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Cuartoscuro Archivo

Familiares de migrantes asesinados en San Fernando no han recibido apoyo de México

En diez años, y tres gobiernos distintos, el Estado mexicano no logró garantizar el derecho a la verdad de las familias.
Cuartoscuro Archivo
Por Carlos Manuel Juárez/ Proyecto #Másde72*
24 de agosto, 2020
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Por lavar ocho horas ropa ajena Marleny Suárez ganaba 100 lempiras (4 dólares), en El Guante, Honduras. Desde marzo, por el coronavirus, se quedó sin trabajo y ahora busca qué darle de comer a su hija Yessica Xiomara, su hijo Luis Miguel y a los sobrinos de los que se hace cargo  tras el asesinato de su hermano.

Es madre y viuda. Cada día la angustia de Marleny Xiomara crece ante la falta de dinero para pagar las 1,500 lempiras (61 dólares) de la inscripción de sus hijos a la escuela. Cada día Marleny Xiomara se pregunta cómo sería su vida si Los Zetas no hubieran asesinado a su esposo Miguel Ángel Cárcamo junto con 71 migrantes más, la noche del 22 de agosto de 2010 en San Fernando, a menos de dos horas de alcanzar la frontera con Estados Unidos, en Tamaulipas.

“Me dijeron que me iban a ayudar con becas a los cipotes (hijos)”, reclama la mujer y recuerda que el 1 de septiembre de 2010, cuando el gobierno hondureño le entregó el ataúd con el cuerpo de su esposo, el ministro Miguel Ángel Bonilla le dio su número telefónico para que lo llamara. Le marcó pero cuando contestó le dijo que estaba ocupado. Tampoco en México ha recibido ayuda aunque existe un fondo al que tiene derecho a acceder por ser víctima de la masacre calificada por la Suprema Corte de Justicia de la Nación como violación grave  a los derechos humanos.

Marleny Xiomara Suárez rezó nueve días seguidos por su esposo Miguel Ángel Cárcamo. Rezó el primer día y recordó a la señora que le decía: ‘¡Ese cuerpo es mi hijo!”. Rezó el segundo, el tercer y el cuarto, sin olvidar a la desconocida mujer que decía: ‘Miguel Ángel no es Miguel Ángel’, y que le hizo dudar de la identidad del cuerpo que enterró. Sigue sin olvidar esa voz.

Marleny sabe muy bien quién es Miguel Ángel. Él pasaba los 20 años y ella los 18 cuando se conocieron un día a inicio de la década de los 90. Al siguiente suspiro, el joven de Maraita le pidió matrimonio. Al siguiente suspiro, él fue por sus pertenencias a la casa de sus padres y regresó a Marleny para quedarse en El Guante.

En 1994, Marleny parió a Petrona Itzael y, dos años después, a Ángel Rogelio. Miguel Ángel le sacaba arena a una quebrada para llevar de comer a su casa. En 2005 nació Yessica Xiomara y 24 meses después, Luis Miguel. El padre se dio cuenta que el sueldo por sacar la arena no era suficiente y comenzó a pensar en la migración a Estados Unidos como una salida.

“Él no le podía comprar ropa a los cipotes y se ponía a llorar y decía que se iba a los caminos para que los cipotes siguieran adelante”, recuerda Marleny en entrevista telefónica.

Miguel Ángel y su cuñado Luis Suárez salieron de El Guante, ubicado a 90 kilómetros de Tegucigalpa, el 2 de agosto de 2010. Rogelio, otro hermano de Marleny con experiencia en migrar, los encontró en Guatemala. En su camino a Estados Unidos hablaba por teléfono con Marleny. En una llamada le avisó que habían deportado a Luis. A mediados de agosto le dijo que estaba cerca de la frontera con Estados Unidos, que le prometía dinero para arreglar la casa de madera y comprar ropa a sus cuatro hijos.

El 25 de agosto Marleny vio la noticia del asesinato de migrantes en San Fernando, pero no pensó en su esposo. Los medios informaban que la Secretaría de Marina halló más de 70 cuerpos de migrantes que habían sido asesinados por hombres armados, integrantes del cártel de Los Zetas, en su camino a Estados Unidos. El viernes 27 del mismo mes, un amigo de la familia llamó a Marleny para decirle que el nombre de Miguel Ángel Cárcamo había salido en la tele, en la lista de asesinados.

El 1 de septiembre, Marleny asistió a la entrega de 16 ataúdes sellados. El presidente hondureño, Porfirio Lobo, dijo que todas eran víctimas hondureñas de la masacre mexicana. A los días siguientes se supo que, por lo menos uno de los cuerpos llegados a Honduras era, por error, el de un joven brasileño. A media ceremonia, una mujer se acercó a Marleny y le dijo que el del ataúd era su hijo. Ella le respondió que Miguel Ángel no tenía mamá. La señora insistió y la hizo dudar.

El último día del rezo del novenario por Miguel Ángel, Marleny y su familia fueron a dejar flores a la tumba. Cuando llegaron al sepulcro encontraron la tierra muy removida. Ella preguntó qué había pasado a una familia que estaba en una tumba cercana y no respondieron. En esos días la policía los vigilaba. Le pidió a Petrona y Ángel que no hicieran bulla y todos regresaron a casa.

La tierra removida la hizo dudar, pero no más que la señora que decía: “¡Miguel Ángel no es Miguel Ángel!”.

“No hallo consuelo”, dice Marleny, en la entrevista, a una década de esos días tristes. Semanas después otra señora la buscó para decirle que no llorara, que Miguel Ángel estaba vivo, que habían sacado el ataúd del sepulcro debido a un error en la identificación. “Aquí en El Guante nadie se lo dije y esa mujer dijo que está vivo, pero a mí no me ha llamado, me dijeron que a los 7 años podía llamar, pero ya van 10 y él no llama”.

A 10 años de la masacre de San Fernando, Marleny sufre por la incertidumbre. En el día a día la pobreza cerca a su familia que sigue habitando la casa a la que hace casi 30 años llegó un joven de Maraita y de la que se fue un 2 de agosto de 2010 en busca de un futuro.

Los Cárcamo Suárez comparten el desamparo con la señora Elvia Yolanda. Ella sigue esperando que México o que el país donde nació, Honduras, le otorguen becas de estudio para sus tres nietos, hijos de Eva Nohemí, asesinada hace 10 años en la misma masacre. “Porque yo ya me voy a morir y ellos, como sea, van pa’rriba”, dijo en la visita que realizó el año pasado a México.

Vilma Pineda Morales también sufre por la situación económica y la injusticia. En la masacre perdió a Efraín Pineda Morales, Richard Pineda Lacán, Mayra Cifuentes Pineda y Nancy Pineda Lacán.

Esta es la misma situación que viven las 24 familias hondureñas, las 14 salvadoreñas, las 14 guatemaltecas, las 4 brasileñas y la india que perdieron a sus familiares. En diez años no han recibido apoyos económicos, educativos o de salud por parte del gobierno mexicano. Sus países no se han sumado a la exigencia de justicia, verdad y reparación por la masacre.

Sin destino

El camino a la verdad y la reparación de las víctimas de la masacre de 72 migrantes en San Fernando, Tamaulipas, parece imposible. En diez años, y tres gobiernos distintos, el Estado mexicano no logró garantizar el derecho a la verdad de las familias y los sobrevivientes de la violación grave a los derechos humanos.

A la fecha, hay 30 víctimas directas y 65 víctimas indirectas de esa masacre oriundas de Centroamérica, Ecuador y Brasil registradas ante la Comisión Ejecutiva de Atención a Víctimas (CEAV). Aunque deberían de recibir medidas de asistencia médicas, alimentarias y educativas, las personas  sólo cuentan con apoyo económico para su traslado a México, para el seguimiento a sus casos, y, en su momento, dos familias recibieron atención médica emergente en el país, según la Fundación para la Justicia y El Estado Democrático de Derecho, representante legal de 11 de las familias.

En el proceso de transición el presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, prometió que instalaría una Comisión de la Verdad para la masacre de San Fernando. Hasta ahora, el único ejercicio echado a andar es la Comisión para el caso Ayotzinapa. En su lugar, la fiscal de derechos humanos, Sara Irene Herrerías Guerra,  aceptó concentrar 4 investigaciones de masacre y 2 de desapariciones en una recién creada Unidad de Investigación de Delitos para Personas Migrantes (UDIPM). Para investigar estos casos la FGR dispuso de 3 ministerios públicos de medio tiempo.

“Hasta que no haya voluntad no va avanzar, y la voluntad política implica que las políticas de austeridad no deben tocar acciones de búsqueda y acciones de investigación, porque esto nos va seguir hundiendo en la impunidad”, advierte Ana Lorena Delgadillo, directora de la Fundación para la Justicia.

La creación de una Comisión está en manos de la Subsecretaría de Derechos Humanos, a cargo de Alejandro Encinas. El 6 de julio de 2018, la hoy titular de la Secretaría de Gobernación, Olga Sánchez Cordero, y el secretario de seguridad pública, Alfonso Durazo, aseguraron que habría un mecanismo, donde el centro fueron las víctimas y el cumplimiento del marco legal internacional de los acuerdos que México ha firmado con el mundo.

En México, la institución encargada de atender a las víctimas es la Comisión de Atención a Víctimas (CEAV), fundada en 2014 y su modelo de atención se sustenta en la Ley General de Víctimas. Cuenta con 603 trabajadores para atender a 34 mil víctimas de violaciones a derechos humanos. El 60 por ciento del personal está contratado como externo o con plazas eventuales.

La CEAV plantea la reparación del delito en cinco pasos: restitución, que significa que la víctima recupere lo perdido; rehabilitación, que representa atención médica o psicológica; compensación, aportar  una suma de dinero con cálculos establecidos en la ley; satisfacción, una disculpa pública o reconocimiento de responsabilidad del Estado mexicano o las autoridades responsables en violaciones graves a los derechos humanos; y garantías de no repetición, crear medidas para sancionar  a los responsables y establecer políticas públicas de prevención.

El modelo burocrático impuesto por la CEAV obliga a que las víctimas directas o indirectas llenen un formato específico de solicitud de las medidas de asistencia o de la reparación. Esta condición es la principal limitante para las familias de los migrantes, quienes viven en comunidades rurales en sus países.

De las 72 familias de las víctimas, 61 no cuentan con representación jurídica en México. Al ir a la CEAV, las abogadas que asesoran a madres, esposos, esposas e hijos topan con pared. “Les han prometido medidas, pero luego señalan que los protocolos y reglamentos de la CEAV les impiden dar asistencia fuera del país, que las familias no tienen cuentas de banco, que están en otros países y no hay convenios de colaboración con instituciones públicas de salud y educación. El tema administrativo está por encima de la Constitución”, lamenta la abogada Delgadillo.

Al respecto, Jacobo Dayán, especialista en Derecho Penal Internacional, Justicia Transicional y Derechos Humanos, señaló que el modelo de operación de la CEAV la convierte en una Secretaría de Desarrollo Social (Sedesol) para víctimas. Además, enfatiza, no hay un mecanismo que garantice que las víctimas de otros países tengan acceso a las medidas de reparación y de asistencia.

“Una Ley de Víctimas responsable acotaría la atención a delitos de desapariciones, ejecuciones, tortura. La CEAV tendría que tener modelos de reparación administrativa, hoy todavía sigue vinculada a lo judicial, en un país donde lo judicial no camina. Hay una visión muy perversa en la forma en que las comisiones de víctimas están operando porque claramente están rebasadas por el entorno”, expuso Dayan.

Las medidas de austeridad dejaron al descubierto la fragilidad de la CEAV. El 24 de junio, la comisionada Mara Gómez Pérez presentó su renuncia al Senado. En una carta expuso que se pretendió convertir la reparación integral en sinónimo de dinero, repartido de forma discrecional, sin transparencia ni rendición de cuentas. Para esta investigación se pidió una entrevista a la CEAV pero fue rechazada.

Reparaciones a presión

La presión de Leonardo Arizaga, embajador de Ecuador en México, obligó a que el Estado mexicano reparara a los familiares de las cinco víctimas mortales ecuatorianas Elvia Florinda Pasochoa Matsaquiza, Rosa Amelia Panza Quilli y María Magdalena Tipantaci Tubón, y asesinados Telmo Leonidas Yupa Chimborazo y Christian Andrés Caguana Campos, así como a Luis Freddy Lala Pomavilla,  sobreviviente de la masacre de San Fernando y quien ha hecho público su testimonio sobre lo ocurrido.

De 2016 a 2018, el diplomático buscó a las familias y al superviviente, facilitó el contacto con los funcionarios mexicanos, generó los encuentros para tramitar la reparación y organizó las disculpas públicas que dio el titular de la CEAV, Jaime Rochin, en Quito, a nombre del Estado mexicano, y donde entregó compensaciones a 47 víctimas indirectas y al sobreviviente.

*#Másde72 es un proyecto dedicado a investigar masacres de migrantes en México. Para consultarlo visita: https://adondevanlosdesaparecidos.org/masde72-una-decada/

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Covid-19: cómo la falta de bolsas plásticas gigantes está demorando la fabricación de vacunas

Falta de componentes clave, así como problemas de comunicación y suministro ralentizan la campaña mundial de vacunación. Analizamos los factores en juego más importantes en este proceso.
BBC
8 de agosto, 2021
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Aunque la producción de la vacuna contra la covid-19 se ha incrementado de cero a miles de millones de dosis en un tiempo récord, la escasez de materias primas y equipos ha limitado la cantidad de dosis que se pueden fabricar.

A fin de resolver algunos de estos cuellos de botella, se ha creado un mercado, una especie de equivalente farmacéutico de eBay, para ayudar a los fabricantes y proveedores a ver que está disponible y permitirles comerciar en un solo lugar.

La plataforma ayudará a crear una conexión entre los materiales no utilizados y excedentes con las empresas que los necesitan, comenzando con las cosas que están en mayor demanda.

Aquí echamos un vistazo a algunos de los componentes clave que causan cuellos de botella, así como a problemas más amplios relacionados con el programa de vacunación, como la propiedad intelectual.

1. Bolsas plásticas gigantes

Fabricación de vacunas - ilustración

BBC

Uno de los problemas más urgentes ha sido la escasez de grandes bolsas de plástico estériles que se utilizan para cultivar células de vacunas dentro de grandes recipientes llamados biorreactores.

Se parecen un poco a las bolsas que se utilizan en el proceso de elaboración casera, dice Matthew Downham, director de fabricación sostenible de la Coalición para las Innovaciones en Preparación para Epidemias (CEPI), un organismo mundial que tiene como objetivo acelerar la producción de vacunas y una de las organizaciones líderes en el lanzamiento del mercado.

Las bolsas de plástico gigantes, que pueden contener hasta 2.000 litros, son necesarias en el proceso de elaboración de los cuatro tipos de vacunas que se fabrican actualmente.

2. Filtros y tubos de plásticos

Fabricación de vacunas - ilustración

BBC

También ha generado preocupación la disponibilidad de filtros y tubos de plástico, a veces denominados como “conjuntos de un solo uso”.

Ambos son, nuevamente, requeridos por los cuatro tipos de vacuna en producción.

Los tubos de plástico se utilizan en muchos procesos biológicos, pero solo se pueden utilizar una vez.

3. Materias primas

Los ingredientes esenciales para el desarrollo de cultivos celulares, que se utilizan para producir algunas de las sustancias farmacológicas, también han escaseado.

Fabricación de vacunas - ilustración

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También ha habido problemas con un ingrediente especializado llamado nanopartículas lipídicas: partículas ultrapequeñas que son cruciales para las vacunas pioneras de ARNm producidas por BioNTech / Pfizer y Moderna.

Antes de la pandemia, estas nanopartículas -que se usaban para albergar la sustancia farmacológica para facilitar su administración en el cuerpo- solo se producían en pequeñas cantidades para la investigación clínica, por lo que su producción masiva ha sido un gran desafío.

4. Trabajadores capacitados

A medida que ha aumentado la fabricación de vacunas, también lo ha hecho la necesidad de personal capacitado.

Los involucrados en la industria dicen que algunos lugares han tenido dificultades para encontrar suficientes trabajadores capacitados para ocupar puestos especializados.

Fabricación de vacunas - ilustración

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Downham dice que a las empresas les resulta difícil trasladar a su personal entre sus propios sitios, pero que es “incluso más complicado” cuando se transfiere personal a otra empresa contratada para realizar la fabricación.

Para ayudar a resolver el problema, la industria farmacéutica quiere que los trabajadores puedan viajar entre sitios internacionales con mayor facilidad.

5. Propiedad intelectual

Que la propiedad intelectual y la protección de patentes se consideren como algo que bloquea el despliegue global actual depende en gran medida de a quién le pregunte.

La propiedad intelectual (PI) se refiere a las creaciones o invenciones protegidas por la ley mediante patentes, derechos de autor y marcas comerciales.

Su objetivo es garantizar que el creador sea recompensado con ganancias y que su invención conserve su calidad e integridad.

Estados Unidos ha apoyado una medida en la Organización Mundial del Comercio (OMC) -un organismo intergubernamental que promueve el comercio mundial- para levantar temporalmente dicha protección de patentes para las vacunas contra el coronavirus.

Esto se hizo tras una campaña de India y Sudáfrica y un grupo de unos 60 países que argumentan que la renuncia a las protecciones de propiedad intelectual permitirá que los conocimientos de fabricación se transmitan más fácilmente.

Pero los fabricantes de vacunas dicen que incluso si se libera la propiedad intelectual de una vacuna patentada, las nuevas empresas no podrían empezar repentinamente a hacer vacunas.

Fabricación de vacunas - ilustración

BBC

Todavía necesitarían las instalaciones y los conocimientos especializados y competirían por el mismo número limitado materiales y personal capacitado.

Albert Bourla, director ejecutivo de Pfizer, sostiene que una exención podría en realidad “descarrilar el progreso” en el programa de vacunación global.

Liz Breen, especializada en operaciones de servicios de salud de la Universidad de Bradford, en Reino Unido, está de acuerdo en que liberar la producción intelectual no es una solución instantánea.

“Es solo una parte del rompecabezas”, dice.

¿Qué tan mala es la situación y qué se está haciendo al respecto?

Los fabricantes tienen como objetivo suministrar al mundo un estimado de 11 mil millones de dosis de vacunas contra el coronavirus para fines de 2021, un aumento masivo en la capacidad, triplicando la producción anual anterior de vacunas.

Pero la industria dice que solo puede cumplir con estos compromisos si la escasez actual de materiales y componentes se aborda junto con medidas que permitan el libre flujo de trabajadores en todo el mundo.

El Banco Mundial ha dicho incluso que las demoras resultantes podrían retrasar la fecha de inmunidad colectiva mundial, que había predicho que podría alcanzarse para marzo de 2022.

Matthew Downham, de CEPI, dice que “hay una gran cantidad de actividad en marcha” para tratar de aliviar las presiones sobre los componentes y materiales clave, para que se produzcan y envíen a los fabricantes de vacunas lo más rápido posible.

Se ha creado un grupo de trabajo de fabricación global -una rama del esquema Covax que tiene como objetivo garantizar que las vacunas estén disponibles en todo el mundo- para tratar de abordar la escasez.

Y ahora se ha lanzado Covax Marketplace, una plataforma segura que permitirá a los fabricantes y proveedores comprar y vender productos en un solo lugar, lo que ayudará a aumentar la visibilidad de qué está disponible en determinado momento.

Inicialmente se centrará en seis categorías de suministros: bolsas de biorreactor, conjuntos de un solo uso, filtros, cultivos celulares, lípidos, viales de vidrio y tapones.

Sin embargo, dice Downham, también es necesario trabajar para garantizar que los fabricantes de vacunas estén utilizando toda su capacidad en todo momento.

Por ejemplo, si los servicios de “llenado y acabado” de un fabricante -que es cuando las vacunas se envasan y empaquetan- no están disponibles, es necesario que haya formas de utilizar otras instalaciones para garantizar que la fabricación no se ralentice ni se detenga.

A largo plazo, el grupo de trabajo de fabricación tiene como objetivo desarrollar la capacidad de producción (fábricas, personal y experiencia) en todo el mundo, especialmente en los países de ingresos bajos y medianos.

Pero ahora que la demanda mundial de dosis supera ampliamente la oferta, dado los devastadores niveles de covid-19 en lugares como India y Brasil, la presión para encontrar soluciones rápidas nunca ha sido mayor.

Thomas Cueni, de la Federación Internacional de Fabricantes de Productos Farmacéuticos, se mostró intransigente en una sesión informativa de la industria sobre cuál sería el resultado si no se satisfacía esa demanda.

“Le fallaríamos al mundo”, dijo.

Diseño e ilustraciones Zoe Bartholomew.


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