Disputa entre Hacienda y el IMSS agravó crisis del Instituto en 2019
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Disputa entre Hacienda y el IMSS agravó crisis del Instituto y afectó atención médica en 2019

El choque se originó por una reforma que centralizó en la Oficialía Mayor las compras y contrataciones de todas las instituciones públicas, incluido el Seguro Social. 
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Por Zedryk Raziel, Manu Ureste, Nayeli Roldán y Arturo Angel
8 de octubre, 2020
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El exdirector de Administración del IMSS, Flavio Cienfuegos, podría enfrentar hasta siete años de cárcel como resultado del pleito burocrático que en 2019 provocó una caída en la atención a la salud de millones de derechohabientes y dejó vulnerable al Instituto ante la pandemia de Covid.

Esta disputa desembocó en una parálisis financiera en el Seguro Social en el primer año del actual gobierno, que llevó al Instituto a presentar una denuncia ante la Fiscalía General de la República (FGR) en contra de su exdirector de Administración por retrasos en la compra de insumos médicos, contratación de personal y construcción de infraestructura.

Entérate: IMSS atendió menos enfermos y bajó vacunación y reparto de anticonceptivos en el primer año de AMLO

La Fiscalía abrió una carpeta de investigación y, tras un año y medio de indagatorias, finalmente acusará a Cienfuegos ante un juez de haber cometido presuntas irregularidades y omisiones que afectaron la adquisición y el abasto de insumos médicos en al menos una de las delegaciones del IMSS. La audiencia inicial está programada para el 9 de noviembre en el Reclusorio Norte, como parte de la causa penal 317/2020.

En la pugna burocrática que agravó la crisis del IMSS participaron los mandos de la Secretaría de Hacienda y del propio instituto. El choque entre ambas partes se originó por una reforma que desde el primer día del nuevo gobierno centralizó en la Oficialía Mayor las compras y contrataciones de todas las instituciones públicas, incluido el Seguro Social. 

A partir de ahí, el entonces Secretario de Hacienda, Carlos Urzúa; su Oficial Mayor, Raquel Buenrostro, y el entonces director general del IMSS, Germán Martínez, se enfrascaron en una disputa por el control del presupuesto y la administración de la tercera institución que más gasta en el país, después de Pemex y la CFE, de acuerdo con cientos de documentos internos a los que tuvo acceso Animal Político.

Sin embargo, las acusaciones por la crisis del Seguro Social recaen únicamente sobre el exdirector de Administración porque el área a su cargo tiene la obligación de llevar a cabo los procedimientos de adquisición de recursos materiales, construcción de obra pública y abastecimiento, así como administrar al personal.

La defensa de Flavio Cienfuegos niega que el exfuncionario incumpliera “con la debida diligencia en el servicio público” de esas funciones, y rechaza que hubiera causado un daño al patrimonio del IMSS y al derecho a la salud de la ciudadanía.

Hacienda tenía la última palabra

El primer golpe de timón de la nueva administración de López Obrador se produjo el 30 de noviembre de 2018, un día antes de que asumiera funciones su gobierno. 

Ese día se publicó en el Diario Oficial de la Federación (DOF) una reforma a la Ley de la Administración Pública Federal que arrebató a las instituciones —excepto a las Secretarías de la Defensa y la Marina— la facultad de controlar a sus Oficiales Mayores y regir sus compras y contrataciones, y la transfirió a la Secretaría de Hacienda con un objetivo doble: atajar la corrupción y generar ahorros.

La reforma estableció que los Oficiales Mayores, llamados ahora Titulares de Unidad de Administración y Finanzas, serían designados por Hacienda, pero al mismo tiempo “considerados servidores públicos de la respectiva dependencia”. 

Es decir, estos funcionarios tenían dos jefes: por un lado, Hacienda —de la que dependía su designación—, y, por el otro, normativamente, el titular de la institución en la que cumplían funciones. 

A la postre esta ambigüedad fue clave, ya que entorpeció el funcionamiento del IMSS y, al mismo tiempo, abrió un enfrentamiento con servidores públicos de Hacienda. 

Sobre este punto, dos exdirectores del instituto confirmaron que Flavio Cienfuegos no respondía ante el director general del IMSS, Germán Martínez, sino a la Oficial Mayor Buenrostro, con quien sostenía reuniones semanales.

Mediante un acuerdo publicado en el DOF el 1 de diciembre, el día de la toma de protesta de López Obrador como Presidente, el entonces titular de Hacienda, Carlos Urzúa, delegó en la Oficial Mayor federal, Raquel Buenrostro, la facultad de designar a los titulares de las Unidades de Administración y Finanzas de todas las dependencias gubernamentales.

Y ese mismo día, Buenrostro notificó al director general del IMSS el nombramiento de Pedro Zenteno Santaella como el primer secretario de Administración del instituto. Pero Zenteno duró poco, apenas un par de meses, debido a diferencias con Germán Martínez, según las versiones de los exdirectores del Seguro Social que fueron consultados para esta investigación.

Para solucionar el conflicto, Hacienda hizo un enroque: envió a Zenteno al ISSSTE como titular de Administración, cargo que ocupaba allí Flavio Cienfuegos, y trajo a éste al IMSS, un movimiento que tampoco fue visto con buenos ojos por German Martínez, pues consideraba que el director general del Seguro Social y su Consejo Técnico debían hacer esos nombramientos.

Marínez Cazares criticó la centralización diseñada por el Gobierno a través de la figura de Hacienda al poco tiempo de asumir el cargo en el IMSS. Tras seis meses de pugna, Martínez Cazares renunció como director general acusando una “injerencia perniciosa” en el instituto.

A pesar del descontento del director del IMSS, que quedó asentado en varios oficios en poder de Animal Político, Hacienda continuó con el encargo del presidente López Obrador: el 7 de diciembre, Carlos Urzúa emitió unos “Criterios específicos” en los que prohibió a todas las instituciones hacer contrataciones en plazas permanentes y eventuales o por honorarios, y les indicó que cualquier contratación fuera consultada, vía su titular de la Unidad de Administración, con la Oficial Mayor, quien tendría la última palabra.

La propuesta del IMSS… que no tuvo respuesta

Germán Martínez respondió a Hacienda el 14 de diciembre, con el oficio 0952170500/12, que la centralización no era posible por ser el IMSS un organismo autónomo con una ley propia que rige su gasto y presupuesto. 

El exdirector advirtió que los “Criterios específicos” emitidos por Hacienda, en los hechos, obstaculizaban y demoraban el cumplimiento de las funciones del IMSS relativas al derecho a vida, la salud y la seguridad social de la población. 

Martínez Cazares propuso entonces a Urzúa que, para agilizar las contrataciones requeridas para el correcto funcionamiento del Seguro Social, el trámite consistiera únicamente en que el director general “notificara” a Hacienda los ingresos del nuevo personal contratado, en lugar del largo camino burocrático que implicaba que las distintas áreas del instituto solicitaran permiso al director de Administración para que éste, a su vez, consultara a la Oficial Mayor.

En dicho oficio, Martínez Cazares señaló la urgencia de contratar personal para operar la infraestructura hospitalaria que se tendría que construir en 2019, conforme la orden presidencial de ampliar la cobertura del Seguro Social. 

También urgió a contratar a 45 peritos especializados en salud del trabajo para defender al instituto en litigios que, de perderse, implicarían un daño a las finanzas públicas por 7 mil 736 millones de pesos. Agregó que estaba en riesgo la continuidad de la contratación por honorarios de 1 mil 128 personas de la dirección Jurídica encargadas de juicios de responsabilidad patrimonial del Estado, laborales, penales, administrativos, civiles y mercantiles.

En otro oficio, el 0952170500/79, del 28 de marzo de 2019, Germán Martínez también pidió que se respetara la facultad de las delegaciones de recaudar cuotas obrero-patronales, hacer compras de medicamentos y contratar personal, ante el plan de Hacienda de desmantelarlas y centralizarlas.

Sin embargo, las propuestas del exdirector del IMSS no fueron tomadas en cuenta por Hacienda, tal y como señaló en su carta de renuncia al instituto, efectuada el 21 de mayo de 2019.

Ante los señalamientos de Germán Martínez de que funcionarios puestos por Hacienda estaban ocasionando una ‘asfixia’ presupuestal en el Seguro, Raquel Buenrostro, hoy titular del SAT, aseguró en una entrevista con Animal Político que la Oficialía Mayor no tenía facultades para designar a personal en el IMSS. 

Su tarea principal, explicó en entrevista, era únicamente “acompañar” y “coordinar” las compras consolidadas de medicamentos, aunque Animal Político tuvo acceso a oficios en los que los exsecretarios de Administración del IMSS —Zenteno y Cienfuegos— la consultaban sobre la procedencia, o no, de la contratación de decenas de funcionarios en el Seguro Social. Su explicación fue que ella sólo hacía “proposiciones” y daba “opiniones técnicas”.

En cualquier caso, la exoficial mayor se deslindó respecto de la actuación de Flavio Cienfuegos, al asegurar que el cargo de este exfuncionario dependía del director general del IMSS. Aunque también sugirió revisar qué decisiones estaban fuera del alcance de Cienfuegos y correspondían en realidad a la titular de la dirección de Finanzas, Dimpna Gisela Morales González, o al Consejo Técnico.

“Los directores del IMSS tienen que responder, en primer lugar, a su director general (Germán Martínez), y también ante el Consejo Técnico, que, dicho sea de paso, en ese consejo el gobierno es minoría”, sostuvo Buenrostro en la entrevista.

Las denuncias

La primera denuncia ante la FGR se presentó el 3 de mayo de 2019 por el entonces apoderado legal del IMSS, Adalberto Méndez —quien también fungía como director de Vinculación y Evaluación de Delegaciones—. En ella se señala que varios delegados hicieron “múltiples y recurrentes” solicitudes a Flavio Cienfuegos para atender necesidades urgentes de abasto de medicamentos, operación de unidades médicas, servicios de traslado de ambulancias y contratación de personal. 

Hubo otras dos denuncias en la FGR del 16 y el 17 de mayo, así como quejas ante el Órgano Interno de Control del IMSS y la Auditoría Superior de la Federación, todas contra Cienfuegos.

La denuncia inicial señala que 17 delegados pidieron a la Unidad de Personal, dependiente de Flavio Cienfuegos, contratar personal en áreas sensibles en sus Jefaturas de Finanzas, entre otras. Además, advirtieron que no contar con dicho personal mermaba la calidad de servicios brindados a los derechohabientes. El propio Adalberto Méndez denunció el retraso en la contratación por honorarios de 564 abogados para la Dirección Jurídica, a pesar de que la Oficialía Mayor de Hacienda ya había autorizado las plazas.

Otros seis delegados añadieron acusaciones de peticiones urgentes no atendidas. 

Por ejemplo, el entonces delegado del IMSS en Coahuila, Pablo Linares, dijo que solicitó a varias jefaturas adscritas a la dirección de Administración la autorización de presupuesto para concluir la construcción de dos clínicas. 

Agregó que no se le transfirieron a la delegación 27.9 millones de pesos que fueron aprobados en 2018 para la adquisición de equipo médico de soporte de vida (ventiladores respiratorios, monitores de signos vitales, máquinas de anestesia). 

El exdelegado de Zacatecas, Manuel Cavazos Melo, indicó en la denuncia que pidió a Cienfuegos gestionar ante la Oficial Mayor de Hacienda la contratación del jefe de Servicios de Afiliación y Finanzas, a fin de que la delegación pudiera cobrar adeudos de municipios e instituciones del gobierno estatal que ascendían a 720 millones de pesos.

Otro caso es el de Jorge Manuel Sánchez, exdelegado de Guanajuato, que señaló haber solicitado recursos “de manera reiterativa” al director de Administración para garantizar la operación de unidades médicas en el estado.

Cienfuegos estuvo en el cargo de director de Administración del IMSS del 1 de febrero al 15 de julio de 2019, un poco más allá de la salida de Germán Martínez. Su sucesor como administrador, José Antonio Olivarez —ya en la gestión de Zoé Robledo como director general—, restituyó a las delegaciones la facultad de hacer compras y contrataciones de insumos médicos, lo que permitió reactivar el ejercicio presupuestal del Seguro Social, que estuvo congelado la primera mitad del año, el periodo de la disputa burocrática.

Tras varios meses del pleito burocrático, el 8 de agosto, el nuevo Secretario de Hacienda, Arturo Herrera —sucesor de Carlos Urzúa—, publicó en el DOF un acuerdo por el cual quitó a la Oficial Mayor la facultad de designar a los titulares de las Unidades de Administración de Finanzas, misma que ahora recae en el titular de la Secretaría.

Rechaza la acusación

Para este reportaje, Animal Político buscó a Flavio Cienfuegos. El exfuncionario, a través de su defensa legal, dijo conocer la denuncia y sus términos, y las imputaciones en su contra, las cuales rechazó. 

“Las imputaciones no son correctas. En ningún momento (Flavio Cienfuegos) incumplió con la debida diligencia en el servicio público, y menos aún causó un daño patrimonial a la institución, o afectación a los servicios del IMSS”, apuntó la defensa, que añadió que tiene “de manera detallada y precisa todos los elementos para desvirtuar tales acusaciones”.

En la carpeta de investigación FED/FECC/FECC-CDMX/0000051/2019, la Fiscalía General de la República responsabiliza a Flavio Cienfuegos por haber incurrido en presuntas irregularidades y omisiones que afectaron la adquisición de insumos médicos en al menos una de las delegaciones del instituto.

“El probable responsable fue omiso en ejecutar los procedimientos de contratación en los tiempos legales establecidos para ello, lo que originó un desabasto de insumos médicos en al menos una delegación”, indicó uno de los fiscales con pleno conocimiento del caso.

En un principio, la audiencia ante un juez de control del Reclusorio Norte estaba programada para este jueves 9 de octubre, pero ayer se reprogramó para el próximo 9 de noviembre.

En caso de que Cienfuegos sea vinculado a proceso, el juez ordenará un nuevo plazo de hasta seis meses como máximo para que continúen las investigaciones ministeriales. En caso de que el juez determine no procesar al exfuncionario, los fiscales pueden desistirse de la imputación, o pueden continuar con la indagatoria para perfeccionarla.

De acuerdo con el Código Penal Federal, los delitos imputables al exfuncionario no ameritan prisión preventiva automática, por lo que, en caso de ser vinculado a proceso, podría llevar el proceso en libertad.

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Cortesía Fanny Griffin

El esclavo de Texas que se hizo millonario haciéndose pasar por mexicano

William Ellis nació como esclavo en un pequeño pueblo de Texas y a lo largo de su vida amasó fortuna haciéndose pasar por mexicano, cubano e incluso hawaiano para esquivar la segregación racial instalada durante la "Edad dorada" de EE.UU. de finales del siglo XIX.
Cortesía Fanny Griffin
3 de agosto, 2020
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Un espectacular acto de reinvención.

Lo conocían como Guillermo Enrique Eliseo o Guillermo Ellis, el banquero de gran riqueza de Ciudad de México, que a su vez tenía una oficina en Wall Street en Nueva York y una residencia en la distinguida zona del oeste de Central Park.

Hubiese sido una locura pensar que este mismísimo hombre, siempre ataviado con joyas y ropas caras, había nacido como esclavo en una plantación de algodón en el sur de Texas.

William Henry Ellis era su verdadero nombre.

Lo investigó el FBI, conoció al entonces presidente Theodore Roosevelt, mantuvo estrechas relaciones con el Porfiriato mexicano, lideró una misión diplomática a Etiopía y, entre otras hazañas, orquestó “uno de los esfuerzos de emigración de afroestadounidenses más audaces en la historia de Estados Unidos”.

Karl Jacoby, historiador de la Universidad de Columbia (Nueva York), se encontró con la enigmática figura de Ellis por accidente.

Tal fue su fascinación que dedicó buena parte de su carrera académica a sumergirse en las sombras este personaje, que vivió entre 1864 y 1923.

Un esfuerzo que materializó en un libro de 2016 titulado The Strange Career of William Ellis: The Texas Slave Who Became a Mexican Millionaire (“La extraña carrera de William Ellis: el esclavo de Texas que se convirtió en un millonario mexicano”).

El año pasado, el documentalista estadounidense Phillip Rodríguez adquirió los derechos para televisión y cine del libro y está en el proceso de desarrollar el proyecto.

"Ellis hizo todas las cosas que un afroestadounidense de su tiempo supuestamente no debía hacer".", Source: Karl Jacoby, Source description: Historiador de la Universidad de Columbia (EE.UU.) y autor de la biografía de William Ellis, Image:

Uno de los aspectos que más llamó la atención de Jacoby fue que Ellis “hizo todas las cosas que un afroestadounidense de su tiempo supuestamente no debía hacer”.

“Esta es la época en que Jim Crow estaba institucionalizándose y aun así, él encontró las fisuras del sistema y pudo hacer cosas notables”, le dice Jacoby a BBC Mundo.

Ellis vivió en los márgenes fronterizos y de raza, esquivando etiquetas y al mismo tiempo asumiendo los peligros que para la época representaba que lo reconocieran como negro.

Su “extraña” carrera, como menciona Jacoby, plantea la pregunta más básica y sin embargo la que asalta a la mente en seguida: ¿cómo lo hizo?

De traductor a emprendedor

Las características geográficas en las que creció William Ellis facilitaron que aprendiese español, una poderosa herramienta que supo aprovechar por el resto de su vida.

Nacido en Victoria, en el sur de Texas, un año antes de que se aboliera la institución de la esclavitud en 1865, Ellis compartía con “mexicanos, tejanos, anglo estadounidenses y afroestadounidenses que vivían unos cerca de los otros”, describe Jacoby.

Construcción abandonada de aparceros en lo que era la plantación de los Weisiger y donde nació William Ellis.

Cortesia Karl Jacoby
Construcción abandonada de aparceros en lo que era la plantación de los Weisiger y donde nació William Ellis, en el sur de Texas.

En la plantación de Joseph Weisiger, un patriarca blanco de Kentucky, la familia de Ellis entró en contacto con mexicanos que convocaban en las ocupadas épocas de recolección de algodón.

Fue así que el joven William aprendió a hablar español con fluidez y se convirtió luego en el asistente y traductor del irlandés William McNamara, un poderoso comerciante de algodón y cuero.

“McNamara no solo compra las materias primas en Texas sino a lo largo de la frontera con México y el joven Ellis lo acompaña y habla por él”, describe Jacoby.

A los 20 años de edad, Ellis se despide de su Victoria natal y decide mudarse a San Antonio, una ciudad más grande.

Ahí empieza la reinvención: al abrir su negocio de comercio de cuero y algodón, Ellis les dice a sus nuevos contactos que su nombre es Guillermo Enrique Eliseo y que es de origen mexicano.

Lo ayudaba que para su época, finales del siglo XIX, “nadie tenía pasaporte, ni licencia de conducir o certificados de nacimiento, había muy poco rastro en papel”, señala el historiador.

Al mismo tiempo, el desarrollo de las ferrovías en la década de 1880 facilitó el desplazamiento más rápido y de mayor distancia.

El anhelo de México

Desde antes del nacimiento de Ellis, en el imaginario de muchos afroestadounidenses del sur habitaba la idea de México como una tierra de libertad.

“Un estimado de 4,000 esclavos huyeron de Estados Unidos a México antes de la Guerra Civil ”, indica el libro.

Así lo describió Felix Haywood, un antiguo esclavo de Texas en un testimonio citado en el libro: “No había razón para huir hacia el Norte. Todo lo que teníamos que hacer era caminar, pero caminar hacia el Sur, y ahí seríamos libres tan pronto como cruzáramos el Río Bravo”.

Un dibujo muestra a esclavos trabajando la tierra mientras son supervisados por un hombre.

Getty Images
“Un estimado de 4,000 esclavos huyeron de Estados Unidos a México antes de la Guerra Civil ”, indica el libro.

La esclavitud de africanos existió en México desde 1519, recoge Jacoby. Pero después de la independencia en 1821, el país “adoptó medidas para prohibir el comercio de esclavos y emancipar a todos los niños esclavos menores de 14 años”.

“Es difícil para los estadounidenses entender el hecho de que el verdadero faro de libertad durante estos tiempos no era parte de Estados Unidos, sino México”, dice Jacoby.

Una nueva era: passing

Con la abolición de la esclavitud en Estados Unidos no cesó el maltrato hacia la población negra, lo que llevó a que muchos en el sur vieran el beneficio -y asumieran el riesgo- de hacerse pasar por mexicanos o nacionales de otros países.

En inglés, se le conocía bajo el término passing y, por lo general, se usaba para describir a alguien “que tenía ascendencia afroestadounidense pero que se presentaba como blanco“, explica Jacoby.

Era frecuente que aquellos que empezaban una nueva vida como “blancos” se distanciaran para siempre de sus familias, y por ello a veces el acto se veía como “darle la espalda a la comunidad a la que se pertenecía”.

En última instancia, acota Jacoby, lo que indicaba el passing es que “todo el sistema de razas dependía de clasificaciones de sentido común y de la idea de que se podía ‘saber’ la raza de alguien solo con verle”.

Un dibujo con un retrato de William Ellis a finales de la década de 1880.

Cortesia Karl Jacoby
Un dibujo con un retrato de William Ellis a finales de la década de 1880.

“Pero esto no es posible, especialmente si consideramos que durante el periodo de la esclavitud, hubo una tremenda explotación sexual de mujeres negras por parte de sus esclavizadores”, dice.

Convenientemente, Ellis se hizo pasar por mexicano en San Antonio, una ciudad en la que el 20% de la población era de ese origen.

Luego, en Nueva York por ejemplo, se haría pasar por cubano. Y en otras ocasiones, hasta hawaiano.

La única vez que admitió hacer passing fue en 1891 en una entrevista con un diario de Chicago, según documenta el libro.

Explicó que viajar en ferrocarril fue lo que lo motivó a hacerlo: “Estoy obligado a hacerme pasar por mexicano para poder obtener las comodidades básicas de un viajero blanco”, dijo entonces.

Un hombre “que se hizo a sí mismo”

Ellis se desenvolvió durante la llamada “era dorada” o Gilded Age de Estados Unidos, cuando el país atravesó grandes cambios con la llegada de la industrialización y muchos amasaron fortunas gracias a ello.

Años antes de establecerse como un hombre de negocios y el contacto necesario entre los inversionistas de Wall Street y México, Ellis se embarcó en un ambicioso proyecto desde Texas.

El comerciante viajó a Ciudad de México en 1889 junto a un socio y ambos llevaron cartas de presentación a altos miembros del gobierno de Porfirio Díaz.

“Convencieron a Pacheco (secretario de fomento) de que les aprobara un contrato de 10 años para colonizar hasta 20,000 personas en México“, explica el libro.

Durante el siglo XIX y el XX, “hubo una discusión considerable sobre la llamada ‘colonización’ de afroestadounidenses tanto por parte de la comunidad negra como de la blanca”, aunque por razones diferentes, explica Jacoby.

Un mapa de la zona fronteriza entre México y EE.UU. en 1911

Getty Images
Un mapa de la zona fronteriza entre México y EU en 1911

Entre los blancos, señala, existía “esta fantasía de ‘limpiar’ étnicamente el país, de no querer la esclavitud pero tampoco a afroestadounidenses libres, por lo que entonces había que enviarlos a África“.

Entre los negros, en contraposición, el racismo estructural abrió la puerta a pensar que “tenía sentido mudarse a otro sitio”.

En paralelo, durante el Porfiriato, México invirtió esfuerzos en atraer más inmigrantes, principalmente de Europa, para “modernizarse como Estados Unidos”, dice Jacoby.

“Pero Ellis logró persuadirlos de llevar a negros desde Estados Unidos”.

Bajo el argumento de que “los negros eran agricultores excepcionales de algodón, ‘los mejores del mundo'”, el Senado mexicano aprobó en 1889 su plan de colonización.

Pero los emprendedores no recaudaron los fondos necesarios para financiar el programa, pese a que sí generó interés en Texas, explica Jacoby en el libro.

Esto, combinado con cambios internos en la política de México (Pacheco falleció), hicieron que el plan se anulara en 1891.

Segundo intento

Pero Ellis no descansaría hasta lograrlo.

Después de breves ambiciones políticas que lo llevaron a lanzarse como candidato al Congreso de Texas, en 1894 decidió retomar su plan de colonización.

La firma de un contrato con La Compañía Agrícola Limitada del Tlahualilo significó que casi mil afroestadounidenses emigraron a esta enorme hacienda, ubicada en el norte de México entre Durango y Coahuila, en 1895.

“Creo que este fue el número más grande de afroestadounidenses en emigrar de Estados Unidos en grupo durante todo el siglo XIX”, afirma Jacoby.

El sitio web que creó Karl Jacoby con la historia de William Ellis

Website
El sitio web que creó Karl Jacoby con la historia de William Ellis, williamhellis.com

Ellis dijo entonces: “Siete niños han nacido y el sueño de mi vida se ha hecho realidad. He vivido para ver al afroestadounidense en el País de Dios y la Libertad”.

Pronto, sin embargo, su anhelo de crear una comunidad pujante se frustró.

La aparición de enfermedades, “algo parecido a la malaria” según diagnosticó un médico de la época, y las denuncias por las malas condiciones de trabajo para los pobladores acabaron con el proyecto.

El destape

De vuelta en San Antonio, Ellis ya se había cimentado como una figura de reputación, pero ese estatus no llegaría muy lejos.

En un incidente que Jacoby describe en el libro, al empresario se negaron a atenderlo enuna cantina por su color de piel.

“Poco después, el nuevo directorio de la ciudad de San Antonio fue publicado. Por primera vez, el nombre de Ellis aparecía con una letra ‘c’ al lado, que quería decir hombre de color”, describe el texto.

“Su historia queda revelada y aunque podía quedarse allí como un hombre afroestadounidense, decide irse”, dice Jacoby.

William Ellis en una foto de pasaporte de 1919

Archivo Nacional de Estados Unidos
William Ellis en una foto de pasaporte de 1919.

Un año después, en 1898, los documentos muestran que Ellis ya tenía residencia en el hotel Imperial de Nueva York.

De ahí en adelante, apunta el historiador, su activismo en torno a su comunidad “se vuelve mucho más moderado porque no quieren que vuelvan a descubrirlo”.

Ellis, sin embargo, no corta relaciones con su familia, como pasaba con muchos que decidieron “pasarse” al mundo de los blancos.

Un distinguido mexicano en Nueva York

Su llegada a Nueva York coincidió con un “asombroso” crecimiento en las relaciones comerciales entre México y EU, comenta el autor.

“Él se convirtió en una persona muy útil porque en Wall Street estaban obsesionados con invertir en México y él estaba muy bien conectado con figuras clave del Porfiriato”, explica Jacoby.

En la capital de la industrialización, Ellis “vendió el discurso de México como una tierra de riquezas tropicales, y de él mismo, Guillermo Eliseo, como la persona a la que había que conocer”.

Ellis aparecía en documentos revisados por Jacoby como presidente de al menos siete compañías, algunas valoradas en millones de dólares.

William Ellis

Cortesia Fanny Griffin

Por esos años también compró la fábrica de muebles más grande de México y se convirtió en el representante para ese país de la Hotchkiss Arms Company, una manufacturera francesa de armas.

En este periodo, coordina dos llamativos viajes a Etiopía, uno de ellos una misión diplomática con el fin de concretar acuerdos de comercio con el emperador Menelik II.

Se convirtió en el primer afroestadounidense en visitar ese país, según documenta Jacoby, y a su regreso a EE.UU. sostuvo reuniones con el entonces presidente Roosevelt en 1904.

Por esos años, se casó con una mujer blanca de origen sencillo llamada Maude Sherwood y tuvieron seis hijos, dos de ellos fallecidos poco después de nacer.

Por alguna razón, Ellis mintió sobre los orígenes de su esposa al afirmar en un comunicado de prensa sobre su casamiento que pertenecía a la nobleza de Inglaterra.

“Una de las cosas difíciles al momento de escribir este libro fue que él intentaba esconder su historia de vida y siempre trataba de reinventarse”, explica Jacoby.

Tiempos turbios

Sus ambiciones de industrialización en Etiopía se estancaron, entre otras cosas, por falta de financiamiento, tal y como le había ocurrido en el pasado.

Obligado a volver a mirar hacia México y con las finanzas apretadas, Ellis tuvo que adaptarse a los nuevos tiempos tras la Revolución Mexicana en 1910 y el fin del Porfiriato.

Los tiempos turbulentos y constantes cambios en el poder hicieron que Ellis perdiese ambiciosos contratos que había firmado en la era Díaz para establecer una fábrica de goma y una planta hidroeléctrica.

La Revolución Mexicana se prolongó desde 1910 hasta 1917 y dejó más de un millón de muertos.

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La Revolución Mexicana se prolongó desde 1910 hasta 1917 y dejó más de un millón de muertos.

El haberse involucrado en los asuntos políticos del país que adoptó como propio hizo que el FBI (entonces conocido como Buró de Investigaciones) lo investigase en 1916, aunque no encontró hallazgos que lo incriminaran, documenta el historiador.

En 1920, cuando el general Álvaro Obregón depuso a Venustiano Carranza, Ellis estaba a su lado nada más y nada menos que cuando el presidente huía de Ciudad de México, reconstruye Jacoby.

Cuando EE.UU. finalmente reconoció el gobierno de Obregón en 1923, “Ellis ya estaba trabajando en un nuevo proyecto: un acuerdo de reducción de aranceles para varios puertos con el fin de atraer más comercio”.

Pero la enfermedad no le permitió llevar a cabo sus nuevos emprendimientos.

El 24 de septiembre de 1923, Ellis murió en Ciudad de México y su cuerpo está enterrado en una tumba sin nombre en el Panteón Español.

La tumba de William Ellis en el Panteón Español de Ciudad de México.

Cortesía Karl Jacoby
La tumba de William Ellis en el Panteón Español de Ciudad de México.

Durante su residencia en México, Ellis evitó involucrarse con la comunidad estadounidense y siempre se hospedó en un hotel cuyo dueño era un inmigrante inglés.

Sorpresivamente, el hombre que se reinventó no dejó grandes riquezas sino 5,000 dólares a su esposa Maude.

Pocos años después, su esposa e hijos se mudaron a México.

La prensa afroestadounidense reseñó su muerte resaltando su verdadero origen, pero Jacoby destaca que, en lugar de juzgarlo, se coló una cierta celebración de su vida.

“(…) Por el hecho de que su vida fue espectacular, llena de ambiciones a lo grande entre los más grandes del mundo, debemos sentir cierto grado de satisfacción al darnos cuenta de que él era de los nuestros“, destacó entonces el diario Dallas Express.


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