“Si eres adversario, tu destino es la cárcel”: Robles a un año de prisión
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Cuartoscuro

Robles acusa venganza en su contra; podría enfrentar proceso libre, opina Sánchez Cordero

Robles escribió que “la venganza de unos, la cobardía y el silencio cómplice de otros”, así como una “justicia selectiva” la tienen presa.
Cuartoscuro
13 de agosto, 2020
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A un año de que un juez le impuso a Rosario Robles prisión preventiva por el presunto delito de ejercicio indebido de la función pública, la exsecretaria federal publicó una carta en la que insiste en que se le ha violado el debido proceso, y acusa que se le mantiene en la cárcel por motivos políticos.

Robles, quien fue secretaria de Desarrollo Social (en la entonces Sedesol) y de Desarrollo Agrario Territorial y Urbano (Sedatu) escribió que “la venganza de unos, la cobardía y el silencio cómplice de otros”, así como una “justicia selectiva” la tienen privada de la libertad.

Entérate: Viajes lujosos y contradicciones en domicilios: cómo justificó el juez mantener a Rosario en la cárcel

“A quienes se les ha acusado de delitos más graves se les respetan sus derechos, y a los delincuentes del crimen organizado se les ha dejado flagrantemente en libertad, la conclusión es clara: no se trata de un ánimo de justicia, estoy aquí porque me llamo Rosario Robles. También porque soy mujer”, sostuvo.

Robles se dijo tranquila, pues consideró que quienes tienen un problema son quienes mandan mensajes “equivocados”.

“Mejor huye porque si te presentas voluntariamente, tu delito no es grave y eres leal a tus principios, pero eres considerado adversario/a tu destino es la cárcel”, acusó.

Incluso, comparó su situación con la de mujeres que han sido asesinadas por defender sus derechos.

“A mujeres que se han atrevido a subvertir el orden patriarcal se les ha condenado, se les ha mandado a la hoguera o a la guillotina. Se les ha obligado a vestirse de hombres para ser reconocidas o confinadas a un convento. Miles han sido asesinadas por su pareja, a otras nos mandan a la cárcel para excluirnos, borrarnos”, insistió.

Pese a haber sido encarcelada, Rosario Robles no ha sido acusada de haber robado, lavado o aprovechado ilícitamente los miles de millones que presuntamente fueron desviados con el esquema de La Estafa Maestra.

Actualmente solo hay un proceso penal en curso, que está por llegar a la fase de juicio, en el que se le responsabiliza de presuntas omisiones.

La secretaria de Gobernación, Olga Sánchez Cordero, dijo en entrevista con Azucena Uresti de Radio Fórmula que, por los delitos que le están imputando, “ella podría enfrentar su proceso en libertad”.

“Yo opino que este tipo de delitos que le están imputando realmente se pueden enfrentar en libertad, en su casa”.

– ¿Rosario Robles no debería estar hoy en Santa Martha Acatitla?, le preguntó Uresti.

“Yo creo que si somos técnicamente muy puritanos o específicos y transparentes, mi opinión es que no”.

Esta es la carta completa escrita por Rosario Robles:

Hoy cumplo un año de estar privada de mi libertad injustificadamente. La venganza de unos, la cobardía y el silencio cómplice de otros, y una procuración de justicia selectiva me tienen aquí.

Se me acusa de una omisión (que no de corrupción) que no merece prisión, se han violado mis derechos al debido proceso y a la presunción de inocencia. Se me juzga por quien soy y no por lo que supuestamente hice.

Se ha puesto en marcha toda una maquinaria para denostarme, difamarme, hacer escarnio de mi persona con una saña que es proporcional al miedo y al odio que me tienen,

Llama la atención que soy la única en esta condición. A quienes se les ha acusado de delitos más graves se les respetan sus derechos, y a los delincuentes del crimen organizado se les ha dejado flagrantemente en libertad, la conclusión es clara: no se trata de un ánimo de justicia, estoy aquí porque me llamo Rosario Robles. También porque soy mujer.

Quieren borrar una vida entera de lucha por mejorar nuestro país y por abrir espacios y pelear por los derechos de las mujeres

Quieren borrar mi historia, anularme, silenciarme, no es la primera vez.

A mujeres que se han atrevido a subvertir el orden patriarcal se les ha condenado, se les ha mandado a la hoguera o a la guillotina. Se les ha obligado a vestirse de hombres para ser reconocidas o confinadas a un convento. Miles han sido asesinadas por su pareja, a otras nos mandan a la cárcel para excluirnos, borrarnos.

Pero más temprano que tarde aparecerán en mi camino juzgadores que con valentía apliquen la ley y me harán justicia. Yo estoy tranquila, como dijo el Presidente, mi tribunal es mi propia conciencia.

El problema es para quienes mandan mensajes equivocados a la sociedad: mejor huye porque si te presentas voluntariamente, tu delito no es grave y eres leal a tus principios, pero eres considerado adversario/a tu destino es la cárcel.

A veces despierto desolada, pero entonces pienso que lo mío no es nada frente al duro hecho de que más de 55 mil familias mexicanas están de luto y abandonadas en su dolor, que muchas tienen hambre, que cientas de miles se han quedado sin trabajo y que muchas madres tendrán que optar entre trabajar para darle de comer a su hijos o quedarse en casa para hacerle de maestras o cuidadoras porque el Estado ha delegado en ellas lo que es su responsabilidad.

A final de cuentas, a pesar de la situación estoy agradecida porque estoy viva y sana. Porque mi hija Mariana (mi mayor tesoro) goza de salud y ante esta adversidad ha mostrado una fuerza que me hace sentir orgullosa, porque mi familia y mis amigas se encuentran bien y no me abandonan, porque muchísima gente a la que no conozco me ha enviado su solidaridad y bendiciones.

Por otra parte siempre me he sentido orgullosa de que soy de las pocas políticas que han recorrido el país, que han llegado hasta lo lugares más recónditos, siempre he dicho que he trabajado por las comunidades más pobres y porque las mujeres rompan las cadenas que las atan ( hoy la “Ley Robles”, por ejemplo).

Por ahora he tenido oportunidad de estar con las olvidadas entre las olvidadas. Con las mujeres que nadie voltea a ver (yo misma no lo había hecho), muchas de las cuales son inocentes. Algunas porque son indígenas o porque no tienen recursos para una buena defensa.

He conocido de primera voz relatos desgarradores. La cárcel tiene cara de pobreza, la injusticia tiene cara de mujer. Aquí he asumido una causa más, la de muchas de estas mujeres que se me acercan con la esperanza de encontrar una luz, una palabra de aliento, una solución. Porque el poder (de servir) no te lo da un cargo sino la fuerza interior y una trayectoria que aún en este lugar de oscuridad muchas respetan, no dejo de luchar entonces.

Quiero demostrar mi inocencia. Pronto dejaré atrás este episodio. Estoy segura.

Mientras tanto, gracias, muchas gracias a las y los que con su fuerza me han sostenido, en especial a mi Mariana que no me deja caer.

Pronto podremos darnos un abrazo.

Rosario Robles

13 de agosto de 2020

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10 años de los 33 mineros de Chile: 'Nos hemos quedado con las manos vacías'

Cuatro de los 33 sobrevivientes del accidente de la mina San José en Chile cuentan a BBC Mundo sus secuelas, decepciones y estado actual diez años después del mediático accidente que les cambió la vida.
5 de agosto, 2020
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Cartel con foto de los 33 mineros

MARTIN BERNETTI
La historia de los 33 recorrió el mundo en 2010.

“Despierto. Duermo poco. A veces me veo en la mina, tirado en el lugar donde estaba. Eso te pone mal”, cuenta Jorge Galleguillos, uno de los 32 mineros chilenos que, junto a uno boliviano, pasaron 69 días bajo tierra tras un accidente ocurrido en el norte de Chile hace exactamente 10 años, el 5 de agosto de 2010.

Sus compañeros Omar Reygadas y Mario Sepúlveda confiesan que les pasa algo parecido.

“A veces me da miedo ir a acostarme, siento que no voy a despertar más“, dice Sepúlveda, tal vez el más histriónico de la treintena. Y con voz temblorosa, agrega que pese a todo se encuentra bien, que es otro de sus compañeros el que peor está: José Ojeda, el autor del mítico mensaje “estamos bien los 33 en el refugio”.

Sepúlveda posa al lado de un póster del filme "Los 33", inspirada en las vivencias de los mineros.

Mario Sepúlveda
Mario Sepúlveda asegura que a veces teme dormir porque siente que no se va a despertar más.

“Sufre una diabetes avanzada (neuropatía diabética), enormes problemas psicológicos, ha estado internado en clínicas psiquiátricas”.

“Y no tiene trabajo”, añade Reygadas. No volvió a trabajar nunca más“.

Como muchos de sus compañeros, Ojeda debe sobrevivir con la pensión vitalicia que el Estado entregó a los mineros, que hoy bordea los 400 mil pesos, unos 527 dólares mensuales (el sueldo mínimo es de 320 mil pesos).

Conseguir trabajo ha sido una tarea titánica para muchos.

“Los dueños o los gerentes de las empresas piensan que nosotros -los 33- vamos a ser una molestia, una pulga en la oreja por el tema de la seguridad, porque si no se cumplen las medidas, tenemos llegada con los medios de comunicación, con las autoridades… entonces eso nos juega en contra”, explica Reygadas, quien trabaja como conductor, trasladando autos de una ciudad a otra junto a su amigo, también miembro de los 33, Franklin Lobos.

Hoy viven muy lejos de las faenas mineras, algo que no estaba ni remotamente en sus planes hasta antes del accidente.

La fama de golpe

“Lo más bonito fue salir y abrazar a mi hijo. Ver la luz del sol y sentir esa brisa de airecito fresco en la cara. Lo más hermoso”, asegura Reygadas, hoy de 66 años y el minero número 17 en salir del cautiverio.

Omar Reygadas, otro de los mineros sobrevivientes.

Getty Images
Para Omar Reygadas, lo más bonito al salir de la mina fue abrazar a su hijo.

“Lo que más me sorprendió fue ver a tantos periodistas. No pensé que era tan grande todo”, dice Mario Sepúlveda, de 50 años.

Los cientos de medios agolpados en las inmediaciones de la mina San José -cerca de Copiapó, en pleno desierto de Atacama- fueron creando una narrativa que terminó cambiando la vida de los mineros: el rescate los convirtió en héroes.

Apenas asomaban sus cascos a la superficie, los 33 eran encandilados por cientos de luces, cámaras y una fama repentina.

“Fueron experiencias impagables. Nosotros con nuestro sueldo, nuestro trabajo, habríamos llegado con suerte a Santiago. Salir a Estados Unidos, España, Inglaterra, Canadá, Israel, Grecia… Yo anduve aparte por Costa Rica, Guatemala, Alemania, Chipre, Turquía, por montones de partes, haciendo charlas”. Omar Reygadas es un agradecido del trato que recibieron. Parecían tener el mundo a sus pies.

“Era un regalo de dios que nos llevaran al extranjero. Son cosas inalcanzables para uno. Estar con gente que uno solo veía en la televisión… inolvidable”, recuerda Jorge Galleguillos, el minero número 11.

Mario Sepúlveda en el Old Trafford, estadio del Manchester United.

Getty Images
El rescate dio fama a los mineros, que fueron invitados a varias partes del mundo. En esta foto, Mario Sepúlveda se encontraba en el estadio del Manchester United.

Homenajes, reconocimientos, invitaciones y entrevistas se sucedieron sin que alcanzaran a darse cuenta de lo que estaba pasando.

Juntos y por separado, se pasearon por lugares tan diversos como Disney, Hollywood, el Vaticano, el show de David Letterman y el estadio del Manchester United, en Inglaterra.

Sin embargo, la fama no duraría para siempre.

“Nuestra dignidad, nuestros derechos”

¿Aló?

Sí.. ¿Me escucha?

Lo estamos escuchando todos fuerte y claro ¿quién habla?

Está hablando el jefe de turno, Luis Urzúa…

Así fue la primera conversación telefónica entre la superficie y la profundidad de la montaña.

Los protagonistas, el entonces ministro de Minería, Laurence Golborne, y el líder del grupo de mineros, Luis Urzúa, el último en ser rescatado.

“Mi felicidad era que ya habían salido todos mis compañeros. Al asomar a la superficie y escuchar ‘¡fuerza Lucho!’ dije: Misión cumplida”.

Mensajes de ánimo y banderas de Chile fuera de la mina.

Nicolás Iriarte
Fuera de la mina había decenas de mensajes de ánimo y fuerza para los mineros.

Pero hoy, para Luis, la misión se cumplió a medias.

“Viene un 5 de agosto y todos se acuerdan, todos preguntan, pero pasamos 364 días al año en que nadie se acuerda de cuál es la situación de los 33 mineros. Vendrá el año número 11 y nos van a preguntar lo mismo, quedará el último minero vivo y le preguntarán lo mismo”.

De 64 años y trabajador del Sernageomin (Servicio Nacional de Geología y Minería) de Copiapó, Urzúa se lamenta por lo que piensa fue un abuso. Promesas que no se cumplieron y malas decisiones que dejaron a los 33 divididos y en medio de conflictos judiciales que difícilmente tendrán pronta solución.

“Cuando salimos nos ofrecieron grandes proyectos, pero esas cosas se hacen con abogados, uno solo no puede hacer nada, no tiene las facultades, y eso nos llevó a ser engañados, a quedar con las manos vacías. A 10 años seguimos tratando de recuperar nuestra dignidad, nuestros derechos”.

José Ojeda sosteniendo su famoso mensaje.

Getty Images
José Ojeda, el autor del famoso mensaje “Estamos bien en el refugio los 33” ya no trabaja y vive de la pensión vitalicia del Estado.

Tras el mediático rescate, aparecieron contratos que parecían millonarios, ofertas para realizar películas y libros. Mucho más de lo que tenían en mente cuando intentaban sobrevivir a 700 metros bajo tierra.

“Esa es una de las cosas que más pena me ha dado. Si no hubiéramos escuchado a tantos imbéciles y estafadores, habríamos seguido unidos como estábamos abajo, con todas nuestras diferencias y nuestra falta de conocimiento, pero hubiéramos andado mucho mejor. No tuvimos los 33 la capacidad de sentarnos y elegir cuál era el mejor camino a seguir”, cuenta con pesar Mario Sepúlveda, quien en el cine fue encarnado por Antonio Banderas en la película “Los 33” (2015).

Los mineros cedieron sus derechos a los abogados Remberto Valdés y Fernando García (representando al estudio Carey), que negociaron los contratos para la realización de la película y de un libro (“En la Oscuridad. La historia jamás contada de los mineros chilenos” de Héctor Tobar), pero reclaman que nunca tuvieron el control y perdieron por siempre los derechos de su propia historia.

“Nosotros sabíamos que las luces se apagan. A nosotros nos estrujaron por completo en la parte legal, con nuestra historia de vida. Nuestra historia es muy bonita, construimos una hermandad bajo tierra por 70 días, donde vimos de cerca la muerte. Hoy tenemos una película, un libro, pero nunca supimos lo que pasó con eso. Además, la película tampoco refleja lo que realmente vivimos”, asegura Luis Urzúa.

Nueve de los 33 interpusieron una querella contra sus antiguos abogados por estafa calificada, apropiación indebida y contrato simulado en perjuicio de los mineros.

Chilenos celebrando en la capital, Santiago.

Getty Images
Los chilenos celebraron por todo el país el rescate exitoso de los mineros.

Alejandro Peña, abogado querellante, le confimó a BBC Mundo que “la investigación criminal data del año 2014 y la fiscalía sigue practicando diligencias con el objeto de acreditar el delito o la participación de los querellados”.

“Hemos solicitado se reiteren diligencias pendientes y esperamos que la fiscalía formalice la investigación en su contra”, indicó.

A través de un comunicado de su estudio, Remberto Valdés le aseguró a BBC Mundo que “manifestamos nuestra satisfacción y agradecimiento por haber participado en el proyecto 33 Mineros de Atacama, que culminó con el cumplimiento de los dos objetivos, estrenar una película (The 33th) con formato de Hollywood a nivel mundial con un elenco encabezado por Antonio Banderas; y un libro (Deep Down Dark) escrito por el celebrado premio Pulitzer Héctor Tobar”.

“Sobre las diferencias que un grupo minoritario de los 33 llevó a la justicia en 2014, no haremos más comentarios pues ello ha recibido la tramitación que le correspondía”.

El estudio de abogados Carey, por su parte, asegura que “nosotros los asesoramos en la estructura de su sociedad para negociar un contrato para una película en Hollywood, la que se hizo, generando ingresos económicos para los mineros que de no haber mediado nuestra asesoría, no habrían recibido. La acción judicial de cierto grupo de mineros no tiene ninguna base legal, ya que el trabajo que realizamos para los mineros se ejecutó cumpliendo las condiciones conocidas y pactadas con los 33″.

Mina San José durante las labores de rescate.

Nicolás Iriarte
La Mina San José se sitúa en pleno desierto de Atacama, al norte de Chile.

“Queremos que nos devuelvan el derecho sobre nuestra imagen, sobre nuestra historia, que se le entregue al mundo la realidad de lo que nosotros vivimos. No importa que haya o que no haya dinero. A lo mejor a la película le fue mal y no cumplió lo esperado, y el libro lo mismo, pero que alguien nos dé una respuesta”, clama Luis Urzúa.

Según afirma, nunca les llegó la información de si hubo algún tipo de regalía por su historia, y perdieron todo contacto con los responsables.

La indemnización que no llegó

En 2011, 31 de los 33 mineros también demandaron al Estado de Chile por su responsabilidad en el derrumbe, acusando de negligencia al Sernageomin, la inspección del trabajo y el Servicio de Salud, todos involucrados en los permisos para el funcionamiento de la mina.

Y el 24 de agosto de 2018 el Noveno juzgado civil de Santiago resolvió a su favor.

La indemnización sería por 80 millones de pesos para cada uno. Sin embargo, a dos años de ese dictamen, los mineros no han logrado realmente ganar la batalla.

Consultado por BBC Mundo, el Consejo de Defensa del Estado señala que apeló la sentencia “ya que estimó que en la decisión judicial se cometieron graves errores, de tipo procedimentales y sustantivos. Por su parte, el abogado de los demandantes interpuso un recurso de apelación solicitando se incremente el monto de la indemnización”.

El procedimiento se suspendió de común acuerdo, debido a la pandemia y la resolución, por tanto, tiene fecha incierta.

Familiares de los mineros esperando la salida de los mismos tras el rescate.

Nicolás Iriarte
El rescate de los mineros fue transmitido en vivo.

“Nosotros somos víctimas de un accidente minero. Llegamos a trabajar como cualquier día y estuvimos enterrados 70. Gracias a dios nos rescataron, pero también se tiene que sentar un precedente“, afirma Luis Urzúa.

“Quizás a nuestros bisnietos les va a llegar algo. Del uno al 10, tengo un 0,5% de esperanzas“, asegura Jorge Galleguillos en tono irónico.

“Lo ideal es que saliera el juicio como corresponde. Millonarios a esta altura de la vida no vamos a ser. ¿A José Ojeda tú crees que aunque el juicio salga a favor esa plata le va a pagar todo el daño que le provocó el accidente? ¿Tú crees que a mí me va a pagar todo el daño provocado?”, se pregunta Mario Sepúlveda.

Tour por la mina

“A lo mejor ustedes no saben que por los sondajes se ubican minerales. Pero este fue muy diferente, porque hicieron este sondaje para descubrir vidas…”

Con esa frase y ubicado en un punto estratégico de la mina San José, Jorge Galleguillos comienza el tour guiado por uno de sus reales protagonistas.

Jorge Galleguillos charlando con visitantes.

FlamingoChile
Jorge Galleguillos quiera preservar la historia vivida y ahora organiza visitas guiadas por la zona.

El minero de 66 años se ha autoimpuesto la tarea de preservar la historia vivida en el “Campamento Esperanza” y en la mina y hasta que llegó el coronavirus llevaba cinco años en la misión.

“Nunca me desconecté de la mina. Siempre estuve presente. Aunque nos llevaban a viajar por el mundo yo volvía igual un par de veces a la semana”, cuenta.

Le encantaría contar con apoyo para desarrollar un proyecto más profesional, mejor preparado, pero mientras está intentando a pulso sacar adelante esta aventura.

“Los turistas y yo nos emocionamos juntos. Estar en la mina y recrear todo lo que sucedió es como hacer un homenaje a los cerebros que estuvieron allá”, asegura.

Mario Sepúlveda, por su parte, está dedicado a las charlas motivacionales. “Por la pandemia no puedo hacerlas presenciales, pero me capacité para hacerlas a través de zoom”, dice. También se desempeña en el rubro de la remodelación y construcción.

Hace un año ganó un reality show en televisión y con el dinero planea abrir un centro de rehabilitación para niños autistas.

“Yo tengo un hijo autista de 8 años, maravilloso, y este centro será para ayudar a los padres y a los niños con nuestra experiencia. Para ayudarnos mutuamente”, cuenta. Su idea es inaugurarlo el el 13 de octubre, a exactos 10 años del rescate de la mina San José.

Los 33 fuera del refugio

Pero si hay algo que une transversalmente a los mineros es el agradecimiento a cada una de las personas que participaron directa o indirectamente en su rescate.

“Todo el esfuerzo que tanta gente hizo para rescatarnos… somos conscientes que a muchos no les hemos dicho gracias por lo que hicieron por los 33, pero a lo mejor este es el momento. Decirle a ellos, no solo de Chile sino que de todo el mundo, gracias por habernos salvado. Por ese acto de humanidad que se hizo por 33 mineros”, dice Luis Urzúa.

Familiares de los mineros se abrazan tras conocer que los 33 estaban bien y en buen estado de salud.

Getty Images
Los familiares de los mineros estallaron de alegría al conocer que los 33 estaban bien y en buen estado de salud.

“Lo que se produjo cuando nos encontraron. Que la gente gritaba, saltaba… Hicieron un tremendo trabajo los ingenieros, los sondeadores… Aún me emociona, aún se me eriza la piel”, asegura Omar Reygadas.

Sin embargo, el escenario ideal para él sería otro:

Ojalá nunca hubiese ocurrido el accidente, para haber seguido trabajando, tranquilo, recibiendo nuestro sueldo, en lo que a nosotros nos gusta…”

Contrario al mensaje escrito por José Ojeda, que recorrió el mundo en manos del presidente Sebastián Piñera, quien lo lució de manera incansable, hoy a 10 años de uno de los accidentes mineros más mediáticos que se recuerden, la pregunta que resuena es cuán bien están los 33 fuera del refugio.


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