“La pandemia no debe usarse para recrudecer políticas migratorias”: MSF
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Cuartoscuro

"La pandemia no debe usarse para recrudecer políticas migratorias”: Médicos Sin Fronteras

No hay estadísticas sobre cuántos migrantes han enfermado de COVID-19. Sus condiciones de precariedad, hacinamiento y dificultad para el acceso al agua los dejan más expuestos y con medidas de prevención más difíciles.
Cuartoscuro
7 de agosto, 2020
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“Hay preocupación sobre población migrante, con sus vulnerabilidad y sufrimientos, que pueda pasar a segundo plano respecto a la situación de la pandemia”. Nino Caradonna, Coordinador de campo para el proyecto migrantes de Médicos Sin Fronteras (MSF), resume el malestar de la institución sobre la situación de los migrantes en la frontera con Estados Unidos.

“Tememos que la pandemia se utilice como instrumento para recrudecer las políticas migratorias”, dijo, en conferencia de prensa en la que MSF mostró su preocupación por la situación de la frontera norte.

Lee: Tenemos que pagar “coyote” para regresar a nuestro país: Migrantes varados en México por COVID

No hay cifras sobre cuántos migrantes y solicitantes de refugio esperan actualmente en localidades fronterizas. MSF detectó una disminución en el flujo aunque advierte que es posible que se incremente la llegada de personas en el futuro debido a las malas condiciones de vida que persisten en países como Guatemala, Honduras y El Salvador.

El contexto en la frontera norte no era fácil. Desde principios de 2019 México comenzó a recibir centroamericanos que habían solicitado asilo en Estados Unidos pero que debían esperar meses a su cita con el juez. Solo el pasado año fueron cerca de 60 mil. El programa se suspendió con el inicio de la pandemia, por lo que miles han quedado atrapados en ciudades como Tijuana, Baja California; Reynosa o Matamoros, Tamaulipas.

En este último municipio, entre mil 200 y mil 500 migrantes están en un campamento a orillas de Río Bravo. Algunos llevan más de un año durmiendo en tiendas de campaña. Además, desde marzo la frontera está cerrada y la Border Patrol devuelve a todo mexicano y centroamericano que cruce irregularmente.

“Las deportaciones desde EU continúan a pesar de que es el país con el numero más elevado de casos”, dijo Caradonna.

MSF ha detectado un incremento del estrés psicológico por la imposibilidad de seguir con su camino y las dificultades para lograr alojamiento. “Los albergues están cerrados y esto provoca estrés”, dijo.

La pandemia provocó la paradoja de que en el momento en el que más ayuda se necesita, las organizaciones se vieron obligadas a cerrar operaciones.

“Una de las consecuencias es la clausura de algunos de los albergues que hospedan a los migrantes o la imposibilidad de ingresar a nuevos migrantes”, explicó Valerio Granello, coordinador del proyecto frontera norte de México. Esto ha provocado que los migrantes se vean obligados a rentar por su cuenta en municipios como Reynosa, Tamaulipas, donde también se ven golpeados por la fuerte inseguridad.

“Ahora con clausura de las fronteras el periodo de estancia en ciudades fronterizas se alarga”; explicó Granello.

No hay estadísticas sobre cuántos migrantes hayan podido contraer COVID-19. Aunque, como recordó Caradonna, sus condiciones de precariedad, hacinamiento y dificultad para el acceso al agua los dejan más expuestos y con medidas de prevención más difíciles.

“No es fácil tener datos de una población que está criminalizada, se esconde e intenta no ser muy visible ya que quieren pasar desapercibidos”, dijo Caradonna.

En junio se detectó el primer caso en el campamento de Matamoros, lo que encendió todas las alertas. Finalmente se detectaron cuatro positivos, mientras que otro grupo de personas está aislada.

Una de las opciones que MSF está trabajando con otras organizaciones es la posibilidad de reabrir albergues bajo control sanitario, de manera que los migrantes puedan acceder de forma segura. Se están estudiando protocolos de aislamiento y de higiene para garantizar que puedan evitarse los contagios.

Uno de los grandes retos para esta población es que la frontera está cerrada y no hay perspectivas de que vuelva a reabrirse. “La población migrante nos dice que no hay fechas para que esto se reanude. Esto conlleva problemas para gente con familia que se encuentra en situación de limbo”, dijo el responsable de MSF.

La gran preocupación: que esta situación se cronifique, especialmente si se toma en cuenta que el flujo puede incrementarse en los próximos meses.

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Cómo Islandia se convirtió en el primer país de Europa en deshacerse de la COVID-19

Islandia ha tenido un gran éxito conteniendo la pandemia del coronavirus, lo que le ha permitido reanudar sus actividades con bastante normalidad mientras muchos otros países de Europa siguen bajo confinamiento.
24 de marzo, 2021
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Sí, Islandia es una isla remota en el Atlántico Norte, con un solo aeropuerto internacional. Y sí, es el hogar de menos de medio millón de personas.

Por lo tanto, sería justo suponer que tiene que agradecer la suerte de poder convertirse en el primer país de Europa en deshacerse virtualmente del covid-19.

Pero diles eso a los islandeses y no harás muchos amigos. Porque cuando apartas la geografía y miras los detalles, hay más; y estos isleños están bastante orgullosos de su éxito.

Es jueves por la noche y los jóvenes acuden en masa a la noche de karaoke en el centro de Reikiavik, la capital, gritando en el micrófono interpretaciones de todos los clásicos. Se abrazan y se besan, mientras gotitas de saliva vuelan por el aire.

En Reikiavik ya disfrutan nuevamente de sus noches de karaoke.

BBC
En Reikiavik ya disfrutan nuevamente de sus noches de karaoke.

Las salidas nocturnas, los restaurantes, los conciertos y todo lo que el resto de Europa anhela están de vuelta aquí.

Solo hay 20 casos confirmados de coronavirus al momento de escribir este artículo. Una persona está siendo tratada en el hospital e Islandia ha tenido un total de 29 muertes, lo que equivale a 8.5 por cada 100.000 personas.

“Me he estado preparando para esta pandemia durante 15 años”, dijo Thorolfur Gudnason, el epidemiólogo jefe de Islandia, cuando la BBC le preguntó exactamente cómo lo había manejado.

Gudnason fue puesto a cargo de la respuesta a la pandemia de Islandia desde el principio.

“Decidimos de inmediato lo que haríamos: realizar pruebas, rastrear contactos y aislar a todos los diagnosticados. Hicimos esto de manera agresiva, desde el primer día”, apuntó.

Su equipo de rastreo de contactos, integrado por detectives de la vida real, estaba en funcionamiento antes de que Islandia registrara su primer caso.

Cuando aparqué frente a un hotel feo en el centro de Reikiavik, un hombre alto y alegre retiró las barricadas de metal, bloqueando la puerta: “Bienvenido al hotel de aislamiento”, se rió entre dientes.

Gylfi Thor Thorsteinsson dejó un trabajo en marketing en marzo pasado para abrir el hotel, donde se envía a las personas diagnosticadas con el virus. “En mi primer día, la mayoría del personal del hotel simplemente se fue, se negaron a participar”, cuenta.

Gylfi Thorsteinsson.

BBC
Gylfi Thorsteinsson dejó su trabajo para abrir un hotel de aislamiento.

Poco a poco, los convenció de que regresaran y, durante el último año, han atendido a más pacientes que todos los hospitales de Islandia juntos.

Todos los días, Thorsteinsson se viste con equipo de protección personal completo para ir a sus habitaciones y hacerles compañía.

“Ha sido un viaje, sin saber nunca lo que traerá el día”, dice.

Ahora el hotel tiene solo un puñado de pacientes.

Pero Islandia ya ha estado aquí antes. Tuvo su primera ola bajo control rápidamente y, en mayo de 2020, la gente había comenzado a declarar al país libre de coronavirus.

Las cosas siguieron así por un tiempo, pero a fines del verano, Islandia fue golpeada inesperadamente por otra ola más feroz, después de que dos turistas que dieron positivo rompieron las reglas de su aislamiento.

Hotel de aislamiento.

BBC
El hotel de aislamiento llegó a cerrar pero debió ser reabierto cuando surgieron nuevos casos de coronavirus.

Thorsteinsson ya había cerrado y se había ido a casa. Incluso había organizado una gran fiesta para todo su personal para celebrar.

“Honestamente pensamos que habíamos ganado. Pero luego recibí la llamada: estaba de regreso. En media hora, había abierto de nuevo y la gente seguía viniendo y viniendo. Y todavía lo hacen”, señala.

Después de erradicar el virus de la sociedad, Islandia erigió fronteras de acero. Desde junio del año pasado, todos los pasajeros que llegan han sido puestos en cuarentena y hay pruebas obligatorias en el aeropuerto.

Las aguas termales de Islandia son un gran atractivo para los turistas.

BBC
Las aguas termales de Islandia son un gran atractivo para los turistas.

“Siguiente”, grita una enfermera antes de meter un hisopo en mi nariz y bajar por la garganta, todo antes del control de pasaportes.

Algo que algunos países tardaron casi un año en descifrar, Islandia lo descubrió en unos meses. Si la sociedad tenía alguna posibilidad de reabrirse, el virus tenía que ser contenido al entrar.

Cuando le pregunté a Thorsteinsson qué le había dado a Islandia esta ventaja, fue enfático: “han sido los científicos quienes han creado las reglas, no los políticos. Eso importa. Ellos saben de lo que están hablando, los políticos no”.

En cada paso, Islandia ha seguido la ciencia, liderada por el profesor Gudnason y su equipo, sin que los políticos participen en las reuniones informativas diarias.

Al reunirme después con la primera ministra de Islandia, Katrin Jakobsdottir, tenía curiosidad por saber por qué se había quedado en un segundo plano.

La mujer, de 44 años de edad, ha dirigido el gobierno verde de izquierda del país desde 2017.

Para ella, pandemia y política son dos palabras que no van de la mano.

Ella me dijo lo emocionada que estaba por impulsar la realización rigurosa de pruebas, rastreando y aislando a los posibles contagiados, con la esperanza de evitar que el país sufriera bloqueos drásticos, algo que, en general, consiguió.

Pero pasar a un segundo plano no significó tomárselo con calma: “Esta pandemia me ha mantenido despierta durante todo un año. Solo desearía que todo terminara y pudiera volver a hablar de política de nuevo”, señala.

Alguna ayuda inesperada obtuvo desde el principio. Reikiavik es el hogar de una de las principales empresas de genética humana del mundo, dirigida por Kari Stefansson, un hombre animado de unos 70 años de edad que ha alcanzado el estatus de celebridad en Islandia.

A los pocos días de la llegada del virus a la isla, Stefansson acordó poner en manos de los científicos sus laboratorios de última generación para rastrear la propagación.

“Al principio, esto parecía la extinción de la humanidad, así que nos lanzamos con toda nuestra fuerza”, me dijo Stefansson mientras recorríamos los laboratorios.

“Somos una pequeña comunidad. Todos sabían que podíamos hacer esto, así que estaba claro que teníamos que hacerlo”.

Desde entonces, sus equipos han secuenciado cada caso positivo para comprender cómo se está propagando y cambiando. Señala que como el virus muta con cada cuarta transmisión, el 25% de las veces, ellos pueden averiguar quién se lo ha transmitido a quién. “¿Se lo transmitió Juan a Pedro o Pedro a Juan?”, explica.

Vida nocturna en Reikiavik.

BBC
El eficaz mecanismo de rastreo de contactos de Islandia es considerado como una de las claves para poder reanudar las actividades de ocio nocturno.

No tiene ninguna duda de que esto ha ayudado a Islandia a mantenerse por delante. “Para mí, ha sido un momento divertido. Me siento un poco culpable de admitirlo, pero ha sido emocionante”, apunta.

Durante meses, Islandia ha logrado evitar que la variante británica ingrese al país al contener los casos en la frontera.

Pero mientras estuve allí, el equipo de Kari Stefansson notó que el primer caso se había filtrado y había contagiado a otra persona.

Esa persona había ido a trabajar a un hospital y, luego, a un concierto con otras 800 personas en el que habían socializado en el bar durante el intermedio.

Parecía un desastre. Pero aquí, fui testigo de toda la fuerza del poderoso sistema de rastreo de contactos de Islandia en acción.

En cuestión de horas, todos habían sido contactados y en unos días más de 1.000 personas habían sido evaluadas. Se identificaron dos casos más y todos los infectados fueron trasladados al hotel de aislamiento.

Sorprendentemente, la variante estaba contenida, incapaz de causar el caos visto en otras partes de Europa en este momento.

“Normalmente somos una nación bastante rebelde, pero prosperamos en una crisis”, señaló Stefansson con orgullo.

Dejando la ciencia a un lado, es imposible ignorar el papel que la geografía única de Islandia ha jugado en su éxito. Esta isla volcánica, con todas sus erupciones y avalanchas, está acostumbrada a lidiar con desastres.

Islandia

BBC
Islandia tiene mucha experiencia lidiando con desastres.

Durante semanas, Islandia ha experimentado un serie de miles de terremotos al día y ha quedado claro que la pandemia es solo otra catástrofe que manejar. La primera ministra incluso admitió que tenía los mismos equipos trabajando en ambos.

Gylfi Thor Thorsteinsson está de buen humor en el hotel de aislamiento a pesar de sus nuevos pacientes.

“Tenemos el control”, sonríe desafiante. “Este es el espíritu que mantenemos. Estamos ganando”.

Pero aún no está listo para celebrar: “No más fiestas de despedida de covid. Todavía no”.

Kate Vandy contribuyó con esta nota.


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