Destituyen a juez por caso de funcionario que abusó de una menor en Vallarta
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Cladem Jalisco México

Destituyen a juez por su actuación en el caso de un funcionario que abusó de una menor en Vallarta

Aunque a Luis Alonso “N” no le imputan corrupción de menores, sí enfrenta proceso por el delito de “abuso sexual infantil” y sigue preso.
Cladem Jalisco México
16 de agosto, 2020
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El gobernador de Jalisco, Enrique Alfaro, informó que fue destituido el juez Jorge Luis Solís Aranda, del Centro de Justicia para las mujeres de Puerto Vallarta, por el caso de Luis Alonso “N”, director de recursos humanos de la policía municipal, que fue detenido hace 3 semanas con una niña de 10 años desnuda en su coche. El juez decidió vincularlo a proceso por el delito de “abuso sexual infantil”, pero sin agravantes debido a una incongruencia en la redacción del Código Penal, y rechazó imputarlo por “corrupción de menores” con el argumento de que la niña “no sintió placer”.

Este viernes fue la segunda audiencia del caso, donde el juez rechazó este último delito, por lo que hubo rumores de que el acusado había quedado libre. Pero no fue así, porque permanece la primera vinculación a proceso, dictada desde el lunes 10 de agosto.

Sin embargo, Luis Alonso “N” sí tiene derecho a pedir libertad condicional y de hecho su abogado defensor iba a solicitarla el martes pasado, aunque finalmente desistió de hacerlo por el momento.

Este fin de semana se realizan manifestaciones en Vallarta en contra de cómo se ha manejado el caso y en redes sociales hubo indignación con la etiqueta #NoEsPlacerEsViolencia por los argumentos que dio el juez Solís Aranda.

“Yo me sorprendí, me quedaba muy claro que iba a ser complicado que el juez vinculara a proceso. Lo que nunca me esperé fueron los argumentos que dio, machistas, sexistas, imponiendo la carga en la víctima, en la niña, no en el agresor. Yo esperaba que fundara de manera jurídica esta negativa, no de una manera machista, prejuiciosa, sesgada como lo hizo”, dijo en entrevista con Animal Político la coordinadora del Comité de América Latina y el Caribe para la Defensa de los Derechos de las Mujeres (Cladem) en Vallarta, Sandra Quiñones.

Desde el viernes por la noche, la Fiscalía anunció que interpondrá un recurso de apelación por considerar que son aplicables tanto el delito de abuso sexual infantil como el de corrupción de menores y que la resolución vulnera los derechos de la niña de 10 años. Alfaro subrayó este domingo que el Consejo de la Judicatura tomará cartas en el asunto y que el juez pagará las consecuencias de lo que llamó “su inmoralidad”.

Una serie de tropiezos legales

Luis Alonso “N” fue sorprendido el domingo 26 de julio con una niña desnuda dentro de su coche. Él estaba parado junto a la puerta del copiloto y cuando policías que hacían vigilancia en la zona se acercaron, se puso nervioso e intentó tapar el interior del vehículo. Adentro estaba la pequeña y, según lo que declaró después, el hombre presuntamente ya había estado tocando su cuerpo.

Una semana después, el 3 de agosto, se realizó la primera audiencia para vincularlo a proceso y fue cuando empezaron los tropiezos legales que han desatado una ola de indignación ante este caso.

El Ministerio Público Juan Alberto López Amaral pidió la imputación solo por un delito, abuso sexual infantil, y pidió la agravante de que la niña es menor de 12 años. Pero el Código Penal de Jalisco tiene una contradicción: las agravantes a este delito están estipuladas en el Artículo 142-N, donde dice que la pena se incrementará una tercera parte si la víctima tiene menos de esa edad. El problema es que el propio Artículo 142-L, que regula el abuso sexual, ya tiene una penalidad diferente dependiendo de la edad, de uno a cuatro años de prisión si la víctima tiene entre 12 y 17 años, y de tres a seis años de cárcel si es menor de los 12.

De modo que por esta incongruencia en la ley, el juez Jorge Luis Solís Aranda decidió que no era aplicable la agravante. Sin esta condición y con una posible pena que promedia menos de cinco años, el acusado tiene el derecho a pedir la suspensión condicional del proceso, con lo cual puede salir libre con medidas cautelares como vigilancia, resguardo domiciliario, el compromiso de no acercarse a su víctima o recibir tratamiento psicológico, según se determine.

La Fiscalía apostaba por conseguir una segunda vinculación a proceso, ahora por el delito de corrupción de menores. En una conferencia de prensa, el fiscal Gerardo Octavio Solís dijo que no se había hecho en la primera audiencia porque estaban consiguiendo más datos de prueba.

“Esta segunda imputación requería de unos peritajes más pormenorizados, esa fue la razón por la que al momento de la puesta a disposición se decidió asegurar una primera vinculación y ahora vamos por una segunda”, señaló el lunes pasado, con la nueva audiencia programada para el viernes.

En el transcurso de la semana, se sumó otro peritaje independiente, presentado por el Comité de América Latina y el Caribe para la Defensa de los Derechos de las Mujeres (Cladem), contó en entrevista con Animal Político la coordinadora de la ONG en Vallarta, Sandra Quiñones. Fue un peritaje en victimología forense, que entra a detalle no solo en la afectación a la víctima, sino en la familia, el entorno y hasta la propia carpeta de investigación de la Fiscalía.

Pero el juez Solís Aranda rechazó la segunda vinculación a proceso por el delito de corrupción de menores, que el Código Penal define como “la iniciación o práctica de la actividad sexual”, con castigo de cuatro a siete años de cárcel cuando el agresor se valga de alguna situación como tener poder o ser funcionario público.

Lo más preocupante, consideró la activista Sandra Quiñones, es que se trataba de un juez relativamente nuevo del Centro de Justicia para las Mujeres. Es decir, que todos los casos que recibe son de violencia contra niñas y mujeres.

“El juez desconoce lo que implica el principio del interés superior del menor, y desconoce lo que significa juzgar con perspectiva de género. No solo es una menor, es una niña, entonces el protocolo obliga que en esta situación de doble vulnerabilidad se debe utilizar tanto el protocolo que protege el interés superior del menor como el de perspectiva de género”, lamentó. “Nos preocupa porque entonces sabemos que el resto de los juicios que él tenga van a seguir con la misma tónica, revictimizando a las niñas o mujeres, negando el acceso a la justicia, dejando libres a agresores”.

“Nunca actúan solos”       

Cladem y otros colectivos de activistas no se quedan solo en la discusión de si la primera imputación va con o sin agravantes y la segunda que fue rechazada: solicitaron formalmente con un escrito que se investigue mucho más a fondo el caso.

“En estas investigaciones que también hacemos de manera paralela determinamos que la persona que realizó estos actos en contra de la niña es un depredador y tiene ya, o tenía ya muy establecido su patrón, su ruta, su zona”, señaló Quiñones. Tenía incluso un rango de edad para escoger a sus víctimas.

Aunque la identidad de la niña y de su familia se ha mantenido en absoluta confidencialidad, la activista comentó que el ahora exfuncionario no la conocía previamente, sino que presuntamente la estuvo “cazando”, porque se movía en la zona donde él buscaba a sus víctimas.

“Y nos preocupa porque Vallarta es un destino de turismo sexual, y de turismo sexual infantil, aquí está enclavada una parte de una red de prostitución y pornografía infantil. Y que el imputado haya sido el jefe de recursos humanos de la Dirección de Seguridad Ciudadana nos alarma muchísimo, porque es una conducta que sabemos que no actúan solos, tanto para consumo como para protección. Nos queda claro que hay mucho más detrás de esto, muchísimo más”, subrayó.

Una de las investigaciones que están pidiendo es que se cruce información entre dependencias y lugares donde él ha trabajado para encontrar si había antecedentes de quejas o denuncias contra él, pero hasta ahora no han tenido respuesta.

“Repito: no trabajan solos. Entonces, ¿quién más pudiera estar? Bueno, esperemos que Fiscalía y el Ayuntamiento se pongan a hacer esa parte y que nos informen e informen a la comunidad ¿de quién más nos tenemos que cuidar?, ¿o cuántos casos más están por ahí que se les dio carpetazo para no ir más allá? Porque no es cualquier depredador, era un depredador que trabajaba en Seguridad Ciudadana del Ayuntamiento y eso implica que tenía acceso a las cámaras del C5, a información sensible de niñas agredidas, de rutas, de situaciones que pudieron poner en riesgo a muchas más menores, y para poderlo hacer claro que tiene que haber toda una red de complicidad”, advirtió.

Aunque la Fiscalía no ha adelantado si piensa presentar más acusaciones, en un comunicado del 8 de agosto refirió que estaba buscando datos de prueba de la presunta responsabilidad del imputado en “otros delitos” y ha insistido en que trabaja para fortalecer el caso.

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COVID: la conversación en un autobús que llevó a salvar cientos de miles de vidas

Un encuentro de dos científicos en un autobús condujo a un ensayo clínico para encontrar tratamientos para salvar vidas de enfermos de COVID-19.
27 de marzo, 2021
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El ensayo clínico llamado RECOVERY (Random Evaluation of Covid-19 Therapy o Evaluación aleatoria de terapias para covid-19) inició en marzo de 2020 para probar medicamentos que ya existían en pacientes con covid y estudiar si éstos tenían un efecto sobre la enfermedad. Gracias a este ensayo se han salvado cientos de miles de vidas.

Todo comenzó en el autobús número 18 en Londres. Mientras se abría paso entre el tráfico, dos pasajeros estaban enfrascados en una conversación.

Lo que acordaron en ese trayecto, que tuvo lugar antes del confinamiento en la ciudad por covid-19, cambiaría el curso de la pandemia y posiblemente el futuro de la medicina.

Llevó al trabajo conjunto de investigadores, el Servicio Nacional de Salud británico (NHS) y 40.000 pacientes de covid en un esfuerzo especialmente adaptado a un sistema nacional de salud pública.

Y salvaría la vida de cientos de miles de pacientes de covid en todo el mundo. La conversación de estos dos pasajeros llevó a la creación del ensayo clínico Recovery.

Los dos pasajeros del autobús eran el profesor Martin Landray, médico y diseñador de ensayos de fármacos a gran escala, y Jeremy Farrar, director de Wellcome Trust, uno de los mayores organismos de financiamiento para investigación médica del mundo y uno de los fundadores de Recovery.

La fecha era el 9 de marzo de 2020. Ambos discutían la pandemia inminente, las escenas que se veían en Italia, que fue el primer país de Europa en sentir el impacto devastador del virus, y la inevitabilidad de que Reino Unido se enfrentaría a lo mismo.

“Lo que acordamos en ese viaje en autobús fue que el tsunami llegaría en un par de semanas y teníamos que tener un ensayo en funcionamiento en dos semanas”, explica el profesor Landray al programa Inside Health de la BBC.

“Nueve días después, se inscribió al primer paciente, y el año que pasó ha sido extraordinario”, agrega.

Dos semanas antes, el profesor Landray le había enviado un correo electrónico a Jeremy Farrar para subrayar la importancia de los ensayos.

Lo que pasó a ser uno de los momentos más importantes en el enlace de vínculos científicos comenzó cuando Farrar respondió: “Será mejor que hable con Peter”.

Píldoras de dexametasona

Science Photo Library
El ensayo Recovery ha salvado la vida de cientos de miles de pacientes de covid en todo el mundo.

Las campanas de alarma ya habían estado sonando para el profesor Peter Horby desde el 2 de enero, cuando surgieron informes de una “neumonía viral” en Wuhan, China.

Para Horby, esto tenía todas las características del síndrome respiratorio agudo severo (o SARS) de 2003.

“Para mí estaba bastante claro que había un problema que podría salirse de control si no teníamos cuidado”, señala el profesor Horby, un destacado experto en enfermedades nuevas y emergentes.

Ya había ayudado a establecer dos ensayos de medicamentos en Wuhan, pero debido al confinamiento allí, no obtuvieron ningún resultado.

“Las salas de hospitales estaban abarrotadas”

Juntos, el profesor Horby y el profesor Landray formarían el eje científico que definiría el tratamiento de covid.

Se vieron impulsados por los errores del pasado. El peligro en una pandemia es que todos empiezan a correr como pollos sin cabeza y los científicos y médicos actúan solos, cada uno probando diferentes tratamientos en un pequeño número de pacientes; creando mucho ruido, pero sin respuestas.

El ruido ya estaba aumentando. Se presentaba como evidencia ensayos con una decena de pacientes o experimentos con células en un laboratorio.

Incluso el presidente Donald Trump estaba proclamando los beneficios del medicamento contra la malaria hidroxicloroquina, cuando la evidencia era escasa o inexistente.

El objetivo de Recovery era brindar claridad en medio del caos.

Hubo cuatro claves en el éxito de Recovery:

  • Se puso en marcha rápidamente, en un mundo en el que las pruebas pueden tardar más de un año en configurarse.
  • Era grande, involucraba a todos los hospitales de pacientes graves y a uno de cada 10 pacientes con covid en Reino Unido, por lo que incluso se pudo encontrar medicamentos que tuvieran solo un beneficio moderado.
  • Los pacientes fueron asignados al azar para recibir atención estándar o un medicamento experimental, de modo que los médicos pudieran ver la diferencia entre los dos.
  • Y fue simple.
Una dosis de dexametasona

Reuters
Uno de los fármacos involucrados en el ensayo fue la dexametasona, un esteroide.

El Recovery tuvo un marcado contraste con el ensayo clínico moderno, que se arrastra bajo el peso de la burocracia, los contratos con todos los hospitales, los criterios estrictos sobre los participantes y una gran cantidad de trabajo para quienes miden y recopilan datos.

Si el ensayo iba a tener éxito, era necesario trabajar en salas sometidas a una intensa presión.

“Las salas estaban abarrotadas, los médicos estaban abrumados con pacientes enfermos. Para que un ensayo clínico funcione, este no puede interferir con la atención médica”, dice la Dra. Raha West, médica de cuidados intensivos en Buckinghamshire, quien dirigió el ensayo en su hospital.

“Con el Recovery esto fue fácil”.

El profesor Landray dice que “eliminaron todo” para que el Recovery fuera tan básico que inscribir a un paciente en el ensayo era tan fácil como recetar el medicamento.

Uno de los primeros desafíos fue decidir qué medicamentos deberían estar involucrados.

El coronavirus era una entidad nueva, un desconocido sin reglamentos a seguir.

El profesor Horby y el profesor Landray seleccionaron los medicamentos más prometedores para enfermedades similares o los que habían surgido de las pocas investigaciones sobre covid.

Si el paciente quería participar, su médico seleccionaría en una computadora cuáles de los medicamentos involucrados en el ensayo eran seguros según el historial médico del paciente y la computadora decidiría qué medicamentos se debían administrar.

El fármaco dexametasona, un esteroide antiguo y barato que ya se había utilizado en infecciones respiratorias, se convirtió rápidamente en una fuente de controversia.

La reacción fue dura y rápida y se acusó a los dos expertos de comportamiento poco ético y peligroso.

La dexametasona calma el sistema inmunológico y algunos argumentaron que era lo peor que se podía hacer cuando el cuerpo estaba combatiendo una infección.

“Tengo un cajón lleno de cartas que me dicen que estoy matando gente”, me dijo el profesor Horby. Pero lo tranquiliza saber que también tiene un cajón de “cartas de amor y correos de elogios”.

Saltando de alegría

dexametasona

Getty Images
El tratamiento con dexametasona se convirtió en política del NHS y el resto del mundo lo siguió rápidamente.

Cada fármaco que probaron fue puesto a prueba porque pensaron que existía la posibilidad de que funcionara. La dexametasona fue el primero que lo demostró.

Apenas 100 días después de ese trascendental viaje en autobús, el profesor Landray y el profesor Horby se prepararon para contarle al mundo sus hallazgos.

Sabían que estaban a punto de cambiar el tratamiento para los pacientes en todas partes y habían pasado una semana repasando los números repetidamente para estar seguros.

El 16 de junio estaban listos.

“Fue un resultado hermoso, hermoso”, dice el profesor Landray.

El profesor Horby recuerda a su jefe saltando de alegría al otro lado de una videollamada cuando transmitió los resultados.

Para quienes estaban conectados a un ventilador, como Katherine Millbank, el fármaco redujo la posibilidad de morir en un tercio.

Ella fue una de las primeras pacientes que obtuvo el medicamento en el ensayo.

Cuando las enfermeras corrieron las cortinas alrededor de su cama, todos los que estaban en la sala de cuidados intensivos la aplaudieron.

“Estoy eternamente agradecida con todos ellos por salvarme”, le dijo Katharine a Inside Health.

Cuatro horas después del anuncio, el tratamiento con dexametasona se convirtió en política del NHS y el resto del mundo lo siguió rápidamente.

La doctora Raha West rompió a llorar cuando llegaron los resultados. Todos los pacientes que inscribió en el ensayo terminaron recibiendo dexametasona.

“Nunca lo olvidaré, fue muy emotivo”.

Ahora se estima que la dexametasona sola ha salvado cientos de miles de vidas; posiblemente más de un millón.

El Recovery mostró que otro fármaco, tocilizumab, también salva vidas.

Pero el ensayo también se enfrentó a fracasos. El fármaco contra la malaria hidroxicloroquina, la combinación de lopinavir / ritonavir que se usan contra el VIH y el antibiótico azitromicina habían sido promocionados, pero finalmente se demostró que no tenían ningún efecto.

Su éxito dependió de la disposición de los pacientes, que en uno de los momentos más espantosos de sus vidas, estuvieron dispuestos a participar.

Aiden Temple, de 10 años, que tenía un trastorno inmunológico poco común después de contraer el virus, quiso hacer la diferencia.

“Fue muy aterrador, pero me sentí bastante orgulloso de poder ayudar a otras personas a mejorar rápidamente”, dijo.

También se necesitaron los esfuerzos de miles de médicos y enfermeras, así como de un equipo de unos 20 científicos en Oxford, para recopilar y analizar los datos.

El Recovery logró algo que ninguna otra prueba ha obtenido. Ya tiene garantizado un lugar en los libros de historia solo por su papel en la pandemia de covid.

La esperanza es que sea un catalizador de cambio en la medicina para hacer ensayos de estilo Recovery que brinden respuestas sobre los mejores tratamientos para otras infecciones, como la fiebre de Lassa, o que finalmente demuestren si las píldoras de vitamina D son la cura para todo lo que a menudo se dice que son.

“Creo que ha establecido un nuevo estándar para lo que se puede lograr y no solo durante las pandemias”, me dijo el profesor Landray.

“Sería una farsa si volviéramos a una situación en la que a veces se necesitan años para que un ensayo despegue”.


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