Alertan reducción presupuestal para atender a niños menores de 6 años
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Cuartoscuro

ONG alertan una reducción presupuestal para atender a niñas y niños menores de 6 años

El presupuesto para atender a niñas, niños y adolescentes ha registrado un retroceso de casi 32 mil millones de pesos, de acuerdo con el colectivo Pacto por la Primera Infancia.
Cuartoscuro
19 de agosto, 2020
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El presupuesto que actualmente asigna el gobierno mexicano a niñas, niños y adolescentes ha registrado un retroceso de 9 años, equivalente a 32 mil millones de pesos, de acuerdo con el informe del colectivo Pacto por la Primera Infancia “Evolución del presupuesto en Primera infancia: Cada vez menos para los más pequeños”.

La investigación fue encabezada por Alberto Tonathiu Sotomayor Avilés, con el objetivo de identificar la magnitud de los recursos presupuestados para la atención de la primera infancia, así como conocer la evolución y componentes del gasto público en el periodo 2018-2020.

Esto, utilizando como fuente principal los datos de los recursos públicos programados establecidos en los Presupuestos de Egresos de la Federación correspondientes a los años analizados.

Leer más: Riesgos e incertidumbre en la primera infancia por los recortes presupuestales

Una de las revelaciones del estudio es que en México aun cuando se observa un importante avance legislativo e institucional en materia de primera infancia, esto no se ve traducido en un fortalecimiento presupuestal para este grupo de la población de cero a seis años.

“En México no se ha consolidado el concepto de inversión en primera infancia en el país, en virtud de que los recursos públicos asignados a la garantía de sus derechos son escasos y es limitada su vinculación a una efectiva política integral para el desarrollo de la primera infancia”.

Los datos muestras que las niñas y niños en primera infancia representan la tercera parte (33%) del grupo total de la población de 0 a 18 años. “No obstante, del total recursos consignados reciben únicamente el 10%”.

“La primera infancia es el único grupo etario que de manera sistemática ha visto reducida la asignación de recursos pasar del 14% a 10% de los recursos… entre 2018 y 2020”.

Recorte de programas

Los programas sociales para niños de cero a seis años también fueron analizados como parte de este estudio. Se estableció que entre 2018 y 2020 “se eliminaron 17 programas presupuestales asociados a la primera infancia y surgieron 7 programas nuevos, por lo que el balance final es una disminución de 10 programas”.

“Entre los programas que desaparecieron se destaca el Programa ‘Prospera Inclusión social’, en sus dos vertientes, salud y bienestar, así como el Programa de ‘Estancias infantiles’, los cuales a partir de diversas evaluaciones habían demostrado su efectividad para atender los problemas asociados”.

“Entre los nuevos programas se encuentra ‘Apoyo para el Bienestar de las Niñas y Niños, Hijos de Madres Trabajadoras’ que cuenta con una cobertura de atención de tan solo 14% de su población objetivo, además de que excluye del beneficio a las niñas y niños de 0 a 1 año de edad y no garantiza que el beneficio otorgado efectivamente se emplee para el cuidado y la atención infantil”.

Los estados que menos gastan en los niños

También se establece cuáles son las entidades federativas que han reducido sus asignaciones presupuestales para la primera infancia, salvo el estado de Chiapas, que aumentó un 6%.

“Entre las entidades federativas que destacan por la magnitud de sus reducciones se encuentran: Jalisco, Estado de México, Nuevo León, Baja California, Coahuila, Chihuahua, Sonora, Tamaulipas, Veracruz y Sinaloa”.

Sobre cuánto se gasta para cada niña y niño en primera infancia, se concluye que el gasto per cápita anual promedio a nivel nacional es de 3 mil 701 pesos y de tan sólo 308 pesos mensuales, identificándose a nivel subnacional profundas desigualdades al respecto.

No solo eso. Se establece que al contrastar el monto de los apoyos sociales de algunos programas emblemáticos de la actual administración, todos resultan superiores a lo destinado a la primera infancia: se gasta 2.5 veces más en becas, más de 4 veces en apoyos a adultos mayores y 12 veces más a los jóvenes que se capacitan en un centro de trabajo.

Además, se alerta sobre las posibles afectaciones que traerán las medidas de austeridad gubernamental para hacer frente a la pandemia del COVID-19, que incluye la reducción del 75% en materiales y suministros y servicios generales.

Lo anterior tendrá “un mayor impacto en la población de primera infancia, pues estos capítulos representan el 26% del total de su presupuesto, en tanto que para el caso de niñez y adolescencia sólo representa el 5%”.

Recomendaciones para atención a la infancia

Como parte del estudio, el colectivo Pacto por la Primera Infancia -integrado por más de 450 miembros en todo el país, entre los que se encuentran organizaciones de la sociedad civil, academia y fundaciones empresariales- lanza una serie de recomendaciones e implicaciones de política para tratar de revertir este retroceso presupuestal de nueve años con la población de cero a seis años de edad.

Las recomendaciones uno y dos hablan de “reponer los recursos recortados a programas esenciales para el bienestar de la primera infancia, como lo son los correspondientes a Programa de Educación Básica y Comunitaria de CONAFE” y “sustituir los programas presupuestarios que fueron eliminados por nuevas alternativas programáticas que atiendan las problemáticas que han quedado sin atención”.

Otra de las recomendaciones aborda la necesidad de “modificar la modalidad del Programa de Expansión de la Educación Inicial para pasar de un programa U a uno S, para lograr una mayor transparencia, certeza, eficiencia y eficacia de los recursos que le son asignados y que son distribuidos a las entidades federativas para su operación”.

Además, debido a la crítica situación económica que vive el país por la pandemia de COVID 19, “se sugiere empezar por financiar un paquete de servicios básicos de emergencia para las niñas y niños menores de 6 años en situación de pobreza”.

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'Mi mamá va a morir el domingo a las 7 de la mañana. Y está feliz': el testimonio de muerte digna en Colombia

Martha Sepúlveda es la primera paciente en Colombia que accederá a la eutanasia sin tener una enfermedad terminal. Federico, su único hijo, cuenta en un conmovedor relato por qué ayudó a su madre a cumplir su último deseo.
9 de octubre, 2021
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Martha Sepúlveda está feliz porque pondrá fin a su vida el domingo 10 de octubre a las 7 de la mañana.

Se ríe frente a las cámaras comiendo patacón con guacamole y tomando cerveza en un restaurante de Medellín, a pesar de que se enfrentará a la muerte.

Está feliz precisamente porque logró que la justicia le diera la autorización para someterse a una eutanasia.

En Colombia la eutanasia fue despenalizada en 1997, pero solo se convirtió en ley en 2015. En julio pasado, la Corte Constitucional del país extendió el derecho a una muerte digna a quienes padezcan “un intenso sufrimiento físico o psíquico” por causa de una lesión o enfermedad incurable,

Y el de Martha Sepúlveda es el primer caso en que se autoriza una eutanasia en un paciente que no tiene una enfermedad terminal.

Según la agencia EFE, que cita al Ministerio de Salud, en el país se han realizado 94 procedimientos de eutanasia desde abril de 2015 hasta el 8 de mayo de 2020

Para Martha, desde que fue diagnosticada con esclerosis lateral amiotrófica (ELA), una enfermedad grave e incurable, su vida se había transformado en un tormento.

Como sabía que la suya iba a ser una muerte lenta y dolorosa que se extendería por varios años, el futuro le parecía desgarrador.

Hasta que un día le dijo a Federico, su único hijo de 22 años, que quería luchar por conseguir su eutanasia.

Los médicos no le dieron muchas esperanzas porque una de las condiciones establecidas por la legislación colombiana para acceder al procedimiento, es que la expectativa de vida del paciente sea inferior a seis meses.

En el caso de Martha, la agonía podía prolongarse al menos por tres años más. Sin embargo, ella dio la batalla judicial hasta que finalmente logró su objetivo.

Paradójicamente, conseguir la muerte, le devolvió la vida.

Mi mamá está tranquila y feliz desde que le dijeron que podía morir porque su vida era literalmente un infierno”, cuenta su hijo en diálogo con BBC Mundo.

Y así se le ve, contenta porque va a morir.

“Tengo buena suerte”, dice en su última entrevista televisiva con Caracol TV. “Me río más, duermo más tranquila”.

“Soy una persona católica, me considero muy, muy creyente. Pero Dios no me quiere ver sufrir a mi“.

“Con una esclerosis lateral en el estado que la tengo, lo mejor que me puede pasar es que me vaya a descansar”.

Este es el testimonio de su hijo, Federico Redondo Sepúlveda, contado a BBC Mundo en primera persona.


A mi mamá le diagnosticaron la esclerosis lateral amiotrófica a fines de 2018.

Ella lo tomó de una manera bastante particular. Su reacción fue reírse. Dijo “vea, tengo esta enfermedad y me muero en tres años”. Pero lo dijo de manera muy jocosa, muy divertida, haciendo bromas.

Mi mamá siempre ha sido una persona muy abierta a la muerte. Ella siempre ha dicho “yo no tengo miedo a partir, sino a la forma en la que voy a partir”, que es precisamente por lo que buscó que le reconocieran el derecho a una muerte digna.

Martha Sepúlveda

Martha Sepúlveda

Ella no concebía la vida postrada en una cama. El final de la esclerosis lateral amiotrófica es sin poder hablar, sin poder tragar… es algo sumamente doloroso e indigno para ella.

Se tomó muy olímpicamente el diagnóstico. Posteriormente ya empezó a perder fuerza en las piernas, a requerir apoyo para caminar en distancias más o menos largas. Ya luego requería apoyo para todo tipo de caminatas incluso dentro de la casa.

Y a principios de este año empezó a requerir apoyo para ir al baño. Después, había que bañarla, había que vestirla. En ocasiones se le dificultaba comer o cepillarse porque las manos estaban perdiendo demasiada fuerza.

Lo peor para ella es ver cómo se deterioraba a tal punto que no puede ser independiente para lo más básico de las actividades cotidianas.

Un día ella me dijo: “Sería tan bueno que yo pudiera solicitar la eutanasia”. Y pues yo no lo tomé como muy en serio.

Pero cuando me dijo que quería hacerlo, yo estuve en negación por unos días. Yo decía, “no, mi mamá no, todavía no”. Le decía, “mami, por favor no”.

Martha Sepúlveda

Martha Sepúlveda
Martha y su hijo Federico.

Yo me considero una persona muy liberal, pensaba que el derecho a la eutanasia es un derecho que hay que proteger, pero nunca lo vi como algo cercano.

Pero ya luego, concientizándome un poco de la condición precaria en la que ella estaba, y de su desespero, y de la indignidad en la que estaba, yo dije: “Creo que demuestro más mi amor si la apoyo en esta decisión que ella tomó“.

Yo sí necesito a mi mamá y quiero que esté conmigo en cualquier condición. Pero en ese caso solo estaría pensando en mí, en mis necesidades.

Llevamos 22 años juntos. Mi vida giraba alrededor de ella y la de ella alrededor mío. Luego de su partida, yo tendré que inventarme otra vida. Por eso fue tan difícil al principio.

Cuando yo la cuidaba tenía sentimientos encontrados. Por un lado me gustaba, porque sentía que le estaba regresando a mi mamá de alguna forma, todo el apoyo y todo lo que ha hecho por mí a lo largo de la vida.

Pero también pensaba en lo que ella me decía. Me decía: “Hijo, esto no es vida, esto no es digno”.

Martha Sepúlveda

Martha Sepúlveda

Claramente yo estoy triste. Claramente estoy ansioso, claramente estoy… de alguna forma desesperado. Sería muy raro que no lo estuviera.

Pero también de alguna manera me reconforta el hecho de que mi mamá haya podido terminar su vida de la forma que ella quería.

El día y la hora que ella quería.

Desde muy joven dijo que nunca quería estar postrada en una cama, absolutamente dependiente en todo momento.

Nosotros coincidimos en que vivir es decidir y desde que la esclerosis empezó a condicionar físicamente a mi mamá, ella ya no puede decidir por sí misma.

Muchas personas se sorprenden porque la ven muy tranquila y muy feliz.

Martha Sepúlveda

Martha Sepúlveda

Mi mamá está tranquila y feliz desde que le dijeron que podía morir porque su vida era literalmente un infierno. Ella antes no era así. Antes estaba desesperada, triste y con pocas esperanzas de cara al futuro.

Pero ahora, mi mamá va a morir el domingo a las 7 de la mañana. Y está feliz. Está feliz desde que sabe que le van a aplicar el procedimiento eutanásico.

El domingo se va a hacer una cremación, se va a celebrar una eucaristía y… y ya, porque básicamente eso es lo que quiere.

La voy a extrañar mucho. Yo creo que no hay nada que no vaya a extrañar porque nada volverá a ser lo mismo. Nada.

Desde su sonrisa y su berraquera y su buena actitud ante lo bueno y lo malo de la vida… hasta sus regaños.

Todo me hará falta.


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