacionamiento de esa base militar, según la investigación de las autoridades.

Su auto y sus llaves, su tarjeta de identificación y su cartera fueron encontrados en la sala de armas donde había estado ese día.

Map

La madre y las hermanas de la soldado señalan negligencias de las autoridades militares, pues aseguran que no les reportaron la desaparición de Guillén de inmediato y solo ofrecieron información hasta que se conoció el caso en los medios.

“En dos meses no nos dieron respuestas. Tomaron a mi hermana como si fuera un chiste. Mi hermana era un ser humano. Puso su vida por el país, por nosotros, y miren cómo la trataron”, dijo Guadalupe Guillén, una hermana, este miércoles.

Sin embargo, el agente Damon aseguró este jueves que su búsqueda se inició al día siguiente de la desaparición.

La búsqueda

El Comando de Investigación Criminal del Ejército inició la búsqueda en mayo, a la que luego se sumaron los Rangers de Texas (policía estatal), el Buró Federal de Investigaciones (FBI, por sus siglas en inglés) y la policía local.

Ofrecían una recompensa de US$25.000 por información de su paradero desde principios de junio.

Cártel de búsqueda

Ejército de EE.UU.

Luego de semanas sin indicios de su paradero, un portavoz militar, Chris Grey, informó el miércoles que recibieron un aviso de la posible ubicación, cerca del río León, a unos 48 km de Fort Hood.

“Después de recibir información adicional, los agentes descubrieron lo que se ha descrito como restos humanos parciales después del análisis de un antropólogo forense”, explicó.

Los restos fueron encontrados en una fosa poco profunda. Un análisis forense determinará si se trata de la soldado.

Una vista de Fort Hood

Getty Images
Fort Hood es una importante base militar de Estados Unidos.

Por su parte, el Departamento de Policía de Killeen informó que un sospechoso se suicidó cuando las autoridades se le acercaban.

Fue identificado por el agente Damon como Aaron David Robinson, pero indicó que no hay información que lo relacione con las acusaciones de acoso.

Al ser cuestionado insistentemente por reporteros sobre las líneas de investigación o los sospechosos, Damon dijo insistentemente que no podía compartir más detalles por estar en marcha la pesquisa.

Una mujer detenida es “la esposa separada de un exsoldado de Fort Hood y actualmente está bajo custodia en la cárcel del condado de Bell a la espera de cargos por parte de las autoridades civiles”, dijo Grey el miércoles sin detallar cuál es su vínculo con el caso.

Acusaciones

La abogada Khawam dijo que Guillén le había dicho a su familia y a otros compañeros en la base que estaba siendo acosada, pero no llegó a presentar una denuncia formal.

“Ella temía hacerlo, porque el acoso sexual venía de sus superiores”, dijo Khawam.

La madre de Vanessa Guillén

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Gloria Guillén asegura que su hija le contó sobre el acoso del que era víctima en Fort Hood.

“Le dije a mi madre que el mismo sargento que me acosaba sexualmente me seguía cada vez que corría y hacía ejercicio, y lo incómodo que me hacía sentir. Mi mamá me dijo que lo detendría, pero yo le dije que yo me ocuparía de eso, sentí que podía detenerlo yo misma”, relató la familia a nombre de la soldado.

Nunca llegó a darle el nombre del presunto responsable, solo que era un “sargento”.

El agente Damon dijo que no tenían información sobre el acoso que denuncia la familia y la abogada: “Queremos información acerca de eso, queremos investigarlo”.

El portavoz Grey dijo el día previo que recibieron las denuncias de parte de la familia sobre “agresión sexual”, pero dijo que la investigación habrá de emitir sus conclusiones a su debido tiempo.

“Una vez que se complete la investigación, el IO (autoridad investigadora) presentará los hallazgos y las recomendaciones al comando de la unidad para su revisión”, señaló.

Demanda de justicia

La desaparición ha llevado a la familia Guillén a exigir justicia y una investigación independiente del Congreso de EE.UU.

“Mi hermana fue víctima de acoso sexual, pero no se hizo nada al respecto. Fort Hood no ofreció seguridad ni respeto. No garantizaron la seguridad de mi hermana”, dijo el miércoles entre lágrimas Guadalupe Guillen.

Una ilustración de Vanessa Guillén de shopcherine

BBC
El caso de Guillén ha llevado a muchos en la comunidad latina a demandar justicia. (Ilustración cortesía de shopcherine.com)

“No entiendo cómo fueron capaces de mentir desde el primer día. Por qué, no lo sé. No sé quién está encubriendo a quién. Por eso necesitamos una investigación del Congreso”, expresó Mayra Guillen, otra de las hermanas.

La familia y activistas han encabezado vigilias y manifestaciones que han congregado a decenas de personas en Houston, la ciudad natal de la soldado.

También han denunciado casos de otras presuntas víctimas de agresiones o desaparecieron en Fort Hood.

Dos mujeres con un cartel

FindVanessaGuillen
En las protestas se han denunciado las desapariciones de otros soldados de Fort Hood.

La abogada Natalie Khawam, acompañada por la congresista Tulsi Gabbard, dijo que están promoviendo que haya una ley que se llame “Vanessa Guillén” para investigar el acoso sexual en las fuerzas armadas de manera independiente.

“Las mujeres no deben tener miedo de denunciar el acoso sexual. Estamos en 2020. Esto es inaceptable”, añadió.

Y a través de la etiqueta #IAMVanessaGuillen, mujeres han compartido testimonios en redes sociales sobre lo frustrante que es exigir justicia en casos de agresión sexual en el ejército.

“Acabo de cumplir 20 años. Ni siquiera había terminado el entrenamiento cuando fui agredida sexualmente. Lo reporté. Él confesó y otras cuatro mujeres se presentaron. Fue absuelto. Dos miembros del jurado del E8 se rieron en mi cara después de dar el veredicto de ‘no culpable’. Él obtuvo un ascenso. Tengo trastorno por estrés postraumático”, decía un testimonio en Twitter.


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