Junta Federal de Conciliación reabre con largas filas y sin sana distancia
close
Recibe noticias a través de nuestro newsletter
¡Gracias! Desde ahora recibirás un correo diario con las noticias más relevantes.
sync

Junta Federal de Conciliación reabre con largas filas y sin sana distancia

La Junta Federal habilitó un esquema de citas por internet, pero algunas personas no se enteraron de esta nueva herramienta y otras no pudieron hacer el trámite.
17 de julio, 2020
Comparte

Tras casi cuatro meses cerrada al público por la pandemia, la Junta Federal de Conciliación y Arbitraje (JFCA) reabrió ayer con largas filas, esperas bajo el sol y aglomeraciones sin sana distancia entre ciudadanos y abogados laborales que acudieron a presentar demandas por abusos de patrones, o a dar seguimiento de controversias que se habían detenido debido a la emergencia sanitaria.

Para los abogados laborales, un trámite que antes se despachaba en 15 minutos ahora tomará de dos a tres horas, pues se implementó un filtro sanitario en la entrada -donde se verifica la temperatura y se proporciona alcohol en gel- y el ingreso se limitó por persona para evitar aglomeraciones al interior del inmueble, donde hay 16 Juntas Especiales.

Pese a los cuidados en el ingreso por parte de funcionarios de la Secretaría del Trabajo federal, sí hubo conglomeración de personas afuera de la JFCA, que se localiza en la alcaldía Azcapotzalco, en el norte de la CDMX, cerca de la frontera con el Estado de México.

Para procurar que no hubiera una visita masiva de usuarios en su primer día de reapertura, la JFCA habilitó un esquema de citas por internet para consultas de expedientes y audiencias conciliatorias, pero algunas personas no se enteraron de esta nueva herramienta y otras no pudieron hacer el trámite por supuestos problemas del sistema de registro.

Entérate: En 28 minutos y por internet: Así fue el primer divorcio a distancia celebrado en CDMX

“Queríamos sacar cita para ver los expedientes, pero la página te rechaza cuando quieres entrar aunque pongas los datos que se piden. Es uno de los problemas. Antes no había citas, eso lo están haciendo ahora para que podamos entrar a la Junta, pero definitivamente no está funcionando”, señala el abogado Manuel López.

“Ya tenemos un rato aquí, más de media hora”, prosigue, “imagínate cuando nos toque entrar, van a ser unas dos o tres horas; antes la fila era más corta, era más rápido y había más gente recibiendo las demandas y los escritos”.

Maru, una joven cuyo padre falleció a principios de junio por COVID-19, también tuvo complicaciones para acceder al sistema de citas.

Entre el gentío que se dispersaba afuera de la JFCA, entre boleadores de zapatos y vendedores informales de comida, dulces y aguas, la joven acudió con su madre, ahora viuda, a pedir informes para que la empresa de transporte de pasajeros donde trabajaba su padre reconozca a la familia como beneficiaria legítima del seguro de vida del trabajador fallecido y de otras prestaciones post-mortem.

Maru cuenta que, en el mes que ha transcurrido desde la muerte de su padre, no pudieron avanzar en el trámite debido al cierre de la Junta, un problema adicional que se sumó al drama de trámites funerarios por la pérdida de su familiar.

“Necesitamos una hoja de designación de beneficiarios para poder avanzar en lo de mi papá. Hasta un mes después de su muerte estamos intentando, porque ya hay movimiento. Vinimos en días pasados y estaba cerrado. El trámite ha sido muy tardado, y por internet y teléfono es muy difícil, porque hay dudas que no te resuelven, te dicen que tiene que ser con cita, y para sacar cita ha sido también complicado, porque nos piden datos personales del occiso que no conocemos, como su correo electrónico”, explica.

Cuando las Juntas Federal y Locales cerraron por la pandemia, arrastraban alrededor de un millón de casos de abusos laborales no resueltos, más la cantidad de nuevas denuncias que lleguen por despidos injustificados ocurridos a lo largo de la pandemia.

El trabajador Juan Paredes ve con pesimismo que su caso en la JFCA, que data de 2017, se resuelva pronto, frente el tamaño del rezago histórico de la autoridad y la instauración de medidas de higiene que ralentizan aún más la aplicación de la justicia laboral.

“Estamos desde 2017 en ese litigio, la empresa había dado largas a través de sus abogados, pero, después de más de dos años, ya estábamos por presentar lo que pedía la Junta y llegar a las conclusiones; pero se atraviesa la pandemia, cierra la Junta y se nos suman otros cuatro meses (de inactividad), entonces se nos ha atrasado mucho nuestra demanda”, comenta.

Para el señor Juan, quien laboraba para una empresa internacional de fabricación de llantas, el cierre de las Juntas de Conciliación durante la emergencia sanitaria dejó desprotegidos a los trabajadores víctimas de injusticias.

“La JFCA no debió haber cerrado las puertas; no entiendo por qué la autoridad no le dio prioridad, si somos el motor de país, la parte productiva; si no se arreglan los conflictos, esto se va a atorar todavía mucho más. Creo que va aumentar el tiempo de solución y eso, obviamente, nos va a perjudicar; si de por sí era incierto, con esto se vuelve más, y no sabemos en qué va a terminar”, sostiene.

El abogado José Luis Martínez afirma que el gobierno federal debió considerar la justicia laboral como una actividad esencial que no debió parar en la pandemia, y acusa que la autoridad incurrió en una denegación de garantías constitucionales de los trabajadores.

“¿Esto no es un servicio prioritario? Es obligatorio, es más que esencial: es una garantía constitucional, es más de lo que es un servicio esencial; a los trabajadores los dejaron en una situación de indefensión”, critica.

Lo que hacemos en Animal Político requiere de periodistas profesionales, trabajo en equipo, mantener diálogo con los lectores y algo muy importante: independencia. Tú puedes ayudarnos a seguir. Sé parte del equipo. Suscríbete a Animal Político, recibe beneficios y apoya el periodismo libre.

#YoSoyAnimal

Chile: 4 claves para entender la consulta por la que cambiará la Constitución de Pinochet

Una gran mayoría de chilenos votó este domingo a favor de reemplazar la Constitución vigente, que fue redactada bajo el régimen militar de Augusto Pinochet.
26 de octubre, 2020
Comparte
chile

Getty Images
Las autoridades iniciaron el recuento de votos en la noche del domingo.

Por primera vez en la historia de Chile, este domingo se preguntó a la ciudadanía si aprobaba o rechazaba la redacción de una nueva Constitución.

El resultado fue abrumador: uni 78% de la población votó por el cambio de la Carta Magna.

Será además la primera vez desde 1833 que la Constitución es redactada por una convención ciudadana elegida en votación popular.

Tras conocer los resultados preliminares, el presidente de Chile, Sebastián Piñera, afirmó que “triunfó la ciudadanía y la democracia” tras conocerse los primeros resultados del histórico plebiscito.

“Hoy hemos demostrado nuevamente la naturaleza democrática, participativa y pacífica del espíritu de los chilenos y del alma de las naciones honrando nuestra tradición de república”, indicó.

El proceso, que transcurrió en tranquilidad, generó largas filas tanto en el país como en el extranjero, mientras las autoridades se esforzaban por mantener la distancia entre los votantes para evitar la propagación del coronavirus.

colas

AFP
Se han reportado largas filas a lo largo del país.

El referendo chileno, aprobado en un acuerdo político en el Congreso tras un ciclo de manifestaciones que comenzó con las marchas estudiantiles el 2006 y culminó en octubre del 2019, definirá el destino político institucional de Chile en los próximos años.

Qué está en juego en el referéndum, más allá del “apruebo” o “rechazo” y del tipo de convención que eventualmente surja para redactarla es lo que responden a BBC Mundo aquí analistas chilenos y latinoamericanos.

chile

AFP
Efectivos del Ejército ayudan a algunas personas a ejercer el voto.

1. Generar una Constitución “sin traumas”

Pese a que sufrió numerosas reformas, la Constitución vigente hasta hoy en Chile fue redactada y aprobada en 1980 bajo el régimen militar del general Augusto Pinochet y, según afirma el politólogo Gabriel Negretto, “simbólica y políticamente, nunca superó ese defecto congénito”.

Por eso, lo que está en juego en el proceso constituyente que podría comenzar con el triunfo del “apruebo” es la legitimidad de origen de una eventual nueva Constitución para Chile, le dice a BBC Mundo Negretto, quien ha sido consultor de Naciones Unidas en procesos de reforma constitucional en distintos países latinoamericanos.

Augusto Pinochet votando en el referéndum en 1980.

Getty Images
La Constitución vigente fue aprobada y redactada durante el gobierno militar del general Augusto Pinochet.

“¿Qué rodeó a la Constitución de Pinochet?: que nació de un acto de fuerza, de violencia; que se hizo en un clima de miedo, de terror”, describe el académico. “Para marcar un contraste con el origen de la vieja Constitución, la nueva debe nacer de un amplio respaldo ciudadano y en un entorno pacífico”, precisa.

“En ese sentido, hay un llamado a la atención de quienes apoyan el ‘apruebo’ de llamar a la calma… El estallido social, que incorporó gran cantidad de demandas legítimas, también estuvo asociado a actos de violencia injustificados que hasta hoy no están claros. No se puede eliminar toda la violencia, pero tiene que quedar claro que corresponde a grupos aislados”, plantea.

Para que Chile efectivamente cuente con una Constitución que no arrastre los traumas de la actual, argumenta Negretto, se requiere además que una de las dos opciones gane por una mayoría suficientemente ampliay en una votación con una participación importante, ojalá mayor a los promedios de las últimas elecciones chilenas.

colas

Getty Images
Las autoridades han pedido a la población mantener la distancia social.

“No es lo mismo un referéndum como el que se hizo por el acuerdo de paz en Colombia que uno sobre las reglas fundamentales con las que queremos vivir como sociedad, como se definirá en Chile. En este caso, si la diferencia entre la opción que gana y la que pierda es pequeña, es problemático”, advierte el académico.

“Sería un mal comienzo que el ‘apruebo’ ganara por un margen pequeño: el trauma que vive Chile respecto a los legados de la dictadura provienen del plebiscito de 1988, cuando la dictadura militar terminó cediendo la transición a la democracia con un altísimo poder político (el “Sí” a Pinochet obtuvo un 43% y el “No” un 54,7%). Aquí no debe quedar duda de la posición mayoritaria”, sostiene Negretto.

“Si el resultado fuera 51 para el ‘apruebo’ y 49 por el ‘rechazo’, estaría muy preocupado por el futuro de Chile”, agrega Negretto.

“Porque eso querría decir que el cambio constitucional no lo rechaza una minoría, sino la mitad de la población. Y eso es preocupante en un contexto polarizado, porque aquí no hay medias tintas: se cambia la Constitución o no”.

chile

Getty Images
Muchas filas buscan mantener el distanciamiento social.

2. Recuperar legitimidad de la política

Vicky Murillo, directora del Instituto de Estudios Latinoamericanos de la Universidad de Columbia en Nueva York, precisa que el plebiscito en Chile emergió como respuesta a la movilización social, “síntoma de la crisis de representación del sistema político” en el país.

“La toma de la calle y los gritos buscaban que los políticos escucharan a la ciudadanía, incluso cuando esta demanda de atención requiriera romper la puerta del salón donde se toman las decisiones, como dice la canción de ‘Hamilton'”.

Disturbios durante una manifestación en el aniversario del inicio de las protestas antigubernamentales.

Getty Images
El pasado 18 de octubre se cumplió un año del inicio del estallido social en Chile.

La académica se refiere a “The room where it happened” uno de los temas del popular musical estadounidense que describe las negociaciones secretas donde la élite negocia fuera del ojo de la opinión pública, una práctica que en Chile se describe como “la cocina”.

“Es importante recordar las expectativas que conlleva el proceso constituyente y la importancia de mantener esa puerta abierta. Esto implica que no solo el resultado, sino también el proceso constitucional será clave para la recuperación de la legitimidad política”, dice Murillo.

chile

Getty Images
Las largas filas se han mantenido desde que abrieron los centros para ejercer el voto.

De ganar el “apruebo”, la politóloga advierte que es importante “asegurar la entrada de nuevos actores como agentes de representación ciudadana y, al mismo tiempo, que tanto viejos como nuevos representantes garanticen su atención a la ciudadanía incluso cuando no grite o esté en las calles”, dice.

¿Cómo lograr ese objetivo? Estableciendo una conexión humana, basada en la empatía y la experiencia compartida, propone.

“Que la ciudadanía se reconozca en sus representantes y pueda confiar en ellos. El proceso no podrá ser participativo hasta las últimas instancias, requerirá de esperas, y puede involucrar errores. Por ello, la confianza en quienes están en el salón donde se tomen las decisiones depende tanto de una puerta abierta como de la empatía entre estos y quienes han estado ya por demasiados años pidiendo ser oídos”, describe la politóloga.

chile

Getty Images
El referendo ha transcurrido con normalidad.

3. Redistribuir poder y bienes públicos

“Las constituciones definen las reglas del juego”, describe Miriam Henríquez, decana de la Facultad de Derecho de la Universidad Alberto Hurtado.

“La etiqueta mayor que yo pondría al proceso chileno sería la opción de cambiar las reglas del juego sobre la distribución del poder y los bienes públicos valiosos para la existencia de toda la sociedad. No sólo los derechos civiles, las libertades, también los sociales, como agua, vivienda, educación”.

Henríquez plantea que, si se lleva adelante el proceso constituyente, una de las opciones es que se remuevan los obstáculos que hoy impiden cambiar algunas políticas públicas en Chile a través del Congreso. Bajo la Constitución actual, incluso si una ley es aprobada por una súper mayoría parlamentaria, puede ser impugnada ante el Tribunal Constitucional (TC).

colas

Getty Images
El referendo se realiza en medio de la pandemia de coronavirus.

“Si uno establece en la Constitución que los asuntos se regularán por ley simple, por ejemplo, y se modifica el TC, el efecto será que los cambios de políticas públicas serán más sencillos”, dice la académica.

“El ‘rechazo’ supondría que la ciudadanía no tiene voluntad de cambiar Constitución, porque las cosas como están, están bien. Pero eso no obsta que se pueden hacer reformas. Hay personas del ‘rechazo’ que creen que se necesitan cambios profundos y se han comprometido a emprenderlos”, dice Henríquez.

“La diferencia es que en el apruebo hay un itinerario, un camino claro, un órgano específico. Las reformas que se hicieran en el caso del ‘rechazo’, se harían a través del actual Parlamento, y los cambios no tendrían tanta legitimidad como los que tendría un órgano especialmente elegido para ello”, agrega.

“Es posible que una nueva Constitución se parezca bastante a la actual, y las expectativas pueden quedar frustradas, pero insisto en la importancia del hecho de sentarse a conversar. Esa diferencia ya debería satisfacer muchas expectativas: tener un pacto social que sintamos propio”, concluye.

chile

Getty Images
El proceso ha sido calificado de histórico.

4. Generar un proceso constituyente único en Latinoamérica

Tanto la realización del plebiscito como el proceso constituyente que derive de sus resultados se normarán por la Constitución vigente, que fue especialmente reformada por el Congreso con este fin. Eso marca una de las diferencias del referéndum constitucional chileno con otras experiencias latinoamericanas.

“No es tan habitual que una Constitución vigente se modifique para su reemplazo. Es excepcional que Chile siga este cauce, este proceso, con procedimientos y plazos establecidos. Y es un desafío máximo que los cumplamos”, precisa Henríquez.

Trabajadora del Servicio Electoral chileno, durante un ensayo para el referendo.

Getty Images
Las autoridades han tomado medidas especiales para evitar la propagación del virus.

Además, en este caso no es el gobierno el que definirá el cambio constitucional ni el órgano que podría redactar la nueva Constitución, sino la ciudadanía.

“En Chile, además, no hay una fuerza hegemónica que se imponga en el debate. Varios de los procesos latinoamericanos han sido marcados por la existencia de fuerzas políticas muy preponderantes, donde se impone una mayoría. Eso no ocurre en Chile porque las fuerzas están fragmentadas. Y eso, que podría ser complejo y lo es, nos obliga a hacer pactos” dice la politóloga.

“Cada proceso en Latinoamérica tiene algo que lo hace único. En el caso chileno que todas, o gran parte de las fuerzas políticas hayan acordado un cauce institucional a la crisis es algo que lo hace único”, remata Henríquez.


Ahora puedes recibir notificaciones de BBC News Mundo. Descarga nuestra app y actívalas para no perderte nuestro mejor contenido.

https://www.youtube.com/watch?v=chiWVxreqhU

Lo que hacemos en Animal Político requiere de periodistas profesionales, trabajo en equipo, mantener diálogo con los lectores y algo muy importante: independencia. Tú puedes ayudarnos a seguir. Sé parte del equipo. Suscríbete a Animal Político, recibe beneficios y apoya el periodismo libre.

#YoSoyAnimal
close
¡Muchas gracias!

Estamos procesando tu membresía, por favor sé paciente, este proceso puede tomar hasta dos minutos.

No cierres esta ventana.