Caso Atenco: en 14 años nadie ha pisado la cárcel por los abusos policiales
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Cuartoscuro Archivo

Caso Atenco: en 14 años nadie ha pisado la cárcel por los abusos policiales

Víctimas denunciaron que la Fiscalía mexiquense obstaculiza la investigación y presentaron un amparo para que FGR atraiga el expediente.
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14 de septiembre, 2020
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Transcurridos más de 14 años desde el operativo policíaco en Atenco, Estado de México, que dejó dos muertos, más de 200 detenidos y diversas denuncias por abuso y torturas no hay condenados por aquellas actuaciones policiales. La Fiscalía General de Justicia de Edomex (FGJEM) informó a las víctimas que existe un proceso penal en contra de policías estatales que está en proceso de instrucción, que se han dictado once sentencias absolutorias, que hay pendiente un recurso de apelación contra una negativa para otorgar una orden de aprehensión y que existen ordenes de aprehensión pendientes de cumplir.

Así que no hay un solo condenado ni nadie ha pisado la cárcel por uno de los casos más emblemáticos de represión policial en los últimos años, según afirma la representación legal de once mujeres que aquel día sufrieron violencia sexual a manos de los uniformados. Ni los agentes que participaron (en el despliegue hubo más de 2 mil entre municipales, estatales y federales), ni la cadena de mando ni los cargos públicos que ordenaron aquellas actuaciones. En los momentos en los que tuvo lugar el operativo el gobernador del Edomex era Enrique Peña Nieto, que entre 2012 y 2018 fungiría como presidente de la República.

Entérate: El Estado mexicano es responsable por la tortura sexual de mujeres en Atenco, determina CoIDH

“No se ha investigado quién lo ordenó, quién lo planeó. Creemos que el actuar de la Fiscalía busca mantener la impunidad del caso”, dice Melissa Zamora, abogada del Centro de Derechos Humanos Miguel Agustín Pro, que representa a las once mujeres que llevaron el caso ante la CIDH y que fueron reconocidas como víctimas de violencia sexual. Ante la inacción por parte de la Fiscalía del Edomex, las víctimas ponen su esperanza en la Fiscalía General de la República, para que atraiga el caso y de un impulso a las pesquisas.

Desde que sucedieron los hechos la FGE instruye las averiguaciones previas OL/DR/I/466/2006 con los resultados antes mencionados: once absueltos y ni un solo condenado. En septiembre de 2019, la Fiscalía General de la República (FGR), a través de la Fiscalía Especial para los Delitos de Violencia contra las Mujeres y Trata de Personas (FEVIMTRA) pidió atraer el caso. Según Zamora, esta iniciativa seguía la línea de lo sentenciado por la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), que en diciembre de 2018 condenó a México por la violencia sexual, las violaciones y la tortura sufrida por once mujeres. El fallo, a su vez, pedía la apertura de investigaciones tendentes a sancionar a autoridades del fuero federal y del fuero común por su participación en la planeación, ejecución y supervisión del operativo.

Según relató Zamora, la Fiscalía del Edomex permaneció ocho meses sin contestar a la FGR ni a los requerimientos de los abogados del Centro Pro. Cuando finalmente respondio, lo hizo negándose a entregar el caso, argumentando que no concurren los supuestos legales para que FEVIMTRA se haga cargo de la carpeta de investigación. En opinión de la fiscalía de Edomex no está probado que hubiese un trabajo conjunto entre autoridades estatales y federales, el caso ya está avanzando en su jurisdicción y el fallo de la CIDH no dice que tengan que ser las autoridades federales las que investiguen. caso.

Ante esta negativa, la representación legal de las once mujeres presentó un amparo indirecto ante el juzgado 7 de distrito en materia de amparo y juicios federales en Toluca. El pasado 3 de septiembre se desarrolló la audiencia y a partir de ahora podría llegar la resolución en cualquier momento sobre el juicio amparo 391/2020

“La negativa afecta a los derechos de las mujeres víctimas, que no pueden acceder a justicia y verdad”, consideró Zamora, que mostró su esperanza en que el tribunal resuelva tomando en cuenta “estándares de apego a los derechos humanos”.

Aunque el amparo se dirime en términos legales sobre competencia o no de la FGR para atraer el caso, lo que las víctimas consideran es que todo tiene que ver con la voluntad política. Creen que en los últimos 14 años ha sido tiempo suficiente para realizar una investigación a fondo y que, en realidad, lo que la Fiscalía de Edomex hace es obstaculizar el proceso.

Animal Político consultó a la FGE, que indicó que “seremos respetuosos con lo que dicte la autoridad judicial”.

Para Zamora, la CIDH delimitó la forma en la que debería haberse investigado el caso. Y esto pasa por analizar el papel que tuvieron figuras como Peña Nieto, que entonces ejercía como gobernador y que el 4 de mayo de 2006 aseguró que el conflicto se había generado por un grupo de “macheteros”.

Recuerda la abogada en la investigación de la Suprema Corte de Justicia quedó probado la existencia de una reunión el 3 de mayo que será un parteaguas del operativo. “Hablamos desde estas autoridades de mayor rango hasta de menor rango pero superiores jerárquicos. No solo es el hecho de que existe información de que participaron en la planeación. Tenían facultades para poder frenar”, explica.

Italia Méndez fue una de las mujeres que sufrió la violencia sexual por parte de los policías. Asegura sentir “rabia, desasosiego y frustración” por tener que seguir litigando para obtener justicia.

Sobre la FGE de Edomex, dice que “ellos son los que han tenido la responsabilidad de investigar, pero no lo hicieron”, lo que les llevó a recurrir a la CIDH, que intervino porque se habían agotado las vías en México.

“Esta respuesta de negativa de atracción del caso nos lleva a plantearnos que lo que quiere la fiscalía es procurar impunidad para estas autoridades y funcionarios de ambos fueros, pero sobre todo el local”, dice la afectada. Recuerda figuras que “tienen responsabilidad, siguen impunes y han ejercido puestos públicos del más alto nivel”, como Peña Nieto.

Ahora la decisión la tiene el juzgado de apelación de Toluca. Las víctimas y sus representantes no contemplan otro escenario que no sea que se acepte su petición y el caso pase a la FGR.

“Estamos cerca de cumplir 15 años. Pero no renunciamos a aclarar, esclarecer estos hechos y que los responsables sean sancionados”, dice Méndez.

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Qué revelan las máquinas tragamonedas sobre el poderoso negocio de la adicción

Son una de las herramientas más rentables del sector del juego, pero muchos jugadores dicen que ganar no es el objetivo. Entonces, ¿por qué no pueden parar de jugar?
6 de septiembre, 2020
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máquina tragamonedas

Getty Images
La idea es ganar… ¿no?

El primer trabajo de Mollie, cuando era una joven adolescente, fue distribuir cambio para máquinas tragamonedas en una base militar. Para cuando llegó a la madurez, Mollie ya no ganaba su salario con las máquinas tragamonedas, sino que se gastaba todo su cheque de pago en atracones de dos días en ellas.

“Incluso cambié mi seguro de vida por dinero para jugar”, le dijo a Natasha Dow Schüll en una habitación de hotel en lo alto del Strip de Las Vegas. Schüll es una antropóloga que ha estado estudiando el mundo de las máquinas tragamonedas durante dos décadas.

Quizás fue apropiado que la conversación haya tenido lugar entre dos mujeres. Los sociólogos a menudo han descrito el juego como una prueba de hombría, desde un James Bond con esmoquin que demuestra sus nervios de acero en la ruleta de alto riesgo y su habilidad en el póquer, hasta los jugadores de peleas de gallos de Bali analizados por el antropólogo Clifford Geertz en la década de 1970.

Las máquinas tragamonedas, sin embargo, no parecen encajar en absoluto. No requieren habilidad ni nervios de acero. Geertz argumentó que eran una distracción para “mujeres, niños, adolescentes… los extremadamente pobres, los socialmente despreciados y los personalmente idiosincrásicos”.

Pero las máquinas tragamonedas no son un juguete. Son fantásticamente rentables y han crecido como una especie invasora.

Protagonistas

Las encontré en masa en 2005, cuando viajé a Las Vegas para escribir sobre teoría del juego en la Serie Mundial de póquer.

Detalle de carnet del mundial de póker 2005

Getty Images
El póker resultó no ser la principal atracción.

Decenas de periodistas se apresuraron a entrevistar a jugadores estrella. Las máquinas tragamonedas parecían un telón de fondo decorativo deprimente pero colorido, que acogían a jugadores obesos y ancianos que las montaban como sillas de ruedas motorizadas.

Fue solo más tarde que me di cuenta de que realmente el Mundial de Póquer era el telón de fondo decorativo. En lo que respecta a los casinos, las máquinas tragamonedas se habían convertido en el evento principal.

No solo en los casinos: la industria del juego de Reino Unido, una vez dominada por las apuestas en las carreras de caballos, se ha vuelto dependiente de una especie de máquina tragamonedas llamada Terminal de apuestas de probabilidades fijas. Cuando el gobierno anunció en 2018 que se reducirían los tamaños máximos de las apuestas, una casa de apuestas respondió diciendo que tendría que cerrar casi 1.000 sedes.

Ganar no importa

Mollie gasta tanto en las máquinas tragamonedas que un hotel de Las Vegas la ha invitado a quedarse allí de forma gratuita. ¿Espera una gran victoria?, pregunta Natasha Dow Schüll. No. Ella sabe que no hay posibilidad de eso.

“Lo que la gente nunca entiende es que no estoy jugando para ganar”.

¿Un jugador al que no le importa ganar? Eso no parece correcto.

máquina tragamonedas

Getty Images
El botín, para jugadores como Mollie, es irrelevante…

Pero durante mucho tiempo hemos intentado entender qué son realmente las máquinas tragamonedas y la lección que tienen que enseñarnos sobre la economía moderna.

La historia

Generalmente se cuenta que las máquinas tragamonedas comenzaron en Estados Unidos alrededor de 1890.

La Compañía de Juguetes Ideal de Chicago fabricó una con cinco tambores giratorios, cada uno con diez naipes. Si, tras insertar una moneda cinco cartas se alineaban en una mano de póker decente, un asistente te daba un premio. Una firma de Brooklyn, Sittman and Pitt, hizo una versión en 1893 que fue popular en Estados Unidos.

Fue entonces que a Charles Fey, un inmigrante de San Francisco desde Baviera, se le ocurrió la idea de simplificar el dispositivo. Con solo tres carretes, el mecanismo se volvió lo suficientemente sencillo como para que la máquina pagara sin la necesidad de un asistente humano.

La máquina fue un éxito en San Francisco, hasta que el taller de Fey fue destruido en un incendio a raíz del terremoto de 1906.

Pareja feliz con jackpot

Getty Images
…aunque para otros jugadores, ganar -a juzgar por esta foto- es emocionante.

Las máquinas tragamonedas modernas son simplemente computadoras en caparazones, con sus gruesas palancas diseñadas para evocar las viejas máquinas mecánicas.

Es este cambio digital lo que ha hecho que las máquinas tragamonedas sean tan rentables. No hay necesidad de preocuparse por alimentarlas con monedas -el trabajo que solía tener la adolescente Mollie- porque los jugadores llevan tarjetas digitales en cordones que los conectan umbilicalmente a las máquinas.

La zona

Los jugadores nunca necesitan moverse; entran en lo que Mollie llama “la zona”, un estado de absorción similar a un trance donde el resto del mundo se disuelve.

Ganar simplemente significa más crédito, y más crédito significa más “T.O.D”, el acrónimo de time on device o tiempo en el dispositivo.

De eso estaba hablando Mollie cuando dijo que no estaba jugando para ganar.

Tres mujeres jugando en máquinas tragamonedas en la piscina

Getty Images
En la zona… de la piscina.

Las máquinas tragamonedas modernas no son como las loterías o la ruleta, en las que los jugadores viven con la esperanza de ganar el premio mayor.

En cambio, tragan apuestas bajas -tal vez 100 apuestas de un centavo, distribuidas en una cuadrícula vertiginosa de posibles combinaciones ganadoras- y constantemente escupen pequeñas ganancias también (si es que se pueden describir como ganancias).

Si has hecho 100 apuestas de un centavo y recuperas veinte centavos, ¿es realmente una victoria? Con luces intermitentes y jingles de celebración, la máquina te dirá que sí.

El 18%

En una máquina estudiada por investigadores, 100 giros producían 14 ganancias reales -la máquina devolvía más de lo que el apostador había puesto- y 18 falsas ganancias -en las que el jugador recibía algo con gran fanfarria, pero menos de lo que había apostado-.

El mismo equipo de investigación pasó a demostrar en experimentos de laboratorio que una máquina con esa tasa del 18% de falsas victorias era más adictiva que las máquinas con muchas más o muchas menos falsas victorias.

Los diseñadores de máquinas tragamonedas no investigan por gusto: la industria es ferozmente competitiva.

máquina tragamonedas

Getty Images
El ganador, como siempre, es el casino.

Una máquina de US$10.000 puede pagarse sola en un mes, si atrae a los jugadores. De lo contrario, será reemplazada por una con una olla de palomitas de maíz de la que burbujean bolas de lotería, o una que lance aroma a chocolate en la cara del jugador, o una que, en la voz de Donald Trump, anuncie: “¡estás despedido!”… cualquier cosa para deleitar y sorprender.

Siempre están buscando construir una mejor ratonera, y nosotros somos los ratones.

La fuerza de la adicción

B.F. Skinner, uno de los psicólogos más famosos del siglo XX, no se habría sorprendido.

En la Universidad de Harvard, Skinner solía investigar el comportamiento dándole a ratones que apretaban una palanca la recompensa de una bolita de comida.

En una ocasión, les dio la recompensa de forma intermitente: a veces la bolita salía, otras, no. No había forma de que el ratón lo supiera. Sorprendentemente, la recompensa impredecible fue más motivadora que una recompensa generosa y confiable.

B.F. Skinner

Getty Images
B.F. Skinner no se habría sorprendido.

Los adictos a las tragamonedas como Mollie están igualmente enganchados, absortos en “la zona”.

La antropóloga Natasha Dow Schüll una vez vio imágenes, capturadas con la cámara de seguridad de un casino, de alguien que sufría un ataque cardíaco en una máquina tragamonedas:

“Él… colapsa repentinamente sobre la persona a su lado, que no reacciona en absoluto… dos transeúntes lo estiran, uno de ellos es una enfermera de emergencias fuera de servicio. Pocos jugadores en las inmediaciones se mueven de sus asientos… en menos de un minuto, un oficial de seguridad aparece en la escena con un desfibrilador, le da dos descargas eléctricas al hombre… A pesar del hombre inconsciente que yace literalmente a sus pies, los otros apostadores sigue jugando”.

¿Estás seguro de que a ti no te pasa?

Las investigaciones sugieren que las máquinas tragamonedas pueden crear adictos mucho más rápidamente que otras formas de juego, como loterías, juegos de casino o apuestas deportivas.

Pero igualmente desconcertante es la sensación de que en los últimos años, la psicología de la máquina tragamonedas se ha escapado del casino y ha migrado a nuestros bolsillos.

Los adictos en recuperación evitan ir a lugares donde podrían ver máquinas tragamonedas, pero no hay ningún lugar al que podamos escapar de nuestros teléfonos, y hay muchas buenas razones para estar mirándolos.

Todos hemos visto gente “en la zona”, ajena a sus compañeros o al tráfico porque el teléfono es lo único que importa.

Es ese refuerzo intermitente de nuevo: ¿hay más correo electrónico? ¿Algún “me gusta” en Facebook?

Muchos juegos de computadora son más descarados en el uso de refuerzo intermitente, ofreciendo “cajas de botín” con esos destellos familiares y recompensas impredecibles.

Se parece mucho a un juego de azar, y a menudo son juegos de azar para menores de edad.

~Tim Harford escribe la columna “Economista clandestino” en el diario británico Financial Times. El Servicio Mundial de la BBC transmite la serie 50 Things That Made the Modern Economy. Puedes encontrar más información sobre las fuentes del programa y escuchar todos los episodios o suscribirte al podcast de la serie.


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