Identifican 14 grupos delictivos que operan en la CDMX
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Cuartoscuro

Operación Zócalo: Identifican 14 grupos delictivos en la CDMX; caen 61 de sus principales integrantes

Con apoyo de la UIF y la DEA se logró identificar y asegurar más de 1 mil 350 cuentas bancarias en las que movieron 4 mil 800 millones de pesos presuntamente producto de sus actividades ilícitas.
Cuartoscuro
13 de octubre, 2020
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Un total de 14 grupos delictivos dedicados al tráfico de drogas, extorsión, secuestro y homicidio, algunos con nexos con cárteles del crimen organizado, operan en la Ciudad de México. En el último año 61 de sus principales operadores han sido detenidos y se les han congelado 1 mil 452 cuentas bancarias en las que movieron más de 4 mil 800 millones de pesos.

Se trata de los resultados de la denominada “Operación Zócalo”, una estrategia implementada por el gobierno capitalino a través de la Secretaría de Seguridad Ciudadana (SSC), y del gobierno federal a través de la Unidad de Inteligencia Financiera (UIF) con el objetivo de identificar y desarticular las operaciones físicas y financieras de las principales organizaciones delictivas en la capital.

El anuncio de dicha operación fue dado a conocer esta mañana en una conferencia de prensa por el titular de la SSC, Omar García Harfuch, y el jefe de la UIF, Santiago Nieto. La presentación resultó inédita pues es la primera vez que se identifican oficialmente con nombre y apellido a grupos criminales organizados en la ciudad y sus cabecillas, así como las afectaciones financieras que se les ha causado y en las que, además, hubo colaboración de la Agencia Antidrogas de los Estados Unidos (DEA).

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Los 14 grupos criminales que operan en la ciudad son: La Familia Michoacana; La Unión Tepito; Fuerza Anti-Unión Tepito; Cártel de Tláhuac; Los Rodolfos; Célula liderada por El Balín; Los Guerreros; Los Maceros; Banda de El Perro; Los Sinaloas; La Ronda 88; Los Molina; Los Benjas; y Cártel de los Beltrán Leyva/La Mano con Ojos.

En el caso del Cártel Jalisco Nueva Generación, no se advierte una operación directa pero sí la búsqueda de alianzas en distintos momentos con varios grupos criminales de la capital. Lo que descartó García Harfuch es que dicho grupo opere directamente diversas extorsiones denunciadas en el Centro Histórico de la Ciudad de México.

Varios de estos grupos, explicaron los funcionarios, se encuentran debilitados o “atomizados”, aunque aún no se puede decir que estén desaparecidos. Dicho debilitamiento se atribuyó a los golpes realizados a sus estructuras operativas y financieras en el marco de la Operación Zócalo.

Harfuch explicó que de octubre de 2019 a septiembre de 2020 se han detenido a 61 de sus principales líderes y operadores, cada uno de los cuales se encuentra hoy vinculado a proceso penal por delitos como narcomenudeo, extorsión, portación de arma de fuego, cohecho, entre otros. La lista completa de los detenidos y la distribución de dichos grupos y bandas afines se dio a conocer en una presentación.

“Con estas acciones, se está logrando la desarticulación de las organizaciones delictivas más importantes y otros grupos independientes, sumamente violentos, que a su vez, eran de las principales generadoras de violencia, así como la detención de células de organizaciones que aun cuando no tienen su base de operaciones en la Ciudad de México, llegan a tener presencia parcial por operaciones ilícitas que realizan en la capital”, dijo Harfuch.

A su vez, el despliegue de distintos operativos para desarticular a estas organizaciones criminales y sus bandas afines ha permitido detener a otros 436 posibles delincuentes de menor jerarquía. Se han desplegado 281 cateos en los que además se han asegurado74 armas de fuego, 12 mil 72 dosis de cocaína, 5 mil 383 dosis de drogas sintéticas, entre otros.

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Harfuch reconoció que no tiene plena seguridad de que los 436 detenidos se encuentran hoy en prisión, pues dicha decisión depende de los jueces que conocen el caso, aunque dijo que la mayoría sí han sido procesados.

El secretario de Seguridad adelantó además que continuarán con esta estrategia y que semanalmente se realiza al menos un cateo en uno de sus puntos operativo. Explicó que estas acciones son posibles gracias a las facultades de investigación con las que cuenta la policía capitalina luego de una reforma en diciembre de 2019.

Mega golpe financiero

En el contexto de la misma estrategia y gracias al intercambio de información con la policía capitalina, pero también con instituciones federales e incluso con la DEA, la Unidad de inteligencia Financiera logró identificar y bloquear las cuentas de 1 mil 352 integrantes de los 14 grupos delictivos que operan en CDMX.

El titular de la UIF, Santiago Nieto, señaló que en dichas cuentas se identificó el desplazamiento de más de 4 mil 800 millones de pesos. De ellos 2 mil 688 millones 434 mil 828 pesos corresponden a depósitos y 2 mil 114 millones 153 mil 373 pesos a retiros realizados, principalmente, a través de cheques.

“Tenemos indicios de que son recursos provenientes de actividades como la extorsión y el cobro de derecho de piso, el narcomenudeo y venta de drogas, el secuestro, entre otros (…)esto es una operación de naturaleza conjunta para, no solamente combatir al sicariato, combatir a los narcomenudistas sino desmantelar las estructuras financieras que les permiten operar y con ello lograr los resultados que estamos presentando el día de hoy2 dijo Nieto.

El titular de la UIF explicó que por lo que corresponde a los montos asegurados y el posible lavado de dinero que ello conlleva se ha procedido ya con la presentación de denuncias a nivel federal en contra de 42 sujetos, de los cuales 25 son personas físicas y 17 son personas morales (empresas).

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¿Cómo contarán la pandemia de COVID los libros de historia?

Por muy tentador que sea predecir un vuelco total del comportamiento social, las lecciones del pasado sugieren que es poco probable.
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6 de septiembre, 2021
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Después de casi dos años -y de un extraordinario parón mundial cuyo impacto aún no está claro- es inevitable que muchos escriban sobre la COVID-19 durante las próximas décadas.

Ahora que entramos en un largo período de reflexión, los estudiosos de las artes y las humanidades tienen mucho que ofrecer, especialmente una vez que la intensidad de la cobertura científica y médica ha empezado a disminuir.

Al principio, cuando muchos de nosotros nos confinábamos y nos preocupábamos por cómo íbamos a salir de la pandemia, el único capítulo de cualquier libro sobre la COVID que cualquiera de nosotros quería leer era el de la vacuna.

¿Habría una y funcionaría? Pero la descripción técnica de esta preciosa intervención médica en las próximas publicaciones será concisa y breve. La historia más completa está en otra parte.

Lo que verdaderamente importa

La historia médica de las plagas es fascinante, pero rara vez es la cuestión crítica. No sabemos con certeza qué fue la epidemia ateniense del siglo V a. e. c., ni la devastadora del siglo II y III e. c.

La peste de los siglos VI a VIII e. c. en el imperio romano es objeto de discusión, pero probablemente se trataba de varias infecciones diferentes. Sabemos cómo se propagó la peste negra, pero eso no es lo más interesante.

Lo más interesante es cómo reacciona la gente ante las epidemias y cómo los escritores describen sus reacciones.

Vacuna contra la covid-19

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Hoy estamos centrados sobre todo en el aspecto científico de la pandemia, pero seguramente esto perderá importancia en el futuro.

El relato del historiador y general griego Tucídides (460-400 a. e. c.) sobre cómo respondieron los atenienses a la virulenta plaga del siglo V influyó directa o indirectamente en la forma en que muchos historiadores posteriores las describieron.

Estableció la pauta para una narración de los síntomas junto con el impacto social.

Atenas y la peste

Atenas estaba en el segundo año de lo que se convertiría en más de 20 años de conflicto con su rival Esparta.

La peste se extendió rápidamente y mató con rapidez: los síntomas comenzaban con fiebre y se extendían por todo el cuerpo.

Pericles

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Tucídides dijo que la pérdida de su gran estadista Pericles (495-429 a. e. c.) a causa de la peste alteró la naturaleza de su liderazgo.

Algunos atenienses fueron diligentes en el cuidado de los demás, lo que normalmente les llevó a la muerte, pero muchos simplemente se rindieron, o ignoraron a la familia y a los muertos, o persiguieron los placeres en el tiempo que les quedaba.

Es discutible hasta qué punto la peste cambió a Atenas: no detuvo la guerra ni afectó a su prosperidad.

Lo que sí dice Tucídides es que la pérdida de su gran estadista Pericles (495-429 a. e. c.) a causa de la peste alteró la naturaleza de su liderazgo y eliminó algunos de sus rasgos moderadores.

Queda implícito que los atenienses pueden haber abandonado su tradicional piedad y respeto por las normas sociales.

Esta fue la generación que produciría el cuestionamiento más radical del papel y la naturaleza de los dioses, de lo que sabemos del mundo y de cómo debemos vivir.

Pero también condujo a un renovado sentido del militarismo y a una eventual catástrofe: la derrota de Atenas ante Esparta y la pérdida de su imperio.

Las pandemias y su impacto

La tentación es decir que las pandemias lo cambian todo.

El historiador bizantino Procopio (500-570 e. c.), que sobrevivió a la aparición de la peste en el siglo VI, estaba al tanto de esto.

Niña en una clase virtual

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Es tentador decir que todo ha cambiado a causa de la pandemia, ¿pero es realmente así?

Todo el mundo se volvió muy religioso durante un tiempo, pero luego, en cuanto se sintió libre, volvió a su antiguo comportamiento.

La peste fue un símbolo evidente de la decadencia del sistema, pero la gente se adapta.

¿Estaba el mundo bizantino tan fatalmente debilitado por la peste y su resurgimiento que fue incapaz de resistir la embestida de los árabes en el siglo VII?

Esto puede ser cierto en parte, pero la peste precedió significativamente a la conquista árabe, hubo tanta continuidad como alteración visible en su cultura y en la vida de las ciudades. Además, el mundo árabe tuvo sus propias pestes. La historia no es tan sencilla.

¿Y qué hay de nuestra pandemia? Por muy tentador que sea predecir un vuelco total del comportamiento social, las lecciones del pasado sugieren que es poco probable.

Los fuertes lazos de la sociedad han sobrevivido bien.

Quizá la peor consecuencia sea el retroceso en el progreso de los países en desarrollo.

Eso y las repercusiones a largo plazo sobre la salud mental y la educación en todo el mundo son excepcionalmente difíciles de calibrar, aunque esta será la pandemia más estudiada de nuestra historia. Y serán los estudiosos de las artes y las humanidades y los científicos sociales quienes realicen gran parte de este incisivo trabajo, y ya lo están haciendo.

La ciencia de la pandemia

Entonces, ¿qué nos dice la historia que sería lo útil? Que hay que investigar más y profundizar en el conocimiento.

Niña con mascarilla

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La historia de la COVID no será solo la descripción del virus. Será la complejísima historia de cómo esta enfermedad se cruzó con nuestro comportamiento social y cómo decidimos responder ante ello.

Por eso la historia de la COVID no será solo la descripción del virus y la vacuna, o el misterio de si vino de un murciélago o de un laboratorio.

Será la complejísima historia de cómo esta enfermedad se cruzó con nuestro comportamiento social y cómo decidimos responder como individuos y familias, comunidades y políticos, naciones y organismos mundiales.

Lo que los mejores historiadores desde Tucídides nos han dicho es que la biología de la enfermedad es inseparable de la construcción social de la enfermedad y la salud.

Y también vemos que los humanos somos muy malos a la hora de pensar en las consecuencias.

Una de las consecuencias potenciales más interesantes de esta pandemia es la relación entre la política y la ciencia.

Investigadores en el laboratorio

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La ciencia no habla con una sola voz, rara vez ofrece respuestas fáciles o inequívocas y se resiste al corto plazo.

La peste ateniense puede haber impulsado a los pensadores a ser más radicales al cuestionar las visiones tradicionales de la vida, la muerte y el papel de los dioses.

Y la Peste Negra se considera a menudo como un cambio de juego en términos de religión y filosofía, y que fomentó cambios en la ética médica y mejoras en la atención social.

Incluso cambió la balanza sobre el valor del trabajo, pero todavía tenemos que ver si nuestra pandemia ha hecho incursiones duraderas en los patrones de trabajo en las oficinas o virtualmente.

Esta última pandemia ha mostrado lo mejor y más esencial de la ciencia, pero también la ha colocado incómodamente en el centro de la toma de decisiones políticas.

Junto con la crisis climática, mucho más peligrosa, la pandemia ha animado a los políticos a afirmar que “siguen la ciencia”.

Pero la ciencia no habla con una sola voz, rara vez ofrece respuestas fáciles o inequívocas y se resiste al corto plazo.

Cómo se desarrolle la conversación entre la política y la ciencia, y cuáles sean sus consecuencias, podría ser una de las sorpresas de este momento tan extraño.

A largo plazo, la comprensión de las repercusiones de este virus -y de los retos culturales, sociales y económicos más amplios en los que se inserta- requerirá que despleguemos una visión más generosa y holística de la ciencia.

Sólo así podremos escribir el relato de esta pandemia que su fuerza disruptiva exige.

*Christopher Smith es director ejecutivo del Consejo de Investigación de Artes y Humanidades, Escuela de Clásicos, Universidad de St. Andrews, Reino Unido.

*Este artículo fue publicado en The Conversation y reproducido aquí bajo la licencia Creative Commons. Haz clic aquí para leer la versión original.


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