Da Salud la lista de los 10 municipios con mayor incidencia de COVID
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Cuartoscuro

Da Salud la lista de los 10 municipios con mayor incidencia de COVID

En la estimación de casos por cada 100 mil habitantes aparece en primer lugar el municipio de Piedras Negras, en el estado de Coahuila.
Cuartoscuro
21 de julio, 2020
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La Secretaría de Salud federal presentó la tarde de este martes 21 de julio la estimación de los 10 municipios en México con mayor incidencia de casos de Covid 19.

José Luis Alomía Zegarra, director general de Epidemiología, presentó un informe en el que detalló cuál es la tasa estimada por cada 100 mil habitantes, en el que el número uno de la lista lo ocupa el municipio de Piedras Negras, en el estado de Coahuila.

En la semana epidemiológica número 28, que es la más reciente, esta localidad acumula una tasa de 213 personas contagiadas por cada 100 mil habitantes. Se trata de una tasa ligeramente inferior a la registrada una semana antes, cuando era de 222 contagios por cada 100 mil personas. Pero aún así es la tasa más alta de México.

El segundo lugar lo ocupa Ciudad Valles, en San Luis Potosí, con una tasa de 205 contagios por cada 100 mil habitantes.

“No es una transmisión reciente, empezó desde la semana 19. Pero se ha ido incrementando hasta ocupar actualmente el segundo lugar de la lista”, explicó el doctor José Luis Alomía.

En tercer lugar, está Cosamaloapan de Carpio, municipio del estado de Veracruz, con una tasa de 203 casos por 100 mil habitantes.

En cuarto y quinto lugar están dos municipios tabasqueños: Tenosique y Centro (Villahermosa), con 139 y 137 casos por 100 mil personas, respectivamente. Tabasco, además, es una de las entidades que, junto con Nayarit, registra los mayores niveles de ocupación de camas de hospitalización general para casos de coronavirus, con un 78% de ocupación.

El sexto lugar es Teoloyucan, en el Estado de México, con 137 casos por cada 100 mil personas. El doctor Alomía subrayó que se trata de un caso donde el aumento de las transmisiones es reciente. Así lo muestran las cifras: hace tan solo dos semanas, en la número 26, la tasa era de apenas 18 casos por 100 mil habitantes. Ahora, la tasa es de 137 casos.

Nacajuca, también en Tabasco, está en séptimo lugar, con una tasa de 133 casos por 100 mil habitantes. Hace tres semanas, en la 26, la tasa era de 78.

El lugar número ocho es para Acuña, en Coahuila, con una tasa de 131 casos. Esta localidad experimentó un pico pronunciado una semana antes, en la número 27, con una tasa de 180 casos. Pero aunque la tasa bajó a 131, la cifra continúa estando entre las 10 más altas del país.

Milpa Alta, en la Ciudad de México, está en el lugar número nueve con una tasa de 123 casos. Esta alcaldía también tuvo un pico en la semana 23, con una tasa de 152 casos. Ahora tuvo una reducción, pero también continúa en el top ten de municipios con más contagios.

Por último, cierra la lista el municipio de Othón P. Blanco, en Quintana Roo, con una tasa de 122 casos por cada 100 mil personas.

“El llamado a todas las personas que habitan en estos municipios con mayor transmisión e incidencia de Covid es a que extremen las precauciones y las medidas de sana distancia, y a que atiendan las recomendaciones de salud”, pidió el doctor José Luis Alomía.

Añaden 915 muertos en 24 horas

Por otra parte, las autoridades de Salud sumaron este martes al registro 915 muertes más por coronavirus, con lo que hasta ahora se han acumulado 40 mil 400 decesos a causa de esta enfermedad.

En cuanto a los casos confirmados, se informó sobre un total de 356 mil 255. Es decir, 6 mil 859 casos más que ayer.

Otro dato que aumentó es el de los casos activos estimados, ya que hoy se dio la cifra de 48 mil 446, un aumento de 1,626 respecto al día previo.

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COVID: por qué las vacunas de células T podrían ser la clave para la inmunidad a largo plazo

Algunas vacunas de células T ya están entrando a la etapa de ensayos clínicos. En el futuro, estas vacunas podrían ayudar al mundo a convivir con la COVID en forma más segura.
14 de enero, 2022
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Dado que la variante ómicron ha aumentado rápidamente las infecciones por covid, la atención se centra una vez más en los anticuerpos, y con razón.

Los anticuerpos desempeñan un papel fundamental en la lucha contra los virus y son importantes para evitar que el coronavirus infecte nuestras células.

Esta es la razón por la que algunos países han montado campañas de vacunación de refuerzo en respuesta a los recientes aumentos repentinos de covid, con el fin de incrementar los niveles de anticuerpos.

Pero hay un problema. Los anticuerpos contra la covid no persisten tan bien, de ahí la necesidad de refuerzos.

De hecho, si bien estas inyecciones adicionales mantienen una buena protección contra la covid grave, se estima que las personas que reciben una tercera dosis de la vacuna de Pfizer verán caer su protección contra el desarrollo de síntomas de covid (de cualquier grado) del 75 % al 45 % durante las diez semanas siguientes a su refuerzo.

Los científicos han cuestionado si recargar permanentemente los anticuerpos, solo para verlos disminuir pronto, es una estrategia sostenible.

Si queremos desarrollar una inmunidad duradera a la covid, tal vez sea el momento de analizar nuevamente nuestra respuesta inmunitaria más amplia.

Los anticuerpos son solo una parte de nuestro intrincado y entrelazado sistema inmunológico. Específicamente, tal vez sea hora de que nos concentremos en las células T.

Cómo funcionan las diferentes células inmunitarias

Cuando el cuerpo está infectado, digamos con un virus, responde produciendo glóbulos blancos llamados linfocitos. Los tipos principales de linfocitos son las células B, que producen anticuerpos, y las células T, que apoyan la producción de anticuerpos de células B o actúan como células asesinas para destruir el virus.

Algunas células T y células B también se convierten en células de memoria de larga duración que saben qué hacer si se encuentran con la misma infección nuevamente.

Las células B y las células T “ven” el virus de diferentes maneras.

En términos generales, las células B reconocen las formas en el exterior del virus, creando anticuerpos que se traban o acoplan con ellas (un poco como dos piezas de rompecabezas que coinciden).

Ilustración de anticuerpos (en blanco) uniéndose a las proteínas Spike del virus que causa covid.

Science Photo Library
En esta ilustración se ve a los anticuerpos (en blanco) uniéndose a la proteínas del virus que causa covid.

En cambio, las células T reconocen fragmentos de los aminoácidos que componen el virus, incluyendo fragmentos que normalmente se encuentran en su interior.

Cada virus tiene muchas características únicas, tanto por dentro como por fuera. La respuesta inmune de una persona puede acabar produciendo una variedad de células T y células B que, entre ellas, atacan una amplia gama de esos rasgos.

Esto a veces se llama “amplitud de respuesta“. Una buena amplitud de respuesta involucra a muchos linfocitos diferentes que ven diferentes partes del virus, lo que hace que sea muy difícil para el virus ocultarse completamente.

Ómicron preocupó a muchos investigadores porque una parte clave de su estructura externa a la que se dirigen los anticuerpos, la proteína espiga o spike (en rojo en la primera imagen arriba), tiene muchas mutaciones, lo que reduce la capacidad de los anticuerpos para unirse al virus y neutralizarlo.

Sin embargo, debido a que las células T se enfocan en otras partes del virus, es posible que tales mutaciones no impidan identificarlo.

De hecho, datos preliminares que aún están pendientes de revisión por pares, sugieren que éste es el caso.

Esto es tranquilizador, porque la proteína espiga del virus ha cambiado mucho durante la pandemia, lo que sugiere que siempre podría estar mutando fuera del alcance de los anticuerpos.

Sin embargo, las células T deberían ser menos susceptibles a la mutación viral. Las células T diseñadas para combatir la covid también parecen durar mucho más en el cuerpo humano que los anticuerpos.

Pero, ¿tienen las células T tienen un efecto importante?

Ya sabemos mucho sobre el papel crítico de las células T en otras infecciones virales.

Este conocimiento sugiere que, contra la covid, una buena respuesta de las células T no solo es necesaria para ayudar a las células B a producir anticuerpos, sino que también debería crear células T asesinas que puedan reconocer ampliamente el coronavirus, protegiendo contra múltiples variantes.

Todavía se está recopilando evidencia sobre la covid y las células T. Sin embargo, gradualmente se está volviendo más claro que las células T parecen jugar un papel importante en esta enfermedad.

Una mujer es vacunada contra la covid

Getty Images
Los anticuerpos contra la covid no persisten tan bien, de ahí la necesidad de vacunas de refuerzo.

Se ha demostrado que la generación de células T ampliamente reactivas, que reconocen una variedad de características virales, está asociada a una fuerte respuesta contra la enfermedad.

En particular, la generación de buenas cantidades de células T asesinas ampliamente reactivas parece hacer que la covid sea menos grave.

Por el contrario, una respuesta deficiente de las células T se asocia con peores resultados para los pacientes. De hecho, se ha descubierto que algunas personas que han tenido covid grave tienen defectos persistentes en su respuesta de células T.

Muchos estudios que demuestran la eficacia de las células T en el caso de la covid tienen una característica común: la necesidad de una amplia gama de respuestas, con células T (y células B) que reconozcan múltiples características del virus. Se cree que esta podría ser la clave para experimentar una enfermedad más leve.

Esta amplitud podría incluso extenderse más allá de este coronavirus específicamente. El virus que causa covid es un betacoronavirus, y hay varios betacoronavirus que ya nos infectan, incluidos los que causan el resfriado común.

Las características compartidas entre estos virus que causan el resfriado y la covid pueden significar que las células T que ya teníamos contra el resfriado nos están protegiendo ahora contra la covid. Se están descubriendo indicios de esto tanto en adultos como en niños.

¿Qué significa esto para las vacunas?

Muchas de las vacunas diseñadas hasta la fecha, incluidas las de Moderna, Pfizer y AstraZeneca, se han centrado en un solo objetivo principal del coronavirus: su proteína espiga.

Estas vacunas han sido tremendamente efectivas en la generación de anticuerpos. También estimulan una respuesta de células T a la proteína espiga.

Pero ahora que entendemos más sobre el papel de las células T, la importancia de tener una respuesta amplia de estas células y el problema de la disminución de anticuerpos, tal vez deberíamos considerar reenfocar nuestras estrategias de vacunas y dirigirlas a generar células T y a apuntar a más de una proteína.

Mujer estornudando

Getty Images
Si queremos desarrollar una inmunidad duradera a la covid, tal vez sea el momento de analizar nuevamente nuestra respuesta inmunitaria más amplia.

Hay investigaciones en esta dirección. Se han completado los primeros ensayos clínicos de vacunas que pueden desencadenar respuestas de células T auxiliares y asesinas mucho más reactivas, y varias otras vacunas de células T también están entrando a la etapa de ensayos clínicos.

Estas vacunas de células T podrían ser la clave para fortalecer la inmunidad existente y generar una protección duradera contra síntomas graves generados por variantes del virus que causa covid.

Si esto es así, esas vacunas serían una contribución fundamental para ayudar al mundo a convivir con la covid en forma más segura.

*Este artículo se publicó originalmente en The Conversation. Puedes leer la versión original aquí.

Sheena Cruickshank es profesora de ciencias biomédicas en la Universidad de Manchester en Reino Unido.


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