De los que rezaron por ganar la rifa del avión hasta los que acusaron fraude
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“Una vez tuve suerte”: de los que rezaron por ganar la rifa del avión hasta los que acusaron fraude

Un centenar de personas se juntó en una carpa afuera de la Lotería Nacional, frente a una pantalla gigante para dar seguimiento durante tres horas a la numerología con sus cachitos en la mano.
Cuartoscuro
16 de septiembre, 2020
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Hace 27 años que Juan Isidro Macario no vuelve a ganar un sorteo de la lotería, pero no hay ocasión en que no vuelva a comprar más cachitos. Así que aquí está hoy otra vez, con sus ocho boletos del metafísico sorteo del “valor del avión presidencial”, atento Juan Isidro a los números que los llamados niños gritones van anunciando desde adentro de la sede de la Lotería Nacional, pues alguna experiencia tiene este hombre de 77 años en sorteos y en premios devaluados.

“Tengo años de jugar; una vez tuve suerte, por eso sigo jugando; me saqué el premio mayor en el año 93, pero Salinas de Gortari quitó los ceros del peso y devaluó todo. El premio mayor que me tocó era de 200 millones de pesos, pero quedó en 200 mil pesos”, se acuerda Juan Isidro detrás de su cubrebocas. “A ver si le pego de vuelta. He jugado bastante y nomás ya nada, ya no me dan la lotería. La última vez fue en 1993 y ya de ahí sólo pierdo y pierdo”.

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Un centenar de personas se juntó en una carpa afuera de la Lotería Nacional, frente a una pantalla gigante y unas bocinas, para dar seguimiento durante tres horas a la numerología con sus cachitos en la mano.

Cien boletos entre 6 millones emitidos ganarían premios de 20 millones de pesos, pero ninguno estaba aquí. Algunos jugadores vinieron de Hidalgo, el Estado de México y Guanajuato estrictamente a eso: a ver la pantalla en silencio y anotar en trozos de hojas, porque esto se trata de poner atención para no perderse los números invocados. Hasta anoche se sabía que algunos premios los ganaron hospitales y escuelas, no personas.

“Son 100 premios, aún tenemos chance”, murmuraba una mujer cuando salieron los primeros 10 ganadores.

“Sí, ahorita sale, ahorita sale”, rezaba otro joven.

“Así es como engañan al pueblo”, rezongaba un hombre que atravesó el gentío grabando con su celular a los incautos.

Todavía no llegaba a la mitad el sorteo e Ignacio Rodríguez, proveniente de Celaya, ya acusaba fraude, porque los números surgidos del azar no le cuadraban.

“¡Es un fraude! ¿Tantos números 5?”, gritaba tras su cubrebocas amarillo, que tenía impresa la imagen de Andrés Manuel López Obrador. “¡Son chingaderas, por ley de probabilidad eso no se puede!”.

“¡Shhhh!”, lo reprendían. “¡Ya cállese!”.

Ignacio Rodríguez insistía en su teoría: “¡López Obrador es honesto, pero los de la Lotería manipularon!”. Se regresó a Celaya con las manos vacías.

Cada cachito costó 500 pesos. La Secretaria de Gobernación, Olga Sánchez Cordero, y el director de la Lotería Nacional, Ernesto Prieto, compararon este sorteo con el episodio en que la población regaló al gobierno de Lázaro Cárdenas sus pertenencias –sus gallinas y sus anillos de matrimonio, precisó la ministra en retiro– para contribuir al pago de indemnizaciones a las petroleras expropiadas.

“La Lotería Nacional siempre ha estado cerca de la gente que menos tiene, pero, también, la gente que menos tiene está ahora con nosotros”, dijo Prieto. “No quiero hacer comparaciones, pero esto me recuerda a los años 30, que la gente iba a apoyar para lograr una transformación”.

Proveniente de Iztapalapa, René Valdez Becerril presume cinco cachitos en los que gastó 2 mil 500 pesos, aunque asegura que no los compró por los premios, sino para apoyar al sector salud (el gobierno aseguró que compraría equipo médico con los ingresos de la venta). René saca los boletos de una bolsa de nailon donde los escondió para cuidarlos de “los rateros”, que él ver por doquier, pero especialmente entre los priistas y los perredistas, dice.

“Los compré para ayudar a la sociedad y no ser como los partidos tan gachos. Ahorita es el momento de cambiar el país. Este boleto no es para mí, es para beneficio de la salud del ser humano, que tanto han estafado los pinches políticos. Esto es para ayudar a la comunidad, a la salud y al gobierno, que el gobierno no es López Obrador, es todo el pueblo”, sostiene el hombre de 48 años.

–¿Y no le molesta que el avión presidencial no se ha rifado y sigue guardado?

–¡Es una ganancia extra! –replica–. No se está rifando, pero el día que se venda, será una ganancia extra para el país, no nos hagamos.

La reunión de estos jugadores afuera de la Lotería Nacional comenzó a vaciarse conforme se perdieron las esperanzas.

El gesto de un hombre sonriente, aun detrás de su cubrebocas, contrastaba entre tantas miradas serias. Era Jesús García Macedo, un expendedor que desde hace 43 años vende billetes de lotería; por cada boleto del sorteo “del avión”, la Lotería Nacional le pagó el 10% de comisión, y él se quedó sin un solo cachito.

“He vendido como 40 premios mayores en mis 43 años que llevo en esto. He hecho a muchas familias millonarias, he sacado de la ruina a muchos empresarios que estaban quebrados y, sacándose la lotería, recuperaron sus negocios, y esos empresarios a su vez han ayudado a otra gente dándole trabajo”, razona.

Cerca de la Lotería Nacional, en la Avenida Juárez, una comerciante de accesorios típicos del Mes Patrio decidió introducir un nuevo producto que destaca entre los sombreros, las matracas, los bigotes charros y los paliacates: aviones a escala de plástico que emulan al Boeing 787 Dreamliner, a un precio de 50 pesos.

–¿Por qué ofrece aviones aquí en su negocio?

–Es lo que se está vendiendo ahorita –justifica la comerciante, quizá sin saber que el gobierno ha intentado vender su propio avión desde hace 21 meses, sin éxito.

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Por qué está aumentando tanto el precio de los alimentos en todo el mundo (y qué se puede hacer contra su impacto)

Este sábado es el Día Mundial de la Alimentación y coincide con un momento de inseguridad alimentaria "catastrófica y sin precedentes", tal como ha advertido Naciones Unidas.
16 de octubre, 2021
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El Día Mundial de la Alimentación se celebra este sábado en medio de una advertencia de Naciones Unidas sobre el nivel “catastrófico y sin precedentes” de inseguridad alimentaria y el temor a un mayor aumento del precio de la comida a nivel mundial.

“Cerca de medio millón de personas están experimentando condiciones de hambruna en Etiopía, Madagascar, Sudán del Sur y Yemen. En los últimos meses, las poblaciones vulnerables en Burkina Faso y Nigeria también han sido sometidas a estas mismas condiciones”, dijo la ONU en un comunicado.

El organismo llamó a destinar inmediatamente fondos para ayudar a 41 millones de personas en varios países en peligro de una hambruna.

Según la organización benéfica con sede en el Reino Unido The Hunger Project, 690 millones de personas en todo el mundo viven con hambre crónica, 850 millones están en riesgo de pobreza debido a covid-19.

De esos 690 millones, el 60% son mujeres.

Aquí analizamos lo que el alza en el precio de los alimentos significa para todos y qué alternativas se están considerando para ayudar a reducir la pobreza alimentaria.

Pero antes que nada, te explicamos el porqué de ese incremento.

¿Por qué suben los precios?

alimentos

Getty Images
La pandemia ha incrementado el precio de los alimentos.

El gigante internacional de alimentos Kraft Heinz advirtió esta semana que la gente tendrá que “acostumbrarse a precios más altos de los alimentos” como resultado de la inflación “generalizada” posterior a la pandemia.

La doctora Sarika Kulkarni, fundadora y fideicomisaria de Raah Foundation, con sede en Bombay, India, está de acuerdo con la opinión de Miguel Patricio, el jefe de Kraft Heinz, de que los precios de los alimentos se mantendrán altos.

Kulkarni y la Fundación Raah han estado trabajando para lograr una vida mejor, más saludable y más feliz para las comunidades indígenas de la India.

Durante la pandemia, muchos países vieron caer la producción de materias primas, desde cultivos hasta aceites vegetales.

Las medidas para controlar el virus y la enfermedad limitaron la producción y distribución.

A medida que se ha ido recuperando la oferta, muchas economías no han podido ajustarla a la demanda, lo que ha llevado a un alza de los precios.

El aumento de los costos salariales y energéticos se han sumado a la carga a la que se enfrentan los fabricantes.

“Los precios son una correlación directa de la demanda y la oferta”, explica Kulkarni, experta en alivio de la pobreza.

“Mientras que la población aumenta y la demanda de alimentos se incrementa continuamente, la cantidad de hectáreas bajo cultivo está disminuyendo debido a múltiples desafíos y problemas que incluyen la disponibilidad de agua, el deterioro del suelo y su calidad, el cambio climático y el aumento de casos de variaciones climáticas extremas, el desinterés de las nuevas generaciones en la agricultura como ocupación, etc.”.

“Los agricultores enfrentan diversos retos que se reflejan en el precio de los alimentos, que continúa aumentando”, agrega.

“Sexo a cambio de comida”

manos con alimentos

Getty Images

Según el subsecretario general de Asuntos Humanitarios de la ONU, Martin Griffiths, “cuando finalmente se abre la puerta la hambruna, se vuelve viral de una manera en la que otras amenazas quizás no lo hacen”.

Las mujeres y las niñas son particularmente vulnerables como resultado del aumento de la pobreza y el aumento de los precios de los alimentos.

“Las mujeres nos hablan de las medidas desesperadas que deben tomar para encontrar con qué alimentar a sus familias, incluido el intercambio de sexo por comida, el recurrir a matrimonios precoces e infantiles, como escuché hace poco cuando estuve en Siria”, recordó.

Algunos de los que más inseguridad alimentaria sufren a nivel mundial son los pequeños agricultores, dice Karen Hampson, gerente de Desarrollo de Programas en Farm Radio International.

“El aumento actual del precio de los alimentos es un arma de doble filo para ellos”, le apuntó a la BBC.

“Por un lado, las familias campesinas necesitan comprar los alimentos que no pueden cultivar, por lo que sus costos aumentan o su acceso a los alimentos disminuye, lo que genera hambre y desnutrición”, explicó.

Y “por otro, al menos en teoría, el alza del precio de los alimentos debería significar más ingresos por los productos que venden”.

“Sin embargo, en la mayoría de los casos, el aumento de los precios de los alimentos no parece traducirse en más ingresos para los agricultores, especialmente para los de pequeña escala en África”.

Como señala la doctora Kulkarni, la pobreza es directamente proporcional a los precios; a medida que la pobreza aumenta, desafortunadamente los precios también aumentan, destruyendo los pequeños presupuestos que tenían.

“El alza del precio de los alimentos está causando desnutrición, hambre y muchos otros desafíos relacionados con la salud para las comunidades más pobres. Las está atrapando en un círculo vicioso de hambre, mala salud y pobreza”.

Development Initiatives es una organización global que aprovecha el poder de los datos y la evidencia para tratar de acabar con la pobreza, reducir la desigualdad y aumentar la resiliencia, y su director ejecutivo, Harpinder Collacott, está de acuerdo con Kulkarni.

“La pobreza extrema en particular se calcula sobre la base de los ingresos necesarios para satisfacer las necesidades básicas, y la comida es una proporción significativa de eso”, explica.

“Si el costo de esos alimentos aumenta, cada vez más gente no puede satisfacer sus necesidades básicas, lo que significa que es empujada a la pobreza extrema o por debajo de la línea de pobreza extrema”, agrega.

¿Qué se puede hacer?

Para hacer frente al impacto del alza del precio de los alimentos, los habitantes de los países desarrollados pueden optar por evitar los artículos de lujo, pasar menos vacaciones en el extranjero o incluso administrar cuidadosamente su presupuesto.

En los países subdesarrollados, como se mencionó anteriormente, no todos tienen esas alternativas y hay quienes están desesperadas que a menudo se ven obligados a comerciar sexo por comida, tal como ya mencionamos.

La ONU, los organismos regionales y los gobiernos respectivos pueden adoptar enfoques convencionales para sacar a las personas de la pobreza, para enfrentar el desafío del aumento de los precios de los alimentos. Y muchas organizaciones benéficas de todo el mundo se están centrando en métodos innovadores.

“La asistencia alimentaria y de medios de subsistencia debe prestarse en conjunto”, dice el director general de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación, Qu Dongyu.

“Apoyar los sistemas agroalimentarios y brindar asistencia a largo plazo allana el camino hacia la recuperación más allá de la supervivencia y aumenta la resiliencia. No hay tiempo que perder”, dijo.

Maria Mchele y agricultores en Tanzania

Susuma Susuma
Los programas de radio ayudan a educar para sacar mejor provecho de la tierra y los recuersos naturales.

Pero Collacott le dijo a la BBC que la pobreza alimentaria no se resolverá solo con más dinero.

“Necesitamos una reforma radical de los sistemas y estructuras que mantienen a la gente en la pobreza”, señala.

“Necesitamos un esfuerzo global, de todos los gobiernos, instituciones, empresas y ONG, que coloque a las personas más pobres en el centro de su enfoque para cambiar el status quo y cree un sistema global que no deje a las personas atrás”.

Según Kulkarni, lo que se necesita es impulsar la agricultura climáticamente inteligente, aumentar la adaptabilidad al cambio climático como la mejora de la capacidad de recolección y almacenamiento de agua de lluvia, bajar el precio de las semillas y otras materias primas relacionadas con la agricultura, alentar a los agricultores a que reserven lo que necesitan para el autoconsumo y obtengan ingresos vendiendo el resto.

En los últimos siete años, la Fundación Raah les ha garantizado agua a 105 aldeas, por lo que más de 30.000 habitantes han tenido acceso a ella durante todo el año.

“Hemos estado alentando a los jóvenes a que se dediquen a la agricultura como una ocupación de tiempo completo, proporcionándoles los incentivos necesarios y creando corredores agrícolas para garantizar que la agricultura enfocada genere mejores rendimientos y, por lo tanto, ingresos”, dice Kulkarni.

Según Hampson, una de las causas de la pobreza alimentaria es que los hogares rurales de los países en desarrollo no tienen un acceso adecuado a información sobre precios en diferentes mercados, por lo que no pueden negociar muy bien con distribuidores y mayoristas; o sobre prácticas mejoradas o clima localizado.

Farm Radio International, una ONG canadiense, utiliza la radio interactiva para responder a las necesidades de comunicación e información de los pequeños agricultores del África subsahariana.

“Los programas de radio agrícolas pueden cambiar eso ofreciendo consejos sobre cómo obtener mejores precios por sus productos u otra información precisa y oportuna”, le dijo Hampson a la BBC.

“Por ejemplo, en un proyecto reciente sobre servicios climáticos en Tanzania, el 58% de los oyentes calificaron su conocimiento de cómo usar información meteorológica para mejorar su agricultura como ‘mejor’ después de escuchar los programas de radio, y el 73% informó que habían mejorado sus prácticas de deshierbar después de escuchar los programas de radio “, agregó.

¿Ahora que?

mujeres tomando notas

Susuma Susuma

Si bien es posible que personas de todo el mundo, tanto en los países desarrollados como en desarrollo, se pregunten cómo enfrentar el aumento del precio de los alimentos, los activistas expresan su esperanza de que se pueda evitar una crisis, siempre que los líderes del mundo adopten medidas rápidas y mesuradas.

“Personalmente, diría que siempre hay esperanza”, dice Hampson.

Pero solo si “escuchamos a mujeres, hombres y jóvenes agricultores, les dejamos liderar y escuchar sus preocupaciones, los incluimos en los diálogos de políticas y apoyamos sus esfuerzos, ya sea a través de cooperativas, grupos de agricultores y de mujeres o la innovación”.

Agrega que hay que “centrarse en la respuesta al cambio climático y apoyar especialmente a los grupos marginados y responder a sus necesidades: igualdad de acceso a los mercados, acceso al crédito, acceso a la información “.

La doctora Kulkarni expresa una opinión similar: “Tenemos esperanza, ya que todavía hay tiempo para abordar las brechas tal como se conocen e identifican”.

Pero advierte: “Si seguimos ignorándolas, podríamos tener un problema y la esperanza podría desvanecerse”.


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