Policías de León, Guanajuato, torturaron y agredieron a adolescentes
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Brenda Orozco

Policías de León, Guanajuato, torturaron y agredieron sexualmente a adolescentes

Al menos 22 mujeres fueron agredidas física, psicológica y sexualmente por elementos de las fuerzas de seguridad pública de León, Guanajuato.
Brenda Orozco
Por POPLab
24 de agosto, 2020
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La redada policíaca que tuvo lugar en el centro de León, Guanajuato,  luego de una manifestación contra las agresiones sexuales que sufrió Evelyn hace menos de dos semanas por parte de policías municipios, dejó como saldo al menos 22 de detenciones arbitrarias contra menores y adultos, denuncias de tortura, agresiones sexuales, brutalidad policial y múltiples violaciones a los derechos humanos.

Además, se pudo constatar de primera mano que las diferentes delegaciones de las Centrales de Policía (CEPOL) a nivel municipal negaron brindar información sobre la identidad, estado físico y paradero de las mujeres detenidas tras la manifestación.

De acuerdo con la Red por los Derechos de la Infancia en México (REDIM), además de un varón y 22 mujeres liberadas alrededor de las 4:00 horas del 23 de agosto, se tiene información de mujeres que no llevaron a las estaciones de la policía, pero que tampoco se tienen sus nombres.

REDIM teme que sean víctimas de desaparición forzada por parte de policías de León.

Los rasgos de la tortura

Una menor de 17 años, quien fue detenida en el Centro de León, cerca de la Plaza Expiatorio, narró que cuando las agentes la subieron a la patrulla junto con otras manifestantes la insultaron y la comenzaron a golpear.

Relató que durante todo el trayecto los policías la violentaron física, verbal y sexualmente. Recibió varios golpes en la cabeza, le jalaron el cabello y le tiraron varios puñetazos. Cuenta que las compañeras que intentaron defenderla también recibieron golpes de parte de las oficiales.

En su testimonio dio cuenta que agentes varones golpearon a más compañeras. Una de ellas fue ahorcada y tuvieron que auxiliarla por las marcas de violencia que tenía en el cuello.

La menor aseguró que un policía la agredió sexualmente metiéndole la mano bajo la falda.

Compañeras de esta menor de 17 años confirmaron su testimonio y agregaron, además, que entre varios agentes la semidesnudaron antes de subirla a la patrulla, subiéndole la falda y rompiéndole la blusa.

El testimonio de esta menor confirma más agresiones sexuales a adolescentes que participaron en la manifestación.

Policías aplicaron ahorcamientos

Otra mujer detenida con quien POPLab tuvo comunicación la madrugada del 23 de agosto, relató que cambiaron los datos de su acta de detención policial, de lo cual se dio cuenta cuando llegó con el juez: hora de arresto, los cargos imputados, el lugar de la detención fueron cambiados.

Explicó que la hora del arresto que anotaron era a las 10:30 de la noche y el lugar la calle Madero del Centro Histórico, una conocida zona de bares en la ciudad. Dentro del acta de detención decía también que se tuvo que aplicar fuerza porque se opuso a la detención, cosa que no sucedió de esa manera.

De acuerdo con más de diez testimonios recogidos, muchas manifestantes fueron ahorcadas cuando se reunieron afuera de la caseta de policía en la Plaza Expiatorio, a quienes también les golpearon a puño cerrado y les jalaron del cabello.

A una menor de edad le arrancaron las perforaciones de la cara y las orejas al arrestarla; declara que una agente le dijo “estas arracadas me gustan para la boda de la próxima semana, me las voy a quedar”.

Otra manifestante recordó como una  agente la estaba ahorcando, pero cuando le dijo lo que estaba haciendo la policía le respondió: “no te ahorqué, sigues viva”.

Otras manifestantes que fueron a auxiliar a sus compañeras agredidas en el Arco, los policías las empezaron a seguir en automóvil. A otras las bajaron de sus autos para arrestarlas cuando ya estaban lejos del primer cuadro de la ciudad.

La mayoría de las detenidas recibieron comentarios denigrantes y sexualizantes de los agentes varones que participaron en la redada posterior a la manifestación.

De forma general, los testimonios recabados relatan que las agentes les amenazaban personalmente, se burlaban de ellas, las ofendían y las golpearon en muchas ocasiones al interior de las patrullas.

Un grupo más de mujeres cuenta que llegando a las instalaciones de CEPOL Norte, las amenazaron con tomarse “selfies” con ellas sin su consentimiento y que les traerían policías varones en forma de amenaza.

Las acompañantes y manifestantes detenidas confirman que las patrullas 717 y 713 municipal, así como la 113 estatal fueron algunas de las involucradas en la redada.

¿Detenciones planeadas?

Las manifestantes recordaron que desde antes del acto de protesta se taparon todos los puntos de salida de alrededor del Arco de la Calzada, con grupos de agentes de la policía.

Otra mujer detenida relató que muchos de los locales cercanos del Arco cerraron, mientras que les quedaron abiertos recibieron amenazas para no resguardar a las manifestantes.

La mujer dijo que cuando ella y otras de sus compañeras se quisieron refugiar en una heladería, al darse la redada, la empleada del lugar les dijo al borde de las lágrimas que no podía dejarlas entrar.

En otros casos, las manifestantes detenidas fueron reconocidas por los policías en la parada del OptiBus (oruga) del Sistema Integrado de Transporte (SIT), quienes se metieron al sistema de transporte para detenerlas y subirlas a la patrulla.

Ahí también privaron de su libertad a mujeres que salían del trabajo.

A una madre con su hija la detuvieron en la parada del camión, pese a que nada tenían que ver con la manifestación. A la menor le quitaron sus pertenencias con violencia con todo y ninguna de las dos opuso resistencia.

Una muchacha que transitaba por la zona en bicicleta, con su pareja, también fue arrestada.

Las revictimizan

Al menos dos mujeres, una de 17 años y otra de 20, que sufrieron agresiones policiacas asistieron al Hospital Materno-Infantil en León, debido a que el Hospital General se encuentra destinado exclusivamente a la atención de casos de COVID-19.

La Red Feminista de León reportó que había un médico en el turno de la noche, quien por falta de capacidad no pudo atender a las dos mujeres con rasgos de tortura y violencia.

Después de ocho horas de espera, agentes de Trámite Común del Ministerio Público acudieron al hospital a tomar la declaración de una de las adolescentes violentadas.

La Red Feminista reportó que los agentes revictimizaron a la adolescente y a su madre con tratos violentos, además de que los agentes de Trámite Común no se encontraban capacitados para atender a víctimas adolescentes de violencia sexual.

La doctora Marisela Loza Vázquez, documentaron, también revictimizó a las mujeres que acudieron para una valoración médica después de la represión y tortura.

De acuerdo con REDIM, hay adolescentes y jóvenes que, junto con sus familias, presentaran denuncias formales por detención arbitraria, violencias múltiples, tortura y agresiones sexuales.

Organizaciones repudian represión

Por el abuso de autoridad, los tratos de tortura y la violencia sexual contra mujeres detenidas la noche del sábado en León, activistas de todo el país condenaron la actuación de la Secretaría de Seguridad Pública de León y exigieron la renuncia del titular, Mario Bravo Arrona.

Desde la noche del sábado existieron inconsistencias en la información oficial que salió de la Secretaría de Seguridad Pública de León sobre el número de personas detenidas.  Mientras organizaciones feministas hacían sus propias listas de mujeres que estaban en calidad de desaparecidas, sin poder confirmar si se encontraban en alguna delegación de policía, la dependencia municipal cambió cifras de las detenidas.

El sábado a las 22:29, la cuenta de Twitter de la Secretaría de Seguridad Pública de León informó que había 25 mujeres detenidas y un hombre, pero solo 30 minutos después bajó el número a 22 mujeres y un hombre. 90 minutos después dio a conocer los nombres de las personas detenidas.

La Red de Movimientos Feministas de Guanajuato y la Red Nacional de Organismos Civiles de Derechos Humanos, solicitaron entre otras cosas “que las autoridades respeten los espacios ya establecidos legalmente para la resolución de las demandas que originan las protestas sociales”; “que los protocolos vigentes de actuación de las fuerzas de seguridad en protestas sociales sean apegados a los máximos estándares de derechos humanos en la materia”; “que las autoridades investiguen el caso de violencia sexual en contra de Evelyn cometida por parte de los policías municipales y sean sancionados de acuerdo a la ley “ y las violaciones a derechos humanos contra las “manifestantes que acudieron… a la marcha así como de las periodistas que la cubrieron”.

Por su parte, el Colectivo por la Libertad de Expresión Guanajuato publicó un pronunciamiento para evidenciar los ataques a las feministas, pero también a cuatro reporteras que documentaron los golpes y las detenciones.

 A las muestras de rechazo se sumó la Universidad Iberoamericana de León, y recordó que no es la primera ocasión en la que los policías violentan a las mujeres, aunque han existido recomendaciones de Derechos Humanos.

Por su parte, la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH) se puso en contacto con algunas de las víctimas y confirmó que están por llegar a León para dar seguimiento. La Procuraduría Estatal solo emitió un breve comunicado en el que informa que se abrió el expediente de queja 108/2020-A.

León dice investigar represión

Sin hacer referencia a los golpes y los jaloneos documentados en videos, tampoco sobre la violencia sexual contra dos menores de edad detenidas, el gobierno municipal de León emitió un comunicado de prensa en el que informó sobre la investigación que inició por la actuación de la policía.

La investigación quedó bajo el expediente 305/20-POL, como parte del protocolo que tiene la Secretaría.

A decir de la administración del panista Héctor López Santillana se “garantiza” la libertad de expresión, aunque en los videos se aprecia a elementos de la Secretaría de Seguridad Pública agrediendo a reporteras que se identificaban como prensa.

Finalmente, en el comunicado se asegura que existe la disposición para colaborar con los medios de comunicación con “apertura y transparencia”, así como en el trabajo que realice la Comisión Nacional de Derechos Humanos y la Procuraduría Estatal de Derechos Humanos.

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Las empresas de Japón que ayudan a la gente a desaparecer

Cada año, algunas personas optan por "esfumarse" y abandonar sus vidas, trabajos, hogares y familias. En Japón se les conoce como "jouhatsu" y hay empresas que les ayudan a llevarlo a cabo.
17 de septiembre, 2020
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En todo el mundo, desde Estados Unidos a Alemania o Reino Unido, hay cada año personas que deciden desaparecer sin dejar rastro, abandonando sus hogares, trabajos y familias para comenzar una segunda vida.

A menudo lo hacen sin siquiera mirar atrás.

En Japón, a estas personas se les conoce como los jouhatsu.

El término significa “evaporación”, pero también se refiere a personas que desaparecen a propósito y ocultan su paradero, a veces durante años, incluso décadas.

“Me harté de las relaciones humanas. Cogí una maleta pequeña y me esfumé“, dice Sugimoto, de 42 años, que en esta historia solo usa el apellido de su familia.

“Simplemente escapé”.

Afirma que en su pequeña ciudad natal todos lo conocían por su familia y su próspero negocio local, que se esperaba que Sugimoto continuara.

Pero que le impusieran ese papel le causó tanta angustia que de repente se marchó de la ciudad para siempre y no le dijo a nadie adónde iba.

Desde una deuda ineludible hasta matrimonios sin amor, las motivaciones que empujan a los jouhatsu a “evaporarse” varían.

Las calles de Japón

Getty Images
El sociólogo Hiroki Nakamori ha estado investigando el jouhatsu durante más de una década.

Pero muchos, independientemente de sus motivos, recurren a empresas que les ayuden en el proceso.

Estas operaciones se denominan servicios de “mudanzas nocturnas”, un guiño a la naturaleza secreta del proceso de quienes quieren convertirse en un jouhatsu.

Estas compañías ayudan a las personas que quieren desaparecer a retirarse discretamente de sus vidas y pueden proporcionarles alojamiento en ubicaciones desconocidas.

“Normalmente, los motivos de las mudanzas suelen positivos, como entrar a la universidad, conseguir un nuevo trabajo o un matrimonio. Pero también hay mudanzas tristes, cuando la razón es haber dejado la universidad, perder un trabajo o cuando lo que quieres es escapar de un acosador“.

Así lo cuenta Sho Hatori, quien fundó una empresa de “mudanzas nocturnas” en los años 90 cuando estalló la burbuja económica de Japón.

Segundas vidas

Cuando empezó en ello, creía que la razón por la que la gente decidía huir de sus problemáticas vidas era la ruina financiera, pero pronto descubrió que también había “razones sociales”.

“Lo que hicimos fue ayudar a las personas a comenzar una segunda vida”, dice.

El sociólogo Hiroki Nakamori ha estado investigando el fenómeno de los jouhatsu durante más de una década.

Dice que el término comenzó a usarse en los años 60 para describir a las personas que decidían desaparecer.

Las tasas de divorcio eran (y siguen siendo) muy bajas en Japón, por lo que algunas personas decidían que era más fácil levantarse y abandonar a sus cónyuges que afrontar los procedimientos de divorcio elaborados y formales.

“En Japón es más sencillo esfumarse” que en otros países, dice Nakamori.

La privacidad es algo que se protege con uñas y dientes.

Mujer sacando dinero en un cajero automático

Getty Images
¿Desaparecerías sin dejar rastro?

Las personas desaparecidas pueden retirar dinero de los cajeros automáticos sin ser descubiertas, y los miembros de la familia no pueden acceder a videos de seguridad que podrían haber grabado a su ser querido mientras huía.

“La policía no intervendrá a menos que exista otra razón, como un crimen o un accidente. Todo lo que la familia puede hacer es pagar mucho a un detective privado. O simplemente esperar. Eso es todo”.

Me quedé impactada

Para quienes son dejados atrás, el abandono y la búsqueda de su jouhatsu puede ser insoportable.

“Me quedé impactada”, dice una mujer que habló con la BBC pero decidió permanecer en el anonimato.

Su hijo de 22 años desapareció y no la ha vuelto a contactar.

“Se quedó sin trabajo dos veces. Debió haberse sentido miserable por ello”.

Cuando dejó de tener noticias suyas, condujo hasta donde vivía, registró el sitio y luego esperó en su automóvil durante días para ver si aparecía.

Nunca lo hizo.

Dice que la policía no ha sido muy útil y que le dijeron que solo podían involucrarse si existía la sospecha de que se había suicidado.

Pero como no había ninguna nota, no investigarán nada.

“Entiendo que hay acosadores y que la información puede ser mal utilizada. Quizás la ley es necesaria, pero los criminales, los acosadores y los padres que quieren buscar a sus propios hijos son tratados de la misma manera debido a la protección. ¿Cómo puede ser?”, afirma.

“Con la ley actual y sin disponer de dinero, todo lo que puedo hacer es verificar si mi hijo está en la morgue. Es lo único que me queda”.

Mujer en Tokio

Getty Images
La policía no suele a ayudar a las familias que buscan a sus seres queridos.

Los desaparecidos

A muchos de los jouhatsu, aunque hayan dejado atrás sus vidas, la tristeza y el arrepentimiento les sigue acompañando.

“Tengo la sensación constante de que hice algo mal”, dice Sugimoto, el empresario que dejó a su esposa e hijos en la pequeña ciudad.

“No he visto en un año. Les dije que me iba de viaje de negocios”.

Su único pesar, dice, fue dejarlos.

Sugimoto vive escondido en una zona residencial de Tokio.

La empresa de “mudanzas nocturnas” que lo aloja está dirigida por una mujer llamada Saita, quien prefiere no confesar su apellido por mantener el anonimato.

Ella misma es una jouhatsu que desapareció hace 17 años.

Huyó de una relación físicamente abusiva, y dice: “En cierto modo, soy una persona desaparecida, incluso ahora”.

Tokio

Getty Images
Tokio es una ciudad con más de 9 millones de habitantes.

Tipos de clientes

“Tengo varios tipos de clientes”, continúa.

“Hay personas que huyen de la violencia doméstica grave y otras que lo hacen por ego o interés propio. Yo no juzgo. Nunca digo: “Su caso no es lo suficientemente serio”. Todo el mundo tiene sus luchas”.

Para personas como Sugimoto, la compañía le ayudó a abordar su propia batalla personal.

Pero a pesar de que logró desaparecer, eso no significa que los rastros de su antigua vida no permanezcan.

“Solo mi primer hijo sabe la verdad. Tiene 13 años”, dice.

“Las palabras que no puedo olvidar son: ‘Lo que papá hace con su vida es cosa suya, y no puedo cambiarlo’. Suena más maduro que yo ¿no?”.


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