ONG piden a Unistmo y autoridades justicia por abuso sexual de profesores
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Cuartoscuro

Organizaciones piden a Unistmo y autoridades justicia en casos de acoso sexual de profesores

En la misiva exigen la suspensión de los docentes que están bajo investigación por violencia sexual en contra de alumnas de la Universidad del Itsmo.
Cuartoscuro
12 de octubre, 2020
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Organizaciones sociales y activistas de Oaxaca y el resto del país firmaron una carta abierta para exigir justicia y protección para quienes han denunciado acoso y violencia sexual por parte de profesores de la Universidad del Istmo, uno de los cuales incluso ya fue vinculado a proceso por hostigamiento sexual, delito que se castiga con uno a tres años de cárcel, pero que la institución decidió mantenerlo dando clases el semestre que inició este lunes.

La carta está firmada por 68 organizaciones civiles y casi 150 activistas o personas a título personal, dirigida al presidente Andrés Manuel López Obrador y el gobernador Alejandro Murat, así como a la secretaria de Gobernación, Olga Sánchez Cordero, las titulares de Inmujeres y Conavim, Nadine Gsman y Fabiola Alanís, y autoridades de Oaxaca.

“Exigimos la suspensión de los profesores que están sujetos a investigaciones por violencia sexual en contra de las alumnas de la Universidad del Istmo, durante el tiempo que duren los procedimientos penales y administrativos, iniciados ante la Fiscalía General del Estado de Oaxaca y la Defensoría de los Derechos Humanos del Pueblo de Oaxaca”, es la primera petición.

Lee: Toman por algunas horas CECyT 4 del IPN para denunciar casos de violencia y acoso sexual

También exige que se cree un protocolo universitario para atender casos de acoso y que se modifique la legislación universitaria para considerar faltas graves la violencia de género e incitación al odio contra las mujeres, además de pedir un centro de atención psicológica para el alumnado y capacitación en enfoque de género para los docentes.

En la propia universidad, pide la renuncia del vicerrector académico, Israel Flores Sandoval, y de la jefa de la carrera de Derecho, Cora Silvia Bonilla, por intimidación a alumnas y hostigamiento laboral, ya que según la carta, se han organizado campañas de desprestigio en medios de comunicación locales contra dos profesoras que han dado acompañamiento a las víctimas y dieron aviso de los abusos sexuales cometidos por docentes, y a otro maestro que también ha apoyado a las alumnas.

Según el relato, se han abierto procedimientos administrativos contra las profesoras, pero ante intervención de la Defensoría de los Derechos Humanos del Pueblo de Oaxaca (DDHPO), el 13 de marzo se había acordado suspenderlos mientras se resolvían las investigaciones de violencia sexual. Sin embargo, las maestras fueron citadas en las instalaciones en plena pandemia, mientras que de las investigaciones de acoso sexual de los maestros no ha habido ningún resultado en más de seis meses.

Entérate: ITAM elimina amenaza de correr a quien viole la confidencialidad sobre denuncias de acoso

En la carta, también se pide a la Fiscalía General del Estado de Oaxaca y la Defensoría de los Derechos Humanos que se haga una investigación transparente de las agresiones contra alumnas y profesores, con perspectiva de género.

A la Comisión Nacional para la Prevenir y Erradicar la Violencia contra la Mujer (Conavim) solicitan estrategias para combatir la violencia de género; al Instituto Nacional de las Mujeres (Inmujeres) el diseño de un protocolo universitario para atender casos de acoso y capacitación al personal universitario; y a la Subsecretaría de Educación Superior de la SEP, que se haga efectiva una política educativa con enfoque de género.

 

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Burnout: qué es el síndrome de estar ‘quemado’ por el trabajo y cómo combatirlo

Fruto del estrés laboral crónico, el síndrome es uno de los principales problemas de salud mental y la antesala de muchas patologías psíquicas que puede empeorar con la pandemia.
16 de julio, 2021
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¿Se ha encontrado en alguna ocasión de su vida agotado física y mentalmente? ¿Ha tenido una actitud de indiferencia y desapego en el trabajo? ¿Se ha sentido desmotivado, frustrado y ha disminuido su productividad laboral?

Si la respuesta a estas preguntas es afirmativa entonces ha sufrido el síndrome de burnout o síndrome del “quemado”.

Catalogado por la Organización Mundial de la Salud (OMS) como un riesgo laboral en 2019, se incluyó en la Clasificación Estadística Internacional de Enfermedades y Problemas de Salud Conexos (CIE-11), cuya entrada en vigor se ha fijado para el 1 de enero de 2022.

Se trata de un trastorno cada vez más conocido y diagnosticado.

Combina factores de riesgo personales con factores de riesgo relacionados con la organización.

De hecho, es uno de los principales problemas de salud mental y la antesala de muchas patologías psíquicas.

Un chico tapándose la cara

Getty Images

Origen del síndrome

El término “burnout” fue descrito por primera vez en 1974 por el psicoanalista Herbert Freudenberger.

Observó en una clínica para toxicómanos en Nueva York cómo la mayoría de los voluntarios tenía una pérdida de energía progresiva hasta llegar al agotamiento.

También detectó síntomas de ansiedad, depresión y desmotivación en el trabajo, además de agresividad hacia los pacientes al cabo de un año de estar trabajando.

Su descripción fue la siguiente: “Una sensación de fracaso y una experiencia agotadora que resulta de una sobrecarga por exigencias de energía, recursos personales o fuerza espiritual del trabajador”.

Doctora en su oficina

Getty Images

Principales características

El síndrome es consecuencia de un estrés laboral crónico.

Suele aparecer en personas cuya profesión demanda entrega y dedicación a los demás, como es el caso de la enseñanza, la salud o los servicios sociales.

Afecta especialmente a los profesionales de la salud, dado que se encuentran expuestos al sufrimiento humano y a la muerte.

Además tienen un alto nivel de exposición laboral, con largas jornadas de trabajo y un nivel elevado de exigencia y sobrecarga de tareas.

Esta exposición a largo plazo genera una pérdida de energía, un sentimiento de falta de realización personal y una despersonalización que pueden ocasionar trastornos de salud y poca motivación para el trabajo, generando errores y deterioro de la calidad del servicio.

Hombre en la cama, mirando el celular durante la noche

Getty Images

Tres componentes significativos caracterizan al síndrome del quemado:

  1. Estado de agotamiento emocional: sentimiento de estar sobrepasados emocionalmente y exhausto en el trabajo.
  2. Actitud cínica o distante frente al trabajo: percepción deshumanizada de las personas con las que nos relacionamos en el trabajo.
  3. Sensación de ineficacia, de no hacer bien las tareas: insatisfacción en el trabajo con sentimientos de descontento y desmotivación.

Instrumentos de evaluación

Existen varios instrumentos para medir el desgaste profesional por parte de los médicos.

Uno de los más conocidos es la escala de Maslach o Maslach Burnout Inventory, que consta de 22 ítems en forma de afirmaciones sobre los sentimientos y actitudes del profesional.

Otra escala es el inventario de burnout de Conpenhague, compuesto por 19 preguntas divididas en tres escalas para medir el agotamiento personal.

Ambos instrumentos son de utilidad para poder determinar si un trabajador sufre el síndrome del quemado.

Pero los tiene que utilizar un profesional, para realizar una correcta interpretación.

Edificio de oficinas con muchas personas trabajando de noche

Getty Images
Algunas sociedades glorifican el exceso de trabajo hasta el punto de agotamiento.

Otros factores que influyen

Existen varios factores que influyen en este síndrome.

Estos son los más destacables:

  1. Los turnos laborales y el horario de trabajo. Tienen influencias biológicas y emocionales claras: alteraciones del ritmo cardiaco, ciclo sueño-vigilia, etc.
  2. La seguridad y estabilidad del trabajo, especialmente en época de crisis. Perder el trabajo o estar bajo la presión de perderlo durante un tiempo prolongado.
  3. Falta de formación profesional para desempeñar las tareas y falta de asertividad. No estar preparado y, por lo tanto, no poder hacer correctamente el trabajo. No saber decir no y asumir más carga de trabajo de la que podemos llevar a cabo.
  4. La estructura y clima organizacional: organizaciones complejas, con muchos requerimientos, exceso de burocracia y responsabilidades que pueden afectar al grado de control del individuo, incluyendo un alto nivel de estrés, carga de trabajo excesiva o poca autonomía profesional.
  5. Las relaciones interpersonales con otros compañeros de trabajo basadas en la falta de confianza, poca o escasa cooperación o destructivas, con altos niveles de tensión.

Además de lo anteriormente expuesto, a nivel personal hay una serie de factores de riesgo, como son: el deseo de destacar y ser brillante, la autoexigencia, una baja tolerancia al fracaso, el perfeccionismo, la ambición, creerse indispensable, tener pocos intereses fuera del trabajo o ser excesivamente idealistas.

Bañistas sentados frente a la playa

Getty Images

¿Cómo lo podemos prevenir?

Existen algunas medidas eficaces:

  • Dar información sobre el síndrome de burnout, sus síntomas y consecuencias, de manera que lo podamos detectar de forma rápida.
  • Permanecer atentos a las condiciones del ambiente laboral.
  • Impartir formación sobre habilidades sociales y estrategias para enfrentarse a los cambios.
  • Fomentar actividades extralaborales.

Es muy importante no estar centrados en temas de trabajo siempre, dentro y fuera, sino romper y mantener una vida activa desconectados del trabajo.

Mejor tratamiento

El tratamiento se centra principalmente en la atención a la disminución del estrés o el desarrollo de nuevos hábitos positivos que reduzcan la aparición del mismo.

Trabajar la resiliencia es muy importante, para que la persona pueda aprender, mejorar y recuperarse.

La mejora de la autoestima, el ajuste de las expectativas a la realidad o el fomento de hábitos saludables, además de contar con herramientas para combatir el estrés, nos darán la llave del éxito frente a una enfermedad que ha crecido durante la pandemia.

*Fernando Díez Ruiz es profesor doctor en la Facultad de Psicología y Educación de la Universidad de Deusto y Pedro César Martínez Morán es director del Máster en Recursos Humanos de ICADE Business School de la Universidad Pontificia Comillas.

Esta nota apareció originalmente en The Conversation y se publica aquí bajo una licencia de Creative Commons.

Lee el artículo original aquí.


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