Baja 14% cifra de trabajadoras del hogar inscritas en programa del IMSS
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Sin seguro en plena pandemia: Baja 14% cifra de trabajadoras del hogar inscritas en programa del IMSS

Por primera vez disminuyó el número de inscritas, en lugar de crecer. De abril a mayo pasaron de ser 21 mil 528 a 21 mil 133.
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3 de julio, 2020
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De abril para mayo, en plena escalada de contagios por COVID-19 y con las restricciones a la movilidad para tratar de contener la pandemia, fueron dadas de baja el 14% de las trabajadoras del hogar que estaban inscritas en la prueba piloto del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS).

Justo al cumplirse un año de iniciado el programa, por primera vez disminuyó el número de inscritas, en lugar de crecer. Pasaron de ser 21 mil 528 a 21 mil 133.

El IMSS entregó vía transparencia el desglose de su registro del avance del programa desde que arrancó en abril de 2019. Las altas se tramitan en un mes, para que la trabajadora tenga acceso a los servicios de seguridad social a partir del mes siguiente. Pero como el pago no es anual, como en la modalidad anterior de aseguramiento, sino que se tiene que renovar cada 30 días, constantemente hay “separaciones” de quienes ya no continuaron haciendo sus depósitos. Este dato unido al de las contrataciones mensuales da el total de aseguradas que suele reportar el organismo.

Lee: Dona un poco y dale un ‘Alivio solidario’ a las trabajadoras del hogar sin empleo

El desglose proporcionado muestra que febrero, justo antes de que empezara la escalada de casos constantes de COVID-19 en México, había sido el mes con más contrataciones: 4 mil 565. También fue el mes con menos separaciones en lo que va del año, mil 314.

Pero después de eso, las contrataciones bajaron a 3 mil 780 de marzo para abril y a 2 mil 584 de abril para mayo. En contraste, las separaciones subieron a mil 900 y luego se duplicaron a 2 mil 979.

Para atender la crisis económica derivada de la emergencia sanitaria por COVID-19, el gobierno anunció créditos a la palabra para empleadas del hogar y trabajadores independientes. A finales de mayo informó que habían sido aprobados poco más de 5 mil créditos, de los que alrededor de la mitad fue para quienes se dedican a labores de limpieza. Pero para acceder a este beneficio, hay que ser de esas 21 mil que están afiliada mediante la prueba piloto.

Esa cifra todavía no llega a ser ni el 1% de los 2.3 millones de trabajadoras del hogar que hay en México, según el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi).

Anteriormente existía un esquema de registro de este tipo de empleadas ante el IMSS que tiene cerca de 3 mil 700 beneficiarias, pero solo brinda servicios de salud, y no seguridad social completa, con servicios como guarderías y ahorro para el retiro, que sí da el nuevo programa.

Está planteado que esta prueba piloto dure año y medio, en lo que se hacen ajustes a su funcionamiento, como las dificultades que implicaba para una trabajadora con varios empleadores pedirles que se pusieran de acuerdo o cobrarles ella sus aportaciones para luego depositarlas juntas, como documentó Animal Político en agosto pasado.

Dentro de seis meses se cumple el plazo para que la afiliación deje de ser voluntaria y se vuelva obligatoria, aunque desde el principio el IMSS reconoció que esto está sujeto a la viabilidad económica del programa, algo que también se está revisando con la prueba.

Las trabajadoras del hogar han sido uno de los grupos más vulnerables durante el confinamiento, ya que muchos empleadores les han suspendido el trabajo para evitar que salgan de sus casas, se trasladen y estén en contacto con la familia que las emplea, pero ni las han liquidado por despido ni les han seguido pagando su salario.

El Centro de Apoyo y Capacitación para Empleadas del Hogar (CACEH) ha recibido más de 300 quejas durante la contingencia de trabajadoras a quienes no se les están respetando sus derechos laborales.

Por ello, la fundadora del CACEH, Marcelina Bautista, fue invitada el 26 de mayo pasado a la conferencia diaria del subsecretario de Salud Hugo López-Gatell para enviar un mensaje pidiendo a los empleadores estos pagos solidarios. Aunque no se anunció ninguna medida oficial o recurso legal al que pudieran recurrir en caso de no recibir su pago.

En una charla virtual organizada este miércoles por el Instituto Nacional de Desarrollo Social (Indesol), Bautista reiteró la gran cantidad de quejas tanto por las que se quedaron sin empleo ni ingresos, como por las que son de planta y ahora se han quedado confinadas en su lugar de trabajo con cargas excesivas de horario y labores.

“Empezamos a recibir muchísimos despido, que las mandaban a ‘descansar’, porque así se les dicen, pero no es descanso, es una emergencia que estamos teniendo y las empleadoras y las trabajadoras al verlo como descanso pues no tiene pago”, lamentó.

Por ello, a través de la página www.aliviosolidario.mx han recaudado fondos para pagar 2 mil pesos cada uno de estos tres meses a quienes se quedaron sin nada, y hasta ahora han beneficiado a unas mil trabajadoras.

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Stealthing: la nueva legislación de California que prohíbe el retiro no consensuado del condón durante el sexo

El gobernador de California, Gavin Newsom, promulgó hace unos días una ley bipartidista que prohíbe la extracción no consensuada del condón, una práctica conocida como "stealthing".
12 de octubre, 2021
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Hace unos 30 años, solo unos meses después de comenzar a trabajar como prostituta, Maxine Doogan quedó embarazada.

La joven había estado con un nuevo cliente en un salón de masajes en Anchorage, Alaska, cuando se dio cuenta de que el hombre se había quitado el condón subrepticiamente durante el acto sexual.

Conmocionada, corrió al baño. Cuando regresó, el cliente se había ido.

Doogan, que entonces tenía veintitantos años, fue a una clínica de salud cercana para una ronda de pruebas de infecciones de transmisión sexual y luego dio un agradecimiento en silencio por cada resultado negativo.

Seis semanas después, sin embargo, tuvo que practicarse un aborto.

Le costó alrededor de US$300 y, después del procedimiento, no pudo trabajar durante un mes.

Lo que hizo el cliente estuvo mal. Pero hasta donde ella sabía, no era ilegal.

“Simplemente no había recursos contra algo así”, dijo.

Ahora, en un estado de EE.UU. sí lo hay.

Nueva ley

El gobernador de California, Gavin Newsom, promulgó hace unos días una ley bipartidista que prohíbe la extracción no consensuada del condón, una acción conocida como “stealthing“.

La nueva legislación agrega la práctica a la definición civil estatal de agresión sexual, lo que convierte a California en el primer estado de EE.UU. en ilegalizarla.

La ley les da a las víctimas un remedio legal claro para el asalto que Doogan, quien ahora vive en San Francisco, sufrió hace décadas.

Y los defensores dicen que marca un cambio radical para otros sobrevivientes que, a diferencia de Doogan, ahora podrían tener su día en la corte.

“Queríamos asegurarnos de que no solo sea inmoral, sino ilegal”, dijo la asambleísta de California Cristina Garcia, quien presentó el proyecto de ley.

Cristina Garcia

Getty Images/BBC
Cristina Garcia llevaba años abogando por la ley.

Garcia ha estado trabajando versiones de esta legislación durante años.

En 2017 y nuevamente en 2018, presentó un proyecto de ley que habría convertido el stealthing en un delito penal y permitido a los fiscales pedir condenas de cárcel para los perpetradores.

Estos proyectos de ley murieron antes de nacer o no consiguieron una audiencia en el Congreso estatal.

Ahora, esta nueva versión, que enmienda solo el código civil, fue aprobada por los legisladores de California sin oposición.

El contenido

Los sobrevivientes pueden demandar a los infractores por daños, pero no se pueden presentar cargos penales.

“Sigo pensando que esto debería estar en el código penal”, le dijo Garcia a la BBC.

Si se rompió el consentimiento, ¿no es esa la definición de violación o agresión sexual?“, planteó.

Los analistas legislativos han dicho que el stealthing podría considerarse un delito menor de agresión sexual, aunque no se menciona explícitamente en el código penal.

Pero la nueva ley de Garcia elimina cualquier ambigüedad en los reclamos civiles que, según los expertos, facilitarán a los sobrevivientes la persecución de sus casos.

Alexandra Brodsky

Getty Images/BBC
Brodsky’s 2017 paper is now widely credited for bringing the term “stealthing” into popular use

“Podemos empezar a hablar de ello de una manera en la que tengamos un lenguaje común”, dijo Garcia.

La legisladora dice que se sintió inspirada para llevar el tema del stealthing a la Cámara después de leer un artículo de investigación de la Facultad de Derecho de Yale de 2017 de la entonces estudiante Alexandra Brodsky, a quien ahora se le atribuye ampliamente haber llevado el término al uso popular.

Brodsky, que ahora trabaja como abogada de derechos civiles y es autora de Sexual Justice, que analiza cómo responder de manera justa a la agresión sexual, detalló una serie de historias en su artículo de sobrevivientes en el contexto de relaciones románticas o sexuales consensuadas.

Sus relatos a menudo comenzaban de la misma manera: “No estoy segura de que esto sea una violación, pero…”.

Las narraciones detallaban el miedo de las víctimas a las infecciones de transmisión sexual y al embarazo, así como sus intensos sentimientos de violación y traición.

Pero las y los sobrevivientes con los que habló Brodsky, muchos de los cuales informaron haber sido violados anteriormente, no describieron el stealthing como equivalente a una agresión sexual.

La gente aún no estaba haciendo esa conexión, dice Brodsky.

“Creo que una gran parte del problema era que mucha gente pensaba que era la única persona a la que le había pasado”, agrega.

Graphic of a condom

Getty Images/BBC

Pero la investigación muestra que el stealthing es “deprimentemente común”, según el análisis del comité judicial del Senado de California al evaluar el proyecto de ley de Garcia.

Demoras

Un artículo de 2019 publicado en la Biblioteca Nacional de Medicina encontró que el 12% de las mujeres de entre 21 y 30 años informaron haber experimentado el stealthing.

Ese mismo año, investigadores de la Universidad de Monash en Australia encontraron que una de cada tres mujeres y uno de cada cinco hombres que tienen sexo con hombres habían sido sometidos a la práctica.

Y otro estudio de 2019 encontró que casi el 10% de los hombres informaron que se quitaron un condón durante las relaciones sexuales sin consentimiento.

En su artículo, Brodsky citó a un conocido bloguero que usó su sitio ahora desaparecido para dar consejos a otros hombres sobre cómo quitarse los condones en secreto sin llamar la atención.

Es el deber de una mujer abrir las piernas, escribieron los comentaristas, y el derecho del hombre a “esparcir su semilla”.

Stock image of condoms

Getty Images/BBC

Pero si bien ha aumentado la conciencia sobre el stealthing, la respuesta legislativa se ha retrasado.

Incluso en países donde esta práctica se ha considerado una agresión sexual, incluidos Reino Unido, Nueva Zelanda y Alemania, rara vez se enjuicia, en parte debido a las dificultades para demostrar la intención.

Esta es la ventaja de las demandas civiles: la carga de la prueba es menor que en los casos penales, y la decisión de presentar una demanda recae en los sobrevivientes, no en los fiscales.

Y tanto Brodsky como García creen que hay un significado inherente en que el estado etiquete oficialmente el stealthing como un acto ilegal.

“Imagínese lo que se sentirá cuando ellos (los y las sobrevivientes) vean que el estado de California piensa que no merecen ser tratados de esta manera“, dice Brodsky

La ley

El proyecto de ley fue apoyado por el Proyecto Legal, Educativo y de Investigación de Proveedores de Servicios Eróticos (Esplerp), una organización de defensa fundada y dirigida por Doogan.

La ley permitirá a las trabajadoras sexuales demandar a los clientes que se quiten los condones, dijo, y con suerte allanará el camino para una mayor protección legal para las trabajadoras sexuales y otros grupos típicamente marginados por el sistema de justicia penal.

“ le puede pasar a cualquiera”, advierte Doogan.

Todavía existe el problema de que los casos de agresión sexual se aborden.

Aquellos que hacen estas afirmaciones a menudo se encuentran con “escrutinio y escepticismo”, según Brodsky.

Y cuando se trata de stealthing, esta respuesta se intensifica porque, “por definición, el daño ocurre después de que han dado su consentimiento para el sexo”.

Pero la medida ha sido celebrada como un primer paso importante, especialmente después de que fracasaran los esfuerzos recientes para aprobar una legislación similar en Nueva York y Wisconsin.

“Estoy orgullosa de que California sea el primero en la nación, pero estoy desafiando a otros legisladores estatales a seguirnos rápidamente”, dijo García.

“Un estado menos, quedan 49”.


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