La lucha para dejar los inhalables puede empezar con un Whatsapp
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Alejandro Ponce

La lucha para dejar los inhalables puede empezar con un Whatsapp

Dejar el consumo de solventes es complicado por la compulsión que generan las sustancias, pero el acompañamiento es esencial en la recuperación de los consumidores.
Alejandro Ponce
22 de agosto, 2020
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Ulises trabajaba como albañil junto a su padre en Malinalco, Estado de México. Un día con su pago en lugar de comprar comida compró tres cajas de latas amarillas de limpiador PVC, cuya sustancia principal es el tolueno, una de las sustancias inhalables y psicotrópicas. Su droga.

“Cuando vi mis cajas de latas pues me puse a llorar, arrepentido, porque no podía yo creer que, en vez de comprar comida, tuve que comprar eso. Y yo decía: ¿y a poco eso voy a comer? Así, y me arrepentí”. Desde entonces, dice, no ha vuelto a consumir inhalables y poco después también dejó la marihuana.

Leer más: Tolueno, la droga que quita el hambre, el frío y mata lentamente

Para Pedro —padre de dos pequeños menores de 2 años— probar las drogas se convirtió en un tiempo de oscuridad y dejarla ha sido una lucha.

“Es como un rico y delicioso bubulubu, que te quieres comer, pero no te lo debes comer porque te hace daño. (La droga) ha afectado mi vida, ¿no? Porque a veces no es uno, es la droga, ¿no? Ya no actúas de buena manera, porque como hay tiempos buenos, hay tiempos malos”, cuenta el hombre de 22 años y artesano.

Pedro dejó los inhalables de un solo golpe. Pero las ganas de volver a hacerlo siguen ahí y cuando llegan lo que lo ayuda a no caer es caminar por los cerros de Malinalco, dibujar o escuchar música.

Su esposa y sus dos hijos lo ayudan a no caer.

“Ellos me dan la motivación de estar y de ser, y es lo que a veces me aleja de las drogas, porque digo, ‘no, no quiero estar una vez más en la oscuridad’, porque nada más es eso, un tiempo de oscuridad”.

Acompañar a los consumidores que quieren dejar la droga y dar información sobre los efectos que puede tener en su salud son las principales estrategias de la Asociación Civil El Caracol que ayuda a personas en situación de calle.

El primer paso es hablar del tema con la población en la calle, de los daños que la sustancia provoca a su salud y que a la larga puede provocar una condición discapacitante, explica Enrique Hernández, director de El Caracol.

No se puede decirle a los consumidores que dejen la droga de un momento a otro porque daña su salud, “ellos no se ven dejándola, hay que llevarlos poco a poco a que mejoren su salud, a que encuentren nuevos satisfactores incluso afectivos”.

El Caracol ofrece atención médica a los consumidores para tener una evaluación de su condición. El segundo paso de su estrategia fue diseñar propuesta educativa para que ellos pudieran monitorear su salud y conocieran los indicadores de riesgo.

“Hicimos una postal donde ellos pueden saber que si tienen tres o más indicadores de los que dice la postal tiene que buscar atención médica. Esta propuesta es de reducción del daño. Cuando ellos atienden su salud van mejorando sus condiciones y ya podemos hablarles de qué es lo que les está provocando el daño según lo que consumen”, añade el director de Caracol.

Entonces entra el acompañamiento con los consumidores. “Lo central es el acompañamiento personal que sepan que hay alguien que está con ellos. El tema es que no se sientan solos”.

Enrique explica que es mucho más fácil que la compulsión por consumir inhalables llegue si se sienten solos, por ello monitorean por Whatsapp o por teléfono a los consumidores, para que ellos sepan que cuentan con alguien en el momento que se sientan solos.

El problema, dice Enrique, es que “eso es muy caro, no podemos atender a muchas personas, somos bien poquitos aquí en Caracol”.

También luchan contra la compulsión que genera esta droga entre los consumidores, lo que provoca que el nivel de éxito sea bajo.

Los que busca El Caracol es que los consumidores que desean dejar la droga aunque vuelvan a recaer, logren evitar consumir por periodos más largos de tiempo: si deja la droga por tres meses, y vuelve a consumir, en un siguiente intento puede dejar de consumir por un año. “La idea es que el consumo sea cada vez más prolongado”.

Difícil atender sin protocolos médicos

Además de que las sustancias inhalables como el tolueno deben tener una regulación para su venta, pues al ser una sustancia de uso industrial y no una droga, es legal cualquiera puede comprarla, también faltan protocolos de atención médica claros.

“Si tu llegas con un daño por consumo de mariguana va a haber un protocolo médico para atenderte, si llegas con una sobredosis de cocaína también, pero si llegas con daño orgánico causado por solventes difícilmente va a haber protocolos porque médicamente no se ha estudiado mucho”, dice Enrique Hernández.

En la capital, solo existen dos Unidades Médicas Toxicológicas que cuentan con protocolos de atención para consumidores de solventes e inhalantes: Venustiano Carranza y Xochimilco.

En 2017, en ambas unidades se atendieron a 3,166 personas. En el toxicológico de Venustiano Carranza se atendieron 2,979 y en Xochimilco 187.

“La vinculación que ha tenido El Caracol con el toxicológico Venustiano Carranza es muy buena porque ellos han logrado que las ambulancias lleven a los muchachos al toxicológico. Normalmente no se quieren quedar y tener un tratamiento pero esa vinculación es valiosa”, destaca Silvia Cruz.

En el tóxicológico los médicos saben que al llegar un consumidor de solventes lo primero que deben hacer es suministrarles potasio para estabilizarlos, pues los solventes provocan hipocalemia, que es la baja peligrosa de potasio.

Además, tienen una lista de síntomas que presentan las personas intoxicadas con solventes, lo cual deberían tener todos los hospitales.

Ya ingresados les dan una alimentación alta en proteínas “porque esa característica es que están mal alimentados porque se les quita el hambre y eso los afecta mucho”.

También se les realiza una prueba de VIH y a las mujeres de embarazo. Además de información sobre los riesgos de seguir consumiendo. “Esas medidas si son posibles de implantar en otros hospitales”, añade Cruz Martín del Campo.

“El toxicológico ha salvado muchas más vidas de consumidores de solventes que cualquier otro hospital de la ciudad. Hemos llevado a chicos en estados lamentables y ahí los salvan. Pero es una instancia muy pequeña frente a una ciudad tan grande”.

Es difícil recuperarse de la adicción a los inhalantes pero es posible. Después de estar en anexos y hacer varios intentos, con la ayuda de la organización Caracol, Gabriel pudo dejar los inhalables y la calle. Ahora tiene un trabajo en un puesto de tortas cerca del Metro Garibaldi, en la Ciudad de México y puede pagar un cuarto en un hotel.

Se quedó sin ‘amigos’ pues el resto de personas que inhalan en los alrededores ya no le hablan desde que dejó de drogarse.

“Ellos dicen que no soy amigo, pero yo digo que un amigo es el que les dice ‘ya no te drogues’, pero ellos dicen que no, que un amigo es el que les da mona, les da mariguana, les da el activo”, dice Gabriel.

Lo que él busca es ser un ejemplo para todos ellos.

“Me gustaría ser ejemplo de ellos, que digan: ‘pues si Gabriel sí pudo, ¿por qué nosotros no?’. Salir de lo bajo, a lo limpio, ya no andar en la porquería, es mi ilusión de corazón. Ser el ejemplo para los demás”.

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La gente que todavía cree que Trump ganó las elecciones en EU

La desconfianza en el proceso electoral entre los simpatizantes de Donald Trump podría tener implicaciones para la nación.
6 de enero, 2021
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Semanas después de que el presidente electo Joe Biden fuera declarado ganador de las elecciones de noviembre, sigue habiendo una profunda desconfianza del proceso electoral entre muchos partidarios fervientes de Donald Trump.

Esto refleja un sentimiento más amplio entre los conservadores, uno que tiene profundas implicaciones para la nación y sus instituciones.

En Main Street (Kansas), Dillard Ungeheuer, de 73 años, estaba raspando el estiércol de vaca de sus zapatos, que quedó tras una visita a un corral de ganado, y parecía irritable.

En lo que respecta a las papeletas, fue enfático: muchas eran falsas.

“No voy a discutir con nadie al respecto”, dijo, levantando la voz. “Creo que lo que estoy diciendo está basado en hechos”.

Su indignación por la elección presidencial y el gobierno en general era palpable, y muchos en la ciudad compartían sus sentimientos.

“No, no tengo mucha fe en el gobierno”, declaró.

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, perdió las elecciones ante su rival demócrata, Joe Biden, y sus esfuerzos por anular ese resultado en los tribunales han fracasado.

El 6 de enero el Congreso contará los votos electorales de cada estado.

Aunque algunos republicanos han dicho que desafiarán este paso final en el proceso de certificar al ganador de las elecciones, esto solo retrasará, en lugar de cambiar, el resultado.

Mound City

BBC
En Mound City 80% de los electores votaron por Trump y muchos dudan de los resultados.

Las entrevistas con unas dos decenas de votantes republicanos en el estado de Kansas, en el medio oeste, revelan una imagen de cómo ven el mundo.

La mayoría sienten que les robaron la victoria y que las instituciones democráticas, en particular el proceso electoral, están rotas.

La mayoría de los votantes republicanos, en Kansas y en otros lugares, creen que Trump ganó las elecciones o no están seguros del vencedor, sugieren encuestas como la de la Universidad de Northeastern.

Jackie Taylor, de 59 años, editor de Linn County News en Pleasanton, dice que la elección fue robada: “Todo está turbio. Tienes a un tipo que fue elegido en circunstancias turbias, y ahora es presidente”.

Cuando se les preguntó por qué piensan que la elección fue manipulada, muchos dijeron que les llegaron noticias de Newsmax, One America News y otros medios que han transmitido historias sobre un presunto fraude electoral.

Estas empresas de comunicación eran relativamente desconocidas hasta antes de que Trump asumiera el cargo.

El presidente con frecuencia los menciona y esto ha elevado su perfil.

Tyler Johnson

BBC
Tyler Johnson cree que algunos votos fueron fraudulentos.

Otros dicen que no conocían a nadie que apoyara a Biden y que solo han visto letreros de Trump.

Para ellos, era inconcebible que Biden pudiera ganar.

Mantienen una creencia inquebrantable, a pesar de la falta de evidencia, de que los liberales se robaron las elecciones.

Sus puntos de vista se reflejan en los programas que miran y se discuten en cafeterías, gasolineras y otros lugares de la ciudad.

Pidieron una revisión del sistema, diciendo que se deberían imponer controles más estrictos a los votantes.

Dijeron que temían que Biden demoliera lo que quedaba de la democracia estadounidense convirtiendo al país en un estado socialista.

Tyler Johnson, de 35 años, habla sobre el fraude electoral parado junto a su Chevy.

“Estados Unidos está en una posición muy frágil’

Más temprano, en las afueras de la ciudad, una camioneta había levantado columnas de polvo que se elevaban tan alto como un granero, y un letrero, justo al lado de la ruta 69, decía: “Vota, elimine a todos los demócratas”.

Johnson no cree que los demócratas deban estar a cargo: “con las dudas sobre las elecciones, me hace cuestionar todo lo que defienden”.

Johnson cría terneros como lo hizo su padre, y como espera que algún día lo haga su hijo de dos años, Monroe, y teme que los demócratas saboteen la industria ganadera.

“Con todas las reglas que la presidencia de Biden quiere imponernos, me pregunto: ¿será mi estilo de vida viable para mi hijo, como lo fue para mi padre y para mí?”, señala.

Main Street -

BBC
En Mound City los electores expresan escepticismo sobre Biden.

Su cautela sobre el proceso electoral podría conducir a una división más profunda en EU, con los que creen en la Casa Blanca de Biden y con quienes la rechazan.

“Estados Unidos se encuentra en una posición muy frágil”, dice Edward Foley, académico en derecho electoral en la Universidad Estatal de Ohio en Columbus.

Describe la desconfianza en el proceso electoral como “un verdadero desafío a la premisa misma del sistema”.

Foley recuerda otro momento en la historia cuando estalló una batalla por las elecciones.

En 2000, el candidato republicano, George W. Bush, ganó Florida y sus votos electorales por un estrecho margen de 537, asegurando la elección.

Los partidarios de su rival demócrata, Al Gore, estaban angustiados.

“Existía el temor de que los funcionarios usaran el poder político para manipular las papeletas”, dice Foley, aunque no hubo ningún esfuerzo serio para socavar el proceso.

Los demócratas llevaron el asunto ante la Suprema Corte, pero los jueces detuvieron sus esfuerzos. Y se apagó.

Mike Avery

BBC
Mike Avery cree que los demócratas ganaron con medios turbios.

Hoy, sin embargo, Trump y sus aliados plantean serias dudas sobre la victoria de Biden.

Roger Marshall, senador estadounidense recientemente elegido por Kansas, planea plantear objeciones sobre la victoria de Biden el miércoles mientras los miembros del Congreso se reúnen en una sesión conjunta para certificar los resultados de las elecciones.

Marshall y una docena de otros senadores conservadores desafiarán los votos en algunos estados, un esfuerzo desesperado y condenado para detener a Biden.

Cuando se le preguntó si disputar las elecciones erosiona la confianza en el proceso, Marshall dice que está presionando el tema porque “quiero darle a la gente confianza en las elecciones futuras, así que no podría minar la confianza de la gente más de lo que está minada ahora”.

Sus temores son compartidos por muchos en la zona, una región profundamente conservadora.

Aquí, los temores al socialismo y el temor a una presidencia de Biden son intensos.

“Siento que veremos los primeros signos del socialismo”, dice Mike Avery, de 53 años, propietario de un almacén de madera en Main Street, ubicado en el condado de Linn, donde el 80% de los electores votaron por Trump.

Ungeheuer, que fabrica cercas para corrales, opina sobre las políticas de Biden: “No puedes empezar a dar algo a todo el mundo, y hacerme trabajar duro, dirigir un negocio y esperar que lo regale. A Venezuela no le fue muy bien al seguir una agenda socialista”.

Julia Smith

BBC
Los conservadores de Kansas, como Julia Smith, están pidiendo reformar el sistema electoral.

Ahora también hay pedidos en Kansas y en otros lugares para endurecer las restricciones a la votación.

“Creo que la elección fue amañada con las papeletas de votación por correo. Creo que sólo votaron personas que ya no están con nosotros”, señala Julia Smith, de 65 años, quien está jubilada.

“Creo que tendremos que volver a votar en persona, con identificación”.

Para ella, la derrota de Trump fue una prueba de que los demócratas los engañaron, y dice que se deberían detener sus intentos.

Tras decir esto se ajusta el abrigo para protegerse del viento helado y continúa su camino.

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BBC

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