Desplazamiento forzado en la Tarahumara: obligados a dejar su comunidad
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Foto: Thelma Gómez Durán.

Desplazamiento forzado en la Tarahumara: obligados a dejar su comunidad y su bosque

En el estado de Chihuahua, al norte de México, la expansión de los grupos dedicados a la producción de drogas ha provocado el desplazamiento forzado de, por lo menos, 400 personas.
Foto: Thelma Gómez Durán.
Por Patricia Mayorga (Mongabay)
18 de octubre, 2020
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En la Sierra Tarahumara, el pinole es un alimento vital. Es tanto el aprecio que se le tiene a esta harina elaborada con maíz que las mujeres indígenas la utilizan para “alimentar” a los aguajes: la esparcen en los lugares donde hay agua, para que no dejen de dar vida a las comunidades. Con el pinole también “alimentan” a los pinos, porque ellos traen el agua. Este ritual dejó de hacerse en los poblados donde sus habitantes fueron obligados a dejar sus ríos, sus bosques y sus tierras.

Desde 2017, por lo menos 410 personas fueron forzadas a desplazarse de sus comunidades en la Sierra Tarahumara —la cadena montañosa y área forestal que se extiende a lo largo de Chihuahua, al norte de México—, de acuerdo con datos de la Comisión Ejecutiva de Atención a Víctimas del Estado (CEAVE).

Lee: Jornaleros de los bosques, los otros damnificados por la crisis de COVID

Tan solo en 2019, alrededor de 100 familias (300 personas) fueron obligadas a desplazarse de tres comunidades del municipio de Guadalupe y Calvo, de acuerdo con el informe Episodios de Desplazamiento Interno Forzado Masivo en México 2019, elaborado por la Comisión Mexicana de Defensa y Promoción de los Derechos Humanos (CMDPDH).

Testimonios de personas desplazadas, así como lo documentado por organizaciones no gubernamentales y dependencias estatales, señalan que el principal detonante del desplazamiento forzado en la región es el control del territorio por parte de los grupos que se dedican al tráfico de drogas; los cuales, además, han diversificado sus actividades y ahora también manejan la tala ilegal.

En el informe elaborado por la CMDPDH, y publicado en agosto de 2020, se señala que “los desplazamientos de comunidades indígenas, ocasionados por disputas territoriales entre grupos delictivos, suelen ser comunes en la región serrana de Chihuahua, debido a que se trata de una zona de siembra de amapola y es parte de la región conocida como el Triángulo Dorado (ubicada entre los estados de Chihuahua, Durango y Sinaloa), caracterizada por la presencia de grupos ligados al narcotráfico”.

Organizaciones no gubernamentales dedicadas a la defensa de los derechos humanos en Chihuahua —entre ellas Consultoría Técnica Comunitaria (Contec), la Alianza Sierra Madre y el Centro de Derechos Humanos de las Mujeres (Cedehm)— han documentado que el desplazamiento forzado en la Tarahumara comenzó a ser más evidente a partir de 2011.

La CEAVE tiene registrados casos de desplazamiento forzado en 56 comunidades de municipios como Guadalupe y Calvo, Uruachi, Balleza, Saucillo, Delicias y Guachochi. A ese mapa se suman los municipios de Madera, Guazapares, Batopilas, Urique y Bocoyna, de acuerdo con lo documentado por organizaciones no gubernamentales.

Dejar la comunidad y el bosque

Desde hace poco más de cinco años, Cruz Sánchez Lagarda, indígena rarámuri, conoce lo que es el desplazamiento forzado. Su familia y otras más tuvieron que dejar El Manzano, en el municipio de Uruachi, al oeste de Chihuahua.

En entrevista, desde la ciudad donde está refugiado con su familia, Cruz Sánchez cuenta que el desplazamiento de los habitantes del Manzano comenzó a gestarse desde principios de 2015, cuando miembros de uno de los carteles de narcotráfico amenazaron a jóvenes de la comunidad que se negaban a ser reclutados por ese grupo. En febrero de ese año, uno de los hijos de Cruz Sánchez fue asesinado.

Un mes después, alrededor de 50 hombres armados y con el rostro cubierto irrumpieron en El Manzano, comunidad que forma parte del ejido Rogoroyvo. Los habitantes se defendieron y se dio un enfrentamiento que duró alrededor de siete horas. Los miembros del cartel advirtieron que regresarían. Fue por eso que alrededor de 36 personas, entre ellas la familia de Cruz Sánchez, fueron la primeras en dejar El Manzano.

Las amenazas contra la comunidad no cesaron. Por lo que, durante 2016 otras familias salieron del poblado.

Las personas desplazadas del Manzano dejaron sus casas, sus cultivos, su ganado y su bosque comunitario. Aquellos que, como Cruz Sánchez Lagarda, son ejidatarios de Rogoroyvo también dejaron vacío su lugar en las asambleas ejidales.

Sánchez Lagarda fue comisariado ejidal de Rogoroyvo de 1999 a 2000. Durante ese tiempo, una de las acciones que realizaron los integrantes del comisariado fue impulsar el aprovechamiento forestal en su territorio colectivo.

Entérate: México, entre los 5 países de América Latina que perdieron la mayor cantidad de bosques primarios en 2019

El indígena rarámuri recuerda que, además de contar con un plan de manejo forestal, se impulsó la compra de un aserradero para dar valor agregado a la madera que producía la comunidad.

“Producíamos madera y la vendíamos a empresas de Parral y Delicias… Todos ganábamos”, cuenta Cruz Sánchez. El dinero que se obtenía por la venta de la madera se distribuía entre los ejidatarios. A la par, cada uno tenía su parcela donde sembraba principalmente maíz y otros productos, según la temporada.

Los ejidatarios tuvieron diferencias por cambio de sus autoridades; aun así, el trabajo forestal siguió adelante. Entre 2010 y 2011, decidieron adquirir un nuevo aserradero, a través de un programa del gobierno estatal que les permitía pagar la mitad del costo.

Sin embargo, apunta Cruz Sánchez, fue durante esos años que la situación comenzó a descomponerse en la región. La violencia, los asesinatos y las amenazas se incrementaron.

El proyecto forestal que tenía la comunidad El Manzano se paralizó hace poco más de tres años. De los 445 ejidatarios de Rogoroyvo solo quedaron alrededor de 300. La mayoría dejó la comunidad por la violencia y otros más por la falta de trabajo.

El territorio comunitario comenzó a resentir los nuevos tiempos: “Empezaron a derribar pinos para sembrar amapola (flor de la cual se extrae el látex con el que se produce la goma de opio)… Los arroyos se fueron secando. El bosque está abandonado”, lamenta Cruz Sánchez.

El desplazamiento forzado no solo golpea la vida de las comunidades y de las personas. Su onda expansiva también la resienten los bosques.

Cuando una comunidad que ha realizado manejo forestal se ve obligada a dejar su territorio, “no hay quien cuide en forma ordenada el bosque”, resalta Federico Mancera-Valencia, investigador del Centro de Investigación y Docencia (CID), que depende de los Servicios Educativos del Estado de Chihuahua.

Para tener un bosque sano, explica el investigador, es necesario realizar diversos trabajos, entre ellos la poda de los árboles. Si no tienen ese cuidado, los bosques están expuestos y más vulnerables a incendios y plagas.

En Uruachi, el municipio donde se encuentra el ejido de Rocoroyvo, desde hace cinco años no se realiza aprovechamiento forestal; por lo tanto, tampoco se ha reforestado en los bosques de la zona, de acuerdo con Refugio Luna García, director forestal de la Secretaría de Desarrollo Rural del gobierno de Chihuahua.

Lo mismo sucede en los municipios de Guazapares y Urique, donde comunidades completas —de indígenas y mestizos—, han huido porque les han arrebatado sus tierras, como lo han documentado organizaciones como el Cedehm y la Comisión de Solidaridad y Defensa de los Derechos Humanos A.C (Cosyddhac).

Lee el reportaje completo en Mongabay

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¿Qué tan preocupantes son las variantes de COVID de Reino Unido, Sudáfrica y Brasil?

Mientras que hay miles de variantes del virus en circulación, la atención de los expertos está puesto en estas tres. ¿Son verdaderamente peligrosas?
16 de enero, 2021
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Nuevas variantes de coronavirus más contagiosas que la original, que dio inicio a la pandemia, están emergiendo en distintas partes del mundo.

Científicos están estudiando estas mutaciones para entender exactamente qué riesgo suponen.

¿Cuáles son estas nuevas variantes?

La preocupación de los expertos está centrada ahora en un pequeño número de nuevas variantes de SARS-CoV-2:

  • la variante detectada por primera vez en Reino Unido que se ha convertido en dominante en gran parte del país y que se ha extendido por otros 50 países.
  • la variante de sudafricana que también ha sido descubierta en al menos otros 20 países incluidos Reino Unido
  • la variante de Brasil

El hecho de que hayan surgido nuevas variantes no es sorprendente: todos los virus mutan a medida que van generando copias de sí mismos para propagar la infección.

Actualmente hay muchas miles de diferentes versiones o variantes de covid-19 en circulación.

La mayoría de las diferencias entre ellas no son importantes. Algunas pocas pueden incluso ser perjudiciales para la supervivencia del virus.

Pero otras pueden hacer que éste sea más infeccioso o peligroso.

¿Qué tan serio es esto?

Se sospecha que las variantes de Reino Unido, Sudáfrica y Brasil pueden ser mucho más contagiosas o fáciles de contraer que versiones previas del virus.

Londres

Getty Images
La alta tasa de contagios provocada por la nueva variante en Reino Unido motivo la implementación de una nueva cuarentena.

Las tres han sufrido cambios en la proteína espiga. Esta es la parte del virus que se aferra a las células humanas para poder entrar en ellas y reproducirse.

Como resultado, estas variantes parecen ser más efectivas para infectar células y propagarse.

Expertos creen que la variante de Reino Unido apareció en septiembre, y que puede ser hasta un 70% más transmisible o infecciosa, aunque las investigaciones más recientes publicadas por Salud Pública de Inglaterra estiman que este valor oscila entre el 30% y el 50%.

Esta variante es la que ha impulsado la cuarentena más reciente -aún vigente- en todo el país.

La variante de Sudáfrica emergió en octubre, y tiene cambios potencialmente más importante en la proteína espiga que la variante de Reino Unido.

Tiene una de las mismas mutaciones que esta última, más otras dos que científicos creen que puede interferir con la efectividad de la vacuna.

Sala médica en Sudáfrica

Getty Images
La variante detectada en Sudáfrica tiene también cambios en la proteína espiga del virus.

Una de ellas puede ayudar al virus a evadir los anticuerpos que produce nuestro sistema inmune (para combatir al virus).

La variante de Brasil emergió en julio y tiene tres mutaciones clave en la proteína espiga, lo que la hace similar a la variante sudafricana.

¿Funcionarán las vacunas contra estas variantes?

Las vacunas actuales están diseñadas en torno a las variantes previas, pero científicos confían en que todavía funcionen para las nuevas, aunque quizás no tan bien.

Las vacunas entrenan al cuerpo a atacar a diferentes partes del virus. Sin embargo, no a estas secciones de la proteína espiga.

En el futuro, pueden surgir nuevamente variantes que sean diferentes.

Incluso en el peor de los casos, las vacunas pueden ser rediseñadas y modificadas de ser necesario en cuestión de semanas o meses, dicen expertos.

Vacunación en España

Getty Images
Una pregunta que muchos se hacen es si las nuevas variantes responderán bien a las vacunas.

Al igual que con las vacunas de la gripe, en las que se da una nueva cada año en función de los virus de la gripe que estén circulando, algo similar puede llegar a pasar con el coronavirus.

¿Son más peligrosas?

Actualmente no hay evidencia que indique que ninguna pueda provocar una infección más grave.

Medidas como lavarse las manos, mantener la distancia social y usar mascarilla seguirán siendo útiles para prevenir nuevas infecciones, y como las nuevas variantes se contagian más fácilmente, es importante tener aún más cuidado.

¿Qué se está haciendo al respecto?

Van a surgir más variantes.

Científicos en todo el mundo están atentos y cualquier nueva variante que surge será estudiada con detenimiento y monitoreada.

Investigadores del Instituto de Investigación Médica de Kenia dicen que están analizando una nueva variante que es diferente a la de Reino Unido y Sudáfrica, por ejemplo.

El ministro para el desarrollo de la vacuna en Reino Unido, Nadhim Zahawi, dice que ya se han puesto en práctica medidas para producir otra tanda de vacunas en caso de ser necesario.


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