Más allá de los envases, los refrigeradores también pueden formar parte de la economía circular
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Más allá de los envases, los refrigeradores también pueden formar parte de la economía circular
Los materiales con los que están hechos los refrigeradores para bebidas que vemos en las tiendas pueden insertarse en la Economía Circular.
Por Redacción Animal Político
6 de agosto, 2020
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La Economía Circular es un concepto que tiene algunos años en México, que se ha aplicado para materiales como el PET -con el que están hechos los envases de una amplia gama de bebidas- y consiste en acopiar, procesar y después generar nuevos envases u otro tipo de productos con muy buenos resultados en el país. Pero en San Juan del Río, Querétaro, una planta industrial pone un nuevo ejemplo y aplica este concepto para los enfriadores de bebidas.

Sí, los materiales con los que están hechos los refrigeradores para bebidas que vemos en las tiendas son susceptibles de insertarse en la llamada Economía Circular pues muchas de sus partes pueden ser reusadas y otras recicladas. 

“Una iniciativa que es muy buena para reflejar el concepto de Economía Circular es lo que hacemos en el caso de equipo de refrigeración. Hay una planta que se llama EOS y fue diseñada exclusivamente para el reciclaje de refrigeradores, una vez que el refrigerador llega al final de su vida útil, es enviado a esta planta y 99% del material que contiene el material del refrigerador es reutilizado o reciclado”, resume en entrevista Víctor Manuel Treviño Vargas, director de Energía y Sostenibilidad de FEMSA. 

Puesta en marcha en marzo de 2019, a mayo de 2020 la Plantea EOS REPARE ya reporta la destrucción y procesamiento de 16,815 refrigeradores que fueron desensamblados para que sus piezas y materiales fueran reusadas o recicladas. De esta forma, se dispuso de manera sustentable 1,631 toneladas de residuos, lo que representa el 97% de todos los materiales que componen un enfriador.

Anteriormente estos refrigeradores se enviaban a un proveedor de recolección, pero ahora en la planta EOS REPARE, FEMSA se asegura de que sean adecuadamente procesados para evitar que muchos de los desechos de estos productos terminen en rellenos sanitarios.

“Hoy en día ya existen opciones que dan disposición final a los equipos; sin embargo, el valor que podemos agregar nadie podía hacerlo y quisimos traer a FEMSA, un proyecto que integre la posibilidad de hacerlo de manera responsable y eficiente, donde garantizáramos que el 100% de los materiales que nosotros obtenemos al interior de la operación sean destinados ya sea para reciclaje o para destrucción de manera totalmente responsable”, explicó  José Luis Mondragón Castañón, gerente de REPARE, la división de servicios de mantenimiento y venta de refacciones más grande del continente americano.

El caso es que este esfuerzo, único en el país, le da un giro al concepto tradicional que se tenía de Economía Circular demostrando que se pueden encontrar soluciones creativas y sostenibles para el cuidado del medio ambiente. 

“Es un proyecto bastante interesante, es algo impactante ver cómo era antes y cómo va a ser y cómo está siendo. La recuperación del impacto que se tiene de parte de los enfriadores es una iniciativa ganadora, es algo impresionante y es justamente este tipo de proyectos que están abonando a que este concepto siga creciendo en el país y dentro de las industrias”, consideró Eduardo Aguiñaga Maldonado, Profesor Investigador en Economía Circular de la EGADE Business School del Tecnológico de Monterrey.

La idea de diseñar y después crear una planta en la que se desmantelara un refrigerador y sus partes se insertaran en la Economía Circular tiene su origen en REPARE.

Foto: Especial

“Ese fue el primer concepto de Economía Circular que incluimos dentro de la recuperación, pero después venimos a desarrollar un segundo concepto entendiendo la fortaleza que tenemos al estar integrados en una planta de manufactura que es IMBERA y es que esos componentes que estábamos recuperando de campo podrían ser de utilidad y podíamos incorporarlos incluso de equipos nuevos de línea”, detalló Mondragón Castañón. 

El proyecto de crear una planta que permitiera a los enfriadores entrar de lleno a la Economía Circular nació en FEMSA hace unos tres años cuando hablar de Economía Circular se centraba en el tema de botellas y las latas; por lo que se trató de la primera instalación de su tipo.

“Nosotros captamos la idea y la hicimos propia en el sentido de pensar que este concepto no solamente pudiera aplicar al tema de empaque, que pudiera tener algunas otras alternativas como es el refrigerador y así fue como comenzamos. Comenzamos con hacer una autopsia, determinar el fin y el uso que los materiales pudieran tener, dada la composición de nuestros equipos”, añadió Hernán Mendoza Corona, director de IMBERA.

 

EL TODO Y LAS PARTES 

¿Qué es lo que se usa para fabricar un refrigerador que a pesar de su complejidad permite insertarlo en la Economía Circular? 99% de un enfriador, de esos que ves en las tiendas donde se refrigeran las bebidas, está hecho de acero, vidrio, aluminio, plástico y cobre. Todos eso son materiales reusables o reciclables y que además tienen una importante demanda en el mercado.

El verdadero reto es precisamente el proceso para separar y encontrar cada uno de estos elementos. Mondragón Castañón explicó que, por ejemplo, todas las resinas plásticas se envían a otra empresa del grupo, PTM, donde son procesados y limpiados para volver a utilizar en una segunda generación para un nuevo enfriador. Lo mismo sucede con el acero, con las parrillas y los componentes metálicos; el vidrio que se recupera de las puertas igualmente vuelve a ser procesado para que entre en esta Economía Circular.

Foto: Especial

“Los motores, compresores y demás terminan siendo parte de los residuos ferrosos y no ferrosos, al final un compresor es acero y por dentro tiene cobre y aluminio, un motor es acero y por dentro tiene cobre y un recubrimiento plástico, entonces se convierte en esos materiales”, añadió. 

En resumen, de un enfriador se obtienen desechos ferrosos, como el acero, no ferrosos, como aluminios y cobres; plásticos, vidrio, chatarra electrónica (como las tarjetas electrónicas que le dan vida al compresor de las que incluso se puede extraer oro), gas refrigerante y poliuretano.

No obstante, los refrigeradores de las tiendas no son como los de una casa que duran para toda la vida. La vida útil de un enfriador comercial es de hasta 15 años en zonas del país con baja salinidad en el ambiente, pero los que son instalados en lugares de costa con una gran cantidad de humedad, salinidad y altas temperaturas duran 10 años.

En la actualidad, la Planta EOS REPARE en San Juan del Río puede recibir 2,600 enfriadores al mes para ser desmantelados, pero si se usa la totalidad de su capacidad, es decir, que trabaje en tres turnos, podría procesar hasta 75,000 equipos en un año.

 

EN BUSCA DEL ENFRIADOR IDEAL

Los primeros enfriadores que llegaron a la Planta EOS REPARE habían sido instalados varios años antes, pero paralelamente, IMBERA se dio a la tarea de repensar en los materiales que componen estos aparatos a fin de que pudieran ser incorporados de manera más íntegra a la Economía Circular. Es decir, los enfriadores tuvieron que ser rediseñados a fin de que cuando terminara su vida útil se cumplieran ciertas metas comprometidas en la cantidad de material que tienen susceptible para reusarse, material para reciclarse y material que desafortunadamente no puedes reusarlo ni reciclarlo. 

De acuerdo con el director de IMBERA el enfoque principal es el reúso de materiales o el reciclado pero que sea en un equipo nuevo de refrigeración.

“Eso hace un más complejo el proceso porque se tienen que asegurar el desempeño y una segunda vida completa del equipo. El equipo tiene una vida de 10 años, entonces si el componente está pensado en dar dos ciclos de vida, tienen que durar 20 años de uso. Esto pone retos adicionales en el diseño de las partes para poderlo lograrlo”, consideró Mendoza Corona.

En la empresa está en marcha un proceso para modificar el diseño de los enfriadores, aunque a la vista del consumidor no se vea el cambio. Las parrillas donde se coloca el producto, por ejemplo, van a ser reutilizables o reusables sin ningún proceso adicional, lo mismo sucede con algunas cubiertas internas del equipo que protege los sistemas de movimiento que de los ventiladores y las puertas del equipo, por en la actualidad solo se reúsa el vidrio, pero con el nuevo diseño se va a poder reutilizar la puerta sin ningún proceso adicional. Por este proceso también pasaran partes de los enfriadores como el condensador, el evaporador a fin de que tengan también una segunda vida.

“Estamos sembrando ahorita lo que sucederá en 10 años más que es cuando estos materiales van a regresar a nuestras plantas de disposición y es cuando se podrá hacer este proceso. Estamos sembrando lo que sucederá”, resumió el directivo.

Y este nuevo enfoque para fabricar enfriadores que puedan insertarse de manera más eficiente en la Economía Circular no es poca cosa, pues IMBERA cuenta con tres plantas para fabricar refrigeradores en el continente americano, una en México, con capacidad para fabricar 500,000 unidades al año, otra en Brasil con capacidad para 200,000 y la tercera en Colombia donde pueden fabricarse hasta 150,000 unidades al año, lo que suma un total de 850,000 enfriadores al año.

PROYECTOS PARA UN OBJETIVO COMÚN

La meta corporativa que FEMSA se ha planteado para el 2030 es tener cero residuos de la operación que vayan al relleno sanitario. Esto, como parte de la estrategia de sostenibilidad planteada por FEMSA.

Foto: Especial

“El concepto de Economía Circular lo vemos de manera muy clara con los refrigeradores, pero ya llevamos tiempo con otras iniciativas, que pudieran parecer pequeñas, pero todo suma, un ejemplo es en los mismos refrigeradores que vienen con un manual de instrucciones y ese manual está hecho con material reciclado; todo eso son pequeños granitos que logran un segundo uso del material para lo cual inicialmente fue diseñado y todos los granitos van sumando”, explicó Treviño Vargas.

En un grupo de las dimensiones de FEMSA, la sinergia entre diversas empresas para reducir la contaminación es fundamental y desde los gobiernos y la academia estos esfuerzos son destacados.

“La recuperación de partes de los enfriadores, más allá de reciclar busca aprovechar todos sus componentes. Este tipo de proyectos solo se logran a través de la sinergia y la colaboración entre empresas, ya que una empresa en completo aislamiento no lo puede lograr”, señaló Aguiñaga Maldonado.

Y todos los que participan en este proyecto lo tienen claro:

“Si algo hacemos diferente es que no es solamente me traigo el refrigerador, lo desbarato y vendo los aceros y los cobres que es lo que tiene el valor; sino que busco cómo integro los materiales a través de mi misma red, cómo lo integro a través de la planta, ningún otro proveedor tiene la capacidad de hacerlo en ninguna parte del país, no hay nadie que esté con ese nivel de integración”, afirma Mondragón Castañón.

“Podemos decir que hace 18 años empezó todo este proceso de renovación en busca de no afectar al medio ambiente y estamos en buen nivel en este momento y cuando tengamos consolidado nuestro diseño del equipo circular, que así lo estamos llamando, creo que vamos a tener una propuesta muy valiosa para cualquier tipo de industria y en eso estamos trabajando”, concluye Mendoza Corona.

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