El gobernador Jaime Bonilla, el principal agresor de la prensa en BC
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El gobernador Jaime Bonilla, el principal agresor de la prensa en Baja California

El gobernador transmitió en vivo a través de sus redes sociales y de las institucionales 224 veces, y en 45 de esos videos atacó a mujeres periodistas y desprestigió la labor informativa de los medios.
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Por Elizabeth Rosales y Marco Tulio Castro
11 de agosto, 2020
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En apenas nueve meses, el gobernador de Baja California, Jaime Bonilla Valdez, y parte de su gabinete han agredido con declaraciones de desprestigio a la prensa y atacado a la libertad de expresión 123 veces, según la investigación de Newsweek Baja California, Prensa Bajo Fuego.

El desprecio de Bonilla hacia la prensa incrementó con la llegada de la pandemia por el COVID-19. La mayoría de los casos, se registraron entre junio y julio pasado.

Leer más: Periodistas de BC denuncian ante la CNDH a Bonilla; “no nos van a asustar ni callar”, responde

Según datos del reporte, el gobernador transmitió en vivo a través de sus redes sociales y de las institucionales, 224 veces, y en 45 de esos videos atacó a mujeres periodistas y desprestigió la labor informativa de los medios.

El análisis en el que asesoró con metodología el organismo internacional Artículo 19, reveló que por cada 5 transmisiones de gobierno, una fue usada para agredir a periodistas, o atacar a la libertad de expresión.

El primer desprestigio ocurrió en enero y en una transmisión se refirió como “notas amarillistas” a reportes de prensa sobre el arribo de migrantes a Tijuana.

Pero hay casos más graves, donde el gobernador lanzó llamados a la población a no leer medios, ni comprar periódicos, atentando así al derecho a la información de la población.

Dos de las víctimas más recurrentes de Bonilla han sido la corresponsal del diario Reforma, Aline Corpus, y la codirectora del semanario Zeta, Adela Navarro.


Prensa Bajo Fuego, la iniciativa periodística que utiliza datos abiertos y trabajo colaborativo, encontró patrones y tendencias luego de registrar y analizar los discursos de Jaime Bonilla, y de miembros de su gabinete, en los reportes diarios de gobierno.

A Corpus le dijo que se veía “muy mal con su periódico”, tras un reportaje sobre el ocultamiento de información sobre decesos, y a Navarro la ridiculizó diciendo que se había equivocado 22 veces en un artículo de fondo sobre ocultamiento de resultados de pruebas de pacientes con COVID-19.

De hecho, con la llegada de la pandemia al estado, el secretario de Salud de Baja California se unió a las transmisiones y según el análisis, fue el segundo funcionario con más discursos contra la libre expresión y agresiones directas a medios y periodistas.

“El fake news está por todos lados. El querer infundir miedo para debilitarnos como sociedad y gobierno, no lo vamos a permitir”, dijo Alonso Pérez Rico el 23 de marzo.

“Si no se les dice aquí, por el gobernador, es falso”, reafirmó un día después.

Leer más: Estigmatizados por el poder y con condiciones laborales precarias, la situación de periodistas en México

Las acusaciones de noticias falsas y explicaciones sobre cómo los medios supuestamente publicaban para golpear en venganza, porque no recibían contratos por publicidad oficial, se convirtieron en mensajes recurrentes durante las transmisiones.

“Buscan la alarma, asustar a la gente. Lo peor que nos puede pasar es empezar a creerle a estos periodistas que dicen conocen de medicina y la realidad es que no conocen la diferencia entre una Nazil y un Mejoral”, dijo Bonilla en otra de sus transmisiones.

La mayoría de las veces, Bonilla y miembros de su gabinete, se expresaron contra la prensa en general, pero siempre que agredieron de forma directa, fue solo a mujeres periodistas.

En total, agredieron a cuatro reporteras en 38 ocasiones.


Sin nombrarlas, desacreditó el trabajo de Erika Gallego, de La Voz de la Frontera y de Elizabeth Vargas, de Ensenada.net. 

También están los casos de Aline Corpus, de Reforma y de Adela Navarro, de Zeta, a quienes sí identificó por sus nombres.

“No hay justificación para inventar una nota. Terminan con las carreras de ustedes mismos, porque terminan con huevo en la cara”, dijo Bonilla el 6 de junio, tras proyectar la nota “Esconden en BC cifras de muertos”, firmada por Aline.

Una semana después, el 13 de junio, el mandatario felicitó sarcásticamente a la directora del semanario Zeta, Adela Navarro, por seguir su reporte de gobierno.

“Muy importante que esté bien informada para que no publique cosas que no son en el periódico”, dijo Bonilla. 

Fue la primera de cuatro agresiones contra Adela en esas transmisiones. El Semanario Zeta, además, es un medio que ha sido desacreditado 11 veces por el gobernador.

Pero las agresiones a la prensa, por parte del gobernador Bonilla, no son la única forma en que lastima el derecho a la información. 

No convoca a conferencias de prensa y usa como pretexto la pandemia.

La primera conferencia del gobernador fue también su última: el 1 de noviembre del año pasado, cuando inició funciones. 

La investigación revela que en julio pasado, Bonilla cumplió 273 días sin conferencias, un formato de comunicación donde periodistas cuestionan y piden precisiones sobre acciones o comentarios de los funcionarios con el propósito de informar a la población.


Para la representante en México de Reporteros Sin Fronteras, Balbina Flores, sin este mecanismo de diálogo entre medios y gobierno, la ciudadanía pierde la posibilidad de estar realmente informada.

“Aquí el principal derecho que se estaría violentando es el derecho a la información”, dijo la activista de RSF sobre la falta de conferencias.

El gobernador se comunica diariamente con los seguidores de las redes sociales personales e institucionales por medio de transmisiones en vivo en las que platica sobre los temas que considera oportunos, y aprovecha también ese espacio para promover a sus empresas de medios.

Prensa Bajo Fuego reveló que en los nueve meses de su gobierno, lo hizo seis veces y todas ellas utilizando recursos públicos.

Cinco ocasiones lo hizo desde oficinas de gobierno, utilizando el aparato público y sus recursos, y otra más lo hizo desde las propias instalaciones de PSN con personal del gobierno del estado.

PSN es un grupo de medios compuesto por estaciones de radio y televisión que cuenta con concesiones federales.

“¿Quieren saber la verdad? Vean PSN”, dijo por ejemplo el pasado 17 de julio

Esa actitud y política del gobernador morenista suman un cúmulo de presuntas faltas que deben ser observadas por autoridades electorales, organismos de derechos humanos y el poder legislativo, según Jorge Bravo, presidente de la Asociación Mexicana del Derecho a la Información (Amedi).

“Hay no solo una, sino muchas irregularidades de un funcionario que ha demostrado en varias ocasiones un desprecio a la democracia”, comentó.

Explicó que cualquier político puede ser dueño de un medio de comunicación, pero una vez en un cargo público no debe favorecer a uno solo, y menos al propio.

El reportaje completo puede ser consultado en prensabajofuego.com 

 (Con información de Daniel Ángel Rubio, Eduardo Jaramillo, Fernando Martínez e Isabel Mercado).

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Vacuna contra la COVID-19: ¿quién decide si es segura?

Reino Unido es el primer país en aprobar la vacuna de Pfizer/BioNTech contra el nuevo coronavirus para uso masivo. La noticia genera muchas preguntas sobre las vacunas y su seguridad. Aquí respondemos algunas de ellas.
Getty Images
2 de diciembre, 2020
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Las autoridades sanitarias de Reino Unido aprobaron la vacuna contra el coronavirus de Pfizer/BioNTech para uso generalizado, el primer país del mundo en hacerlo. Pero, aunque muchas personas desean ponerse una inyección lo antes posible, a otras les preocupa introducir algo desconocido en su cuerpo.

Aquí despejamos algunas dudas que suscitan las noticias sobre las vacunas.

¿Cómo sabemos que una vacuna es segura?

Esta es la primera pregunta, y la más importante, que hacen los científicos cuando comienzan a diseñar y probar una nueva vacuna o tratamiento.

Las pruebas de seguridad comienzan en el laboratorio, con ensayos e investigación en células y animales, antes de pasar a los estudios en humanos.

El procedimiento requiere comenzar poco a poco y solo pasa a la siguiente etapa de prueba si no hay problemas de seguridad pendientes.

¿Qué papel tienen los ensayos?

Si los datos de seguridad de los laboratorios son buenos, los científicos pueden verificar que la vacuna o el tratamiento son efectivos.

Eso significa realizar pruebas en un gran número de voluntarios, alrededor de 40.0000 personas en el caso de Pfizer/ BioNTech.

Vacuna de Pfizer/BioNTech

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La vacuna de Pfizer/BioNTech se desarrolló en apenas 10 meses.

En los ensayos, a la mitad de las personas se les administra la vacuna y a la otra mitad una inyección simulada o de placebo.

Para evitar sesgos, ni a los investigadores ni a los participantes se les dice a qué grupo de esos pertenecen hasta que se hayan analizado los resultados.

Todo el trabajo y los hallazgos se revisan y verifican de forma independiente.

Los ensayos de la vacuna de COVID-19 se han realizado a una velocidad vertiginosa, pero no se han saltado ninguno de estos pasos.

Las pruebas de la vacuna de Oxford/AstraZeneca se suspendieron voluntariamente en una etapa para investigar por qué había muerto un participante, entre muchos miles. Se reinició una vez que quedó claro que lo ocurrido no estaba relacionado con la vacuna.

¿Quién aprueba las vacunas o los tratamientos?

Solo se aprueba una vacuna si el regulador gubernamental -en el caso de Reino Unido es la Agencia Reguladora de Medicamentos y Productos Sanitarios (MHRA) que depende del Departamento de Salud- está satisfecho y considera que esta es segura y eficaz.

Después de que la MHRA se convirtiera en la primera agencia del mundo en aprobar una vacuna de COVID-19, su directora, June Raine, dijo: “El público puede estar absolutamente seguro de que los estándares con los que hemos trabajado son equivalentes a los de todo el mundo”.

Ahora los controles de la vacuna continuarán para asegurarse de que no haya más efectos secundarios o riesgos a largo plazo.

En Estados Unidos el organismo encargado de aprobar cualquier vacuna contra el COVID-19 es la Administración de Alimentos y Fármacos (FDA).

Una vez autorizada una vacuna, la FDA continúa supervisando la producción y evaluando los lotes para controlar potenciales efectos indeseados y asegurarse de que siga siendo segura y efectiva.

Una persona recibiendo una vacuna.

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Algunos grupos en la sociedad tendrán prioridad a la hora de recibir las vacunas aprobadas.

En Latinoamérica ocurre una situación similar.

En México, por ejemplo, el ente encargado de aprobar las vacunas contra el COVID-19 es la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (Cofepris), de la Secretaría de Salud.

El subsecretario de Prevención y Promoción de la Salud, Hugo López-Gatell, dijo a fines de noviembre que Pfizer/BionTech ya había entregado “el expediente de solicitud de registro sanitario” de la vacuna contra el COVID-19 a la Cofepris y, por ende, se está a la espera de una respuesta.

¿Qué contienen las vacunas de COVID-19?

Hay muchas vacunas distintas en desarrollo para el COVID-19.

Algunas contienen el virus pandémico en una forma debilitada.

La vacuna de Oxford/AstraZeneca utiliza un virus inofensivo alterado.

Las vacunas de Pfizer/BioNTech y Moderna utilizan fragmentos de código genético para provocar una respuesta inmune y se denominan vacunas de ARNm.

Estos fragmentos no alteran las células humanas, solo le presentan al organismo instrucciones para que desarrolle inmunidad contra el COVID-19.

Otras inmunizaciones para COVID contienen proteínas del coronavirus.

Las vacunas a veces contienen otros ingredientes, como aluminio, que hacen que la vacuna sea estable o más eficaz.

¿Me enfermará una vacuna?

No hay evidencia de que alguno de estos ingredientes cause daño cuando se usa en cantidades tan pequeñas.

Las vacunas no provocan enfermedades. En cambio, enseñan al sistema inmune a reconocer y combatir la infección contra la que han sido diseñadas.

Algunas personas sufren síntomas leves, como dolores musculares o un poco de fiebre, después de ser vacunadas.

Esta no es la enfermedad en sí, sino la respuesta del cuerpo a la vacuna.

Una persona sosteniendo un frasco de vacuna contra el covid-19 y una jeringa.

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Más de 10 potenciales vacunas contra el coronavirus se encuentran en la fase III de sus ensayos clínicos, la última etapa antes de la aprobación por parte de las agencias reguladoras.

Las reacciones alérgicas a las vacunas son raras.

El profesor Sir Munir Pirmohamed, quien asesora a la MHRA, dijo que no había identificado ninguna “reacción adversa grave” durante el ensayo de la vacuna Pfizer/BioNTech.

“La mayoría de los efectos adversos fueron leves y de corta duración, por lo general duraron uno o dos días, similares al tipo de efectos producidos después de cualquier otra vacuna”, dijo.

¿Es seguro que alguien que ha tenido ya COVID-19 se vacune?

Es probable que incluso a las personas que han tenido COVID-19 en el pasado se les ofrezca la vacuna.

Eso se debe a que la inmunidad natural puede no durar mucho tiempo y la inmunización podría ofrecer más protección.

Las autoridades sanitarias en Inglaterra afirman que no hay preocupaciones de seguridad en aplicar la vacuna a las personas que hayan sufrido COVID-19 de larga duración.

Pero aquellos que actualmente padecen de COVID-19 no deben recibir la vacuna hasta que se hayan recuperado.

¿Son las vacunas contra el COVID-19 respetuosas con el bienestar animal?

Algunas vacunas, como la del herpes y la vacuna nasal contra la gripe infantil, pueden contener gelatina de cerdo.

Y algunas vacunas se producen en huevos de gallina o en células de embriones de pollo.

Molécula de coronavirus

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Hay muchos tipos de armas que se están probando en la lucha contra el COVID-19.

Hay cientos de vacunas contra el COVID-19 en desarrollo.

Aún no tenemos detalles sobre todos los ingredientes, pero se espera que muchas de las vacunas sean aptas para vegetarianos o veganos.

Si todo el mundo se pone la vacuna, ¿entonces yo ya no necesito hacerlo?

Existe una abrumadora evidencia científica de que la vacunación es la mejor defensa contra infecciones graves.

Las vacunas contra el COVID-19 parecen evitar que las personas se enfermen gravemente y podrían salvar vidas.

Las primeras dosis que estén disponibles probablemente se ofrecerán a las personas con mayor necesidad, como los ancianos, que están en el grupo de personas de mayor riesgo.

Todavía no está claro cuánta protección podrían brindar las vacunas en términos de evitar que las personas propaguen el COVID-19.

Si se puede realizar el proceso bien, vacunar a suficientes personas podría detener la enfermedad.


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