Menos ingresos de lo planeado, la pandemia ya impacta en finanzas públicas
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Menos ingresos de lo planeado, la pandemia ya impacta en finanzas públicas

El último reporte de las finanzas públicas presentado por Hacienda muestra que los ingresos con los que cuenta el gobierno Federal son menos de los que esperaba. De acuerdo con expertos, la estrategia del gobierno nos está dejando desprotegidos ante una pandemia que todavía no termina.
Cuartoscuro
1 de agosto, 2020
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El gobierno federal sumó menos recursos de los que planeó tener para lo que va del año. El reporte de finanzas públicas al segundo trimestre de 2020 muestra que los ingresos disminuyeron y que el país se enfrenta ya a un déficit que, ante la pandemia por Covid-19, está en riesgo de ampliarse.

Según Hacienda, durante el segundo trimestre del 2020 la economía mexicana ya “tocó su punto más bajo” por las medidas de cierre ordenadas por la pandemia de Covid-19, pero economistas ven un panorama distinto.

Ingresos del Gobierno Federal son menores que el año pasado

En el Informe sobre la Situación Económica, las Finanzas Públicas y la Deuda Pública, se observa que en el periodo de enero a junio de 2019, el gobierno federal tuvo un ingreso de 2 millones 622 mil 499 millones de pesos. En el mismo periodo de 2020 la cifra es menor. En 2020 fue de 2 millones 603 mil 006.5 millones de pesos. Lo que representa un déficit de 3.7%.

Raymundo Tenorio, profesor Emérito del Tecnológico de Monterrey, señala que este informe muestra “el resultado del paro económico que tuvimos en este segundo trimestre y que continúa parcialmente”.

Mariana Campos, Coordinadora del Programa de Gasto Público y Rendición de Cuentas de México Evalúa, reconoce que aunque hay un pequeño aumento en algunos rubros, no se  están reuniendo los ingresos que se habían considerado obtener. Es decir, tenemos menos de lo que pensamos.

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Para Tenorio “es obvio que el hoyo fiscal, el tamaño del déficit ya previsto para el 2020 se va a ampliar más de lo esperado. “Estamos hablando de cosas bastantes grandes en términos del equilibro de las finanzas públicas”, reitera.

De acuerdo con el especialista “lo que está haciendo el gobierno para no tener tan cuantioso déficit es austeridad”. Reducir el gasto en las dependencias administrativas, y con ello ayudarse de recursos. Muestra de ello es la recuperación de los recursos  asignados a fideicomisos sin estructura orgánica, por decreto presidencial.

Además, se tomó el dinero que tomaron del fondo de estabilización de ingresos presupuestarios.

“Si no hubiera sido por ese dinero que se tomó de los fideicomisos, más lo que quedaba del fondo de estabilización, entonces se hubiera tenido que incrementarse más la deuda”, señala Tenorio. De acuerdo con el economista “la deuda sí se ha incrementado. Si tienes un déficit no hay ninguna otra forma de cubrirlo más que con deuda, no hay otra forma.  Y este gobierno sí se ha endeudado”, señala.

“Hoy las finanzas públicas enfrentan una debilidad muy fuerte en ingresos. Muy fuerte debilidad en los ingresos de Pemex, y muestra una fragilidad en el gasto. Con este empecinamiento de no endeudarse, la fragilidad para responder a sus obligaciones  va a provocar muchos problemas”, dice Tenorio.

Ante la falta de ingresos ¿Qué está haciendo el Gobierno Federal?

Para la economista Mariana Campos, el escenario financiero de México es preocupante pues “el gobierno no ha podido ingresar el dinero que requería y lo que está pasando es que está gastando menos y hay que revisar en qué áreas y cómo está afectando el cumplimiento de los derechos de los mexicanos”.

En consecuencia el Gobierno Federal ha tenido que compensar sus ingresos ordinarios con ingresos extraordinarios. “Cabe señalar que el año pasado no fue un buen año”, a decir de Mariana Campos.

De acuerdo con la especialista de México Evalúa, cuando tienes menos ingresos de los que habías programado tienes tres opciones y las puedes mezclar: endeudamiento, recortes o apoyos extraordinarios.

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“En este caso, el gobierno decidió compensar la falta de ingresos tomando los ahorros que había y también liquidar fideicomisos para tomar los recursos que hay en esa cuentas”.

Pero en este sentido, la especialista señala que desde el año pasado “ya llevamos gastados 400 mil millones de pesos que han venido de ingresos extraordinarios y eso no es sostenible. Es como si vivieras de vender tu carro, cama, y con eso pagaras tu alimentación, pues tienes solo un carro. No puedes vender tus bienes para sobrevivir”, explica.

Para Mariana Campos, “lo más preocupantes es que se están agotando los fondos que nos pueden ayudar en una contingencia y todavía tenemos incertidumbre sobre qué nos va a deparar económicamente y cómo van a comportarse los ingresos del gobierno hasta que esta situación se resuelva. Creo que estamos quedando desprotegidos”, menciona.

Ingresos tributarios disminuyeron por pandemia

Según Hacienda, “los ingresos tributarios aumentaron 0.1% real anual en el primer semestre de 2020, en un entorno económico sumamente complejo”. Hacienda señaló que esto se debe a los cambios que implementó para fortalecer el cumplimiento de los contribuyentes y evitar la evasión fiscal, lo que  aumentó la recaudación.

El Impuesto sobre la renta (ISR) pasó de  926 mil 722.9 millones en el primer semestre de 2019,  a  967 mil 706.2 millones en el mismo periodo de 2020. Lo que significa un aumento de 1.3%, respecto al primer del año pasado. Pero el  Impuesto al valor agregado (IVA)  pasó de 477 mil 932.7 millones en 2019, a 489 mil 798.4 millones en este último semestre, lo que significa una disminución de 0.6%. Entonces, mientras la recaudación por ISR aumentó, el IVA bajó.

Para Mariana Campos, “ese crecimiento del 1%  en relación al año pasado, no está cubriendo el total de los ingresos que había presupuestado”. Es decir, aunque hubo un aumento, eso no es suficiente para sostener lo que se perdió en otros rubros.

Lee: Hay mucha incertidumbre, la velocidad de reactivación de la economía es incierta: Hacienda

La especialista señala que “lo  importante es observar la tendencia, cómo se comportaron estos ingresos a lo largo de los meses. Nosotros observamos que enero y marzo habían ingresos excedentes pero en abril y mayo cayeron terriblemente los ingresos tributarios cayeron 41%. El ingreso tributario, se fue haciendo más chico conforme avanzó el año”, comenta.

Los ingresos tributarios aunque tengan un incremento en relación al año pasado este incremento se debe a que el año pasado tuvo un crecimiento negativo económico. Cuando nos fue bien fue en enero y en marzo cuando todavía no teníamos medidas de contención a la pandemia. En abril se cayó.

De acuerdo con Tenorio, en este periodo “llama la atención que el ISR no haya caído. Esto se debe a que fue puntual el contribuyente en el pago de sus declaraciones complementarias del ISR y del esfuerzo recaudatorio que hizo el Servicio de Administración Tributaria (SAT)”.

Tenorio reconoce que “en materia de IVA hubo una caída derivado del menor consumo de bienes en el consumo final. Al haber caído las ventas del comercio al mayoreo y al menudeo se paga menos IVA y es obvio que cae”.

Mariana Campos, Coordinadora del Programa de Gasto Público y Rendición de Cuentas de México Evalúa, coincide: “Es consecuencia de los efectos económicos que está causando la pandemia, si las personas pierden su empleo y pueden comparar menos pues se recauda menos IVA”.

Raymundo Tenorio señala que en los impuestos especiales también hubo una severa caída porque es una parte importante de recaudación de impuestos a través del consumo de gasolina.

Para Tenorio, la disminución del consumo sí es reflejo del COVID-19, al disminuir nuestra estrategia de consumo de entretenimiento, cines, bares, restaurantes, de viajes de líneas aéreas, turismo, todo ese consumo produce IVA. “De no haber sido por el confinamiento hubiéramos tenido la capacidad de IVA esperada”, comenta.

Y en este punto ¿Qué se puede hacer?

Mariana Campos de México Evalúa dice que no tenemos certeza de que “sea el punto más bajo, porque todavía falta mucho tiempo, no tenemos vacuna aprobada y distribuida y hasta que eso no pase, Covid no va a dejar de ser una amenaza”.

La especialista señala que “el gobierno cometió un error grave porque tenía que endeudarse al inicio de la pandemia porque ya sabíamos que la economía iba a estar muy cabizbaja y esto iba a afectar los ingresos”.

De acuerdo con la economista, “valía la pena haberse educado un poco, para atender bien a las personas que acuden al servicio público de salud”. A decir de Mariana Campos, este endeudamiento también podría ser una buena estrategia actualmente.

“El gobierno puede endeudarse para que el consumo no se caiga tanto,  generar un especie de plan o concertación nacional para que cuando ya esté controlada la pandemia podamos hacer una reforma fiscal y reponer esa deuda, pero no pasarla tan mal ahorita”, señala.

El objetivo de este endeudamiento según Mariana Campos, también debe ser evitar que mueran empresas, “porque si mueren empresas se mueren contribuyentes, y sobre todo cuidar que vivan las personas y sus derechos antes la pandemia”.

Para Raymundo Tenorio, el Gobierno Federal “no ha tenido la suficiente pericia para saber utilizar las tijeras, donde sí hay que recortar, dónde no, y dónde hay que reordenar gasto”.

Ante esta situación, una opción para el economista es “ suspender temporalmente sus obras, el tren maya, el aeropuerto, la refinería, no pasa nada”. Con esos recursos, se puede implementar un apoyo de desempleo que ayude a que el consumo de bienes y servicio no siga disminuyendo.

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Joe Biden: 5 cosas que quizás no sabías del ganador de las elecciones de EU

El demócrata Joe Biden es un experimentado político y fue vicepresidente de Estados Unidos con Barack Obama, pero no es una figura tan conocida internacionalmente.
7 de noviembre, 2020
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A la tercera fue la vencida: Joe Biden se convertirá en el 46º presidente de Estados Unidos el próximo 20 de enero.

El demócrata derrotó al actual mandatario, Donald Trump, en una disputada contienda que se definió días después de la jornada electoral tras un laborioso proceso de recuento de votos.

Biden, quien fuera vicepresidente con Barack Obama, consiguió recuperar el apoyo de estados clave que en 2016 votaron por su rival republicano.

A punto de cumplir 78 años, el demócrata será el presidente de Estados Unidos de más edad.

Te contamos otros detalles destacados de su vida personal y profesional.

1. Un político de carrera

Como ha insistido en recordarlo Trump a lo largo de la campaña, Biden lleva 47 años activo en la política estadounidense.

Joe Biden en la década de 1970.

Getty
Joe Biden se estrenó en la política cuando muchos de los votantes actuales ni siquiera habían nacido.

Su carrera en Washington DC empezó en el Senado en 1973, donde consiguió un escaño por el estado de Delaware recién cumplidos los 30 años.

Su llegada a la política coincidió con uno de los momentos más trágicos de su vida del que hablaremos más adelante.

Como senador, Biden cimentó la imagen de político cercano, conciliador y con habilidad para llegar a acuerdos con sus oponentes.

Biden en 1987

Getty Images
La primera apuesta de Joe Biden por la presidencia data de1987.

También tomó algunas decisiones no tan elogiadas, como la ley de justicia penal de 1994 redactada por él y aprobada durante el primer gobierno de Bill Clinton.

La reforma tenía como objetivo poner freno a décadas de creciente violencia, pero derivó en encarcelaciones masivas, con un especial impacto en la población negra y latina.

A su larga carrera como senador hay que sumarle sus ocho años de vicepresidente de Barack Obama (2009-2017), con quien construyó una excelente relación más allá de lo profesional.

Barack Obama y Joe Biden en un evento de campaña 2020

Reuters
La camaradería entre Obama y Biden quedó plasmada en numerosas fotografías de su gobierno y de momentos posteriores.

Esta es la tercera vez que intenta llegar a la presidencia del país.

Las dos primeras resultaron un fracaso, lo que hizo que un sector de los demócratas se preguntara si era la mejor baza para arrebatarle la presidencia a Trump.

Las circunstancias demuestran que sí lo fue.

2. La tragedia que marcó su estreno político

Desgraciadamente, la alegría por haber ganado la elección al Senado no le duró mucho tiempo.

Unas semanas después de su victoria, su familia sufrió un grave accidente de tráfico mientras él estaba en Washington DC entrevistando a personal para su nuevo despacho.

Su esposa Neilia y los tres hijos del matrimonio volvían de comprar el árbol de Navidad cuando un camión que transportaba mazorcas de maíz chocó lateralmente con su auto.

La mujer, de 30 años, y la hija pequeña, Naomi, de 13 meses de edad, murieron.

Joe Biden junto a su primera esposa y sus hijos.

Getty Images
La primera esposa de Biden, Neilia, murió junto a la hija más pequeña de la pareja en un accidente de auto.

Los niños -Beau, de 3 años, y Hunter, de 2- resultaron gravemente heridos y fueron hospitalizados.

Empezaba una etapa de dolorosos contrastes en la vida de Biden.

3. Dolor y empatía

Biden, que tomó juramento de su cargo en el Senado en la habitación del hospital donde se recuperaba su hijo Beau, no sabía si seguir adelante con su carrera como senador.

Estaba destrozado.

Criado en una familia católica de clase trabajadora, su padre repetía un breve pero contundente mantra: “Levántate, levántate después de haber sido derribado”.

Eso es lo que hizo. Decidió volcarse en el trabajo, pero sin alejarse de sus hijos.

Joe y Jill Biden

EPA
Joe y Jill Biden llevan casados más de 40 años.

De esa época data una de las anécdotas destacadas de sus primeros años como senador: cada día hacía en tren el trayecto de ida y vuelta entre su casa en Wilmington, Delaware, y Washington DC, más de 300 kilómetros diarios para estar cerca de los suyos.

Fue así como Biden desarrolló un estrecho vínculo con sus hijos que no hizo más que reforzarse a medida que se hacían adultos.

En 1977, Biden se casó con Jill, una profesora universitaria con quien tiene una hija, Ashley, y junto a quien logró reconstruir su familia.

Muchos vieron en Beau al posible sucesor de su padre en la política.

Tras servir en Irak con la Guardia Nacional en 2008, Beau fue fiscal general del estado de Delaware por dos períodos y tenía por delante una brillante carrera.

Joe Biden y Beau Biden.

AFP
Beau Biden tenía 46 años cuando murió en junio de 2015.

Pero en 2013 le fue diagnosticada una rara forma de tumor cerebral y murió dos años después.

La pérdida de personas tan cercanas moldeó el carácter de Biden.

Quienes mejor lo conocen dicen que tiene el “superpoder de la empatía”, un rasgo que fue subrayado durante la campaña para presentarlo como el presidente idóneo para superar una crisis sanitaria, económica y social como la que supone la pandemia de covid-19.

4. Globalista y comprometido con el planeta

Biden ha defendido la necesidad de rehacer las relaciones de EE.UU. con los países aliados que, en su opinión, se han visto afectadas durante la presidencia de Trump.

Promete regresar al Acuerdo de París de lucha contra el cambio climático y al seno de la Organización Mundial de la Salud, por ejemplo.

Experiencia no le falta: estuvo al frente del Comité de Relaciones Exteriores del Senado y presume de que ha “conocido a todos los líderes importantes del mundo en los últimos 45 años”.

Joe Biden y Xi Jingping.

Getty Images
Biden tiene una amplia experiencia internacional.

Sus decisiones en la esfera internacional no han estado exentas de críticas.

En 1991 votó en contra de la Guerra del Golfo; sin embargo, en 2003 estuvo a favor de la invasión de Irak para después convertirse en un crítico de la implicación de Estados Unidos en ese país.

De naturaleza cauta, recomendó a Obama no realizar la operación de las fuerzas especiales que culminó con la muerte de Osama Bin Laden.

A los republicanos les encanta señalar que Robert Gates, exsecretario de Defensa de Obama, dijo que “es imposible que a alguien no le guste Biden”, pero que ha estado “equivocado en casi todos los grandes temas de seguridad nacional y de política exterior ocurridos en las últimas cuatro décadas”.

Gates señaló recientemente que sus palabras fueron tomadas fuera de contexto.

5. Propenso a las meteduras de pata

Los detractores de Biden opinan que es un desfasado miembro del establishment demasiado mayor para el cargo y con tendencia a meter la pata.

Su estilo directo y campechano le ha causado algunos problemas, como cuando en plena campaña dijo que si un afroestadounidense no estaba convencido de votar por él significaba que no era negro, unas declaraciones por las que se disculpó posteriormente.

Joe Biden

Reuters
A diferencia de otros políticos, Biden se siente muy cómodo cuando se encuentra con los votantes.

Biden dice que el recuerdo de su tartamudez infantil hace que no le guste leer los discursos de un apuntador electrónico y por eso prefiere hablar de memoria.

Un periodista de la publicación NY Magazine escribió el año pasado que la posibilidad de que Biden improvise un discurso era algo que su equipo de campaña parecía “estar concentrado en evitar a toda costa”.

Es por eso que sus simpatizantes respiraron aliviados al ver que fue capaz de superar los debates presidenciales y los discursos de campaña sin decir nada que lo pusiera en un aprieto.

Otra faceta de su personalidad espontánea y sociable es su propensión a acercarse demasiado a la gente, lo que ha dado lugar a situaciones incómodas, obviamente en tiempos anteriores al coronavirus.

El año pasado, ocho mujeres lo acusaron por toques, abrazos y besos inapropiados, mientras que la televisión estadounidense mostró videos en los que se le veía saludando a mujeres en eventos públicos con mucha proximidad física.

En respuesta, Biden se comprometió a “tener más cuidado” en sus interacciones.

Simpatizantes de Joe Biden celebran su victoria

Reuters
Joe Biden se ha convertido en el presidente con más votos en la historia de Estados Unidos.

Su actitud “tocona” pasó de ser una anécdota a algo más serio cuando el pasado marzo una antigua asistente, Tara Reade, alegó que el presidente electo la agredió sexualmente hace 30 años en Washington.

Biden y su equipo rechazaron la acusación y el caso terminó por difuminarse sin ocupar un lugar relevante durante la campaña.

Aunque sus rivales republicanos han intentado retratarlo como un hombre con demencia senil que está en manos de la izquierda radical del Partido Demócrata, Biden ha sabido salir airoso y ha terminado por convertirse en el presidente más votado de la historia de Estados Unidos.

Curiosamente, al evaluar hace unos años si se animaba a participar o no en la carrera presidencial de 2016, Biden dijo: “Puedo morir como un hombre feliz sin ser presidente”.


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