Mandan a cárcel militar a guardias por muerte de mujer en Chihuahua
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Cuartoscuro

Meten a cárcel militar a elementos de la Guardia Nacional detenidos por la muerte de mujer en Chihuahua

Por tratarse de integrantes de la Sedena comisionados a la Guardia Nacional, los seis inculpados por la muerte de una mujer en Chihuahua fueron trasladados a una cárcel militar en Mazatlán, Sinaloa.
Cuartoscuro
Por Arturo Angel y Francisco Sandoval
28 de octubre, 2020
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Los seis integrantes de la Guardia Nacional (GN) detenidos por su presunta responsabilidad en la muerte de una mujer que se manifestaba en la presa La Boquilla, en Delicias, Chihuahua, en septiembre pasado, fueron trasladados a una prisión Militar, adscrita a la Tercera Región Militar en Mazatlán, Sinaloa. 

Se trata del Teniente de Infantería José Luis “F”; el Sargento Segundo PM Bernabé “L”; el Cabo Conductor Omar “A”; el Cabo PM Rubel “L”; la Soldado PM Jaqueline “R” y la Soldado PM Nayeli “S”, de acuerdo con un documento oficial de la Guardia Nacional en poder de Animal Político.

Te puede interesar: 80% en Guardia Nacional carece de certificación como policía, predominan en esta fuerza militares y marinos

“Por tratarse de militares comisionados a la Guardia Nacional y por una cuestión de seguridad”, los seis inculpados por la muerte de Jessica Silva, de 36 años de edad, y las lesiones graves provocadas a su esposo Jaime, ambos agricultores originarios del municipio de Meoqui, Chihuahua, fueron traslados a la cárcel militar de Mazatlán, informaron fuentes judiciales consultadas por este medio.

 Ante el riesgo de que un grupo criminal ingresara a un penal local en Chihuahua para agredirlos o que dentro del mismo se organizara un motín contra ellos, se tomó la decisión de trasladar a los seis militares a Mazatlán, Sinaloa.

El lunes 26 de octubre se realizó la audiencia inicial de los militares comisionados a la Guardia Nacional, en ésta la defensa legal de los presuntos responsables pidieron un plazo de 144 horas, que finalizan el domingo,  para que se defina si los vinculan o no a proceso penal.

La orden de aprehensión la cumplimentó personal de la policía ministerial militar a petición del Ministerio Público Federal, quienes acudieron a las instalaciones de la Coordinación Estatal Chihuahua de la GN.

La detención la encabezó el Mayor de Infantería Juan Mario Martínez Lara, Policía Ministerial Militar, al mando de 21 militares de la Secretaría de la Defensa Nacional, para cumplimentar la orden de aprehensión contra los seis sospechosos, adscritos a citada Coordinación Estatal, señala el documento de la GN.

De acuerdo con la Fiscalía General de la República (FGR) los 6 detenidos se encuentran a disposición de un juez civil de distrito en Chihuahua y se les imputaron “delitos contra la administración de justicia, homicidio calificado y tentativa de homicidio”. 

La muerte de Jessica y las agresiones a su esposo Jaime ocurrieron el pasado 9 de septiembre, en un enfrentamiento con elementos de la Guardia Nacional en la presa La Boquilla, Chihuahua, mientras los elementos trasladaban a tres personas detenidas.

De acuerdo con la versión oficial, uno de los elementos de esta corporación fue quien disparó, por accidente, contra la mujer que perdió la vida tras la manifestación.

El comandante de la GN, Luis Rodríguez Bucio, calificó el hecho como un “desgraciado, lamentable accidente”, y aseguró que se están llevando a cabo todas las investigaciones para conocer a fondo lo sucedido.

Una solicitud de transparencia hecha por Animal Político arrojó que desde su creación, en la presente administración, hasta el 18 de agosto del presente año, ningún militar o exmilitar comisionado o adscrito a la GN había sido dado de baja o sancionado por irregularidades en su actuar; sin embargo, respondieron que en 2019 un total de 40 expolicías federales se separaron del servicio y otros 33 fueron removidos por irregularidades en su actuar.   

A estos casos, se suma una investigación por parte del área de asuntos internos de la corporación contra un grupo de guardias nacionales que en abril se reunieron con supuestos miembros de grupos de la delincuencia organizada.

El 24 de abril, en la conferencia mañanera, el titular de la GN, Luis Rodríguez Bucio, informó que estos elementos estaban siendo investigados, pero hasta la fecha no han dicho públicamente qué ocurrió con la investigación.

En ese momento, Rodríguez Bucio dijo que “después de ver las fotografías de con quién se habían reunido, se inició una investigación por la propia Unidad de Asuntos Internos que es la responsable de ver la conducta de toda la Guardia Nacional, está en el proceso el tiempo que se lleva la investigación”.

El pasado 19 de octubre, Animal Político público que de acuerdo con una demanda de amparo interpuesta por una Mayor del Ejercito de la Guardia Nacional, una policía civil por definición, ha sido dirigida y manejada desde el inicio por militares del Ejército en activo, que igual dan órdenes como jefes policiales que como comandantes de las fuerzas armadas, por lo que en los hechos nunca han estado separados de la estructura y jerarquía castrense, pese a que así lo ordenaba la reforma constitucional que dio luz verde a la nueva corporación.

Lee más: Opacidad, simulación y dudosa eficacia: la Guardia Nacional a un año de su creación

Civiles en papel, militares en la operación

Aunque constitucionalmente la GN es una fuerza policial civil sujeta a la Ley Nacional del Sistema Nacional de Seguridad Pública, en los hechos sus elementos operan bajo reglas, códigos y jerarquías cien por ciento castrenses, confirmó una abogada y exdirectora de dicha corporación.

La detención de los guardias implicados en la agresión en Chihuahua por parte de policías militares y su reclusión en una cárcel castrense, es un ejemplo mas de esta situación que consideró como “irregular”.

La funcionaria – que pidió reserva con su identidad – explicó que si bien, la GN está conformada en su mayoría por elementos asignados desde el Ejército, estos deberían quedar “funcionalmente separados” de sus funciones castrenses. En consecuencia, la Sedena no debería tener injerencia alguna en temas administrativos ni operativos.

Sin embargo, la reforma legal también contempló un periodo de tolerancia de dos años para que los elementos asignados pudieran ajustarse a perfil que marca la Ley del Sistema Nacional de Seguridad, situación que ha provocado que en los hechos los guardias sigan manejándose como soldados, y no como policías.

Por ejemplo, detalló la funcionaria, la mayor parte de los guardias no han sido dados de alta como policías en el registro del Sistema Nacional de Seguridad Pública ni cuentan con su credencial única de identificación policial. Dicha situación impide darle seguimiento a un régimen disciplinario de cada uno de los guardias o asentar las conductas delictivas en las que puedan incurrir.

“Esto provoca, por ejemplo, que si la ley del Sistema Nacional de seguridad contempla que si un policía falta de forma injustificada tres días en un mismo mes se incumple un requisito de permanencia y ese elemento debe ser dado de baja. Eso en el caso de los elementos de la Guardia no se puede porque ni siquiera han sido dados de alta en el sistema. Siguen dados de alta en el Ejército” indicó.

Se ha dado paso, añade la abogada, a una situación ambigua y a un “conflicto de indisciplina” que ocasiona casos como el de Chihuahua donde de forma irregular, el Ejercito intervienen en la detención y resguardo de guardias que están siendo procesados por la vía civil.

“Lo que debió ocurrir en este último caso es que se les aplicara un procedimiento cien por ciento civil y que habiendo sido cumplimentada la orden de aprehensión por policías civiles y trasladados por policías civiles a un centro de reclusión civil, entonces ahí se expusiera ante el juez que por una situación de seguridad fueran trasladados a una instalación militar. Pero esa debió ser la ruta y no como se hizo desde el inicio” indicó.

La abogada desestimó a su vez el argumento esgrimido por las autoridades federales sobre que los guardias detenidos en Chihuahua son “militares comisionados”, pues dijo que no existen soldados comisionados en la GN. Se trata, insistió, de efectivos asignados a la misma tras ser separados funcionalmente de su función castrense, y que deberían ser tratados como civiles.

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WhatsApp, Signal y Telegram: en qué se diferencian y cuál ofrece más privacidad

A simple vista pueden parecer muy similares, pero tienen algunas diferencias importantes. Las aplicaciones recopilan diferentes cantidades de datos de sus usuarios y tienen distintos métodos para proteger los mensajes.
14 de enero, 2021
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Mientras Signal y Telegram registran cifras récord de usuarios nuevos, WhatsApp se encuentra en el centro de la crítica por el cambio de sus términos de uso y privacidad.

La aplicación de mensajería anunció la semana pasada que compartirá diferentes datos de sus usuarios con su empresa matriz Facebook, y que esta podrá hacer lo propio con sus plataformas Instagram y Messenger.

En medio de los cuestionamientos, WhatsApp sostiene que sus nuevas condiciones, que deberán ser aceptadas por los que la usan hasta el 8 de febrero, fueron malinterpretadas.

“Queremos aclarar que la actualización de la política no afecta de ninguna manera la privacidad de los mensajes que los usuarios comparten con sus amigos y familiares”, señaló la plataforma en un comunicado emitido el lunes.

Añade que algunos de los cuestionamientos realizados son “rumores”.

Pese a esos argumentos, el largo debate respecto a qué servicio de mensajería instantánea es más seguro, se reavivó desde el cambio en WhatsApp.

Y aunque pueden parecer similares a simple vista, las tres aplicaciones tienen algunas diferencias importantes que analizamos acá.

Los datos recopilados

Lo primero que hay que saber es que, entre las tres plataformas de mensajería de las que más se habla en los últimos días, existen niveles distintos de datos que son recopilados.

Y es un asunto central porque esa es la información que WhatsApp puede compartir con Facebook y las otras aplicaciones que esa compañía posee.

WhatsApp y Facebook

Getty Images
La controversia comenzó cuando WhatsApp anunció que compartiría sus datos con Facebook.

“WhatsApp posee muchos metadatos, que es la información que se obtiene de cualquier mensaje que enviamos, como la marca del teléfono, la hora del mensaje, tu ubicación y otros. Con ello puede saber mucho de sus usuarios”, explica Cristian León, responsable del programa de innovación de la organización civil Asuntos del Sur, con sede en Argentina.

El experto en derechos digitales le indica a BBC Mundo que esta aplicación de mensajería, que es la más popular en el mundo, tiene un código de programación cerrado y por ello tiene poca transparencia sobre lo que recopila.

En la página web de WhatsApp están detallados los datos que obtiene y la información que una persona le brinda al aceptar sus términos de uso. Además del nombre, número de teléfono y contactos, están detalles del uso de la plataforma (tiempo o rendimiento, por ejemplo), transacciones desde la aplicación, marca y modelo del dispositivo o tipo de conexión, entre otros.

Telegram y Signal, explican León, recopilan mucho menos datos.

La primera requiere de sus usuarios el número de teléfono, el nombre y la lista de contactos.

Por su parte Signal se limita a pedir el número de teléfono y añadir el nombre es opcional.

Las dos tienen códigos de programación abiertos, por lo que es posible escudriñar cuáles datos son obtenidos y qué se hace con ellos.

La gran preocupación: los mensajes

Desde que comenzó la expansión de las aplicaciones de mensajería móvil en todo el mundo, la gran pregunta fue y es por la seguridad de los mensajes que son intercambiados.

Candado

Getty Images
El cifrado de extremo a extremo es una especie de candado por el que solo el emisor y receptor del mensaje pueden acceder a él.

Las plataformas fueron evolucionando al respecto y desde hace unos años que Signal y WhatsApp establecieron el cifrado de extremo a extremo como función predeterminada para todas las conversaciones de sus usuarios.

Se trata de una especie de candado que solo el emisor y el receptor del mensaje pueden abrir.

En teoría, ni siquiera las aplicaciones en las que se realizó el intercambio pueden acceder a los contenidos de las charlas.

Ni WhatsApp ni Facebook pueden leer tus mensajes ni escuchar las llamadas que haces con tus amigos, familiares o compañeros en WhatsApp. Todo lo que compartan quedará entre ustedes”, aseguró la plataforma en su comunicado del lunes.

Telegram parece tener una desventaja en este aspecto dado que el cifrado de extremo a extremo solo se activa cuando se usa el modo “chat secreto”, pero las conversaciones regulares no cuentan con esa función.

Las tres ofrecen también una modalidad cada vez más utilizada conocida como “mensajes temporales” en la que texto, fotografías, ubicaciones o documentos compartidos en una conversación se autodestruyen después de un cierto tiempo.

La diferencia es que en WhatsApp los mensajes desaparecen en los siguientes siete días, mientras que en Signal y Telegram se puede configurar el tiempo para que no quede rastro de las interacciones a los pocos segundos.

Otra diferencia es que la aplicación que es propiedad de Facebook no posee la opción de bloqueo de capturas de pantalla para las conversaciones, mientras que sus competidoras sí la incluyen.

Los usos

Si bien es lógico que la mayoría se limita a usar estas aplicaciones para mantener contacto con sus conocidos, diferentes polémicas se han producido en los últimos años.

Por ejemplo, se descubrió que Telegram era utilizado como medio de difusión de propaganda de Estado Islámico.

Telegram con propaganda

Getty Images
Se descubrió que Telegram es usado por grupos de derecha en diferentes partes del mundo para difundir su propaganda.

El grupo extremista captaba reclutas desde allí y aprovechaba los chats grupales encriptados para mantener comunicaciones y difundir videos de sus acciones.

Y desde el año pasado se conoce que es una de las plataformas que los grupos de derecha estadounidenses utilizan para divulgar sus mensajes, aunque la mayoría de ellas usan otras aplicaciones que permiten interacciones anónimas para convocar a sus actividades o divulgar teorías de conspiración.

WhatsApp también tuvo problemas y en 2019 decidió eliminar cientos de miles de cuentas sospechosas de usar su servicio para difundir pornografía infantil.

La compañía mantiene una política de tolerancia cero a la explotación sexual de menores.

La aplicación, según diferentes análisis, fue señalada de ser, junto a Facebook, uno de los mayores canales de difusión de noticias falsas en tiempos electorales en países como Bolivia, Colombia o Estados Unidos.

Signal, que tiene menos usuarios que las dos anteriores, por ahora no fue señalada de ser usado como un canal para captar reclutas o difundir información mentirosa.

Sin embargo, sí se vio en medio de algunas controversias políticas como cuando se denunció que era la aplicación que el expresidente del gobierno regional de Cataluña, Carles Puigdemont, usaba para comunicarse con uno de sus aliados durante su intento de declarar la independencia de esa región.


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