Alzo la voz por todas las mujeres con discapacidad que no pueden hacerlo
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“Alzo la voz por todas las mujeres con discapacidad que no pueden hacerlo”

El poderoso mensaje de Karen Rodríguez ha sido escuchado tanto en la icónica marcha del 8 de marzo, como en la “Antigrita”, efectuada en la “Okupa, Casa de Refugio Ni Una Menos”
Foto: YoTambién
Por Jenny Baumed / YoTambién
19 de septiembre, 2020
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¡Voltéame a ver, voltéame a ver porque yo también soy mujer! Ese fue el grito de Karen Rodríguez mientras rodábamos en nuestras sillas de ruedas, abriendo paso, intentando alcanzar nuestro contingente, en la marcha de mujeres del 8 de marzo de este año. Lo gritó por primera vez después de que alguien dijera: “Dejen pasar a la silla de ruedas”.  Sillas de ruedas. Es una expresión que conocemos bien, porque la escuchamos muy seguido y, sin duda, nos reduce a un objeto. Yo sentí que esas palabras más que nunca necesitaban escucharse, así que también grité y mi voz se entrecortaba por las tantas veces que hemos sido ignoradas, discriminadas o hemos sido víctimas de violencia. 

En esa ocasión nos tardamos casi 6 horas en llegar al Zócalo. Recuerdo que a Karen se le rompió un balero de una de las llantas de su silla de ruedas, que es lo que le permite rodar libremente, sin problema. Avanzar, por lo tanto, para ella era más difícil, pero gracias a su preparación como auxiliar de instructora en el manejo de silla de ruedas pudo llegar, muy cansada, pero llegó. 

Apenas este lunes 14 de septiembre, por la noche, Karen se presentó en las oficinas de la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH), que actualmente son conocidas como “Okupa, Casa de Refugio Ni Una Menos”, para participar en el acto de la `Antigrita´.   Cuando le cedieron el megáfono en nombre de las mujeres con discapacidad dijo:

“Vengo por todas las mujeres con discapacidad que hemos sido ignoradas, sistemática e históricamente no sólo por el Estado sino por la maldita CNDH que siempre nos usó como estandarte, mientras nos estaban ignorando. ¡Hay un chingo de morras con discapacidad que han sido violadas por sus cuidadores, por sus padres y sus hermanos y ellas no pueden salir a denunciar, ellas no pueden salir a hacer justicia y nadie las ayuda ni las escucha, la pinche CNDH siempre nos usó de su bandera, pero siempre nos ignoró igual que el Estado!”.

Lee: Un salmón llamado Lupita: la discapacidad no frenó su sueño de ir a la universidad

Karen es una mujer de 28 años con discapacidad motriz, adquirida a la edad de año y medio cuando fue atropellada. Ella acaba de terminar la licenciatura en psicología. Trabaja, es independiente y está comprometida en derribar los estereotipos en los que se nos coloca a las mujeres con discapacidad. 

“Estoy aquí porque las mujeres con discapacidad también existimos y también resistimos un chingo de mamadas”, dijo.

Sobre su mensaje, ahora Karen reflexiona: “Somos esa periferia invisible y necesitamos primero que ellas nos empiecen a ver como mujeres, para que nos representen y nos ayuden a dar voz, porque las mujeres con discapacidad aguantamos y resistimos, pero pareciera que no sirve de nada”.

¿Qué razones tuvo para asistir el lunes a la ‘Antigrita’?  Dice que desde que tomaron la CNDH pensó que las mujeres con discapacidad necesitamos hacer presencia, que la CNDH nos ha tomado como bandera, pero realmente no ha hecho lo suficiente para garantizar el ejercicio de nuestros derechos, es por esto que, acompañada de una de sus amigas de la universidad y sus parejas, se dieron cita en la ahora “Casa de Refugio, Ni Una Menos”.

Comenta que al llegar al lugar había muchos granaderos y eso la hizo dudar, pues se sintió insegura. Sin embargo, la fuerza de representar a las mujeres con discapacidad la impulsó a seguir. 

Las asistentes a la ‘Antigrita’ abrieron paso para que pudiera ver más de cerca. Se acercó y dijo: “Yo quiero que pinten alguna consigna que haga referencia a las mujeres con discapacidad, quiero que también nos representen”. 

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Entonces le ofrecieron usar el megáfono. Una vez que terminó de hablar, al pasar entre las otras mujeres, muchas de ellas le tocaban el hombro y le dijeron frases como: “Tú sí me representas”. 

“Salí de ahí con una sonrisa enorme debajo del cubrebocas”. El objetivo se cumplió, ser la voz de las mujeres con discapacidad que por motivos de la contingencia sanitaria derivada de la pandemia no pueden salir, comenta Karen.

Al preguntarle sobre las experiencias de violencia que ha sufrido y dan razón a que ahora esté decidida a alzar la voz, respondió:

“Son muchas cosas para ir enumerando, he sido víctima de violencia física y psicológica por parte de mi mamá,  y cuando mi papá ingresó una denuncia en el CONAPRED se le dio más importancia a lo que dijo mi mamá, cuando fui yo la que fue violentada por ella”. 

“En otra ocasión, cuando necesité atención ginecológica hace años, al preguntar por el uso de métodos anticonceptivos, el médico me dijo que podía usar cualquier método y me cuestionó: ‘¿Para qué necesitas un método anticonceptivo si tú no tienes relaciones sexuales?’ Él asumió eso y con ello negó mis derechos sexuales y reproductivos, además de darme información errónea, ya que debido a la discapacidad hay métodos que no se recomiendan, necesitamos el acceso a la atención médica especializada”.

Me comentó que ha sufrido discriminación por parte de diversos servicios como en restaurantes, centros médicos y en general con la atención: siempre se dirigen a su acompañante y no a ella, como si no pudiera expresarse. Esto es algo que a las personas con discapacidad nos ocurre a menudo, se da por hecho que no tenemos voz.

Le pregunté acerca de qué soluciones considera pertinentes ante esta situación, me respondió: “Hay mucho por hacer, hacen falta políticas públicas que cubran a toda la población, en todas sus periferias y diversidades, somos mujeres sujetas a derechos y aprovecho la revolución del movimiento feminista para darnos voz, porque se nos excluye al derecho de la vida y vivir bien, con dignidad, estoy harta de que piensen que somos desechables e improductivas”. 

Por último agregó: No tengo miedo, ni me voy a quedar callada porque hay muchas mujeres con discapacidad que por su condición no pueden levantar la voz, ¡por eso la levanto yo! Le prestaré mi voz, mi piel y cuerpo a todas esas mujeres que no ven, pero que existimos y resistimos, algunas desde que nacen, otras desde que adquirimos la discapacidad. Resistimos la discriminación, el juicio, la infantilización, los tratamientos y cirugías. Resistimos la vida y la sociedad y aún así se nos minimiza e ignora. ¡No somos una, no somos 100, cuéntenos bien, porque somos miles de mujeres con discapacidad! ¡Voltéame a ver, voltéame a ver, porque yo también soy una mujer!

*Jenny Baumed es estudiante de Comunicación y activista por los derechos de las Personas con Discapacidad. 

Esta historia se publicó originalmente en YoTambien.mx. Disponible aquí

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Qué resultados tuvo la nacionalización del litio en Bolivia (y por qué AMLO pidió su asesoría)

Ha pasado más de una década desde que Evo Morales anunció que el Estado se haría cargo de potenciar una industria del litio. ¿Qué ha ocurrido en estos años y qué está haciendo el país para aprovechar la alta demanda del mineral?
30 de abril, 2022
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Han pasado 14 años desde que el gobierno de Evo Morales nacionalizó el litio en Bolivia, el llamado “oro blanco” que se ha convertido en uno de los metales críticos para la fabricación de baterías eléctricas o el almacenamiento de energías renovables.

Es tan codiciado que las proyecciones de expertos estiman que su precio podría subir exponencialmente en los próximos 20 años en medio de la transición energética que está experimentando el mundo para reducir las emisiones contaminantes.

Y ahora que la guerra en Ucrania le ha dejado en claro a Occidente que es peligroso depender del gas y el petróleo que exporta Rusia, hay una acelerada carrera por conseguir aquellos metales necesarios para electrificar las economías.

Siendo parte de los metales considerados como “el nuevo petróleo” del siglo XXI, la producción de litio pasó a ser en 2008 un producto manejado por el Estado de Bolivia con el objetivo de que la riqueza de su venta beneficiara a todos los bolivianos.

A más de 6.000 kilómetros de distancia, el gobierno mexicano puso sobre la mesa hace unos días el plan de nacionalizar el codiciado recurso reformando la Ley de Minería para que el litio sea explotado “únicamente por el Estado”.

El blindaje al litio mexicano

“No saben (…) la ambición que despierta en las grandes potencias porque es un mineral estratégico para el desarrollo del futuro”, dijo el presidente de México, Andrés Manuel López Obrador (AMLO) cuando presentó su propuesta.

La reforma estipula que “la exploración, explotación y aprovechamiento del litio estarán exclusivamente a cargo del Estado”, que será patrimonio de la nación y “se reserva para beneficio exclusivo del pueblo de México” por lo que “no se otorgarán concesiones, licencias, contratos, permisos, asignaciones o autorizaciones en la materia”.

AMLO

Gobierno de México
El presidente de México ha dicho que busca asesorarse con el gobierno de Bolivia.

En 2008 Bolivia inició un viaje parecido. El gobierno de Morales apostó porque el Estado manejara toda la cadena productiva sin intervención de empresas extranjeras, un modelo de negocios muy diferente al del gas natural, donde se han hecho alianzas con firmas que tienen un 49% de participación en el negocio, mientras que el 51% restante queda en manos del Estado.

Pero con el litio intentaron controlar toda la cadena, con la promesa de que Bolivia crearía fábricas de baterías y hasta autos eléctricos.

La imagen podría haber sido un Tesla versión boliviana al lado del salar de Uyuni.

Pero no fue así.

Ahora, el presidente Luis Arce, ha trazado un nuevo rumbo para, después de muchos años de intentos fallidos, concretar las alianzas estratégicas con empresas privadas extranjeras que ofrecen la tecnología necesaria para que despegue el negocio.

Luis Arce.

Getty Images
Luis Arce, presidente de Bolivia, recibirá propuestas de ocho empresas extranjeras para el desarrollo del litio.

Según dijo AMLO, su gobierno le ha pedido asesoría a Bolivia para desarrollar su propio negocio estatal del litio sin participación de empresas extranjeras.

Pero… Bolivia está -en este preciso momento- trabajando con empresas extranjeras en el desarrollo de negocios compartidos.

Las ocho empresas interesadas en participar están analizando las muestras del mineral con el fin de presentar sus propuestas en las próximas semanas y el gobierno tiene previsto el anuncio de los ganadores de los contratos hacia fines de mayo.

¿Cuál será el tipo de asesoría que le entregará el gobierno boliviano al mexicano? Por ahora no está claro.

Un “botín de guerra”

Morales tenía un plan ambicioso: contar para 2015 con toda una industria de baterías y automóviles eléctricos en el país.

Ese objetivo no se consiguió, como tampoco se logró que Bolivia exportara grandes cantidades de cloruro de potasio y carbonato de litio, los dos principales productos de litio que el país vende en el mercado internacional.

Salar de Uyuni, Bolivia.

Getty Images

“La estrategia falló”, le dice a BBC Mundo Juan Carlos Zuleta, analista de la economía del litio y consultor internacional.

“No funcionó porque faltaban los recursos humanos calificados, la tecnología, la estrategia y la voluntad política”, agrega.

Bolivia solo produce 500 toneladas al año de litio, una cantidad que Zuleta considera muy baja para que pueda poner un pie firme en el mercado.

Uno de los problemas, apunta, es que los gobiernos han tomado al litio como un “botín de guerra” con una perspectiva más política que técnica y con un gasto cercano a los US$800 millones que no ha dado los frutos que se esperaban

Una prueba contundente del fracaso, argumenta el experto, es que el actual gobierno boliviano cambió drásticamente el rumbo de lo que venía haciéndose en el país, convocando a ocho empresas extranjeras para hacer una explotación compartida del metal.

Si bien es cierto que durante los gobiernos de Evo Morales hubo acercamientos con firmas privadas, los acuerdos comerciales no llegaron a buen puerto.

“Tecnologías mucho más ecológicas”

“La nacionalización del litio en Bolivia ha sido una buena idea pero el proceso ha tardado demasiado“, señala Diego Von Vacano, catedrático de Ciencia Política en la universidad Texas A&M University, Estados Unidos, y colaborador externo del actual gobierno.

“Con el gobierno de Luis Arce el tema se ha comenzado a tomar en serio. Lo que no se logró en más de una década se avanzó en un año”, le dice a BBC Mundo.

Salar de Atacama, Chile

Getty Images

Von Vacano explica que los gobiernos anteriores hicieron esfuerzos por sacar adelante el desarrollo del litio en beneficio de los bolivianos, pero que no contaban con la tecnología necesaria para lograrlo.

De hecho, sostiene, ni siquiera existía la tecnología necesaria para extraer el litio de la salmuera boliviana, la cual es muy diferente a la que existe en otros países.

Recién en los últimos tres o cuatro años, explica, “han surgido nuevas tecnologías mucho más ecológicas”.

Desde otra perspectiva, Von Vacano sostiene que los gobiernos anteriores centraron sus esfuerzos en otras prioridades como, por ejemplo, el desarrollo de la industria del gas natural.

“Creo que ahora realmente va a despegar la industria del litio en Bolivia para aprovechar las ventanas de oportunidades”.

¿Por qué AMLO le pidió asesoría a Bolivia?

La reforma a la Ley de Minería propuesta por el gobierno mexicano dice que “la minería en México ha representado en los últimos 30 años, como nunca en la historia de México, la sobreexplotación de los yacimientos mineros a favor de intereses particulares, principalmente extranjeros”.

Para la nacionalización del litio, la reforma contempla que “un organismo público descentralizado” se encargue de su exploración, explotación y aprovechamiento del mineral.

Batería eléctrica de auto

Getty Images
El litio es uno de los elementos clave para fabricar baterías eléctricas.

Beatriz Olivera, directora de la organización social Engenera, plantea que AMLO le ha pedido asesoría a Bolivia por su larga experiencia en la extracción y procesamiento de litio y también por una cuestión de afinidad política.

“La apuesta es que el gobierno mexicano tenga un control total del mineral en la exploración, extracción y procesamiento. Esto se debe en parte, a las fuertes críticas que ha hecho el presidente a las empresas mineras privadas que están plenamente justificadas”, dice Olivera.

El problema, apunta, es que las empresas privadas en México tienen una regulación minera que les favorece, “incluso por encima de los derechos humanos de los pueblos indígenas”.

“El presidente ha dicho que son empresas que contaminan y no le dejan nada al país. Incluso no pagan impuestos”, explica.

Salar de Jujuy, Argentina.

Getty Images
Argentina desarrolla su industria para hacer más eficiente la producción de los químicos del litio.

Respecto al ejemplo de Bolivia, Olivera dice que si bien el proyecto del gobierno no contempla alianzas con empresas privadas, quizás éstas puedan desarrollarse en el futuro.

Mirando el caso boliviano, Carlos Aguirre, académico de la Universidad Iberoamericana especialista en tratados y comercio internacional, señala que el gobierno del país sudamericano “finalmente recapacitó” y entendió que el desarrollo de experiencia y de tecnología requiere de recursos de los que no necesariamente dispone el Estado.

Argentina y Chile, por ejemplo, que también se han reservado la titularidad del Estado sobre la explotación del litio, sí han concretado asociación con particulares para poder llevar a cabo la producción.

El resultado es que esos países, especialmente Chile, “se encuentran entre los principales productores de litio del mundo. Bolivia, con una extensión mayor de reservas, no se encuentra en ese listado”, señala Aguirre.

Auto eléctrico

Getty Images
El mercado de autos eléctricos ha aumentado rápidamente. Sus baterías requieren litio.

En eso coincide Francisco Ortiz, académico de la Facultad de Ciencias Económicas y Empresariales de la Universidad Panamericana.

A su juicio, AMLO anunció la búsqueda de asesoría en Bolivia porque “es un mensaje propagandístico, un mensaje más ideológico que con fundamentos técnicos”.

Desde un punto de vista publicitario, apunta, “es un discurso muy bueno para sus seguidores” por el acercamiento a otros gobiernos de su misma línea.

Ortiz espera que la nacionalización del litio en México no termine como la experiencia de la petrolera estatal Pemex.

“Pemex tiene una deuda gigantesca. La riqueza ha generado pobreza, ha generado deudas por una mala administración. El riesgo es que con el litio tengamos otro Pemex“.


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