Netflix estrena documental sobre mujer que luchó contra el feminicidio
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“Las tres muertes de Marisela Escobedo”: Netflix estrena documental sobre mujer que luchó contra el feminicidio

Se cumplen diez años del asesinato de Marisela Escobedo, una mujer que luchó hasta el final para exigir justicia por el feminicidio de su hija. Netflix recrea su vida con un documental dirigido por Carlos Pérez-Osorio y con Laura Woldenberg como productora ejecutiva.
Cuartoscuro
28 de septiembre, 2020
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Diez años después del asesinato de Marisela Escobedo, ocurrido en 2010 tras dos años denunciando el feminicidio de su hija, Netflix estrena “Las tres muertes de Marisela Escobedo”, un documental dirigido Carlos Pérez-Osorio y con Laura Woldenberg como productora ejecutiva.

“Queremos contar la historia de una mujer admirable, que estaba dispuesta a todo para buscar justicia”, explica Pérez-Osorio, su director. 

“A partir de un feminicidio se desata una serie de casos que van creciendo como bola de nieve. Desplazados, otros asesinatos, una familia entera se desmorona”, añade Woldenberg.

Una década después del asesinato en plena calle, la historia de la familia Escobedo es terriblemente actual. La hija de Marisela, Marisol Rubí Frayre Escobedo, murió de forma violenta en Ciudad Juárez, Chihuahua, en 2008. Tenía 16 años. El feminicida fue Sergio Rafael Berraza Bocanegra, quien hasta ese momento era su pareja. Harta de que las autoridades no moviesen un dedo, la madre tuvo que convertirse en investigadora. Y ubicó al asesino en Zacatecas. Pero, nuevamente, las instituciones la defraudaron. El feminicida fue absuelto por un tribunal a pesar de que él mismo había confesado el crimen y mostrado el lugar en el que quemó el cuerpo. Desde entonces, Escobedo se convirtió en símbolo. No solo habían matado a su hija, sino que permitían que su asesino siguiera libre. Además de investigadora, ahora era una activista, una voz, un ejemplo de dignidad. Y siguió buscando al asesino mientras denunciaba la ausencia de justicia. Nunca llegó a verlo entre rejas. El 16 de diciembre de 2010, mientras mantenía un plantón frente al palacio de gobierno de Chihuahua, le dieron un balazo en la cabeza.

A través de entrevistas con sus hijos, su hermana, activistas que le acompañaron y autoridades de la época, el documental recrea una realidad violenta y desoladora que, en aquel momento, no hacía más que comenzar. Es el tiempo tristemente recordado por las “muertas de Juárez”, los inicios de la “guerra contra el narcotráfico” decretado por el presidente Felipe Calderón, la brutalidad de Los Zetas y otras organizaciones criminales; el año en el que César Duarte, actualmente encarcelado en Estados Unidos, llegó al gobierno de Chihuahua. 

Lee: ONG pedirán justicia ante la CIDH por los asesinatos de Marisela Escobedo y su hija

“La guerra contra el narco comienza en 2007. Se empieza a hablar de las muertas de Juárez, la sociedad se empieza a familiarizar con una violencia extrema y empieza la descomposición social. Ahí es parte del origen”, explica Woldenberg, quien anteriormente ejerció como productora ejecutiva de la serie “1994: poder, rebeldía y crimen en México”, también en Netflix. 

La narrativa está construida a través de entrevistas con los principales protagonistas, grabaciones en los lugares en los que ocurrieron los hechos y una profunda labor documental, además de una sólida investigación periodística a cargo de la reportera Karla Casillas. 

“Se leyeron miles hojas de expedientes, diarios personales de la familia. Queríamos que el espectador pudiera ponerse en los zapatos de Marisela. Ella fue muy vocal, dejo muchas entrevistas, entendía qué era estar con medios, nos dejó un mapa para contar la historia completa”, explica Pérez Osorio. “Lo que pensamos fue evocar algunos momentos de su historia para que de su propia boca la audiencia pudiera entender el camino, que es muy duro, con la dignidad y la templanza con la que lo transitó”, explica el director, cuyo último trabajo, “Caravanas”, fue nominado a un Emmy y que además es conocido por estar al frente de la primera temporada de “Las crónicas del taco”, también en Netflix. 

A través de los videos caseros facilitados por sus allegados, se observa una faceta que pasa mucho más inadvertida: la de una madre que disfruta de lo cotidiano con su familia. En definitiva, como explica Pérez Osorio, una mujer “con una vida ordinaria” a la que las circunstancias la obligaron a convertirse en un ser excepcional. 

No revictimizarla y lanzar un mensaje más allá de lo desolador de la historia era uno de los objetivos, dice el director. En palabras de Woldenberg, presentarla como lo que fue, una mujer “empoderada, luchona, que no tiene miedo a nada”. “Esa fue una de las discusiones. ¿Cómo hacer que el documental no se quede en la desesperanza? Ella causa admiración e inspiración. Por lo que tratamos de hacer que ella cuente su historia”, señala Pérez Osorio, que indica que uno de sus objetivos era que el espectador “se meta en la piel” de Marisela a pesar del tiempo transcurrido. 

El resultado es humano, conmovedor, empático, e inspirador. Se sobrepone a una historia que no tiene un final feliz. Vemos a Marisela empoderada en una marcha clamando por la justicia en Juárez, o destrozada en los juzgados al constatar la absolución del feminicida. Y, nuevamente, en la calle, inagotable y digna, exigiendo a las autoridades que encierren al asesino de su hija. Y podemos pensar en las madres rastreadoras que buscan a sus familiares desaparecidos por toda la República o las que se plantan ante las instituciones para clamar por su desidia por las violaciones y los feminicidios, o las jóvenes que se cubren el rostro y denuncian, tomando un edificio público, que México es un país en el que la mitad de la población tiene un riesgo mayor solo por el hecho de nacer mujer. 

Lee: ‘Marcho por Miroslava Breach y Marisela Escobedo’: mujeres de Chihuahua protestan por víctimas de feminicidio

Pérez Osorio traza una línea de continuidad desde aquellos hechos hasta la actualidad. “El 97% de los feminicidios quedan impunes. Esa impunidad se acumula. Es un panorama desolador y el documental invita a la reflexión. Este debería ser uno de los puntos principales de la agenda nacional. No puede haber diez asesinatos de mujeres al día”, dice.

Para Woldenberg, un punto importante es “la necesidad de hacer visible estos casos y la necesidad de pedir justicia, que está más latente que nunca”. “En las marchas de marzo (las protestas feministas previas a la declaración de la pandemia de Covid19), vimos algunas pancartas que tenían el nombre de Marisela. Ella se convirtió en un icono, sigue siendo un referente para el movimiento feminista”, explica. Por este motivo, la productora ejecutiva esperaría que “Marisela se convierta en un referente. De no dejar que existan los crímenes y no dejar que sean impunes”. 

Con “Las tres muertes de Marisela Escobedo” se aborda un problema trágicamente actual desde una perspectiva personal, la de la víctima, que se convierte en símbolo de un sistema que da la espalda a las mujeres. 

El documental “Las tres muertes de Marisela Escobedo” se estrenará este 14 de octubre en la plataforma. 

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Cómo Uruguay pasó de ser una excepción en la pandemia de coronavirus al país con mayor tasa de casos nuevos en América Latina

A la cabeza de la región en cantidad de casos nuevos cada millón de personas, Uruguay enfrenta semanas "muy difíciles" en la pandemia luego de su relativa calma, sostienen expertos.
21 de marzo, 2021
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Cuando muchos en el mundo aún veían a Uruguay como una excepción latinoamericana en el control de contagios de COVID-19, el doctor Julio Medina lanzó una advertencia desde allí.

“Inexorablemente vamos perdiendo nuestro lugar de privilegio. Debemos restringir nuestra movilidad e interacción física para desacelerar la propagación del virus”, tuiteó Medina, catedrático de enfermedades infecciosas en la Universidad de la República (Udelar), el 29 de noviembre.

Menos de cuatro meses más tarde, la situación del país ha dado un giro en la peor dirección.

Uruguay pasó a Brasil el domingo como la nación latinoamericana con mayor número de casos nuevos de covid-19 por cada millón de habitantes, según el promedio móvil de siete días de Our World in Data.

Si bien las posiciones en este ranking pueden variar de un día al otro, los expertos observan preocupados el panorama uruguayo.

El país marcó el domingo su récord de contagios diarios, casos activos y pacientes en terapia intensiva desde el inicio de la pandemia hace un año.

Con 33,51 casos de promedio por cada 100 mil personas en una semana, Uruguay está en zona roja de riesgo según los parámetros de la Universidad de Harvard (a partir de 25 casos).

“Estamos en el peor momento de la epidemia en nuestro país y las próximas semanas van a ser muy difíciles”, anticipa Medina en diálogo con BBC Mundo.

Entonces ¿a qué se debe esto?

Vacunación en Uruguay.

Getty Images
Uruguay, que ya ha comenzado a vacunar, registró el pasado domingo un récord de contagios diarios.

“Presos del propio éxito”

Uruguay aún está mejor que varios de sus vecinos regionales en algunos indicadores de la pandemia.

Con menos de 3,5 millones de habitantes, el país llevaba hasta el lunes 712 muertes por COVID-19, según la base de datos de la Universidad Johns Hopkins.

Su tasa de letalidad por COVID-19 (1%) es una de las más bajas en América Latina y menor que la de naciones con población similar, como Costa Rica, Panamá y Paraguay, de acuerdo a Our World in Data.

Uruguay mantiene además uno de los registros más bajos en la región de muertes por COVID-19 por millón de habitantes.

Hasta ahora, el sistema de salud uruguayo nunca se vio desbordado por la pandemia.

Y aunque fue uno de los últimos países de la región en recibir vacunas contra el COVID-19, a fines de febrero, ahora es el segundo latinoamericano con más dosis administradas por cada 100 personas (5,9), detrás de Chile (34,5).

Dos personas del equipo sanitario en Uruguay.

Getty Images
Uruguay fue uno de los últimos países latinoamericanos en obtener vacunas, pero inocula a uno de los ritmos más rápidos de la región.

Uruguay llamó la atención desde el año pasado por haber aplicado una singular estrategia frente a la pandemia, sin confinamientos obligatorios.

El presidente Luis Lacalle definió este camino como de “libertad responsable”: pidió a la población que permaneciera en sus casas, pero evitó los controles policiales de otros países.

Como la población siguió los consejos y el virus estaba bajo control, a partir de abril de 2020 el gobierno reabrió gradualmente actividades que había cerrado al inicio de la pandemia: construcción, comercio, escuelas presenciales, restaurantes…

https://www.youtube.com/watch?v=dDHHLysaCHg

Pero la primera ola de contagios comenzó a subir a fin de año en Uruguay y los expertos creen que lo que observan ahora es un rebote de la misma.

Parte del fenómeno es atribuido al comportamiento de las personas, que interactúan más en su regreso de las vacaciones del verano austral.

“A veces es estar preso del propio éxito: al país le había ido muy bien y las personas relajaron las medidas, eso explica buena parte de lo que nos está pasando”, señala Medina.

Agrega que la otra explicación posible del aumento de casos es que la variante brasileña del virus —definida como la P.1 y más transmisible— haya entrado a Uruguay por su frontera terrestre con Brasil.

Si bien el gobierno de Lacalle dispuso un cierre parcial de fronteras, esto es difícil de lograr en ciudades fronterizas con Brasil,donde apenas una calle marca el límite binacional.

“Estamos convencidos de que (la P.1) debe estar en el país, simplemente todavía no logramos demostrarlo”, señala el infectólogo.

Y sostiene que, si esto se confirma en estudios que se realizan, “quiere decir que las medidas que venía usando el país para contener la epidemia dejan de ser tan eficientes y usted tiene que ser más estricto”.

La liebre y la tortuga

El gobierno uruguayo tiene previsto analizar la situación sanitaria este martes en un Consejo de Ministros.

Por lo pronto, ya ha decidido solicitar al Parlamento que renueve un límite impuesto al derecho a reunión para evitar aglomeraciones, informaron medios locales.

Hospital en Montevideo.

Getty Images
Es probable que Uruguay anuncie más medidas restrictivas esta semana.

El presidente Lacalle se mostraba contrario hasta la semana pasada a adoptar medidas más restrictivas, como la prohibición de circulación.

Sin embargo, el Grupo Asesor Científico Honorario (Gach), integrado por expertos como Medina y que aconseja al gobierno en la pandemia, sugirió en febrero limitar reuniones sociales o familiares y las actividades de comercios no esenciales.

Y el lunes distintos especialistas reclamaron públicamente más medidas.

“A diferencia de la fábula de la carrera entre la liebre (virus) y la tortuga (nosotros), acá no se va a dormir sola. Es ahora que hay que noquearla, bajando la movilidad con nuevas medidas, y así llegar a la meta”, tuiteó Gonzalo Moratorio, un virólogo del Instituto Pasteur de Montevideo, el lunes.

El nefrólogo Oscar Noboa sostuvo en la misma red que “cada minuto sin medidas tiene costos muy altos para los enfermos y sus contactos”.

Enfermera en Uruguay.

Getty Images
Uruguay estableció un calendario singular de vacunación, sin comenzar por los mayores.

“La realidad ya no nos permite ser optimistas. Es una carrera entre el aumento de casos y el muy buen ritmo de vacunación. En este mes (entre hoy y mediados de abril) se juegan las finales. Es necesario adoptar medidas duras, aunque no gusten”, tuiteó Oscar Ventura, catedrático de la Universidad de Química de la Udelar.

Uruguay también ha adoptado un calendario singular de vacunación, sin comenzar por la población de mayor edad como hicieron otros países por ser grupo de riesgo.

Esto se debe a que, según expertos locales, las primeras vacunas que recibió el país, del laboratorio chino Sinovac, carecían de suficientes ensayos clínicos en mayores de 60 años.

El lunes el gobierno anunció que comenzará a vacunar a personas de entre 50 y 70 años. Pero aún se desconoce cuándo exactamente inoculará a quienes tienen entre 70 y 75 con dosis de otros laboratorios.

Medina destaca la importancia clave de vacunarse contra la covid-19, pero señala que, sin otras medidas, incluso una tasa alta de inoculación tendría escaso impacto en el momento actual del país.

“Esto no nos va a ayudar en esta etapa de aceleración de la epidemia”, advierte. “Nos va a ir ayudando más adelante”.


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