Aislados y sin internet: jóvenes padecen exclusión escolar en la epidemia
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Gandhi Ramos

Aislados y sin internet: jóvenes padecen exclusión escolar durante la epidemia

Sin conectividad y en aislamiento, jóvenes de la metrópoli y pequeños poblados que estudian el bachillerato y la universidad viven la discriminación por ser excluidos del sistema educativo.
Gandhi Ramos
Por Ruth Barrios Fuentes y Gandhi Ramos
7 de agosto, 2020
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El confinamiento no se vive igual desde la pobreza. Más de 32 millones de mexicanos no tienen internet en casa. Por si no fuera suficiente, el plan de instalación de fibra óptica en el territorio está prácticamente detenido. Sin conectividad y en aislamiento, jóvenes de la metrópoli y pequeños poblados que estudian el bachillerato y la universidad viven la discriminación por ser excluidos del sistema educativo. 

En Ciudad de México, adolescentes emprenden la misión de conectarse a la red gratuita para continuar las clases en línea, suplicando que no se sature. Mientras que en Tecoanapa, Guerrero, los estudiantes ya están casi con un pie afuera de la escuela; tienen dos alternativas: la mayoría volverá al campo, actividad cada vez más insostenible, o se enrolará al Ejército en medio de una sangrienta lucha contra el narcotráfico. 

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Esta es la realidad de la Generación Confinada que transita la emergencia sanitaria sin internet y sin educación. 

En Huamuchapa, una pequeña localidad de Guerrero, hay un bachillerato tecnológico que ni siquiera tiene paredes. Ahí, unos 200 alumnos intentan aprender de todo un poco, en un afán de cambiar su suerte. 

En este poblado, perteneciente al municipio de Tecoanapa, solo abren dos cafés internet con computadoras que trabajan a paso de tortuga. 

Seguir las clases en línea es imposible. Ni el 10% de los alumnos tiene, ya de menos, un teléfono celular.

Clases en Huamuchapa, Guerrero

En este poblado, perteneciente al municipio de Tecoanapa, solo abren dos cafés internet con computadoras que trabajan a paso de tortuga.

Iván Chávez es profesor en esa escuela, oficialmente llamada Centro de Educación Tecnológica Agropecuaria. Sus clases son variadas: desde Bioquímica hasta Lenguaje y Comunicación. Con él, otros 12 profesores cumplen las funciones de enseñanza y también atienden las labores de administración en la escuela. 

Iván pone un especial énfasis en las diferencias entre las aspiraciones de un alumno citadino y otro que vive en medio del campo. Y cuando las explica, las hace ver abismales. 

Por ejemplo, mientras los estudiantes de la capital buscan ingresar a grandes instituciones, como la UNAM o el Politécnico, las opciones de los chicos de Tecoanapa son reducidas: o buscan un lugar en la Escuela Normal Rural de Ayotzinapa o se enlistan al Ejército. No hay más. 

Pero, la mayoría de los jóvenes decide quedarse en el municipio para trabajar en el campo, algo cada vez más difícil, o de plano emigrar a Estados Unidos. 

El grupo de Iván lo conforman 42 estudiantes pero solo tres han logrado entregar las tareas a tiempo porque tienen internet; el resto deberá esperar a que acabe la pandemia para ponerse al corriente. 

Lo que es cierto, explica Iván, es que el rezago educativo en la región es evidente. 

“Hay alumnos que ya están en el bachillerato y no saben leer ni escribir. Así de preocupante es el nivel”, dice. 

¿Y cómo es que alguien que estaría en edad de ingresar a la universidad no sabe leer ni escribir? 

Iván tiene la respuesta: el sistema educativo en las comunidades es tan laxo que nadie es reprobado. Esto significa que un estudiante pasará automáticamente de año bajo la única condición de que no falte a sus clases, aprenda o no. 

No es una regla escrita, pero los docentes saben que reprobar a un alumno es perderlo para siempre. “A pocos les importa realmente aprender. No le ven utilidad”, explica Iván. 

A eso hay que sumarle que el machismo sigue enquistado en estas regiones, por lo que las aspiraciones de las mujeres son limitadas. Muchas elegirán casarse y tener hijos, sin la oportunidad de explorar su talento como profesionista.  

En Tecoanapa hay redes para conectarse, pero la señal es débil. Iván ha tenido que buscar las formas para que todos sigan aprendiendo. Una de sus técnicas es enviar las tareas por Whatsapp a los alumnos que cuentan con celular, para que a su vez las repartan al resto de los compañeros. El método ha funcionado, pero no a grandes escalas. 

La vocación, dice Iván, no lo es todo. 

Giovanni sale de su casa todos los días con su cubrebocas y su celular. Abona los 50 pesos de saldo que le da su papá para que pueda hacer sus tareas, mismos que le durarán dos o tres días. Cuando se acaba este saldo, debe caminar por las calles sin pavimento de su colonia hasta los límites de la misma, donde puede conectarse a la red de internet gratuita de la Ciudad de México. 

Giovanni carece de computadora en casa, y a su colonia, Tempiluli, no llegan los servicios de internet.

Tempiluli es uno de esos lugares que hacen dudar al que llega, de si se encuentra todavía en la Ciudad de México o ya no. Perteneciente a la Alcaldía de Tláhuac, es una zona densamente poblada, pese a estar catalogada como suelo de conservación. 

Por años, la falta de un adecuado orden territorial por parte de las autoridades, sumada a la progresiva necesidad de vivienda, han propiciado conflictos por la delimitación de ejidos, así como invasión de tierras, venta ilegal de predios y delitos ambientales como el relleno de cascajo en los canales de agua. Hace pocos años en este mismo sitio vivían peces y aves acuáticas; hoy, es un laberinto de calles de tierra y filas interminables de casas de tabique y lámina.

A más de cuatro meses de declarada la Jornada Nacional de Sana Distancia en México, las escuelas se han tardado en decidir lo que deben hacer con estudiantes como Giovanni, que por sus limitaciones económicas y tecnológicas no han podido entregar la totalidad de sus tareas y mucho menos asistir a las clases a distancia.

Durante la pandemia, Giovanni se ha confinado con sus papás y su hermano menor, quien estudia la primaria y está en una situación similar a la de él. La familia ha respetado el confinamiento, salvo cuando Giovanni tiene que salir a conectarse para hacer sus tareas o cuando su padre sale a trabajar para proveer el único ingreso económico del hogar.

El padre de Giovanni se dedica a repartir hielo a las pescaderías del Mercado de La Viga, sin embargo, el cierre de bodegas durante la pandemia disminuyó su sueldo a la mitad. Tampoco las propinas son las mismas. Aún así, sale de casa cada que es requerido y toma tres transportes para llegar a las pocas bodegas del mercado que siguen dando servicio.

Al salir de su colonia, Giovanni encuentra internet público y una banqueta para refugiarse con su celular. Revisa las tareas que le han enviado sus amigos a su Whatsapp. Termina sus tareas, como puede, a dos dedos. De las nueve materias que cursa en el segundo semestre del Colegio de Bachilleres Plantel Tláhuac, trata de ir al corriente en ocho: “Uno de los profes me dijo que me quería pasar de listo y que no me iba a recibir las tareas por Whatsapp”, dice Giovanni. 

El resto de profesores sí le permitieron entregar sus trabajos por esta vía, sin embargo, el hecho de no poder tomar las clases a distancia lo ha rezagado del resto. “La verdad es que no he podido ponerme al corriente, y corro el riesgo de reprobar”, cuenta Giovanni. 

Las autoridades de su escuela han anunciado mecanismos de nivelación académica para los estudiantes que se han atrasado. La idea es que ningún estudiante termine reprobado este semestre, no obstante, la dificultad es la misma, pues dichos mecanismos también se cursan en línea o tienen algún costo. 

“Yo no puedo pagar el precio de ocho materias para recuperar mis calificaciones”, afirma Giovanni. 

Giovanni al regresar a su casa tras buscar internet para hacer la tarea

Giovanni carece de computadora en casa, y a su colonia, Tempiluli, no llegan los servicios de internet.

En este sentido, la escuela responde que los alumnos, cuyas familias carecen de ingresos económicos o medios tecnológicos, deberán esperar a que termine la contingencia para atender su caso de manera presencial. De todos modos se siente como un semestre perdido.

En todas las escuelas públicas de la Ciudad de México, hay casos como el de Giovanni. Desde el principio sabían que el reto de continuar las clases a distancia era una empresa compleja y segregadora. No sólo alumnos, sino también muchos profesores eran incapaces de utilizar la plataforma en línea diseñada por la SEP. 

Por ello, las autoridades educativas se han visto en la necesidad de diseñar estos mecanismos exprés para los miles de estudiantes atrasados. Esto es muestra clara de que este sistema de educación remota no es factible a corto plazo en México. La pandemia ha desnudado la enorme desigualdad que aún persiste en nuestro país.

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 Giovanni se levanta de la banqueta donde ha pasado dos horas sentado. Guarda su celular. Camina de vuelta a casa por las calles de Tempiluli, una colonia acostumbrada a ver desalojos de vecinos y demoliciones de casas irregulares. En su hogar ya lo aguardan para cenar y para jugar un juego de mesa, que es una de esas actividades que aún conservan las familias que no tienen internet en casa. 

Este panorama, además de develar las fallas del sistema educativo en nuestro país, también delatan un fenómeno poco explorado, pero que existe: la discriminación del Estado mexicano.

La explicación detallada la tiene Alma Mata, experta en derechos humanos y exvisitadora de la CDHDF.

Para ella, que las clases continúen en línea, pese a que alumnos no puedan tener acceso por falta de recursos tiene un nombre: exclusión de derecho a la educación por condición socioeconómica

La especialista refiere que además está involucrado el tema del derecho a la igualdad, el acceso a la información y el derecho por sí mismo a la educación.

El artículo 7 de la Ley General de Educación justamente establece las obligaciones del Estado para garantizar este derecho. 

Por ejemplo, afirma que las autoridades están obligadas a eliminar cualquier forma de discriminación y exclusión, atendiendo las capacidades y ritmos de aprendizaje de los estudiantes, así como eliminando las barreras de la enseñanza y adoptando medidas en favor de la accesibilidad.

No es todo. También deja claro que el Estado debe proveer de los recursos técnicos-pedagógicos y materiales necesarios para los servicios educativos.

Pero, en este fenómeno hay dos realidades: la que se dice en el papel y la que se cumple en la práctica, reconoce Alma Mata. 

¿Y qué puede hacer un estudiante que se ha sentido discriminado en su escuela por no contar con internet? 

Para la abogada, es necesario hacérselo saber a algún órgano defensor de derechos humanos para que se hagan modificaciones de raíz y se cumpla lo establecido en la ley. Tampoco descarta la posibilidad de que quienes hayan sido víctimas de esta exclusión educativa puedan recibir una indemnización. 

El tema, admite, es complejo, debido a que nadie esperaba una pandemia. En todo el mundo han existido dificultades educativas, pero en México, el rezago educativo se hace más hondo en los espacios más pobres del país.

La emergencia sanitaria, afirma, solo hizo recordar que la educación sigue siendo, como casi siempre, uno de los eslabones más débiles en el sistema mexicano. 

Más de 32 millones de mexicanos no tienen acceso a internet. Esa cifra es equiparable a llenar 363 veces el Estadio Azteca. 

El año pasado, México apareció en un penúltimo lugar en una lista de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos sobre penetración de internet fija. En el análisis, hecho a 37 naciones, nuestro país se ubica solo por arriba de Colombia. El primer lugar lo tiene Suiza. 

¿Estos números qué significan? En términos concretos, solo 15 de cada 100 habitantes posee acceso a internet fijo, comparado a nivel mundial. 

La Encuesta Nacional sobre Disponibilidad y Uso de Tecnologías de la Información en los Hogares también arroja que  el año pasado, la proporción de hogares que disponen de computadora registró un descenso, de pasar al 45% de la población al 44%. 

Del total de los usuarios de internet, 15 % está entre los 12 y 17 años de edad, justo la edad en la que se estudia el bachillerato, y un 16% se ubica entre los 18 a 24 años, cuando se ingresa a la universidad.

La Secretaría de Comunicaciones y Transportes ha dado razones de la carencia de internet. Una de ellas es por la orografía del país y otra porque las empresas no le encuentran sentido invertir en la instalación.

En el Plan Nacional de Desarrollo 2019, elaborado por el gobierno federal, se explica que las empresas no ven rentable dotar de internet a poblaciones menores de 5 mil personas. 

La consultoría The Competitive Intelligence Unit lo confirma en uno de sus extensos análisis. Las empresas no invierten en lugares donde no es rentable operar. Esto significa que no tiene sentido instalar infraestructura para internet en una zona donde no se generará tráfico por el uso de servicios ni abona a la conectividad poblacional. Hacerlo representaría una inversión perdida.  

Cuatro estados son los más afectados por estas políticas: Tabasco, Guerrero, Chiapas y Oaxaca. Ahí, millones de personas siguen a la espera de que las autoridades permitan instalar al menos, puntos gratuitos de conexión. 

Nancy se prepara para salir a trabajar. Se frota las manos con gel antibacterial, se pone cubrebocas. Cruza el espacio semivacío de su nuevo hogar, un sitio al que tuvo que mudarse hace pocos días por causa de un conflicto con su familia materna. 

Nancy agradece tener trabajo para sobrellevar la pandemia. Además, los muebles van llegando poco a poco: una estufa usada, un refri, una silla y hasta una puerta de madera que, recargada sobre un par de cajas, funciona como mesa de comedor.

Apresurada, sale de casa. Cruza un terreno baldío lleno de basura para cortar camino hasta la parada del pesero. Llega hasta el Metro Constitución. De ahí, llega caminando a su trabajo, en una empresa donde hace la limpieza de las oficinas. Su horario es de lunes a viernes, de 9 de la mañana a 5 de la tarde.

Pero no es allí donde Nancy debería estar. Apenas en febrero de este año, ella ocupaba ese horario para dedicarse de lleno a cursar la carrera en Comunicación y Cultura en la Universidad Autónoma de la Ciudad de México (UACM), Plantel Tezonco.

Pocos días antes de que se declarara la pandemia en México, Nancy todavía residía con su mamá y su abuela. Pero con el fallecimiento de la abuela, se desató una disputa familiar entre hermanos por quedarse con el inmueble. A Nancy y a su mamá prácticamente las corrieron de esa casa. Decidieron volver al departamento donde Nancy pasó su infancia. Si bien estaba descuidado por el abandono, al menos era propio.

Así, cargadas únicamente de su ropa y algunas cosas de higiene básicas, Nancy y su madre se mudaron a su nuevo espacio. Su papá se les unió en la mudanza. Para entonces, Nancy no trabajaba y esperaba indicaciones de su escuela. 

Su mamá se dedica a empacar frituras en una empresa grande, pero la enviaron a su casa debido a su avanzada edad, con el sueldo a la mitad. 

El empleo del padre es inconstante, pues trabaja en el área de mantenimiento del Parque de los Coyotes, que también fue cerrado por el confinamiento. Teniendo el departamento vacío y sin posibilidades de generar dinero para comprar muebles o contratar servicios, Nancy decidió ponerse a trabajar para ayudar a estabilizar la economía de su hogar.

Tras cada jornada de trabajo, Nancy procura detenerse tres cuadras antes de llegar a su casa, para conectarse a las redes gratuitas de internet que provee la Ciudad de México. 

De este modo, revisa en su celular si su amiga le ha enviado a su Whatsapp las nuevas lecturas para hacer las tareas pendientes. “Las descargo y algunas las puedo leer sin problemas, pero hay archivos que mandan los profesores que no son compatibles con Whats. Esos no los puedo abrir y, por ende, no puedo hacer los trabajos”, comenta Nancy. 

A veces, su amiga le busca dichas lecturas y se las manda en un formato más universal para que pueda descargarlos y leerlos sin problemas.

“Siento que me he retrasado muchísimo. Ahorita solamente dos profesoras me dieron la oportunidad de entregar un trabajo final para acreditar las materias. Entonces, de siete, salvaría dos. Pero otros me dijeron que no podían hacer nada y que tampoco podían ser muy flexibles”, cuenta Nancy. 

Nancy usando cubrebocas afuera de su casa

Tras cada jornada de trabajo, Nancy procura detenerse tres cuadras antes de llegar a su casa, para conectarse a las redes gratuitas de internet que provee la Ciudad de México, para revisar las tareas pendientes.

Por lo pronto, Nancy ocupa la mayor parte de su tiempo limpiando pisos y oficinas. Tiene que trabajar, es cuestión de prioridades. Está consciente de que, por su situación, la continuidad de sus estudios está en riesgo. Pero lo que a ella más le preocupa ahora son sus papás. Siente que los vulnera al salir a trabajar cinco días a la semana, subida en el transporte público protegida únicamente por su cubrebocas.

En realidad, ella misma está en riesgo constante. Pero hay aspectos comunes que resaltan tanto en su caso como en el de Giovanni: ambos logran sobrellevar las materias durante el confinamiento, gracias a la solidaridad de sus compañeros de clase y la de los profesores que han sabido comprenderlos.

Gracias a su trabajo Nancy contratará internet próximamente. El internet es un artículo de primera necesidad para un universitario. 

Sus papás, que viven al día, la comprenden y la apoyan, mientras siguen esperando que vuelva algo lo más parecido posible a eso que todos entendíamos como normalidad.

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FinCEN Files: la filtración que expone cómo grandes bancos lavaron millones en el mundo

Entre los reportes de actividades sospechosas por millones de dólares aparece el asesor político venezolano Juan José Rendón que, según Deutsche Bank, "podría estar vinculada con el presidente de México Enrique Peña Nieto".
21 de septiembre, 2020
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Documentos filtrados que dan cuenta de transacciones que suman unos US$2 billones revelan cómo algunos de los bancos más grandes del mundo han permitido que delincuentes y políticos corruptos muevan dinero sucio por todo el mundo.

Se trata de los FinCEN Files, que incluyen más de 2.100 “reportes de actividades sospechosas” elaborados por bancos y otras instituciones financieras y enviados a la Red de Control de Delitos Financieros del Departamento del Tesoro de Estados Unidos (FinCEN, por sus siglas en inglés).

Estos archivos confidenciales fueron obtenidos por el portal estadounidense de noticias BuzzFeed News, que los compartió con el Consorcio Internacional de Periodismo de Investigación (ICIJ, por sus siglas en inglés), la organización que coordinó también la investigación de los Panama Papers.

Y 400 periodistas de 108 medios de comunicación de 88 países -incluyendo el programa Panorama de la BBC- pasaron 16 meses tirando de los hilos que encontraron en esos archivos, analizando millones de transacciones bancarias, investigando registros judiciales y entrevistando a investigadores, víctimas y presuntos implicados.

El resultado de esas investigaciones, que en palabras del ICIJ es “un verdadero tour mundial del crimen, la corrupción y la desigualdad, con papeles protagónicos para políticos, oligarcas y estafadores, y papeles clave de banqueros que les sirven a todos”, empezará a ser publicado a partir de este domingo por los socios del consorcio.

En América Latina estos incluyen a medios como Proceso, Quinto Elemento Lab y Mexicanos Contra la Corrupción y la Impunidad, en México; Perfil, Infobae y La Nación, en Argentina; Armando Info, en Venezuela; Connectas y El Espectador, en Colombia; Convoca, en Perú y LaBot, en Chile, entre otros.

¿Que hay en los FinCEN Files?

La mayoría de los documentos contenidos en los FinCEN Files son “reportes de actividades sospechosas” (SARs, por sus siglas en inglés) enviados a las autoridades estadounidenses entre 2000 y 2017.

Estos documentos son algunos de los secretos mejor guardados del sistema bancario internacional y son utilizados por los bancos para informar sobre comportamientos sospechosos de sus clientes.

Example SAR (suspicious activity report)

BBC

Los SARs no necesariamente refieren a delitos ni constituyen prueba de delitos.

Pero cualquier inquietud vinculada a transacciones realizadas en dólares estadounidenses debe notificarse al FinCEN, incluso si tiene lugar fuera de los EE.UU.

Por eso, las repercusiones de las investigaciones derivadas de los FinCEN Files se harán sentir por todo el mundo.

“A partir de los archivos secretos, los periodistas rastrearon los dólares de un traficante de drogas de Rhode Island, EE.UU., hasta un laboratorio químico en Wuhan, China; exploraron escándalos que paralizaron las economías de África y Europa del Este; identificaron a saqueadores de tumbas con reliquias budistas que se vendieron a las galerías de Nueva York; y siguieron a magnates venezolanos que desviaron dinero de viviendas públicas y hospitales“, dice el ICIJ sobre a algunas de las historias investigadas.

El FinCEN, por su parte, dijo que la filtración podría afectar la seguridad nacional de Estados Unidos, comprometer las investigaciones y amenazar la seguridad de las instituciones y las personas que presentan los informes.

¿Por qué importa?

Si alguien planea sacar provecho de una empresa criminal debe encontrar una forma para lavar el dinero.

El lavado de dinero es el proceso de tomar dinero sucio -producto de delitos como el tráfico de drogas o la corrupción- y ponerlo en una cuenta en un banco respetado donde no estará vinculado con el delito.

Canary Wharf, London

EPA
La filtración generará lecturas incómodas para muchos bancos.

El mismo proceso es necesario si uno es un oligarca ruso al que los países occidentales han impuesto sanciones para evitar que ingrese su dinero a Occidente.

Se supone que los bancos deben asegurarse de no ayudar a los clientes a lavar dinero o moverlo de manera contraria a las reglas.

Por ley, tienen que saber quiénes son sus clientes. Y no es suficiente presentar un SAR y seguir recibiendo dinero sucio de los clientes mientras se espera que las autoridades se encarguen del problema: si un banco tiene evidencia de actividad criminal, debe dejar de mover el dinero.

FinCEN Files. [ 2,657 documentos, incluyendo ],[ 2,121 SARs (Reportes de Actividades Sospechosas) ], Source: Fuente: ICIJ, Image: A big pile of papers

Fergus Shiel del Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación (ICIJ), dijo que los archivos filtrados dan una “idea de lo que los bancos saben sobre el vasto flujo de dinero sucio en todo el mundo”.

Y según Shiel, los documentos también ponen en evidencia las cantidades extraordinariamente grandes de dinero involucradas.

Los documentos en los FinCEN Files cubren alrededor de US$2 billones de transacciones, pero son solo una pequeña proporción de los SARs presentados durante el período.

¿Qué dicen los FinCEN Files de América Latina?

Los hallazgos vinculados a personalidades e instituciones latinoamericanas se irán haciendo públicos en los próximos días.

Pero, por lo pronto, en México la revista Proceso empezó destacando una posible “actividad sospechosa” del asesor político venezolano Juan José Rendón que, según Deutsche Bank, “podría estar vinculada con el presidente de México Enrique Peña Nieto”.

Enrique Peña Nieto

Spencer Platt/Getty Images
El expresidente mexicano Enrique Peña Nieto aparece mencionado en los FinCEN Files.

El reporte, que menciona “seis transferencias sospechosas, por un total de US$180.000 entre el 21 de julio de 2016 y el 6 de marzo de 2017” fue incluido en el “Resumen Semanal de la Cleptocracia” -un documento confidencial del FinCEN- de mayo de 2017.

Según el documento, el dinero podría haber sido utilizado por Rendón para pagarle a un hacker que “realizó campañas de ciberataques a favor de sus clientes […] e instaló spywares en las oficinas de la oposición para Enrique Peña Nieto durante las elecciones de México en 2012″.

El tema también fue tocado por “Mexicanos contra la corrupción y la impunidad” (MCCI).

Pero el portal también destacó que entre los documentos filtrados hay varios que remiten a “operaciones sospechosas de lavado de dinero de organizaciones delictivas como el cártel de los Zetas y Rafael Caro Quintero del cártel de Guadalajara”.

Y, siempre según MCCI, las filtraciones también tocan “la conexión mexicana en un programa secreto de misiles en Irán; las operaciones financieras en Suiza de un encumbrado funcionario del gobierno de Enrique Peña Nieto y también la triangulación de fondos, desde México, a una compañía de casinos en Las Vegas, de un empresario que ha financiado la carrera política de Trump”, entre otros temas de próxima publicación.

Cédula de Alex Saab

BBC
Los FinCEN Files dan más información sobre las transacciones del colombiano Alex Saab.

En Venezuela el portal Armando Info arrancó su serie de publicaciones con un amplio reportaje sobre lo que los FinCEN File revelan de las operaciones del empresario colombiano Alex Saab, a quien el gobierno de EE.UU. acusa de ser testaferro del presidente Nicolás Maduro.

Y Venezuela también es uno de los objetos de atención de The Miami Herald, que utilizó la información contenida en los FinCEN Files para contar como “a medida que Venezuela se hundía cada vez más en un infierno de miseria, ricos expatriados se enriquecían cada vez más”.

La primera historia del Herald se centra sobre todo en la figura de Martín Lutsgarten, un empresario venezolano que reside en Miami que se enriqueció “como corredor de divisas de la élite venezolana sospechosa del robo de miles de millones“, y su cooperación con la justicia estadounidense.

Billetes de pesos debajo de una mascarilla

Getty Images
En Argentina la filtración ha permitido escrutar los movimientos de dinero de numerosas personalidades.

En Argentina, por su parte, La Nación y Perfil iniciaron sus entregas identificando a personalidades de ese país que movieron dinero a través de Meestral Assets, “una sociedad registrada en Islas Vírgenes Británicas y manejada por un empresario argentino que fue reportada ante el organismo antilavado de los Estados Unidos por 123 transferencias sospechosas entre 2013 y 2014”.

Entre estas personalidades destaca el presentador de televisión Marcelo Tinelli, quien acapara los titulares, además de “un exfutbolista de Independiente, un exfuncionario del Banco Central y más de 30 empresarios”.

Pero, como explica La Nación, más que la presunción de actividades ilícitas, la alerta estuvo motivada por el uso de una misma cuenta por parte de “personas y sociedades que no estaban relacionadas entre sí, ni compartían intereses comerciales”.

Y, a través de una vocera Tinelli le dijo a La Nación que los fondos que él había transferidos eran producto de actividades lícitas y perfectamente declaradas” y se habían “utilizado para el pago de gastos personales”. El presentador, sin embargo, reconoció que la cuenta no había sido declarada “oportunamente” al fisco argentino “por discrepancias de interpretación”. “Finalmente, cuando se dictó la ley de sinceramiento fiscal, optamos por incluir esa cuenta”, señaló la vocera.

Siempre en Argentina, Perfil también destacó que FinCEN rompió relaciones con las autoridades financieras del país en dos ocasiones, descontenta por la filtración de informas confidenciales.

En la primera oportunidad, en 2009, el reporte en cuestión involucraba a un importante opositor del entonces presidente Néstor Kirchner, y en 2015 a movimientos en una cuenta sospechosa del fallecido fiscal Alberto Nisman.

Infobae, por su parte, destaca en su cobertura las sospechas generadas por transacciones entre la agroexportadora Vicentín – que estuvo a punto de ser nacionalizada por el gobierno del presidente Alberto Fernández-y la multinacional Glenncore Grain.

Nisman

Reuters
Los archivos contienen información sobre actividades sospechosas de una cuenta del fiscal argentino Alberto Nisman.

Finalmente, en Colombia, la primera entrega de El Espectador se centra en la compra de un cuadro del célebre pintor colombiano Fernando Botero por parte de una empresa empleada por la constructora brasileña Oderbrecht para el pago de sobornos.

“Se debe resaltar que el maestro Fernando Botero no está bajo investigación alguna”, destaca sin embargo el diario colombiano.

¿Cuáles son los principales bancos involucrados?

La filtración generará lecturas incómodas para algunos de los principales bancos del mundo.

Estas son algunas de las revelaciones que estos seguramente preferirían haber mantenido fuera del conocimiento público.

  • HSBC permitió a estafadores mover millones de dólares de dinero robado por todo el mundo, incluso después de enterarse por boca de investigadores estadounidenses de que era parte de una estafa.
  • JP Morgan permitió que una empresa moviera más de US$1.000 millones a través de una cuenta de Londres sin saber quién era el propietario. Más tarde, el banco descubrió que la compañía podría ser propiedad de un mafioso en la lista de los 10 más buscados del FBI.
  • Se encontró evidencia de que uno de los socios más cercanos del presidente de Rusia, Vladimir Putin, utilizó al Barclays Bank en Londres para evitar sanciones que estaban destinadas a impedir que usara los servicios financieros en Occidente. Parte del efectivo se utilizó para comprar obras de arte.
  • El Banco Central de los Emiratos Árabes Unidos no actuó ante las advertencias sobre una empresa local que estaba ayudando a Irán a evadir sanciones.
  • Deutsche Bank movió el dinero sucio de los lavadores de dinero para el crimen organizado, terroristas y narcotraficantes.
  • Standard Chartered movió efectivo para Arab Bank durante más de una década después de que cuentas de clientes en el banco jordano se utilizaran para financiar actividades terroristas.

¿Qué tiene de diferente esta filtración?

Ha habido numerosas grandes filtraciones de información financiera en los últimos años, que incluyen:

  • Paradise Papers (2017): una filtración de documentos del proveedor de servicios legales en el extranjero Appleby y el proveedor de servicios corporativos Estera. Los dos operaron juntos bajo el nombre de Appleby hasta que Estera se independizó en 2016. Los documentos revelaron las operaciones financieras extraterritoriales de políticos, celebridades y líderes empresariales.
  • Panamá Papers (2016): documentos filtrados del bufete de abogados Mossack Fonseca que dieron más detalles sobre cómo las personas adineradas se estaban aprovechando de regímenes fiscales extraterritoriales.
  • Swiss Leaks (2015): documentos del banco privado suizo de HSBC que mostraron cómo se estaban utilizando las leyes de secreto bancario de Suiza para ayudar a los clientes a evadir el pago de impuestos.
  • LuxLeaks (2014): contenía documentos de la empresa de contabilidad PricewaterhouseCoopers que mostraban que las grandes empresas estaban utilizando acuerdos fiscales en Luxemburgo para reducir la cantidad de impuestos que tenían que pagar.

Los FinCEN Files, sin embargo, son diferentes porque no son solo documentos de una o dos empresas, sino que proceden de varios bancos.

Destacan una serie de actividades potencialmente sospechosas que involucran a empresas e individuos y también plantean preguntas sobre por qué los bancos que reportaron esas actividades no siempre actuaron ante esas preocupaciones.

Por lo pronto, la semana pasada FinCEN anunció propuestas para mejorar sus programas contra el lavado de dinero.


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