Un taller, ahora clausurado, era la esperanza de rarámuris para sobrevivir
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Un taller, ahora clausurado, era la esperanza de mujeres rarámuris para sobrevivir

Mujeres de la Sierra Tarahumara de Chihuahua se han quedado sin la opción de tener una fuente de trabajo por un pleito de tierras que el gobierno federal y local no han podido solucionar.
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6 de septiembre, 2020
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Para estos días, Teresa González y nueve más de sus compañeras de la comunidad de Bosques San Elías Repechique, en la Sierra Tarahumara, en Chihuahua, esperaban ya tener en marcha su taller de costura. Tenían planeado hacer trajes tradicionales y otras prendas para venderlas en Creel, el poblado donde bajan de todas las comunidades a comprar.

Ya con el taller encarrillado, al que nombrarían Bowe Najativo, querían poner un comedor para que los adultos mayores de la zona que se han quedado solos en sus casas, mientras sus familias trabajan fuera, pudieran ir a comer.

Lee: Niños tarahumaras tienen fácil acceso al alcohol, pero no a escuela ni servicios

“Luego muchos están ahí solos y les cuesta prepararse su comida. Yo me tuve que ir a trabajar muchos años a las casas de Chihuahua y mi madre se quedó sola. Por eso quería que los mayores pudieran venir a comer acá”, dice Teresa.

Como varias de las compañeras involucradas en el proyecto tienen hijos, pensaban también en poner una guardería.

Con ese plan, las diez mujeres y sus familias estarían en una mucho mejor situación que la que tienen ahora. Las lluvias se han retrasado en la Sierra Tarahumara. Hace un mes que debería estar lloviendo. Pero hace unas semanas cayeron apenas unas pocas lloviznas que sirvieron nada más para crecer unos cuantos hongos en el bosque.

Después de eso solo ha habido sequía, una sequía que ya malogró los elotes de las milpas y dejó a las familias rarámuris sin las cosechas para el autoconsumo.

“No hay elotes, no hay trabajo en ningún lado y nosotras que queremos trabajar, no nos dejan”, dice Teresa

El taller de costura se quedó a medio levantar. Tres veces llegaron agentes del Ministerio Público de Creel a decirle a los pobladores que no podían construir allí, porque esa no era su tierra.

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La última vez obligaron a unas 50 personas de la comunidad, a las que iban acompañando niños y niñas, a caminar dos horas hasta la agencia ministerial de Creel, diciéndoles que estaban detenidos.

Para la comunidad eso que consideran un atropello no tiene explicación lógica. “Nosotros aquí nacimos. Yo tengo más de 50 años y esta tierra ya era nuestra desde antes, desde mi madre y mis abuelos. Pero un señor, Gregorio Cuesta Musy, la reclamó como suya y ahora según que es de sus hijos”, dice Teresa.

Diana Villalobos, directora de Consultoría Técnica Comunitaria A.C. (Contec), organización civil que acompaña legalmente a esta comunidad, explica que los pobladores de Repechique vienen denunciando el derecho al reconocimiento legal de su territorio desde hace muchos años.

“Desde 2006 está esto en juicio. Ha habido varios para solicitar la titulación de las tierras. En 2018 inició otro, en el Juzgado Décimo de Distrito, que está en curso”, precisa Villalobos.

Teresa asegura que ni ella ni sus vecinos conocen a los que dicen ser los dueños de la tierra donde los rarámuris nacieron, viven y pretende trabajar en el taller de costura.

“Ni los conocemos. No los vemos que vivan en la tierra que dicen que es suya, no los vemos trabajarla. Nomás nos dicen las autoridades que hay documentos donde dice que esos señores son los dueños. Eso son ellos, como papeles que vuelen en el aire, pero sin raíz en la tierra, en esta tierra que es nuestra porque aquí hemos estado desde siempre”, reclama Teresa.

Entre 1888 y de 1906, Porfirio Díaz vendió la región, dividiéndola en dos grandes propiedades, una de 70 mil hectáreas y otra de 15 mil, en ambos casos las escrituras especificaban que eran tierras habitadas por indígenas

Después de la Revolución, a esas dos propiedades les restaron terreno para crear nuevos ejidos, pero sus propietarios originales, los rarámuris, no estuvieron incluidos en la dotación de tierras.

Con el reparto agrario, Bosques San Elías Repechique se redujo de 85 mil a 33 mil hectáreas, oficialmente divididas en 12 propiedades particulares, cuyos dueños ‘legales’ son 50 personas que nunca han pisado la zona: familias que viven en Toluca, en Estados Unidos, en Chihuahua, en Ciudad Cuauhtémoc.

En 2007, Cuesta le envió una carta a la familia de Teresa y a sus vecinos. “Ese papel dice que el posesionario de la tierra es él, pero que nos la presta, solo que cuando la necesite, se la tendremos que entregar. Esa carta llegó un día que mi madre –cuenta Teresa– que no entendía español y no sabía leer ni escribir estaba sola. La recibió, no entendió, le dijeron firma y solo puso su huella”.

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“Cada que queremos hacer algo, salen los guaruras”

Teresa y sus compañeras, estaban construyendo el taller, con permiso de la comunidad y con los fondos de un fideicomiso que el gobierno les entregó por un agravio más contra los rarámuris.

En 2014, los pobladores de Bosques San Elías Repechique ganaron un amparo que interpusieron por la construcción del Aeropuerto Regional Barrancas del Cobre-Creel. Las autoridades habían concesionado parte de estas tierras para la construcción de la obra, sin consultar a las comunidades indígenas, que reclaman como suyo este territorio.

El amparo, promovido por los “gobernadores indígenas” de Bosques San Elías Repechique, reconoce que, en cumplimiento de los acuerdos internacionales que el Estado mexicano ha firmado, la construcción del aeropuerto debió ser consultada a los pueblos rarámuris.

Un juez federal ordenó la constitución de un fideicomiso que resarciera los daños causados a las poblaciones indígenas por esa construcción.

De ahí salió el dinero para el taller que ahora está detenido y clausurado.

El 13 de agosto llegaron los agentes ministeriales cuando los pobladores se encontraban trabajando en la construcción del taller. Era la tercera vez que se presentaban a decirles que ahí no podían levantar el centro de trabajo porque la tierra no era suya. Ese día no se conformaron con dar otro aviso. Acordonaron el área y les dijeron a los rarámuris que estaban detenidos.

Hicieron que 50 personas, acompañadas de unos 10 niños y niñas, caminaran durante dos horas a la agencia municipal de Creel. Pero cuando los pobladores de Repechique llegaron a la delegación, cuenta Teresa, algo extraño sucedió.

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Los pobladores llegaron a la entrada y los ministeriales no se hacían presentes. Se tardaron un rato en llegar, cuando lo hicieron se quedaron ahí afuera también, solo observando.

“Nadie nos decía nada. La gente de Creel pasaba y nos miraba extrañada. Ahí estuvimos como dos horas, en la entrada, bajo el sol, esperando que los ministeriales nos dijeran algo, hasta que dijimos pues vamos a entrar. El que estaba ahí de encargado se hizo que no sabía nada. Nos dijo que la carpeta de investigación no estaba ahí, que estaba en la agencia de Cuauhtémoc, a tres horas más de distancia. Nosotros ya mejor nos regresamos a Repechique”.

A Teresa le esperaba allá otro aviso. Mientras ella caminaba junto con los otros pobladores a la delegación de Creel, un grupo de ministeriales fue a la casa de su prima, segunda gobernadora de la comunidad.

“Fueron hasta el ranchito a exigirle que nos dijera que ya le paremos, que ya no abramos el taller. Nomás la fueron a amedrentar. Al otro día ella me fue a buscar a la construcción y me dijo que ya le paráramos, y pues le paramos ya, por el bien de la gente de la comunidad”.

Con la sequía encima, sin opciones para trabajar y sin elotes para al menos tener comida, Teresa dice que no sabe qué harán si no se arregla lo del taller.

“Yo ya no puedo regresar a trabajar a Chihuahua. Trabajé tanto allá limpiando casas, hoteles, que me dio artritis. Ya no aguantaba el dolor en las manos, en las rodillas, en los pies. Me regresé y acá, en el bosque, en el territorio, con mi gente, me empecé a sentir mejor. Tenemos muchas ganas de trabajar duro en el taller. Si pudiéramos ver a los que dicen que son dueños de la tierra, a la mejor les podríamos explicar, platicar, arreglar, pero nunca los vemos”.

Villalobos explica que han tenido reuniones con representantes del Instituto Nacional de Pueblos Indígenas (INPI), de la Secretaría de Desarrollo Agrario, Territorial y Urbano (Sedatu) y con el gobierno del Estado, instancias a las que les han pedido interceder para llegar a un arreglo que le permita a las diez mujeres terminar y operar el taller de costura.

Patricia Macías, directora general de Concertacesión Social de Sedatu, precisa que por ahora están en el análisis de los documentos que posee la comunidad sobre el territorio, para generar un diagnóstico y hacer una propuesta de ruta de atención. Pero adelante que apoyarán para que la comunidad sea reconocida como la poseedora legal de su territorio.

“La comunidad no tiene todos los documentos que avalen la propiedad respecto del territorio que posee, pero, por ejemplo, cuando se les reconoce como afectados por la construcción del aeropuerto de Creel, este es un precedente muy importante porque la juez que conoció del asunto les reconoce el derecho a la posesión, el derecho que tienen respecto del territorio”.

De manera que lo harán Sedatu y el Instituto Nacional de los Pueblos Indígenas (INPI) es reconocer este derecho al territorio en términos de la normatividad de los artículos constitucionales y del Convenio 169 de la OIT sobre Pueblos Indígenas y Tribales. “Vamos a empezar a trabajar para reconocer este derecho de la comunidad respecto del territorio”, asegura Macías.

Luis Fernando Mesta, secretario de Gobierno de Chihuahua, asegura en entrevista con este portal que, aunque ellos son solo intermediarios en el tema, están en la disposición de coadyuvar para encontrar una solución que beneficie a ambas partes.

Aunque para el funcionario esa solución no es precisamente reconocer a los rarámuris como los poseedores de su territorio (11 mil 300 hectáreas aproximadamente), sino sólo de una parte.

“Lo que podemos buscar, siempre que la comunidad lo apruebe, es que del total de hectáreas en disputa se determine la propiedad para una parte (los rarámuris) y la otra para los otros, pero que sea válida y suficiente, no un rincón para las comunidades ni para los particulares”.

 

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BBC

Qué dice el mensaje que Carl Sagan envió a los extraterrestres (y por qué se armó un escándalo)

La Placa de Pioneer, enviada al espacio en 1972, fue diseñada para comunicar a las formas de vida en otros planetas datos fundamentales sobre la Tierra y sus habitantes.
BBC
28 de junio, 2020
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A las 8:42 p.m. del jueves 2 de marzo de 1972, la NASA lanzó la sonda espacial no tripulada Pioneer 10 desde Cabo Cañaveral, en Florida.

Su destino era Júpiter y luego el borde de nuestro sistema solar.

Su misión, tomar fotografías detalladas del enorme planeta y sus lunas, y estudiar la atmósfera, sus partículas y vientos solares, el flujo y la velocidad de las abundantes partículas de polvo.

Pero Pioneer 10 tenía una segunda misión.

Firmemente unido a los puntales de soporte de las antenas, protegido de la erosión por el polvo interestelar, estaba el diagrama artístico y científico más emprendedor de todos los tiempos: la Placa de la Pioneer.

Estaba hecha de aluminio cubierto en oro y lo que tenía tallado pretendía revelarle a la vida inteligente extraterrestre quiénes éramos y dónde estábamos.

Un sencillo mensaje

La placa había sido diseñada por dos astrofísicos y una artista.

Apenas tres meses antes, en diciembre de 1971, el astrónomo estadounidense Carl Sagan le había sugerido a su amigo y colega Frank Drake que trabajaran juntos en el diseño de un mensaje interestelar.

Carl Sagan

Getty Images
En 1980, Carl Sagan se hizo mundialmente famoso por la serie documental de de divulgación científica “Cosmos: un viaje personal”.

Tenía que comunicar los hechos de una manera directa e inequívoca.

“Nos imaginamos que lo más interesante para los extraterrestres sería saber cómo somos“, le contó a la BBC Drake, fundador del Instituto SETI que escanea el espacio en busca de signos de comunicaciones extraterrestres.

“Pero pensamos que también querrían saber de dónde provenía el mensaje y cuándo había sido enviado, pues podían pasar millones de años antes de que fuera interceptado”.

De esto último se encargaron Sagan y Drake.

Dónde y cuándo

Partieron de la premisa de que la ciencia y las matemáticas eran lenguajes universales, de manera que cualquier vida inteligente los comprenderían.

Se dedicaron primero a concebir la forma de comunicarles a los extraterrestres de dónde venía el mensaje, dado que “Planeta Tierra” no tiene sentido allá fuera.

Para entender lo que hicieron imagínate que estás tratando de encontrar a alguien en medio del océano y, en vez de darte coordenadas, te entregan información sobre la ubicación de varios faros y la distancia de estos del lugar en el que está la persona que buscas.

Faro en la oscuridad

Getty Images
Si puedes identificar los faros, sabiendo su ubicación y la distancia de estos de lo que buscas, lo encuentras.

En el firmamento, esos faros son pulsares, remanentes de la explosión de supernovas que giran muy rápidamente y, como resultado, despiden pulsos espaciados de manera muy uniforme.

Entonces, para indicarles a los extraterrestres dónde había sido lanzado el mensaje, los científicos crearon un mapa que mostraba la ubicación de 14 púlsares con respecto al Sol.

Eso es lo que ves donde está el número 1 en esta imagen:

Placa con números 1, 2 y 3

Getty Images

Cada una de las líneas que irradian del centro indica la dirección y la distancia de un púlsar al Sol.

Como hay muchos pulsares en el Universo, anotaron en números binarios la frecuencia de pulsos que, por ser distintiva, sirve para identificarlos.

Detalle de la Placa de la Pioneer mostrando mapa del Sol y pulsares

BBC
La secuencia de rayitas verticales y horizontales que ves al lado de las líneas son números binarios que indican las frecuencias de pulso necesarias para identificar los pulsares.

Hasta aquí, de comprenderlo, los alienígenas sabrían que el mensaje vino de nuestro sistema solar; ahora hay que precisar.

En la parte inferior izquierda del diagrama, donde está el número 2, verás nuevamente el Sol, ahora acompañado de los planetas, incluido Plutón, que en ese entonces aún lo era.

Del tercer planeta -el nuestro- sale una flecha que señala la sonda Pioneer (3).

Detalle de la Placa de la Pioneer mostrando una flecha que va del tercer planeta a la sonda Pioneer

BBC
Nuestra dirección: 3º planeta de adentro para afuera en el sistema solar.

¡Listo!

Dirección del remitente: la Tierra.

Contrarreloj

Con esta primera parte del mensaje ideada, Sagan y Drake le presentaron sus planes a la NASA ese mismo diciembre, con la esperanza de persuadirlos de que lo pusieran en la Pioneer 10.

Habían pasado poco más de dos años desde que Apolo había llegado a la Luna y la agencia espacial estadounidense quería un nuevo proyecto que fuera igualmente ambicioso.

La sonda Pionner iría donde ninguna nave espacial había estado antes, a los planetas exteriores.

Dibujo de la sonda Pioneer

Getty Images
La sonda Pioneer iba a viajar a lugares imaginados más no conocidos.

Su lanzamiento estaba programado para febrero siguiente, y NASA no aprobó la placa de inmediato.

Con el tiempo corriendo en su contra y la esperanza de que fallaran a su favor, los astrónomos se dedicaron a terminar de diseñar el mensaje en las pocas semanas restantes.

Nuestro tamaño

Habían encontrado la manera de mostrar dónde estaba la Tierra, pero creyeron útil incluir un medio para calcular el tiempo y las dimensiones. Necesitaban encontrar una unidad universal.

La química básica del Universo les dio la solución.

Ese dibujo que está encima del número 4 muestra el átomo de hidrógeno en sus dos estados de energía más bajos.

Placa con números 4, 5 y 6

Getty Images

“Cuando un átomo de hidrógeno cambia de un estado de energía al otro, irradia una onda de radio con una determinada longitud de onda y con una cierta frecuencia de oscilación”, explica Drake.

La frecuencia servía como unidad de tiempo y la longitud de onda, como una unidad equivalente a 8 pulgadas.

átomo de hidrógeno en sus dos estados de energía más bajos.

BBC
Los astrónomos se valieron de los valores constantes del cambio de energía de los átomos de hidrógeno para fijar medidas.

Fíjate ahora que la mujer tiene una línea al lado de la cabeza y otra al lado de los pies; la distancia entre ellas es su altura.

¿Ves que a la izquierda del número 5 hay algo escrito?

“Es un número binario que indica que la mujer mide 8 de esa unidad fijada: 8 x 8 pulgadas = 64 pulgadas, que de hecho es la altura promedio de las mujeres del planeta”, señala el astrónomo.

Eso, así como la otra representación de la sonda Pioneer que aparece en la placa (6), sirven para darle a los destinatarios del mensaje una idea de nuestro tamaño.

Nosotros y nosotras

La siguiente tarea era mostrar cómo somos.

Debería haber sido la parte fácil, pero resultó ser mucho más polémica de lo que esperaban.

La persona encargada de representar la forma humana para los habitantes del espacio exterior fue la esposa de Sagan.

Linda Salzman Sagan

BBC
Linda Salzman Sagan se encargó del aspecto que resultó ser el más problemático de todos.

Linda Salzman Sagan, artista profesional, había estudiado en la prestigiosa Escuela de Bellas Artes del Museo de Boston, pero en virtud de haberse casado con un científico eminente, de repente se encontró con la responsabilidad de representar a toda la humanidad con solo dos figuras.

“Quise que cada figura tuviera diferentes rasgos raciales. La mujer tiene los ojos muy almendrados y el pelo liso; al hombre lo hice con pelo rizado y nariz aplanada, para que fueran multiculturales“, le contó a la BBC.

¿Y la ropa?

“¿Cómo los iba a vestir? ¿Con trajes tribales? ¿Con ropa de alta costura? No, decidimos que se fueran desnudos”, dijo la artista.

Quién dice “¡hola!”

A medida que se difundió la noticia de la placa, surgieron cuestionamientos sobre el hecho de que la figura femenina parecía sumisa al hombre.

¿Por qué se le había dado al hombre el honor de saludar al Universo?

Caras de hombre y mujer de cerca

BBC
A algunos les molestó que la mujer parece tener una actitud sumisa frente al hombre, con él mirando de frente y derecho, mientras que ella, no.

“El feminismo apenas comenzaba a ser un gran tema de conversación y muchas mujeres dijeron: ‘Bueno, ¿por qué nosotras no estamos saludando al Universo, por qué no tenemos la mano levantada?’.

“El problema era que si ambos levantaban la mano, los extraterrestres iban a pensar que todos en la Tierra andamos con las manos levantadas… teníamos que tener esas cosas en cuenta”, subrayó la artista.

Genitales o no genitales

La belleza del diseño del diagrama radica en su precisión matemática y científica. Pero, para Linda, eso presentaba un problema: tenía que decidir cuántos detalles anatómicos incluir.

A pesar de que el albor de la década de 1970 estaba impregnado de amor libre y vida sin tanto complique, la corriente dominante en EE.UU. todavía era mojigata cuando se trataba de dibujos de mujeres desnudas.

“Muchas de las estatuas que había estado viendo, no tenían genitales femeninos muy específicos… no sabía qué hacer“, recuerda Linda.

“Faltaban pocos días, creo que cinco, para que nos dejaran poner la placa en la nave espacial, y Carl me dijo: ‘No hagas nada que nos pueda meter en líos con la NASA o dar a cualquiera una excusa para que no pongan la placa en la nave espacial'”.

Linda Sagan decidió no dibujar los genitales femeninos. Pero eso no acalló la controversia.

La placa entera

BBC
El escándalo estalló, a pesar de que la mujer se fue al espacio sin genitales.

Encantador, fantasioso u obsceno

El reloj ya estaba en cuenta regresiva, la hora de despegar se acercaba y la reacción pública a la placa estaba cobrando impulso.

Se había convertido en noticia nacional, pero no era claro cuál era la opinión de los estadounidenses.

¿Apoyarían la placa o habría una protesta pública?

Por un lado, había artículos como el del eminente escritor científico Walter Sullivan, publicado en The New York Times, con descripciones encantadoras de la sonda Pioneer: Navegará indefinidamente a través de los vastos confines de la galaxia de la Vía Láctea”– y de la placa.

Como él, algunos estaban entusiasmados con la idea de comunicarse con la vida en el espacio exterior.

Sin embargo, a otros todo el asunto le parecía un poco fantasioso.

La placa pegada a la sonda

NASA
Pioneer 10 y luego Pioneer 11 portaron nuestras tarjetas de presentación para cualquier otro navegante espacial que pudiera encontrarlos en un futuro lejano.

Pero quienes más alzaron su voz fueron quienes pensaban que las figuras desnudas eran una forma de pornografía.

“La NASA estaba muy preocupada porque algunos miembros del Congreso eran muy conservadores y les ofendía que el dinero de los contribuyentes se utilizara para enviar obscenidades al espacio“, cuenta Drake.

“Recuerdo que me invitaron a un programa de televisión nacional matutino en Canadá y cuando terminé de describir la placa, miré a mi alrededor y todos estaban horrorizados.

“Pregunté y me respondieron: ‘Nos van a despedir a todos’. Es la primera vez que se muestra a un humano desnudo en la televisión canadiense ¡y está prohibido!”.

Desnudos al espacio

Sin que cesara el debate, la sonda despegó de Florida, con la placa firmemente adherida, y comenzó su largo viaje por el espacio.

Rápidamente se convirtió en la primera nave espacial en cruzar el cinturón de asteroides. En diciembre de 1973, antes de lo esperado, llegó a Júpiter e inmediatamente envió magníficas fotos en color de la superficie del planeta.

En diciembre 4 de 1973, la sonda Pioneer 10 de NASA envió imágenes de Júpiter de tamaño cada vez mayor.

NASA
En diciembre 4 de 1973, la sonda Pioneer 10 de NASA envió imágenes de Júpiter de tamaño cada vez mayor.

Luego continuó su camino hacia el espacio exterior. Para el verano de 1983, la Placa de la Pioneer había pasado las órbitas de Marte, Júpiter, Saturno, Urano, Neptuno y Plutón.

El 13 de junio, llegó a la última frontera, el borde de nuestro sistema solar. Y la cruzó.

Pioneer 10 envió su último mensaje el 22 de enero de 2003, y nunca más se supo de ella.

A lo largo de la década de 1970, Sagan y Drake idearon otros mensajes para el espacio.

La Placa de la Pioneer había revelado cuán difícil era capturar la variedad de la vida humana en un diagrama, por lo que en 1977 desarrollaron un mensaje más complejo llamado el Disco de oro de las Voyager.

Tenía saludos en 55 idiomas, 12 minutos de sonidos de la Tierra -como latidos del corazón humanos y lluvia cayendo-, música de Brahms y Chuck Berry, y en lugar de humanos desnudos, la NASA aceptó la imagen de una mujer embarazada.

Por supuesto, no sabemos si la Placa de la Pioneer ha sido vista por extraterrestres. Si es así, no han respondido.

Pero para Frank Drake, el propósito y la importancia del diagrama original no han disminuido.

“Tanto la placa como el disco de las Voyager durarán más que nuestro planeta. En 4.000 millones de años, el Sol crecerá, se convertirá en un supergigante, se tragará la Tierra y destruirá todo lo que conocemos.

La placa todavía estará allí para mostrar que una vez hubo una civilización como la nuestra en la Vía Láctea, concluye el astrónomo.


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