Sin semáforo: Salud señala a estados por dar ‘información inconsistente’
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Salud no presenta semáforo COVID-19 y señala a estados de dar ‘información inconsistente’

El subsecretario denunció que “la mayoría o todas entidades federativas tienen rezago de diagnóstico. Pasan semanas y semanas y la mayoría tienen un rezago superior al doble”.
Cuartoscuro
10 de julio, 2020
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Las advertencias de la Organización Mundial de la Salud (OMS) sobre los riesgos de la reapertura en México llevaron al secretario de Salud, Hugo López Gatell a señalar abiertamente a los estados, a los que acusó de no participar de las estrategias del gobierno federal y no dar “información consistente”. La secretaría de Salud no hizo público el semáforo con el que se evalúa las actividades que se pueden realizar y Gatell aseguró que el sábado dará más información al respecto.

Por la mañana habían llegado los avisos de la OMS. En la conferencia diaria, su director de Emergencias, Michael Ryan, fue cuestionado sobre la situación mexicana y lanzó una advertencia: que si la población regresa a su actividad normal y la vigilancia de salud pública es débil para identificar y rastrear casos rápido, se puede llegar a un nivel en el que los contagios excedan a la capacidad de los hospitales. 

“México está en el proceso de reapertura y en este periodo los casos han incrementado significativamente, se trata de un patrón que hemos visto en un número de países. Abrir la economía en medio de una transmisión comunitaria intensa puede llevar a una aceleración de los contagios”, dijo el funcionario. 

En su opinión, la clave está en el nivel subnacional, donde deben detectarse las zonas que puedan estar más libres de COVID-19 para programar la reapertura. Abogó por “entender cuáles son las zonas con mayor transmisión y donde tal vez se necesite revertir o ralentizar la reapertura. Debe haber mensajes claros y consistentes sobre los riesgos por parte de las autoridades y los líderes, tenemos que ser honestos con las comunidades sobre el nivel de la epidemia”, dijo. 

“Una reapertura a ‘ciegas’, que no esté asociada a pasos progresivos basados en los datos llevará a los países a donde nadie quiere estar, México incluido”, dijo.

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Ryan hizo mención a que México es el quinto país en número de fallecidos y que en los últimos días registró cifras récord de contagios. Se trata de dos categorías de medición que López Gatell ha cuestionado recientemente. La primera, por no tenerse en cuenta el número de habitantes y la segunda, porque no ser fiable ya que, en una pandemia en alza, el récord puede modificarse cada día. Esta última afirmación la hizo el miércoles, el día en el que afirmó que la epidemia estaba desacelerando. 

No le hizo falta el turno de preguntas a López Gatell para abordar lo planteado por la OMS horas antes. El subsecretario manifestó “preocupación” antes incluso de publicar los datos de la jornada.

Inició recordando que la protección es una responsabilidad individual, de los gobiernos locales, estatales y federal. Y ya señaló por primera vez a los estados asegurando que las reconversiones hospitalarias, instruidas desde marzo, “no se han logrado en todos los casos”: 

“Todos somos corresponsables. Es importante que dejemos el discurso de ataque, de polarización, Ahí esta los 35 mil muertos. No dependen de una persona, de un nivel de gobierno”, dijo.  

Ya entrado en materia, López Gatell hizo su lectura sobre las declaraciones de Michael Ryan, cuyos comentarios consideró “oportunos”.

“El doctor enfatizó los riesgos para México. Ciertamente dijo, igual que para cualquier otro país. Habló de la importancia de tener desconfinamiento ordenado, progresivo y lento”, indicó.

“Manifestó la impresión de la OMS de que el desconfinamiento está demasiado acelerado en un momento en el que tenemos todavía cuando tenemos importante cantidad de casos. Hay dos variables que determinan riesgo de rebrote: la cantidad de personas que salen al espacio público y la movilidad que tienen estas personas en el espacio público”, dijo, para dejar después caer un “estamos advertidos”.

“Lo segundo es una vigilancia epidemiológica débil”, planteó López Gatell, que recordó que “la información no se genera en una oficina del gobierno, se genera en cada rincón del país”. “El sistema es federalizado. Tenemos 32 entidades federativas con 32 autoridades sanitarias”, que son las encargadas de elaborar los reportes.

“Si hay deficiencia de información porque de origen no se produce a tiempo o, peor aún, porque se distorsiona, no se puede tener un monitoreo apropiado de la epidemia a nivel nacional. Sin olvidar que a nivel estatal se tiene que hacer monitoreo continuo”, dijo López Gatell. 

El subsecretario denunció que “la mayoría o todas entidades federativas tienen rezago de diagnóstico. Pasan semanas y semanas y la mayoría tienen un rezago superior al doble”.

Volvió el doctor sobre la idea de la polarización y recordó que se había hecho hincapié en la frase “pruebas, pruebas, pruebas”. Esta afirmación fue lanzada por Tedros Adhanom Ghebreyesus, director general de la OMS, al inicio de la pandemia y ha sido empleada para criticar al gobierno de Andrés Manuel López Obrador que ha rechazado en todo momento hacer pruebas masivas. 

 “Polarizaron la idea de pruebas, pruebas, pruebas. Hay diarios, intelectuales, columnistas que dicen que no se hacen pruebas. Tenemos la mitad de la realidad. Porque no se terminan de hacer las pruebas, no se completa el proceso de notificación. Se está distrayendo la atención en hacer pruebas sin tener un criterio claro correspondiente con los lineamientos nacionales”, afirmó.

López Gatell denunció, sin señalar a nadie en particular, que hay quien está lanzando un mensaje “para confundir” de que “México es el único país que no hace pruebas”. Y volvió a mirar hacia los estados, recordando que los kits diagnósticos fueron adquiridos por el Instituto de Salud para el Bienestar (Insabi) y transferidos a los estados. 

“Pruebas, pruebas, pruebas. ¡Necesitamos que se complete lo básico de las pruebas!”, afirmó.

“Detectar, poner en aislamiento al caso sospechoso, rastrear contactos, ponerlos en aislamiento, requiere operaciones locales. No es que haya una cuadrilla federal para ir a por los casos. Desde 1997 la secretaria de salud se descentralizó”, aseguró López Gatell, para después afirmar que la vigilancia epidemiológica “es responsabilidad” de las 32 entidades federativas.  

“Hay estados que no se adhirieron al nuevo modelo de salud para el bienestar. Se estableció el Insabi con el propósito de tener armonización de capacidades en el país pero hubo estados que dijeron que no necesitaban el modelo, que les diésemos el dinero. Como se dispone en ley de egresos, se ha destinado el recurso. Hoy tenemos estados que, tal como hemos predicho, tenemos excesos de casos y se están saturando hospitales”, lamentó.

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Reconoció López Gatell que hay estados en las que existen “escenas dramáticas” y consideró que la urgencia es “que se resuelva”.  “Nos falta todavía la mitad de la epidemia, tenemos que actuar”, afirmó, antes de pasar a ofrecer los datos de la jornada.

Estaba previsto que al final de la conferencia López Gatell hiciese público el semáforo que, según la ocupación de los hospitales, no del número de contagios ni de fallecidos, permite a los estados avanzar hacia la reapertura. Sin embargo, el subsecretario dijo que no se iba a difundir como viene haciéndose desde hace un mes porque “La información que se transfiere no es consistente”. 

“No son las 32 pero no podemos presentar porque va a estar con huecos grises porque no hay información”, dijo. 

“Esto no tiene nada que ver con la política. Existen señales preocupantes de repuntes”, afirmó. Insistió en que los rebrotes es algo que puede ocurrir y que se había previsto un incremento de la curva. “No hay que reclamar, hay que actuar”, afirmó.

Al cierre de la conferencia, cuando ya no había turno para las preguntas, López Gatell avisó de que los colores no van a quedarse como están. Pero eso ya será información para la conferencia del sábado. 

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Los ultrarricos que piden a sus gobiernos pagar más impuestos por la crisis de coronavirus

Más de 80 millonarios de varios países firmaron una misiva pidiendo una subida de impuestos para que ese dinero se destine a los programas sociales necesarios para reactivar la economía tras la crisis del covid-19.
14 de julio, 2020
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Abigail Disney, Jerry Greenfield y Richard Curtis

Getty Images
Abigail Disney, el fundador de la firma de helados Ben&Jerry, Jerry Greenfield y el director Richard Curtis están entre los firmantes de la carta.

Entrar en el selecto segmento de los ultrarricos requiere contar con un patrimonio superior a los US$30 millones de dólares.

Participar en el aún más pequeño grupo de “Multimillonarios para la Humanidad” exige tener una visión distinta a la mayor parte de este colectivo.

Hasta 83 ultrarricos de distintos países han firmado una carta en la que piden a sus gobiernos que les suban los impuestos para contribuir en la factura de los nuevos programas gubernamentales destinados a reactivar la economía tras la pandemia de covid-19.

Están convencidos de que vivir disfrutando de grandes sumas de dinero y la seguridad que esto aporta sin contribuir a la sociedad “está mal”.

“Hoy, nosotros, los millonarios y multimillonarios que suscribimos esta misiva les pedimos a nuestros gobiernos que nos aumenten los impuestos. Inmediatamente. Sustancialmente. Permanentemente”, escribieron en una carta abierta.

“Tenemos mucho dinero”

“No estamos conduciendo las ambulancias que llevan a los enfermos a los hospitales. Ni reabasteciendo los estantes de los supermercados ni haciendo delivery de comida de puerta a puerta”, dicen, haciendo referencia a las actividades que han estado en la primera línea durante la fase de confinamiento.

“Pero sí tenemos dinero, mucho. Dinero que ahora se necesita desesperadamente”, escriben.

“Tenemos una enorme deuda con las personas que trabajan en la primera línea de esta batalla global. La mayoría de los trabajadores esenciales están muy mal pagados para la responsabilidad que tienen”.

El documento lleva la firma de distintas personalidades, entre las que se incluye la heredera de Walt Disney Co., Abigail Disney, el ex director gerente de BlackRock Inc., Morris Pearl, y el empresario danés-iraní Djaffar Shalchi.

Abigail Disney

Getty Images
Abigail Disney dijo una vez que de joven se avergonzaba de su fortuna.

También el guionista y director británico Richard Curtis, el cofundador de la marca de helados Ben&Jerry, Jerry Greenfield, o el rey de España, Felipe VI de Borbón, aparecen en la lista de los firmantes.

En su carta, los ultrarricos “explican que el impacto de la crisis actual se sentirá durante décadas y podría empujar a otros 500 millones de personas a la pobreza. Esto, dicen, es un problema que no se puede resolver con la caridad, por generosa que sea”, cuenta Theo Leggett, corresponsal de Negocios de la BBC.

“Por lo tanto, los impuestos sobre los ultrarricos deberían aumentarse de forma permanente para ayudar a pagar los sistemas de salud, las escuelas y la seguridad”, añade.

“Buena idea”

Para Arun Advani, profesor de la Universidad de Warwick, Reino Unido, un impuesto al patrimonio, como el que proponen los ultrarricos es “muy buena idea”.

“La pandemia de covid-19 ha expuesto deficiencias en nuestros servicios públicos después de una década de recortes en términos reales, lo que significa que rara vez ha habido un momento más urgente u oportuno para pensar en grande sobre los impuestos”, le dijo a BBC Mundo.

Bezos y su novia

Getty Images
Jeff Bezos, propietario de Amazon, es junto a Bill Gates uno de los hombres más ricos del mundo.

A la espera del G20

Esta petición se produce antes de la reunión este fin de semana de ministros de Finanzas del G-20, el grupo de países que representan el 85% de la economía mundial.

A medida que los países se esfuerzan por responder al impacto económico de la pandemia global, muchos ya han puesto la atención en los sistemas impositivos.

En Reino Unido, el grupo de expertos del Instituto de Estudios Fiscales dijo que los impuestos más altos son inevitables para una gran parte de la sociedad, no solo para los súperricos.

Y a principios de este mes, el presidente del gobierno de España, Pedro Sánchez, indicó que su gobierno evalúa si introducir impuestos más altos.

Rusia también analiza mayores gravámenes.

Por su parte, Arabia Saudita ya ha aumentado el IVA para compensar los efectos económicos de la pandemia y la caída en los precios del petróleo.

Pero el reclamo de un sistema fiscal más justo no es nuevo.

Varios de los firmantes pertenecen también al grupo de “Millonarios Patrióticos”, unos 200 ultrarricos que ya antes de la pandemia pedían que les subieran los impuestos.

Bloomberg recogía declaraciones de algunos miembros en las que afirmaban sentirse “culpables” de ser tan ricos y reconocían haber tenido muchas ventajas en la vida al nacer directamente en una familia adinerada.

Jeff Bezos, Warren Buffett, Amancio Ortega, Michael Bloomberg y Jack Ma.

Getty /BBC
Subir el impuesto a la fortuna o patrimonio de los más ricos por una sola vez, como una especie de “tasa solidaria” frente a la pandemia, es una de las propuestas que se han oído.

Varias críticas

Otros, como Karen Seal Stewart, reconocen haber sacado ventaja de su profundo conocimiento de “las leyes fiscales extremadamente favorables”.

“Casi todos los que tienen una cantidad significativa de riqueza en Estados Unidos se han beneficiado al menos en cierto nivel del trato preferencial que nuestro código tributario le da a los ricos”.

Quienes critican a estos ultrarricos apuntan precisamente a que durante años han aprovechado las favorables condiciones para su fortuna, aunque ahora pidan algo distinto.

Además, dicen, nadie les impide pagar más impuestos de forma voluntaria.

“Hay entre 10 y 12 millones de millonarios en este país y solo somos 200, ¿qué diferencia podemos hacer?”, dijo Seal Stewart en una entrevista a principios de este año.

“Creo que la pandemia ha llevado a las personas a ver cuánto dependen del Estado, por lo que existe una verdadera disposición a pagar más. Pero obviamente es difícil saberlo”, sentencia el profesor Advani.

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