Alumnos piden al INAP flexibilidad en colegiaturas; instituto da ultimátum
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Alumnos piden al INAP flexibilidad en colegiaturas; pagan o les suspenderán clases, dice Instituto

Los estudiantes piden facilidades de pago por la crisis que provocó la pandemia. El Instituto dice que ellos tienen cuentas pendientes por pagar.
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14 de agosto, 2020
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Estudiantes de maestría del Instituto Nacional de Administración Pública (INAP) podrían perder el cuatrimestre que se encuentra en curso y ver suspendidos sus estudios, al no poder pagar en el plazo que les ha dado la institución para cubrir sus adeudos de colegiaturas.

En días pasados, el INAP solicitó a todos sus estudiantes liquidar los adeudos que tienen por colegiaturas a más tardar este viernes 14 de agosto. El Instituto argumenta que la administración anterior dejó pocos recursos y tienen muchos pendientes por pagar.

Ante este ultimátum, algunos alumnos se acercaron a la administración del Instituto para solicitar un plazo mayor para pagar, lo que les fue negado, pese a que manifestaron que actualmente tienen dificultades financieras por la pandemia.

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Lucero Castrejón, alumna de la maestría en Inteligencia para la Seguridad Nacional, explica que la exigencia del pago para permitirles terminar el cuatrimestre se dio luego del cambio de administración del INAP, en mayo pasado.

“Nosotros estamos inscritos sin un esquema de pago establecido, en el que cada quien iba cubriendo sus cuotas conforme a sus posibilidades, pero con el cambio de administración se endureció la línea de cobro”, señala.

De acuerdo con Castrejón, el 26 de junio ella y otros estudiantes del INAP recibieron un correo electrónico en el que el Instituto informaba que debían regularizar sus pagos a más tardar el 31 de julio, o iban a comenzar a cobrarles intereses. Tampoco les informaron al inscribirse en la maestría, hace un año, que les harían recargos en caso de no cubrir las cuotas de manera parcial.

Ante esta situación, un grupo de estudiantes envió un documento a la dirección del INAP explicando que el desfase de los pagos se debía a la pandemia y que actualmente tienen dificultades para cubrir la totalidad de los montos, pero que estaban abiertos a negociar plazos más amplios para abonar el dinero, sin que la institución les diera respuesta.

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La última comunicación que tuvieron sobre el tema con la institución fue un correo electrónico que recibieron este lunes 10 de agosto, en el que les informaron que quien no cubra la totalidad de su adeudo este viernes se va de baja.

“La administración anterior dejó pocos recursos”

Animal Político consultó al INAP para conocer su postura respecto a la denuncia de los estudiantes, a lo que la asociación respondió que resultado del proceso de renovación del Consejo Directivo, desde el 1 de mayo pasado tienen una nueva estructura “y un nuevo proyecto de Instituto”.

A través de un comunicado, el Instituto informa que actualmente sus finanzas, “si bien no son deficitarias, tampoco gozan de bonanza debido a que la administración anterior dejó pocos recursos y muchos pendientes por pagar”.

Por ello, explica que se está realizando “una campaña dirigida a la recuperación de la cartera vencida que corresponde al cobro de colegiaturas a estudiantes con pagos atrasados. Dicha cartera comprende 98 personas irregulares entre las cuales 15 presentaron adeudos hasta por dos años de morosidad, con montos superiores a los 100 mil pesos por cada alumno”.

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El INAP afirma que se ha seguido una política de analizar caso por caso, “escuchando los argumentos que han sido diversos… La mayoría de los deudores se han acercado con nosotros, otros no han contestado”.

Argumenta además que la obligación de los pagos se expresa claramente en el CAPÍTULO III, artículo 19 del Reglamento de la Escuela, el cual señala que “las cuotas de cada trimestre, cuatrimestre o semestre podrán cubrirse de manera mensual. Al término del mes el alumno tendrá diez días naturales para cubrir el pago”.

Agrega que en el artículo 20, se especifica que “en caso de adeudo el alumno no podrá realizar trámites ante la ENAPROG”.

El Instituto reconoce que han recibido “mensajes anónimos a nombre de todos los deudores, argumentando que existe toda una política de abuso contra los alumnos”, mismos que considera “desatinados y desvirtúan los hechos”.

Finalmente, señala que más allá de la “queja infundada” de los deudores, en el INAP “no contribuyamos a formar personas, responsables, honestas y que cumplan con sus obligaciones con los compromisos adquiridos. Esto lo tenemos que analizar a profundidad porque desde su creación este Instituto está más que comprometido con formar profesionales del más alto nivel, pero también personas cabales y congruentes”.

Acerca de esta postura de la institución, Daniel Martínez, también estudiante de la maestría en Inteligencia para la Seguridad Nacional, dice que ellos son conscientes de que tienen un adeudo y que se tiene que pagar, “pero cuando nos inscribimos la carta compromiso que firmamos, y de la cual solo tiene copia el Instituto, señalaba que debíamos cubrirlo en su totalidad antes de finalizar la maestría”.

Por ello, considera injusto que “hagan un comunicado donde hablan sin conocernos y nos tachan de ser deshonestos y poco profesionales, sin escucharnos porque quisimos acercarnos y jamás nos respondieron”.

En su caso, él pidió al Instituto oportunidad para liquidar el total de su adeudo en noviembre, a lo que el INAP le contestó a través de correo electrónico únicamente que habían leído su propuesta.

Javier Padilla, otro alumno del INAP, se encuentra en la misma situación ante un adeudo de 50 mil pesos que le piden liquidar.

“Yo vivo de los proyectos que implemento en municipios y por el covid esos proyectos se fueron a cero y se van a aplazar hasta el próximo año. Pensé que la institución iba a apoyarme y mandé una propuesta de pago, sin que me dieran respuesta. Posteriormente volví a preguntar por mi petición y me respondieron que debía liquidar todo o me suspenderían el cuatrimestre”, comenta.

Otro estudiante que podría perder el cuatrimestre, Hugo Vilches, dice que lo único que piden al Instituto es una reestructuración de la deuda, en la que se tome en cuenta que a nivel nacional y mundial se está viviendo una crisis producto de la pandemia.

Al igual que Vilches, Padilla señala que como alumnos, tuvieron la flexibilidad de adaptarse a una modalidad de clases a distancia, por lo que piden que se tomen consideraciones con los estudiantes para pagar la deuda.

Para Lucero, esta situación “deja clara la postura del Instituto, de que el alumnado dejó de ser prioridad, que no hay canales de comunicación ni de negociación”.

“Pareciera que las finanzas están por encima de la plantilla estudiantil. Ellos hablan de sanear las finanzas, pero con esta situación terminarán perdiendo más dinero porque ni siquiera va a haber quórum para abrir los grupos”.

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Sputnik V: por qué muchos en Rusia tienen dudas sobre su propia vacuna

La vacuna rusa Sputnik V contra la COVID-19 es demandada en todo el mundo, pero muchos rusos siguen sin fiarse.
4 de marzo, 2021
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Cuando las autoridades de localidad de Sputnik anunciaron recientemente que ofrecerían la vacuna rusa Sputnik V en la clínica local, sólo 28 jubilados se apuntaron para recibir la dosis contra la covid-19.

El interés en el extranjero por la vacuna rusa se ha disparado desde que los datos publicados en la revista médica Lancet mostraron que tenía una eficacia del 91.6% contra el coronavirus, a la altura de las mejores del mundo.

Ese respaldo fue un éxito político, además de científico, para un proyecto de prestigio anunciado a bombo y platillo por Moscú y del que muchos dudaban abiertamente en Occidente.

Pero al mismo tiempo que países de América Latina y Europa están pidiendo lotes de Sputnik, el despliegue en la propia Rusia está siendo lento, ya que la gente se muestra muy reacia a ser inyectada.

Galina Bordadymova

BBC
Galina Bordadymova, representante pública del pueblo de Sputnik se muestra orgullosa del avance científico que ha logrado Rusia con la vacuna Sputnik V.

Sputnik… en Sputnik

“Todo el mundo me asustó diciendo que me iba a doler, ¡pero no sentí nada!”, exclamó un pensionista de edad avanzada mientras se ponía el jersey después de recibir la inyección de Sputnik en el pueblo del mismo nombre.

Detrás de él, una enfermera se inclinó para gritar a otro jubilado que debía dejar el alcohol durante un tiempo después de la inyección.

A un par de horas en coche de Moscú, el pueblo de Sputnik tiene una granja de ganado, unos cuantos bloques de apartamentos idénticos y ninguna indicación de por qué se le dio el nombre de un triunfo de la carrera espacial soviética.

A sign in Russian at the entrance to Sputnik village

BBC
En el pueblo de Sputnik desconfían de la vacuna. No están solos: sólo un 30% de los rusos están dispuestos a ponerse la vacuna rusa, según una encuesta.

El vínculo cósmico con la vacuna está más claro.

“El satélite Sputnik fue una innovación rompedora y esta vacuna también lo es”, dice entre risas la dirigente local Galina Bordadymova, abrigada con pieles pero sin guantes en la gelidez de la calle.

“Habíamos previsto que vinieran 25 personas, pero hemos conseguido 28, así que estamos contentos”, insiste, pasando por alto el comentario de que el interés era preocupantemente bajo en una población de más de 1.000 personas, habida cuenta del alto riesgo del coronavirus.

Su equipo había hecho un llamamiento a los residentes de mayor edad, dando prioridad a los más vulnerables al virus. “Todos los que quisieran la vacuna podían recibirla”, afirma Bordadymova.

Interés internacional

Al principio, los analistas occidentales se mostraron desdeñosos, incluso despectivos, respecto a la Sputnik V, ya que los representantes rusos hicieron rotundas afirmaciones sobre un tema del que se disponía entonces una evidencia escasa.

Los datos de los ensayos de fase III demostraron posteriormente que la vacuna es eficaz, con efectos secundarios similares a las desarrolladas en Europa y Estados Unidos, y el interés en el extranjero ha aumentado.

“Incluso nuestros críticos se han quedado sin argumentos”, aseveró el mes pasado Kirill Dmitriev, director del fondo de inversión estatal RDIF, el cual respalda a Sputnik.

Moscú

BBC
Las autoridades rusas han desplegado centros de vacunación temporales en los centros comerciales para agilizar la campaña.

El RDIF afirma que 39 países ya han aprobado su vacuna y, para alegría de Rusia, incluso se le está pidiendo que ayude a la UE, que está sufriendo escasez.

Hungría fue la primera en aprobar la vacuna rusa para su uso de emergencia y Eslovaquia acaba de recibir dos millones de dosis, obviando la posibilidad de que Sputnik le sirva a Rusia como una “herramienta” para ejercer influencia.

A la covid-19 no le importa la geopolítica, argumentó el primer ministro eslovaco, Igor Matovic.

“Se puede decir que es un instrumento de Rusia o que la vacuna es sólo una víctima del contexto político, pero definitivamente la política está más explícitamente presente en el caso de la vacuna rusa que en cualquier otra producida en el mundo actualmente”, señala Andrei Kortunov, del Consejo de Asuntos Internacionales de Rusia.

Sin embargo, Rusia tiene ahora tantas solicitudes de Sputnik que el Kremlin afirma que no puede atenderlas todas con la capacidad de producción actual.

El RDIF dice que abastecerá a los mercados extranjeros desde plantas en el exterior, no con dosis destinadas a los rusos, pero aún no ha dado detalles, ni un calendario.

“Para Putin, hallar la vacuna era una forma de demostrar al mundo que Rusia es un país desarrollado y de gran envergadura, capaz de alcanzar grandes éxitos en áreas que exigen mucho conocimiento y tecnología”, considera Tatiana Stanovaya, de la consultora R.Politik.

Pero la aprobación de Sputnik en toda la UE sigue siendo un objetivo difícil.

“Cuando se decide comprar la vacuna rusa, parece que se invierte o se aprueban los logros del régimen de Putin o del propio Putin”, afirma.

Vladimir Putin

Getty Images
Existe una gran demanda internacional para la vacuna rusa, lo que muchos interpretan como un logro del presidente Vladimir Putin para mostrar a Rusia como un país poderoso.

Precauciónes de los rusos

En la aldea de Sputnik no hay tal discusión sobre política y vacunas.

Algunos residentes están nerviosos por la posibilidad de contraer el coronavirus: dos lugareños de 50 años murieron a causa del virus en la primera oleada de la pandemia.

Pero sus habitantes parecen aún más temerosos de vacunarse.

Una encuesta realizada esta semana por los sociólogos del Centro Levada, reveló que sólo el 30% de los rusos está dispuesto a recibir la Sputnik V, un 8% menos desde que se inició el despliegue sanitario, y eso a pesar de que los datos sobre su seguridad ya son públicos.

campaña metro moscú

BBC
Se han hecho campañas para promocionar la vacunación, pero sólo cuatro millones de rusos se han vacunado hasta ahora contra el coronavirus.

“La gente tiene miedo; hay todo tipo de rumores sobre complicaciones”, explica Lidia Nikolaevna mientras retira una espesa capa de nieve de la puerta de su garaje.

Hace poco estuvo en el hospital por la covid, por lo que su médico dice que ella misma no necesita todavía un pinchazo.

Tal vez más tarde“, aventuró Lidia, haciéndose eco de otros habitantes del pueblo.

“La gente dice que está bien, pero vamos a ver. Si todo va bien, creo que más gente se vacunará”.

“Los rusos son conservadores: no se fían de su propio Estado y no se fían de lo que pueda salir de este Estado”, afirma Andrei Kortunov sobre la indecisión de la gente.

Al no haber un nuevo confinamiento nacional, y debido a las escasas alusiones a las muertes por covid que hacen las autoridades, se les podría perdonar que pensaran que el peligro ha pasado.

La televisión estatal no se ha desplegado con toda su fuerza persuasiva y el propio presidente, Vladimir Putin, aún no se ha vacunado.

Vacuna contra la covid desarrollada y aprobada por Rusia

EPA
La vacuna, llamada Sputnik-V, fue desarrollada por el Instituto Gamaleya y se registró después de dos meses de ensayos en humanos

Así que, a pesar de que el operativo llega incluso a los puntos más remotos, como Sputnik, y los puntos de vacunación ambulantes en los centros comerciales de las ciudades, sólo cuatro millones de rusos se han vacunado hasta ahora contra el coronavirus.

Muy por debajo del objetivo del Ministerio de Sanidad, que es alcanzar el 60% de todos los adultos en seis meses.

El Kremlin insiste en que no hay déficit de vacunas para uso doméstico.

Pero su descripción de la producción y la demanda interna como “en armonía” para “esta etapa” sugiere cierta reticencia a promover la campaña de vacunación con demasiada intensidad mientras que no haya más ampollas rodando por las cintas transportadoras de las fábricas.

De vuelta a casa desde la clínica del pueblo de Sputnik, el jubilado Anatoly dice que recibir su inyección no fue gran cosa.

“Fue solo un momento”, cuenta, haciendo el gesto de recibir un pinchazo en el brazo, pero duda de que realmente necesitara vacunarse.

“¡Estoy sano! Sólo tienes que beber samogon”, insiste Anatoly, refiriéndose al alcohol casero de alta graduación.

“Creo que eso también me protegerá del covid”, ríe el hombre de 74 años, antes de alejarse por la nieve.


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