Reanudan becas del Instituto Mora que habian sido canceladas por austeridad
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Foto: Instituto Mora

Reanudan becas del Instituto Mora que habían sido canceladas por austeridad

Tras la denuncia pública de los estudiantes sobre la cancelación de sus becas, la institución les envió un correo para informarles que los apoyos serán restablecidas.
Foto: Instituto Mora
4 de julio, 2020
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A partir de este mes serán restablecidas las becas de los 78 alumnos del Instituto Mora dedicados a asistir proyectos de investigación y desarrollo de tesis, que habían sido canceladas en abril como parte de las medidas de austeridad del Gobierno Federal.

El pasado 24 de junio, los estudiantes que se organizaron para denunciar públicamente la cancelación de sus becas recibieron un correo de la institución para informarles que las becas serían restablecidas y les harían el pago retroactivo de los últimos dos meses, además de asegurarles el pago hasta noviembre, como estaba previsto en el programa.

“Estamos muy contentos porque fueron meses complicados de mucha desilusión, aunque también de esperanza. Queremos creer que este movimiento por redes y las reuniones que conseguimos haya incidido en la liberación del presupuesto. Valió la pena lo que hicimos”, dice Triztan Navarro, uno de los becarios.

El joven de 23 años podrá continuar con su tesis de licenciatura y la asistencia a un investigador del Instituto Mora como estaba establecido en la beca que consiguió después de un riguroso proceso de selección iniciado desde noviembre de 2019.

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Pero que había sido interrumpida en abril, a dos meses de comenzar, cuando él y el resto de sus compañeros recibieron un aviso de la institución en el que les informaban la cancelación de sus becas que incluían la entrega de 4 mil 200 pesos mensuales durante 10 meses.

“Ante la situación de incertidumbre, el prospecto de nuevas restricciones a nuestro presupuesto, y las bajas probabilidades de que esta medida sea revertida, el Instituto se ve en la penosa necesidad de cancelar el Programa de Becas 2020 a partir del 30 de abril”, explicaba el correo electrónico firmado por la dirección académica y dirección de becas del Instituto.

A partir de entonces, los estudiantes crearon la cuenta de Twitter @becariosmora20 en la que comenzaron a denunciar su situación, pero sin conseguir respuesta por parte de las autoridades durante casi dos meses.  

A la par, otras instituciones como los centros de investigación a cargo del Conacyt como el CIDE o el Colegio de la Frontera Norte (COLEF), también denunciaban el riesgo de desaparecer ante la medida de desaparecer los fideicomisos públicos como proponía una iniciativa del partido Morena de la Cámara de Diputados.

También se sumaba la orden de la Secretaría de Hacienda de recortar 75% los gastos de operación en todas las instituciones de la administración pública, incluyendo las educativas.

Esto impactaba al Instituto Mora en el capítulo 4000, de donde se pagan las becas a estos estudiantes, por lo que, de acuerdo integrantes del instituto, las autoridades directivas iniciaron gestiones ante el CONACyT, la institución de la que dependen, y Hacienda para revertir la cancelación de éstas becas. 

El 2 de junio, el secretario de Hacienda, Arturo Herrera publicó un tuit desde su cuenta en la que explicaba que para la dependencia “la ciencia, la educación superior público, la cultura y los derechos humanos son centrales para el desarrollo del país. Nos aseguraremos de que tengan los recursos suficientes independientemente del mecanismo presupuestal a través del cual operen”.

Los becarios del Instituto Mora respondieron a ese tuit exponiendo que “desde el mes pasado ya no recibimos nuestra beca, lo cual nos deja en un contexto de vulnerabilidad. Nosotros también construimos el futuro de México”. Ante esto, Herrera aseguró que revisarían el tema.

Los jóvenes dudaron que esto lograra obtener la atención del titular de Hacienda, dependencia responsable del congelamiento de los recursos, según dijo el Instituto Mora, porque para entonces estaban desanimados, pero “qué más podíamos perder, si ya habíamos perdido las becas”, dice Triztan.

Entonces, la vocera de Hacienda, Julieta Brambila se puso en contacto con los estudiantes, lo que derivó en una reunión entre ellos y el exoficial mayor de la SEP, Héctor Garza, quien les aseguró que su demanda sería resulta.

Una semana después de esa reunión, los estudiantes recibieron la notificación del restablecimiento de sus becas. En tanto en Hacienda sostienen que nunca hubo una orden de congelar dichos recursos y las medidas de austeridad no afectaban esos recursos.

En tanto, el titular de Hacienda, Arturo Herrera, informó en su cuenta de Twitter que la situación ha sido resuelta desde hace unos días.

Daniel Zavaleta, otro de los becarios, asegura que del inicio de su protesta hasta dos meses después, sus ganas de luchar fueron disminuyendo, pero el apoyo de la comunidad académica y el empuje del resto de sus compañeros le permitieron seguir. 

 “Veo esto como un logro colectivo y comparto la felicidad con mis compañeras y compañeros por volver a retomar nuestras investigaciones y aportar nuestro granito de arena, adecuándolas ahora al contexto que estamos viviendo”, dice.

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El enigma de los cubos de uranio que los nazis utilizaban para crear su programa nuclear

La carrera nuclear entre Alemania y Estados Unidos durante la Segunda Guerra Mundial tiene un misterioso capítulo. Para algunos es solo una curiosidad histórica, para otros fue el comienzo de la peligrosa era en la que hoy está sumergida la humanidad.
4 de diciembre, 2021
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En la Segunda Guerra Mundial, Alemania y Estados Unidos competían en una feroz batalla para ver quién lograba desarrollar primero un programa nuclear.

En los primeros años de la década de los 40 varios equipos de científicos alemanes comenzaron a producir miles cubos de uranio que serían el núcleo de los reactores que estaban desarrollando como parte del incipiente programa nuclear nazi.

Los alemanes estaban lejos de lograr una bomba atómica, pero confiaban en que estos experimentos les sirvieran para ponerse en ventaja sobre Estados Unidos.

De hecho, la fisión nuclear fue descubierta en 1938 en Berlín.

Fueron los alemanes Otto Hahn y Fritz Strassmann los primeros en saber cómo se podía dividir un átomo, y que al hacerlo se liberaría una gran cantidad de energía.

Años después, sin embargo, el Proyecto Manhattan y su bomba atómica demostró que en realidad los estadounidenses estaban muchísimo más adelantados que los alemanes en tecnología atómica.

Los cubos de uranio, sin embargo, guardan claves sobre el secretismo y el recelo entre ambos países por la carrera nuclear.

Dispositivo para lograr fisión nuclear.

Getty
La fisión nuclear se descubrió en Alemania en 1938.

Hoy es un misterio el paradero de la inmensa mayoría de los miles de cubos que se fabricaron.

“Es difícil saber lo que ocurrió con estos cubos”, le dice a BBC Mundo Alex Wellerstein, historiador especialista en armas nucleares del Instituto de Tecnología Stevens, en Estados Unidos.

“Los registros que hay no son los mejores”.

En Estados Unidos, solo se han identificado una decena de ellos, lo cual los convierte en un preciado tesoro para los investigadores que intentan reconstruir los comienzos de la era nuclear.

Experimento fallido

Uno de los equipos que experimentaban con los cubos de uranio estaba liderado por el físico Werner Heisenberg, pionero de la mecánica cuántica y ganador del Nobel en 1932.

Werner Heisenberg

Getty
Werner Heisenberg lideraba uno de los laboratorios donde se experimentaba con los cubos de uranio.

El proyecto de Heisenberg y sus colegas consistía en atar 664 de estos cubos de 5 cm a unos cables colgantes y sumergirlos en agua pesada.

El agua pesada está formada por oxígeno y deuterio, un isótopo del hidrógeno que tiene el doble de masa que el hidrógeno ordinario.

La idea es que al sumergir los cubos se desatara una reacción en cadena, pero el experimento no funcionó.

Según Timothy Koeth, investigador de la Universidad de Maryland que le ha seguido el rastro a los cubos, Heisenberg habría necesitado 50% más de uranio y mayor cantidad de agua pesada para que el diseño funcionara.

“A pesar de ser el lugar de nacimiento de la física nuclear y tener casi dos años de ventaja respecto a EE.UU., no había una amenaza inminente de una Alemania nuclear al final de la guerra”, dice Koeth en un artículo del Instituto Estadounidense de Física.

Bomba nuclear

Getty
El desarrollo de la bomba atómica demostró que Estados Unidos tenía un programa nuclear mucho más avanzado que Alemania.

Material confiscado

En 1945, mientras los alemanes intentaban refinar sus esfuerzos, Estados Unidos y los Aliados ganaron la guerra.

En ese momento, Estados Unidos conformó una misión para recolectar información y confiscar material relacionado con los avances de los alemanes en materia nuclear.

Así fue como tropas estadounidenses llegaron hasta el laboratorio de Heisenberg en la pequeña población de Haigerloch.

Más de 600 cubos de uranio fueron confiscados y enviados a Estados Unidos, según un informe del Laboratorio Nacional del Noroeste Pacífico de Estados Unidos (PNNL, por sus siglas en inglés).

La idea era conocer qué tan avanzados estaban los alemanes en tecnología nuclear y también evitar que los cubos cayeran en manos de los soviéticos, según explica Wellerstein.

Al final, a los científicos estadounidenses el hallazgo de los cubos les sirvió para darse cuenta de que los alemanes estaban rezagados en materia nuclear.

Perdidos

Hoy todavía se desconoce el paradero de la gran mayoría de los cubos.

Se cree que varios de ellos se utilizaron en el desarrollo de armas nucleares de Estados Unidos.

Según Wellerstein, algunas personas comenzaron a regalar los cubos como souvenires, otros científicos los utilizaron como material de análisis y otros cayeron en el mercado negro.

Otros más permanecen como material de colección.

En 2019, la revista Physics Today logró rastrear la ubicación de 7 cubos que según quienes los tienen pertenecieron a los experimentos nucleares de los nazis.

Tres de ellos están en Alemania: uno en el Museo Atomkeller, en Haigerloch, donde antes estuvo el laboratorio de Heinsenberg; otro está en el Museo de Mineralogía de la Universidad de Bonn; y el tercero en la Oficina Federal de Protección contra la Radiación, en Berlín.

Otros dos están en el Museo Nacional de Historia Americana en Washington D.C.; y otro en la Universidad de Harvard.

La revista indica que al parecer un sexto cubo estuvo Instituto Tecnológico de Rochester, pero debido a un cambio en las normas de almacenamiento de material radioactivo, el cubo fue desechado.

Un séptimo cubo está en manos del PNNL, y aunque se le conoce como “el cubo de Heisenberg”, los investigadores no están 100% seguros de su procedencia.

Otro de los cubos lo tiene el propio Koeth, quien lo recibió como un curioso regalo de cumpleaños en 2013.

Brittany Robertson

ANDREA STARR/PNNL
Brittany Robertson trabaja en la identificación de los cubos de uranio.

Koeth colabora junto con el PNNL para averiguar el paradero de los cientos o miles de cubos que aún permanecen perdidos y para conocer más detalles acerca de cómo llegaron a Estados Unidos.

En busca del pedigrí

Más allá de su valor histórico y simbólico, “realmente los cubos no son muy valiosos, no puedes hacer nada con ellos“, dice Wellerstein.

Tampoco son peligrosos, ya que generan una radiación muy débil. Después de agarrar uno de ellos, “basta con lavarte las manos”, dice el experto.

En agosto de 2021, Jon Schwantes y Brittany Robertson, investigadores del PNNL, presentaron un proyecto en el que describen cómo trabajan para identificar el “pedigrí” de varios de los cubos que se han encontrado.

Según explica Schwantes, la idea es comparar distintos cubos e intentar clasificarlos.

Hiroshima

Getty
Estados Unidos desarrolló su programa nuclear en parte por miedo a los avances de los nazis en esta tecnología. (Foto de Hiroshima tras la bomba atómica de 1945).

Para ello, combinan métodos forenses y radiocronometría, que es la versión nuclear de la técnica que utilizan los geólogos para determinar la edad de una muestra con base en el contenido de isótopos radioactivos.

Miedo

Los expertos coinciden en que Estados Unidos desarrolló velozmente su programa nuclear en gran parte por miedo a que los alemanes lo lograran antes que ellos.

Y aunque algunos ven estos cubos como una curiosidad histórica, otros lo ven como el desencadenante de la peligrosa era de armas nucleares en la que hoy está atrapada el mundo.

“Las armas nucleares, la energía nuclear, la Guerra Fría, el planeta como un rehén nuclear, todo esto fue motivado por el esfuerzo que se generó a partir de estos 600 y tantos cubos” dice Koeth en un artículo de la cadena NPR.

En todo caso las dos grandes preguntas sobre cientos o miles de estos cubos siguen sin respuesta: cuántos existen todavía y dónde están.


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